La mitología griega

Citar la cantidad de historias y leyendas que heredamos de Grecia sería imposible, ya que los griegos utilizaban su mitología para prácticamente explicar el mundo entero, incluso los detalles más cotidianos y mundanos. Desde la explicación del por qué el rocío se evapora al amanecer y el por qué las rosas son rojas hasta explicaciones sobre la razón por la cual los cuervos son negros y los gallos están condenados a avisar el amanecer todos los días.

Dentro de su religión antropocéntrica los griegos supieron otorgarle poesía y romanticismo a estas explicaciones existenciales del mundo. Convirtieron algo que en las demás religiones es completamente monótono y aburrido en historias pasionales repletas de aventuras e intrigas.

Dotada de dioses compasivos y al mismo tiempo vengativos, que más que ser simples deidades pasan al plano terrenal representando al ser humano a la perfección, la mitología griega era una herramienta que iba más allá del culto y pretendía, como ya hemos mencionado, explicar el mundo y sobre todo entender la condición humana.

Nota: te recomendamos leer el siguiente artículo La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma, para obtener una visión más en profundidad de la manera en la cual los griegos explicaban el mundo y todas sus particularidades a través de sus mitos.

Detalla de una estatua de Zeus.
Detalla de una estatua de Zeus.

El mito de Narciso y Eco

Narciso, el bello joven que fue consumido por su propio amor a si mismo, es quizá uno de los párrafos de Mitología Griega que más se conoce. Pero no tan conocido así es su verdadera razón, y lo que culturalmente heredamos de esta historia. Por esta razón y a modo introductorio voy a contarles la versión que más me gusta.

Eco era una ninfa del bosque, un alma libre y despreocupada que solo vagaba caprichosamente absorbiendo la belleza de su ambiente verde y boscoso. Por una de esas casualidades un día de su vida su camino se cruza con el de Narciso, un joven y extremadamente bello cazador.

El corazón de Eco latió como nunca antes lo hizo ante esta visión que la abstrajo de su mundo para hacerla caer en un amor desmedido por éste joven. Pero Eco no sería correspondida a pesar de sus intentos, y su amor tan fugaz como repentino engendraría un despecho de igual o mayor dimensión a su antiguo querer.

Narcisimo: seguramente haz escuchado la palabra «narcisista». La misma describe a alguien extremadamente ensimismado sobre si mismo, y proviene justamente del mito de Narciso. Un ejemplo muy particular de esto se dio en el siglo XIX con el caso de George ‘Beau’ Brummell, el dandy más vanidoso en la Historia.

Tal despecho la llevó a vagar por las rocas y las montañas, rogándole de manera vengativa a Afrodita que castigara a Narciso por el amor no correspondido que había destruido su corazón. Su destino triste y melancólico la llevó a consumirse lentamente, a tal punto que solo quedaría su suave voz, repitiéndose como un eco fantasmagórico producto del castigo de los dioses y que tristemente se repetiría sin fin alguno en las rocas y cavernas para así advertir a todas las jóvenes de corazones impulsivos que deben ser más prudentes.

Afrodita no habría olvidado el vengativo pedido de Eco, cuya existencia ahora era solo eso, un melancólico y repetitivo eco. Diosa del amor y la belleza no pudo soportar un desprecio a tales sentimientos por parte de este impetuoso joven, temperamental diosa que lo castigaría duramente. Fue así que esperando el momento oportuno lo castigo cruelmente. Narciso luego de un agitado día de caza se encontraba sediento en aquella pradera la cual era testigo de sus aventuras y andanzas.

Pintura del mito de Narciso.
Narciso mirando su reflejo en el agua.

Para calmar su sed se acerca a un estanque, rodeado de una belleza natural indescriptible. Como rendido ante esta imperiosa necesidad corporal se arrodilla en la suave hierba que rodeaba al estanque. Por unos instantes esta rendición lo haría desprenderse del mundo solo haciéndolo sentir la unánime meta de beber y así saciar su sed. Pero toda necesidad física se desvaneció cuando vio en ese estanque la más bella imagen que jamás pudo siquiera soñar.

Pensó que era una ninfa del agua que lo observaba tímidamente, de rizos dorados y rasgos perfectos como las mismas estrellas que comenzaban a alumbrar el atardecer. Desesperado por la necesidad de abrazar esta hermosa imagen sumió sus brazos en la tarea, pero al tocar el agua la bella ninfa desaparece en un caos de pequeñas olas. Consternado y pensativo de que fuera una ninfa extremadamente tímida y miedosa decidió esperarla, su mente y corazón no podían pensar ni sentir otra cosa más que en este bello ser.

Ni las necesidades fisiológicas o corporales podían alejarlo un segundo de su imagen. Lentamente el agua empezó a calmarse y a formar ese espejo suave y calmo sobre su superficie, y lentamente también comenzó a ver nuevamente a esa hermosa imagen. Haciéndole gestos con sus manos y rostro se veía correspondido, pero cruelmente cada vez que intentaba abrazarla o acariciarla la imagen de ésta ninfa desaparecía en lo agitado del agua.

Adolorido y acongojado se consumiría lentamente esperando por su amor que aparecía y desaparecía una y otra vez, una espera que lo llevaría a una cruel y lenta muerte producto de la deshidratación. Narciso se enamoraría de esta imagen de una manera tan intensa e impulsiva que nunca lograría darse cuenta que esa imagen no era más que su propio reflejo.

Moraleja del mito de Narciso

Como vemos una manera mucho más poética de explicar el por que del eco y a que nos puede llevar la ambición desmedida. Vemos como de esta manera los griegos, mediante la bella y a su vez trágica historia del mito de Narciso, enseñaban sobre las amenazas del narcisismo y la ambición, y como estas en

Como vemos, la mitología en la antigua Grecia, cuna de la cultura occidental, no solo servía como objeto de culto, sino que además era utilizada como herramienta para explicar el mundo y sus habitantes a través de claras moralejas fáciles de aplicar.


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