Un símbolo francés

Si bien la famosa torre Eiffel en sus inicios no fue bien recibida por los parisinos, llegando a referirse a la misma como un «adefesio de hierro» que arruinaba la ciudad y, de hecho, se la consideraba simplemente como una estructura temporal que duraría en pie por dos décadas construida para la Exposition Universelle de 1889, con el paso del tiempo este coloso de hierro se convirtió no solo en la estructura más representativa de París sino que además pasó a ser el símbolo de toda Francia.

Fotografía del centro de París.
Centro de Paris, con la torre Eiffel destacada en el medio y una vista del río Sena.

Diseñada por Maurice Koechlin y Émile Nouguier, dos ingenieros de la Compagnie des Établissements Eiffel, la torre fue construida entre los años 1887 y 1889. Si bien Gustave Eiffel rechazó los diseños originales en un primer lugar, fue gracias a las modificaciones propuestas por Stephen Sauvestre, arquitecto quien también trabajaba para la compañía de Eiffel, que el proyecto tomó buen curso y fue finalmente aprobado. Con sus 300 metros de altura originales fue la estructura más alta en el mundo durante 41 años consecutivos hasta ser desplazada por el Edificio Chrysler en 1930.

Nota: originalmente el Edificio Chrysler con sus 289 metros de altura no superaba a la torre parisina. No obstante, el mismo Walter Chrysler ordenó a sus arquitectos e ingenieros construir una elaborada cúpula en el estilo Art Deco y añadir una antena con el fin de llegar a los 319 metros de altura y superar a la torre Eiffel, sirviendo además como puerto de anclaje a los dirigibles que eran todo un furor en la época (algo que un año más tarde logró con éxito el flamante Empire State). Hoy en día la torre Eiffel posee una espira superior que la hace llegar a los 324 metros de altura. El récord del Edificio Chrysler duró menos de un año, ya que en 1931 el Empire State rompió el récord de altura.

La «torre Eiffel londinense»

Muy lejos de ser desmantelada tras la exposición, la torre, como ya mencionamos, se volvió en el símbolo absoluto de Francia. Esto,como no es de extrañar, irritó a los británicos, y en especial a los ingleses, quienes rápidamente cuestionaron a sus políticos con respecto al símbolo francés. En efecto, muchos londinenses querían construir su propia «torre Eiffel» con el fin de ganarle en altura a la torre francesa.

No obstante, no fue la clase política británica quienes respondieron a este clamor popular. Sino que un sagaz hombre de negocios, Sir Edward Watkin, magnate y empresario ferroviario, quien se aprovechó de esta erupción de fervor nacionalista para intentar construir una torre en Wembley, noreste de Londres, donde pensaba construir un enorme parque de diversiones.

Propuesta de la torre de Wembley.
Diseño número 8.

Watkin creía que una torre que rivalizara a la francesa o incluso la superara atraería a una cuantiosa cantidad de visitantes a su parque, quienes además viajarían a este en uno de sus trenes. Todo un negocio redondo y muy lucrativo.

Si bien en un principio intentó convencer al mismo Gustave Eiffel para que construya con su empresa y experiencia esta nueva torre, debemos aclarar que a Watkin le interesaba poco y nada el orgullo patriótico, simplemente quería hacer mucho dinero por lo que no le importaba si el que la construía era un francés con tal de que este rinda, Eiffel se negó temiendo a las represalias de sus compatriotas.

Es así que el empresario ferroviario decidió realizar un concurso con el fin de solicitar a arquitectos e ingenieros, en principio, británicos sus propios diseños. Para el concurso se recibieron un total de 68 diseños, no solo de ciudadanos británicos, sino que arquitectos e ingenieros de todo el mundo comenzaron a enviar sus ideas. Muchas semejantes a la torre Eiffel y otras tan diferentes que incluso intentaban replicar a la Torre de Babel.

Propuesta de la torre de Wembley.
Diseño número 6, inspirado en la torre de Babel.

Una característica compartida por un gran número de estos diseños es que rondaban los 2000 pies de altura, es decir, aproximadamente unos 600 metros. No casualmente, el doble de la altura de la torre Eiffel. No obstante, otros se conformaban con superar a la Torre Eiffel por unos pocos metros.

Propuesta de la torre de Wembley.
Diseño número 38. Por lejos mi favorito, un monstruo de Frankenstein de 600 metros de altura que combinaba a la torre Eiffel con un enorme obelisco de estilo egipcio similar al monumento de Washington.

La propuesta elegida fue la número 37, curiosamente similar a la torre francesa. Si bien solo iba a superar a torre Eiffel por unos 50 metros, esta tendría en principio cuatro patas y luego se agregarían cuatro más sumando así ocho patas (como vemos, al menos duplicaba a su contrincante francesa en algo). Los ganadores recibieron 500 guineas como premio, estas eran monedas de oro puro de un cuarto de onza de peso. Su nombre proviene del hecho de que el oro para acuñarlas provenía de las colonias británicas en Guinea, África Occidental.

Diseño número 37, el ganador del concurso. Los ganadores fueron premiados con 500 guineas.

Nota: El precio internacional de la onza de oro en 1890 era de $20,67 dólares por lo tanto el premio, que en total sumaba 125 onzas de oro, fue de alrededor de unos $2.583 dólares de la época. Unos $73.000 dólares a valores del 2020 aproximadamente.

La construcción de la torre comenzó en los primeros años de la década de 1890, y cuando el parque de Watkin abrió sus puertas al público en el mes mayo de 1894 solo la base, de unos impresionantes pero a la vez decepcionantes 37 metros de altura, recordemos que el objetivo era humillar a los franceses, estaba construida.

Base de la que sería la torre Eiffel londinense.
La base de unos 37 metros construida en el Wembley Park.

Watkin no recibió los fondos ni el apoyo oficial que esperaba conseguir y para el año 1895 la construcción estaba prácticamente frenada. Prontamente la prensa y los londinenses comenzaron a mofarse de Watkin y su proyecto, refiriéndose a este como «La locura de Watkin». La situación empeoró hacia el final de la década, cuando a mediados de 1899 la empresa encargada de la construcción se declaró en bancarrota.

Afiche publicitario de la torre de Wembley.
Afiche conceptual y publicitario mostrando el parque de atracciones de Watkin con la torre de Wembley de fondo.

El magnate caído en desgracia muere a los pocos años, sumido en la vergüenza pública y nunca habiendo concretado su ambicioso sueño de haberle dado a Londres su propia torre Eiffel.

Esta torre candidata para la Torre Eiffel londinense presentaba un diseño de espira muy común en la India.
Diseño número 17. Esta torre candidata para la Torre Eiffel londinense presentaba un diseño de espira muy común en la India.
Propuesta de la torre de Wembley.
Diseño número 18.
Propuesta de la torre de Wembley.
Diseño número 66. Quizás demasiado similar a la torre parisina como para ser considerada como una opción viable para la Torre Eiffel londinense.
Propuesta de la torre de Wembley. Una de las más extrañas propuestas para la construcción de la Torre Eiffel londinense.
Diseño número 21.
Propuesta de la torre de Wembley.
Diseño número 41.
Torre candidata a ser la Torre Eiffel londinense.
Diseño número 19, la espira candidato a ser la Torre Eiffel londinense.