Diosa-Nyx

La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma

De todas las mitologías de creación, a mi parecer, la grecorromana es la más hermosa. Esto es sin duda alguna porque, a diferencia de la Creación Judeo-Cristiana, con los griegos, y por extensión los romanos, nunca existió un canon a seguir. La creación del mundo según Grecia y Roma podemos definirla como una Wiki histórica, donde cada autor diferente enriquecía la historia y la ampliaba. En ella participaron poetas, escritores y filósofos que, movidos por un ansia de explicarlo todo, crearon una novela donde los amoríos, celos y rencores entre los Dioses dieron origen a todo lo que conocemos.

La creación de la Tierra
En el principio… todo era una masa amorfa y confusa, de hecho nada de lo que conocemos hoy en día sean océanos o bosques existía. En ése mundo, regido por la carencia de todo lo conocido, reinaba Caos, un Dios totalmente indiferente, junto a su Diosa Nyx -Noche- la cual traía un manto de oscuridad perpetua al mundo que negaba la visión de todo y de todos. Pasarían millones de años y tanto Caos como Nyx comenzarían a aburrirse en su mundo amorfo por lo que irían hasta su hijo, Erebo -Oscuridad- y solicitarían ayuda. No obstante, éste traicionaría a su padre y lo destronaría; poseyendo a su madre como esposa en el proceso. De manera comprensible Nyx, quien estaba aburrida de su marido indiferente y alejado, no tendría problema alguno en tomar como amante a su propio hijo y así éstos, madre e hijo, esposa y esposo, reinarían juntos por mucho tiempo.

De todas maneras el paso de los años, y tal vez la casualidad, lograría que, curiosamente, de padres tan oscuros y siniestros, nazcan dos hijas hermosas y radiantes: Éter -Luz- y Hemera -Día- quienes, por vez primera en la historia, traerían luz a un Universo reinado por la oscuridad absoluta. Prontamente Éter y Hemera verían que el mundo era algo horrible, plagado de veneno e inexistencia, y frustradas de vivir en un lugar tan desagradable, destronarían a sus incestuosos padres proclamándose Reinas. Así, por primera vez, la Luz se extendería acariciando todos los rincones del Universo y tanto Éter como Hemera, al ver lo triste de su mundo, deciden convertirlo en algo bello y majestuoso.

Ante semejante tarea, crear un mundo hermoso no era nada fácil, pidieron ayuda a Eros -Amor- y tras un gran esfuerzo crearon a Pontus -el Mar- y a Gaea -la Tierra- dos seres tan unicos como increibles. Sin embargo, ésta primera Tierra era algo pálido, vacio y aburrido: los árboles no tenían hojas que se movieran jugando al ritmo del viento; no existían pájaros que llenaran el campo de suaves melodías con sus cantos, ni tampoco existían las flores que perfumaran los montes con su aroma. Sencillamente la Tierra no era ese lugar hermoso que se habían propuesto crear. Eros triste y desolado, sintiendo que no podía existir amor en un mundo pálido, repasaba por su cabeza una y otra vez cómo es que los seres se irían a buscar unos a otros si no existía nada que los motivara a hacerlo, o cómo los amantes se declararían su amor sin una omnipresente Luna testigo fiel de su acto. Afortunadamente siendo Eros el amor, y qué más fuerte que el amor para empujar a alguien a hacer cosas imposibles con tal de lograr su cometido, decide terminar con la tristeza reinante y crear la belleza. Entonces, tensando su arco con la fuerza de su corazón, dio un certero flechazo en el pecho de la tierra, y una estampida de colores y aromas gratificantes comenzaron a surgir del seno de ésta. No solo colores y aromas saldrían de su interior; sino que múltiples animales, aves y flores: miles de hermosos y coloridos pájaros; cientos de tipos de peces sabrosos y majestuosos e incluso las flores más bellas jamás vistas. Serían entonces los nuevos habitantes que adornarían la Tierra con una gracia inimaginable. Gaea, quien toma vida repentinamente tras este acto, abriría sus ojos para quedar maravillada con tan majestuoso paisaje. Sin embargo, al elevar su vista vería solo una masa negra, aburrida y amorfa en las alturas. Deseosa de que su vista fuera perfecta decide entonces crear un ser majestuoso y hermoso que habitara estos lugares, es así que crea a Urano -Cielo-.

El nacimiento de los Dioses
Urano y Gaea, quienes curiosamente crecerían más poderosos que sus padres, tomarían el trono para reinar por su cuenta. Sin embargo, como si existiera una oscura maldición entre los Dioses helénicos, la traición prontamente se haría presente en sus vidas. De la unión entre Urano y Gaea nacen nueve hijos y nueve hijas: los Titanes y las Titánidas. Estos hijos, enormes y majestuosos incluso de ni bien nacidos, serían tan fuertes que su padre queda aterrorizado solo con observarlos. Por lo que, precavidamente, decide patearlos del Olimpo y enviarlos al Tártaro -las profundidades insondables-. Desafortunadamente, para su progenie, se haría costumbre entre Gaea y Urano enviar a sus hijos al Tártaro, claro!, después de todo qué podría salir de seres tan poderosos sino que otros seres tan poderosos como ellos!. Por lo que prontamente los tres Cíclopes -Brontes (Trueno), Esteroges (relámpago) y Arges (relámpago Difuso)- ingresarían a la prision de hijos no deseados. Éstos tres seres harían del lugar un infierno para los Titanes, ya que sus gritos y quejas rogando la libertad romperían los tímpanos de sus hermanos constantemente. Al poco tiempo los Centimanos (seres de cien manos) ingresarían al Tártaro para compartir el mismo destino que sus hermanos.

Sin embargo, Gaea, cuyo instinto maternal se apoderaría de ella, no soportaría escuchar el llanto de sus hijos encerrados y a espaldas de Urano descendería al Tártaro para conspirar con sus hijos y salvarlos de tan cruel destino. De los participantes sólo el Titán Cronos -Saturno, Tiempo- tendría el valor suficiente como para participar en el golpe de estado contra su padre. Gaea, con caricias de madre y un agudo discurso, lo convencería que la única manera de terminar con el terror de su padre era matándolo, por lo que tras proveerle de una imponente guadaña, lo enviaría a asesinarle. La batalla sería épica y sólo gracias a su poderosa guadaña Cronos logra someter a Urano. Éste, tirado en el piso y rendido ante la nefasta visión de ver a su propio hijo a punto de quitarle la vida, le echa una maldición condenándolo a sufrir su mismo destino: ser desterrado por su propia progenie. Cronos haría caso omiso y castraría a su padre de un brutal guadañazo -el órgano reproductor de su padre cae al mar y de la sangre nacería la diosa más hermosa: Afrodita -Venus- y algunos gigantes-. Tras deshacerse de su padre libera a sus prisioneros hermanos, quienes alegremente aceptan su mando y lo coronaran como Rey del Universo. Esposado a su hermana, Rhea -Cibeles para los romanos-, Cronos asignaría una porción del mundo a cada uno de sus hermanos: Océano y Tetis gobernarían sobre las aguas; Hiperión y Feba sobre el Sol y la Luna y así los dotes mundiales serían justamente repartidos.

Todo sería alegría y felicidad para Cronos, quien cada Mañana se levantaba desde el Olimpo para observar a su bella Madre Tierra, administrada y cuidada por sus hermanos. Sin embargo, una trágica mañana, tras despertarse, le llega una noticia que lo aterraría: Rhea le haría padre. El recuerdo de la maldición comenzaría a recorrer su mente como una carroza de guerra en llamas, y tan certero como una flecha envenenada clavada en el pecho, éste, deseoso de mantenerse en el poder, decidie asesinar a su flamante hijo. Es así que, dirigiéndose hacia el lecho maternal de Rhea, le pide al recién nacido para observarlo. Rhea prontamente no podría creer lo que le contaban sus húmedos ojos: Cronos, de un solo bocado, devoraría a su hijo sin la menor piedad.

Sin consuelo, Rhea lloraría y sufriría por su hijo de tal manera que la muerte de éste se convertiría en una herida punzante que se repetiría una y otra vez con cada parto. Así, hijos e hijas, serían devorados uno tras otro. No obstante, Rhea haría un intento desesperado por salvar a su hijo menor y más amado: Zeus -Júpiter para los romanos-. Vistiendo una piedra con un pañal le entregaría a Cronos el falso recién nacido y éste, ciego por la desesperación de no darle un segundo de oportunidad a su hijo de cumplir el presagio de su destronado padre, devoraría la piedra al instante ignorando la trampa.

Ahora estaba Rhea feliz de haber salvado a su hijo. De todas maneras sabía que debía esconderlo de la atenta mirada de Urano por lo que corre hacia las Ninfas y les entrega su preciado tesoro pidiéndoles que lo cuidaran y protegieran. Éstas acongojadas por las lágrimas de Rhea, deciden cuidar con sus vidas al joven Dios y lo transportan hacia la cueva mas profunda en el Monte Ida. Zeus es entonces amamantado por la Cabra Amaltea, cuya leche era tan nutritiva y sabrosa que Le otorgaría una fuerza tan magna que incluso las montañas temerían prontamente a su pasar.

Cronos, ignorante de su hijo, permanecería conforme con su intento de eliminar la maldición de su padre. Hasta que un día, un Zeus ya hecho un hombre, lo iría a buscar para tomar venganza. Tras un corto encuentro Zeus se elevaría victorioso, y con una acertada patada a su padre, le haría vomitar a sus hermanos y hermanas: Neptuno, Pluton, Vesta, Ceres y Juno.

Así, los nuevos Dioses, deberían enfrentar épicas batallas y desafíos antes de hacerse con el Olimpo y el mando del Universo (pero esa es otra historia que pronto continuaré)

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13 thoughts on “La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma”

  1. Esa es una alegoría posterior que explica el porqué Cupido permanecía eternamente como un bebe y solo se convertía en hombre en determinadas ocasiones (cuando estaba Pasión) y significaba que el Amor no podía crecer sin Pasión. 😆 (no seas mala y digas algo malvado)

  2. Hola, que pena molestar tan tarde, pero tengo un trabajo sobre la concepcion del mundo para los romanos, (siglo IVy V) saben que creian ellos de este en q vivimos??? por favor colaborenme………..si gracias

  3. Liliana, para el siglo 4 (más precisamente desde el 376 dC en adelante) los romanos se habían cristianizado bajo el Emperador Constantino. Si bien una gran parte del pueblo permanecía siendo politeísta (generalmente en el campo, de ahí la palabra pagano (campesino)); en la ciudad la mayoría eran cristianos.

    Saludos.

  4. Muy buen documeto. La creacion del mundo la has detallado muy bien haciendo uso de los nombres de los dioses de acuerdo a la mitologia griega y la romana. Te felicito…

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