Los problemas, conflictos e inconvenientes son algo común en la organización de las olimpiadas. No obstante, la serie de inconvenientes y contratiempos que el Comité Olímpico sufrió entre 1936 y 1944 será muy difícil de superar.

Afiche de los juegos de 1940 donde se ve le figura de un hombre.
Juegos Olímpicos de 1940.

Como ocurre con todas las olimpiadas desde que los Juegos olímpicos internacionales fueron establecidos en 1896, la ciudad anfitriona se elige con muchos años de antelación con el fin de otorgar el tiempo necesario al país anfitrión para organizar el evento. Algo que, como es lógico, conlleva un cierto nivel de riesgo debido a los cambios políticos y económicos que pueden surgir en el futuro desde que la ciudad es elegida hasta que los juegos tienen lugar. Lo anterior fue particularmente cierto en todas las olimpiadas que transcurrieron en los años inmediatos a la Segunda Guerra Mundial y durante la guerra misma, ya que el Comité Olímpico tuvo la desdicha de elegir a Berlín, Tokio y Lóndres.

La de 1936, que tuvo lugar en Berlín, fue la más famosa de todas ya que se trató de la última olimpiada que tuvo lugar antes de desatarse la Segunda Guerra. Evento internacional famoso entre otras cosas por ser la olimpiada en la cual Jesse Owens, atleta de pista afroamericano, ganó cuatro medallas de oro humillando a Adolf Hitler quien había anunciado que estas serían una plataforma al mundo para demostrar la superioridad de los atletas alemanes.

No obstante, y si bien no tan famosas, hubo otras dos Olimpiadas, Tokio 1940/Helsinski 1940 y Londres 1944, que no llegaron a disputarse debido a tres guerras distintas. Londres 1944 fue suspendida con varios años de anticipación, mientras que Tokio 1940 casi llega a disputarse. Razón por la cual los estadios, el arte olímpica y gran parte del material ya habían sido construidos o diseñados. Tras su abrupta suspensión, todo estaba listo para disputar la Olimpiada de 1940 en Helsinski, pero nuevamente otra guerra se interpondría en el camino del Comité olímpico.

Juegos olímpicos de Tokio 1940

Tokio 1940.
Tokio 1940.

Tokio comenzó su campaña para convertirse en la ciudad anfitriona de la Olimpíada de 1940 en 1932. Desde un principio el Comité Olímpico estuvo a favor de su candidatura, sugiriendo que las olimpíadas podrían ser vistas como un buen gesto diplomático tras los acontecimientos del denominado incidente de Manchuria. Invasión militar y anexión de territorio que puso a Japón en vilo con la Liga de las naciones.

Japón gana la candidatura en 1936, convirtiéndose así en la primer ciudad fuera de Occidente en ser seleccionada para albergar los Juegos Olímpicos. Estos juegos serían los Juegos de la XII Olimpiada y su fecha de inicio prevista era el 20 de julio.

Para los juegos se modernizó el estadio de béisbol Meiji Jingu, construido en 1926 y con una capacidad para casi 38 mil espectadores (uno de los más grandes de la época). En dicho estadio se celebrarían las ceremonias de inauguración y cierra de los juegos, y tendrían lugar los eventos deportivos más importantes.

La villa olímpica, según se planeó originalmente, iba a estar ubicada en el parque Kinuta. Un bello parque de 240 mil metros cuadrados con acceso a pistas de atletismo y ciclismo. Si bien gran parte de las instalaciones ya habían iniciadas, y el material promocional así como la imagen de los juegos, el diseño de las medallas, las estampillas postales, etc. había sido confeccionado, los juegos en Tokio nunca llegaron a concretarse.

Vista aérea de la calle Marunouchi en 1940.
Vista aérea de la calle Marunouchi en 1940, punto intermedio entre el parque Kinuta y el estadio Meiji Jingu.

En 1937 la segunda guerra entre Japón y China se desata a mediados de año, razón por la cual la condena internacional llevó a poner en riesgo la olimpíada. No obstante, el Comité Olímpico decidió continuar con Tokio como ciudad anfitriona sosteniendo que las olimpíadas podrían servir como un camino para alcanzar la paz. Sin embargo, la fricción entre el gobierno japonés y los líderes militares, quienes veían la organización de las Olimpiadas y simultáneamente de la Feria Mundial como un gasto innecesario de recursos vitales para la guerra, llevó a que el mismo gobierno de Japón decida suspender abruptamente los juegos en julio de 1938. Los líderes militares se oponían fuertemente a la utilización de metal para la construcción de las distintas instalaciones, sugiriendo incluso que sean construidas en madera.

Junto a los juegos de verano en Tokio se suspendieron también los juegos de invierno, los cuales iban a ser disputados en Sapporo, ciudad del norte de Japón famosa por su clima frío e intensas nevadas.

Dos medallones conmemorativos de Tokio 1940.
Medallones conmemorativos de los Juegos de la XII Olimpiada, Tokio 1940.

Para representar a la ciudad se eligieron dos motivos, emblemáticos del Japón: el Monte Fují (representado por un ave en vuelo cuya figura se asemeja a la forma del monte) y la flor del cerezo.

Juegos olímpicos de Helsinski 1940

Como alternativa, el Comité decidió que los juegos tengan lugar en Helsinski, Finlandia. Ciudad que había salido segunda durante el proceso de selección que coronó a Tokio en 1936.

Si bien se llegaron a preparar algunos estadios y la compañía de telecomunicaciones Yle desarrolló un novedoso sistema para transmitir la olimpiada en vivo a través de la radio a gran parte del mundo, nuevamente las circunstancias políticas internacionales llevaron a que los juegos deban ser suspendidos una vez más.

El 30 de noviembre de 1939, en un acto que muchos esperaban pero para el cual pocos estaban preparados, la Unión Soviética invade Finlandia dando así inicio a la brutal y sangrienta Guerra de Invierno. Conflicto bélico tan cruento que los reportes de canibalismo entre las tropas eran comunes.

Fotografía de un grupo de hombres colocando bolsas de arena en las fachadas de edificios.
En 1940 tras la declaración de la Guerra de Invierno Helsinski se preparaba para los bombardeos soviéticos. Fotografía tomada en Kruununhaka, Helsinski, 1940.

Tras esta invasión, el Comité Olímpico decidió que organizar los Juegos de la XII Olimpiada era una tarea imposible dado el escaso tiempo restante, y se optó por anular el evento completamente sin buscar una sede alternativa. La suerte del Comité Olímpico no mejoró en las siguientes olimpiadas, ya que la ciudad anfitriona para los juegos de 1944 era nada más y nada menos que Londres, ciudad arrasada por el Blitz aéreo y misilístico alemán. Debido a esto, los juegos de 1944 también fueron anulados de manera permanente.

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