Los ningis

En su Guía del autoestopista galáctico, una de las mejores obras de la ciencia ficción humorística moderna, la cual comenzó como una comedia radiofónica para la BBC y luego fue transformada en un libro, su autor, el genial Douglas Adams, habla del colapso del dólar altariano y otros singulares sistemas monetarios extraterrestres. Entre estos sistemas se encuentra el pu una moneda que puede ser intercambiada por ocho ningis. No obstante, el ningi acarrea consigo un contratiempo muy particular: se trata de una moneda de caucho triangular de ocho mil millas de lado. Por consiguiente nadie en la galaxia ha llegado a recolectar suficientes ningis para hacerse con un pu.

Un sistema monetario de tales características puede resultar a priori como algo imposible de creer debido su tan poco práctica implementación. Sin embargo, y quizás habiendo sido la inspiración de Adams para dar origen al ningi, existe en la tierra una cultura cuya moneda es prácticamente imposibles de transportar debido a su colosal peso.

Las piedras de Rai

En la isla de Yap, famosa por haber sido uno de los escenarios más agobiantes e intensos del Pacífico durante la Segunda guerra mundial, existe uno de los más singulares sistemas monetarios del mundo: piedras gigantescas cuyo tamaño varía entre los 3,5 centímetros de diámetro hasta los 4 metros de diámetro con un peso que puede rondar las 5 toneladas.

Isleño de Yap junto a una de sus rocas de Rai.
Isleño de Yap junto a una de sus rocas de Rai.

Su material es por lo general la piedra caliza, la cual era extraída principalmente de Guam y Palau, entre varias otras islas de la Micronesia, para luego ser transportada y esculpida en la isla de Yap. Su origen es además milenario. Con algunas de las rocas remontándose a principios del siglo VI d. C.

Según el corresponsal de la NPR, la radio pública de los Estados Unidos, Jacob Goldstein, quien en el año 2010 viajó a la isla para entrevistar a la cultura yap y entender mejor su singular economía, el valor de las piedras no está en el objeto físico en sí mismo, sino en la percepción de pertenencia aceptada por el común de la tribu. Por ejemplo, una de las piedras más grandes se hundió en el fondo del mar mientras esta estaba siendo transportada en canoa. Como los habitantes de Yap asumen que la piedra sigue existiendo, aunque sumergida, la misma continúa siendo intercambiada por distintas personas en operaciones comerciales hasta el día de hoy.

En el presente las piedras de rai son utilizadas de manera habitual por los habitantes de la isla. El valor de cada piedra aumenta además en base a su historia. Cada nuevo dueño, cada transacción realizada y cada evento que involucra a cada piedra en particular aumenta su valor de intercambio.

Detalle de una de las más antiguas y grandes rocas de Rai. A pesar de estar dañada, el daño incrementa su valor, ya que representa la historia de la roca.
Detalle de una de las más antiguas y grandes rocas de Rai. A pesar de estar dañada, el daño incrementa su valor, ya que representa la historia de la roca.

Un detalle curioso alrededor de las mismas es que la tribu yap sufrió los efectos de la inflación cuando un marino estadounidense de nombre David Dean O’Keefe entró en contacto con los isleños a finales del siglo XIX, intercambiando con estos herramientas de hierro por pulpa seca de coco y pepinos de mar. Herramientas que, como es lógico de asumir, permitieron esculpir rocas cada vez más grandes y a mayor velocidad incrementando de esta manera la cantidad de rocas disponibles para comerciar en la isla. En otras palabras, incrementaron su base monetaria de manera descontrolada.

La moneda gigante australiana

La Casa de moneda australiana, ubicada en Perth, creó la que se cree es la moneda más grande del mundo. Una moneda de oro puro de 80 centímetros de diámetro y 12 centímetros de grosor de una tonelada de peso y una pureza del 99,99%. La misma presenta en su cuño al tradicional canguro colorado australiano y en el reverso a la reina Elizabeth II.

La más grande de todas las monedas gigantes.
Moneda gigante australiana.

Para su fabricación se construyó un molde gigante, el cual todavía se conserva en la bóveda de la Casa de moneda australiana en caso de que dicho país desee producir más monedas de una tonelada de oro.

Molde de fundición de la moneda austrlaiana de una tonelada.
Molde de fundición de la moneda austrlaiana de una tonelada.

Actualmente hay un debate sobre si es la moneda más valiosa del mundo, ya que una tonelada de oro cotiza a más de $64 millones de dólares y la moneda más costosa alguna vez subastada, es decir el Dólar del cabello suelto, se subastó por solo $10 millones de dólares. Esta fue la primera moneda con un valor facial de un dólar emitida por los Estados Unidos.

Dólar del cabello suelto, el primer dólar.
Dólar del cabello suelto, el primer dólar.

Otras monedas gigantes

Si bien no tan grandes como las anteriormente mencionadas, una de las monedas de mayor tamaño actualmente en circulación son los 50 francos de la Polinesia Francesa con 33 mm de diámetro y 15 gramos de peso (cuya conversión equivale a 0,42 Euro).

50 francos de la polinesia francesa.
50 francos de la polinesia francesa.