Pared pintada con la técnica rompe-l'œil.

Ilusiones ópticas trampantojo o trompe-l’œil, o cómo engañar a los ojos

Las ilusiones ópticas anamórficas pintadas con la técnica trampantojo o trompe-l'œil, son asombrosas pinturas que dan profundidad a superficies planas.

Trampantojo

Si bien técnicamente no es lo mismo, antiguamente, y aun hoy en día aunque ya no tan de moda, la técnica de pintura trompe-l’œil -engaño al ojo-, o trampantojo como se la denomina en castellano, se valía de principios muy similares para, como su nombre claramente lo indica, engañar al ojo humano -o mejor dicho al cerebro humano- y exagerar o engrandecer construcciones arquitectónicas que de otra manera hubiesen resultado muy «simples» o mundanas al espectador.

Fotografía de unas falsas cúpulas realizadas mediante la técnica de trampantojo.
Fotografía de unas falsas cúpulas realizadas mediante la técnica de trampantojo.

Quizás el mayor maestro de esta técnica en la historia haya sido Andrea Pozzo, quien poseía la capacidad de confundir a cualquiera con sus cúpulas y bóvedas inexistentes pero muy creíbles. Este es uno de los tantos efectos visuales creados para alterar la perspectiva y así «engañar al ojo», como también lo son, por ejemplo, el efecto tilt-shift o el efecto Droste.

Entre los mejores ejemplos favoritos del trabajo de Pozzo son las «cúpulas abovedadas» de la Iglesia Jesuita de Viena, las cuales, como hemos sugerido, no existen en realidad y todo «solamente» es una ilusión óptica generada por un fresco picaramente pintado de manera tal que al ingresar a la misma nos impacte la grandiosidad del techo (primer imagen) y la «cúpula» de la iglesia de Sant’Ignazio di Loyola en el Campo Marzio (segunda imagen).

Si bien prestando un poco de atención se hace evidente, es obvio que el trompe-l’œil resulta mucho más económico y rápido que construir una cúpula real. En fin, si bien la técnica ha caído en desuso, los ejemplos sobrevivientes de la misma son muestra innegable de su belleza e ingenio. Vemos como estas cúpulas falsas le dan un carácter único y completamente distinto al edificio. El mismo tendría un aspecto y presentaría una sensación muy distinta a quien lo aprecie si las las inexistentes pero visibles cúpulas no estuviesen allí.

Esto le dio a Pozzo un reconocimiento especial entre la comunidad arquitectónica de su época, ya que mediante la utilización de esta técnica lograba embellecer enormemente los edificios sin la necesidad de incrementar los costos de construcción que ciertamente conllevaría la construcción de una compleja y pesada cúpula.

La arquitectura del engaño al ojo

Engañar al ojo es algo muy utilizado en la arquitectura, un recurso que ayuda no solo a embellecer los edificios pero a su vez darle otro tipo de carácter. Por ejemplo, durante la época de Napoleón en Francia, un recurso muy común era el ir haciendo las hileras de ventanas en cada piso de un edificio sucesivamente más pequeñas, aunque en algunos edificios esto no era una sucesión sino que se reservaba para las últimas hileras de ventanas. Esto hacía aparentar a simple vista que el edificio era más grande y hasta alto de lo que en realidad era.

Fotografía de unas falsas cúpulas utilizando ilusiones trampantojo.
Fotografía de unas falsas cúpulas utilizando ilusiones trampantojo.

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