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Los colosales mastodontes del aire que dominaron los cielos durante principios del siglo XX

Dirigible naval L30Si bien hoy en días los dirigibles son algo completamente obsoleto en lo que al transporte respecta, y sólo se utilizan para fines militares o de publicidad, a principios del siglo XX los mismos eran vistos como una promisoria herramienta tecnológica para ofrecer un transporte cómodo y masivo de larga distancia. Ya habíamos hablado en Anfrix sobre como John Raskon, el inversor que financió la construcción del Empire State y otros rascacielos emblemáticos, había además dispuesto que las cúpulas de estos edificios fuesen además utilizadas como terminales para dirigibles gigantescos.

K-122 arriba a Gibraltar Dirigible R33 cargando aviones de combate

Pasajeros viajando en un dirigible de la DELAGLa gran ironía es que si bien los dirigibles fueron seguros, y raramente había fatalidades, incluso cuando las naves se venían a pique ya que lo hacían lentamente y de forma controlada, el hecho de que la tragedia del Hindenburg fuera la primer tragedia televisada en la historia de la humanidad, ha permeado en las mentes colectivas y hoy día existe una idea general que asocia a los dirigibles con cierta peligrosidad o riesgo. De hecho, durante la primer parte del siglo XX, la Deutsche Luftschiffahrts-aktiengesellschaft (o DELAG), considerada como la primer linea aérea comercial en la historia, transportó en dirigible a más de cien mil personas sin perder una sola vida.

El accidente de Augusto severoDesarrollados a finales del siglo XIX por inventores como David Schwarz y Frederick Handley Page, estos vehículos tuvieron la peculiar característica de que, a pesar de necesitar amplios recursos para su construcción, su diseño era relativamente simple, por lo que docenas de emprendedores con los recursos técnicos y financieros necesarios se lanzaron a construir dirigibles, es ésto mismo lo que convierte a estas ballenas del aire en algo tan interesante, ya que para la década del 20 y del 30 existían infinidad de prototipos, modelos e implementaciones, desde las más simples como el construido por Augusto Severo, quien murió en París demostrando su vehículo, hasta las más avanzadas construidas por los alemanes y americanos durante las década ya mencionadas que permitían que los mismos fuesen verdaderos centros de mando voladores.

Este artículo tienen como objetivo ofrecer una fotogaleria en conjunto a una pequña descripción de los más interesantes.

El dirigible de Augusto Severo R33

Las bestias metálicas
Slate, dirigible enteramente hecho de metal. El primer dirigible enteramente hecho en metal fue realizado por la Slate Aircraft Co., si bien el mismo resultó ser un fracaso comercial, el proyecto renacería de la mano del Ejército de los Estados Unidos, quienes construyeron varios dirigibles enteramente hechos de metal denominados como dirigibles ZMC-2, su tecnología era tan avanzados que la máquina construida para remachar los paneles metálicos al esqueleto de la nave sería la base de la máquina, aunque en una versión posterior y más modernizada, utilizada para remachar los paneles del Saturn V, el cohete que llevó al hombre a la Luna.

Si bien prometedores y majestuosos, la llegada del avión de pasajeros finalizó el sueño visionario de un cielo cubierto por enormes “globos metálicos“.

Un avión digno de Flash Gordon

XFY-1 PogoEn Anfrix hemos hablado reiteradas veces sobre rarezas de la ingeniería aeronáutica. Desde el caza parásito hasta el el Frankenstein de la aviación entre tantos otros, pero si de rarezas en verdad se trata el XFY-1 Pogo se lleva todos los laureles. Éste prototipo ideado durante lo que sin duda alguna fue la época dorada de la ingeniería aeronáutica, fue uno de los primeros intentos “exitosos” en crear un avión capaz de despegar verticalmente y, en vuelo, asumir las prestaciones aerodinámicas de un avión común y corriente.

Su diseño tuvo lugar durante los primeros meses de 1951, en lo que eran los cuarteles generales de la legendaria Convair, y en la construcción del primer y único prototipo, el cual tuvo su primer vuelo con combinación entre vuelo vertical y horizontal el 2 de noviembre de 1954, participaron la gigante Lockheed y personal técnico de la marina de los Estados Unidos, rama de las fuerzas armadas americanas que desde un primer momento, tras el fin de la Segunda Guerra claro, se dio cuenta de la necesidad y utilidad que podrían llegar a brindar los vehículos de despegue vertical en el campo de batalla moderno.

Con un estilo muy similar al de los cohetes interplanetarios tan populares en la ciencia ficción de los años cincuenta éste avión de poco más de 10 metros y medio de longitud no sólo logró despegar verticalmente con éxito en todas sus pruebas, sino que además su motor de aproximadamente 5700 caballos de fuerza lograba, una vez en vuelo aéreo horizontal, impulsarlo a más de 980 kilómetros por hora a través de los cielos de California.

Si bien el prototipo realizó 70 despegues y aterrizajes exitosos y varias pruebas con transición de vuelo vertical-horizontal, los resultados finales no fueron satisfactorios para los veedores del proyecto, sobretodo en lo que respectaba al aterrizaje preciso en un punto geográfico pre-establecido, ya que al carecer de alerones regulables, no por capricho de los ingenieros sino una consecuencia de la cola atípica de la nave, le era extremadamente difícil al piloto frenar en un punto dado del trayecto con eficiencia para así acercarse lentamente a la zona de aterrizaje y descender en el lugar adecuado. El proyecto terminó siendo cancelado dos años después del vuelo inicial, rompiendo los corazones de varios ingenieros quienes aseguraban poder mejorar el diseño con los fondos necesarios.

Un “aeropuerto” submarino

Siguiendo con nuestra serie de artículos sobre armamento y maquinarias curiosas de la Segunda Guerra Mundial, hoy es el turno de uno de los submarinos más asombrosos de todos los tiempos. El I-400 japonés adaptado para servir como portaviones.

Tras terminar la guerra varias naves japonesas comenzaron una rendición sistemática. Una de estas rendiciones sería distinta a todas las demás, ya que dejaría al personal Aliado asombrado e incrédulo al mismo tiempo. No era para menos ya que el submarino japonés que acababa de rendirse no sólo era, en tamaño, más del doble que el mayor submarino americano y tres veces más grande que el submarino promedio. Sino que además descubrirían que el colosal submarino era a su vez casi dos veces más rápido y poseía un 30% más de autonomía, gracias a sus poderosos y a la vez eficientes cuatro motores de 2.2 MW, que el submarino más veloz y eficiente de los Estados Unidos.

Las sorpresas no terminarían aquí, y las mismas se elevarían en varios órdenes cuando, tras la inspección de la nave, el personal Aliado descubriese que además el submarino estaba adaptado para servir como portaaviones. Si bien el Gobierno de los Estados Unidos estaba al tanto de los proyectos japoneses para bombardear suelo americano -siendo el más famoso el de los globos incendiarios- nunca pensaron éstos poseyeran algo tan avanzado.

El sistema del mismo era tan asombroso como ingenioso. Permitía cargar 3 aviones Aichi M6A Seiran ubicados en un tanque balastro adaptado para servir como hangar. Una vez arribado a las coordenadas requeridas para la misión, el submarino salia a flote, abría el tanque y desplegaba una pequeña pista. Al mismo tiempo el avión salía del tanque y desplegaba sus alas para iniciar el despegue.

Al ser un solo avión por “oleada” -tengamos en cuenta que a pesar de cargar 3, sólo despegaba uno por flotación. Esto con el fin de estar el menor tiempo posible en la superficie- el objetivo del mismo era el de dar golpes de gracia mediante ataques suicidas, y ciertamente sorpresivos, a instalaciones importantes en la costa este. Entre los objetivos más deseados se encontraban las fábricas de aviones, centrales de energía y, principalmente, el Canal de Panamá.

Los submarinos de la serie I-400 y otros submarinos avanzados serían llevados a Hawai e inspeccionados en detalle. Posteriormente, cuando los soviéticos comenzaron a demandar parte del botín de guerra, los mismos serían llevados Kalaeloa y destruidos por el navío USS Cabezon, evitando de esta manera darle más acceso a los soviéticos a tecnología avanzada.


Avión en plataforma de despegue Interior I 400

Schienenzeppelin, el tren adelantado a su época

railzepp1 A principios de la década del 30 el legendario ingeniero especializado en trenes de alta velocidad, Franz Kruckenberg, diseñó y probó exitosamente el primer tren bala de la historia. Al no contar con los poderosos materiales superconductores que utilizan en sus ríeles los trenes ultra veloces del presente, Kruckenberg debió valerse de la ingeniaría aeronáutica para crear un tren a hélice capaz de cortar la resistencia del aire lo más eficientemente posible. En el proceso, también crearía uno de los primeros vehículos de la historia en buscar un balace entre materiales pesados y livianos con el fin de tener una buena estructura y a la vez un peso relativamente bajo. Así nacería el Schienenzeppelin, el tren más innovador y veloz de su época.

Este título lo probaría el 21 de Junio de 1931, cuando, en la vía que une Hamburgo con Berlín, su tren alcanzara el récord de 230 kilómetros por hora. Récord que mantendría por 20 años. Por supuesto que las críticas no se harían esperar, principalmente, la de por qué era necesario un tren tan veloz. Pregunta que se respondería a si misma décadas más tarde con la llegada de los congestionamientos y el crecimiento urbano másivo.

Maquinarias Bizarras I: Excéntricos tanques rusos

El tanque volador
Tanque voladorDurante la Segunda Guerra el comando motorizado ruso se se preguntaba cómo iban a hacer para cruzar las fortificaciones alemanas y así poder flanquearlos con tanques sin perder muchos hombres y maquinarias en el proceso. Una de las sugerencias sería tan extraña como llamativa: un tanque volador. Su diseño comenzó a finales de 1941 y fue concretado en 1942 dotando a un tanque T60 con el fuselaje de un avión Antonov. A finales del 42 se realizó el primer vuelo. Para despegar el aparato debía ser ayudado por un TB-3 y, tras batallar un poco con los controles, lograba estabilizarse. Si bien resultó funcionar bajo parámetros aceptables, su costo y disponibilidad hicieron que rápidamente se cancele el proyecto. Decidiendo perder muchos hombres y maquinarias.

El gigantesco tanque triciclo
Tanque-del-TsarDigno de aparecer en Wild Wild West el Tanque del Tsar o Netopyr, fue un vehículo de combate que durante los años 14 y 15 del siglo XX formó, a nivel prototipo, parte de las fuerzas motorizadas rusas. Llamativo no sólo por su tamaño y la época en la que fue construido -recordemos que el tanque más avanzado de esa época era un rectángulo con agujeros para disparar- sino porque también asemejaba la forma de una carreta gigante. Esto, en efecto, era a causa de su diseño de triciclo, el cual gracias a sus ruedas de un diámetro de 9 metros, permitía ubicar una cabina en lo alto capaz de disparar al enemigo y, en teoría, cruzar trincheras sin ningún problema.

La tecnología de la época probó ser de poca ayuda, y el tanque traía más problemas que soluciones. Especialmente con sus enormes ruedas que solían trabarse y perdían tracción en territorio blando. No es de extrañar que el proyecto fuese cancelado rápidamente.

El caza parásito

El McDonell XF-85 Goblin, apodado como “huevo volador” a causa de su singular forma, fue comisionado inmediatamente tras la segunda guerra. Su objetivo era ser una última línea de defensa para grandes bombarderos, abriendo la posibilidad de que estos pudiesen escapar de la persecución de cazas enemigos.

Con este fin el Goblin era insertado en una de las bahías de un B-29 Superfortress. Razón por la cual sus dimensiones debían ser reducidas, convirtiéndose así en el caza a reacción más pequeño de la historia. Solo 4 metros y medio de largo. Para lograr esta reducción en tamaño se debieron de eliminar varios sistemas de la nave, como el de aterrizaje, innecesario ya que el Goblin estaba intentado para funcionar en una modalidad “parásito”, es decir, se acoplaría y desacoplaría de la nave madre mediante un sistema umbilical.

Desafortunadamente nunca se pudo concretar el sistema de reenganche a la nave nodriza, por lo que el proyecto fue descartado.

El avión más rápido

A pesar de ya tener varias décadas bajo sus alas el SR-71 sigue siendo el avión a reacción más rápido del mundo. Construido durante la Guerra Fría para espiar a los soviéticos su lema era simple y efectivo “no se destruye lo que no se puede tocar”. Con esto en mente los ingenieros de la Lockheed comenzaron a principio de los 60s a diseñar un cuerpo enteramente de titanio, para soportar la presión y las temperaturas de volar a tan altas velocidades, y una forma extremadamente aerodinámica, similar a una flecha voladora. En Marzo de 1968 comenzó su estado operacional y docenas de misiones fueron realizadas sobre suelo soviético. Si bien su velocidad máxima continua siendo un secreto bien guardado, oficialmente se dice que puede superar los 3.600 kilómetros por hora.

No obstante, y aunque no clasifica como avión, el vuelo piloteado a mayor velocidad de la historia fue realizado en un “cohete con cabina”. El proyecto X-15, un avión cohete que tuvo lugar a finales de los 50s, alcanzó una velocidad récord de 7.274 kilómetros por hora, convirtiéndose de esta manera en el vehículo piloteado más rápido de la historia (si bien el transbordador espacial alcanza velocidades muy superiores estas no son consideradas como récord ya que son producidas por la inercia y no por su sistema de propulsión).

Y el objeto más rápido construido por la humanidad
Este títiulo sin duda alguna lo ostenta la sonda espacial New Horizons, construida por la NASA con el fin de estudiar a Plutón. La misma es capáz de alcanzar una velocidad máxima de 250,000 km/h lo que es equivalente a 69,4 kilómetros por segundo, es decir, un 0.02% de la velocidad de la luz. Lo que significa que falta mucho para ir a una cantina llena de extraterrestes con el fin de contratar a un piloto mercenario que nos ayude a salvar a la galaxia de los Siths.

Los colosales espías electrónicos de la Guerra Fría

La Operación Discoverer

La Misión Discoverer es uno de los episodios más interesantes de la Guerra Fría. Presentada al mundo como un enorme experimento científico en ciencia planetaria, en realidad, fue la primera misión de espionaje satelital de la historia. Empleando satélites Corona, famosos por haber sido los primeros satélites-espía funcionales del mundo, La misión le daría a Estados Unidos un invaluable reconocimiento aéreo de instalaciones y territorios Soviéticos. Sin embargo, lo más interesante, radicó en que para justificar y mantener oculto el verdadero motivo de las investigaciones, cientos de documentos, estudios y análisis científicos debieron ser falsificados y presentados como los resultados obtenidos de la misión.

La primitiva tecnología de la época no permitía la transmisión inalámbrica de imágenes como los satélites modernos, al contrario, los satélites debían eyectar una cápsula con los films fotográficos a. Esto conllevaba un gran problema ya que muchas veces si no fallaba la eyección de la cápsula, la misma era extraviada al averiarse su antena en el descenso. Varias de las misiones, como la CZ, lanzada el 28 de Febrero de 1959, terminarían en fracaso. De hecho, las cápsulas con los films de las misiones 5,6,8 y 11, críticas por su contenido de territorios clave de la URSS, fueron extraviadas en Tierra. De hecho resultados favorables recién fueron logrados con el Discoverer 13.

Una vez solucionados los problemas y gracias a la experiencia de los primeros lanzamientos, 32 misiones fueron llevadas a cabo con éxito, y decenas de miles de fotografías de la URSS fueron tomadas y archivadas. No obstante, los soviéticos comenzaron a sospechar, y un plan para verificar que tan científicas eran las misiones se puso en marcha. Es así que el 25 de mayo de 1972 un submarino soviético fue ubicado estratégicamente debajo de la zona de aterrizaje de la cápsula de la mision Discoverer 38. Si bien el intento de los soviéticos falló, la CIA asumió que el riesgo era muy alto, por lo que la misión fue cancelada. No sin antes haberle dado a los Estados Unidos un primitivo “Google Earth” de las bases soviéticas.

El monstruo del bosque

En el mundo de los radio aficionados durante la Guerra Fría el “pájaro carpintero soviético” era el nombre que se le daba a una misteriosa señal que provenía desde Rusia. Apodada por el parecido que su ruido poseía con el picar de los pájaros carpinteros, era odiada por todo el mundo ya que interfería con decenas de comunicaciones al día. La señal era en realidad un sub producto de una de las antenas más monstruosas y colosales alguna vez construidas, cuya función, era la de servir como un sistema de emergencia previa que detectara el acercamiento de misiles occidentales a la unión Soviética.

Duga-3, como se conocía técnicamente, se ubicaba en las afueras de Chernobyl y era un secreto de estado. Con unos 900 metros de extensión y una altura que la hace visible a más de 100 kilómetros de distancia, este radar era capaz de detectar miles de misiles balísticos en simultaneo. Así mismo, su poder de transmisión, unos 10 MW, eran tan asombrosos como su tamaño.

La señal, que supo ser la pesadilla de todo radio aficionado en el hemisferio norte, fue desapareciendo a medida que la economía de la Unión Soviética colapsaba en sus errores y los mega proyectos no podían seguir siendo mantenidos.

Ford Nucleon, el auto nuclear

A finales de los 50 y durante la mayoría de los años 60 la tecnología nuclear era vista con temor, pero curiosamente, a la vez, era considerada como el futuro y prosperidad de la humanidad. Cualquiera que haya visto una película de la época, habrá notado como se presentaban distintos aparatos de índole “cuasi-mágica” que permitían realizar todo tipo de tareas tediosas en cuestión de segundos gracias al poder del átomo. No obstante, estos aparatos no eran territorio exclusivo de la ciencia ficción. Sino que varias empresas intentaron diseñarlos. Una de ellas fue Ford, y su prototipo de auto atómico: el Ford Nucleon.

Varias horas de trabajo y diseño se pusieron a cuestas de este prototipo presentado en 1958. Prototipo cuya mayor curiosidad era que reemplazaba el motor de combustión por uno nuclear. La celda con los materiales radiactivos se ubicaba en la extensa parte trasera del auto, aislada y fuertemente reforzada para evitar cualquier tipo de escape o fuga. Si bien la celda de poder estaba pensada para venir en distintos tipos de tamaño, el rendimiento promedio se calculaba en 8 mil kilómetros por recarga.

Si bien el proyecto nunca pasó de prototipo conceptual, quedó en la historia como el primer y único intento serio de diseñar un automóvil nuclear por parte de una de las principales automotrices del mundo.

El Ford Volante
No se ustedes, pero si a mi me dieran a elegir uno de los “protipos alocados” de la Ford elegiría el Ford Volante X-2000, uno de los “auto cohetes” más extravagantes de la historia. Incluso se rumorea que Henry Ford intentó sobornar a varios congresistas para que se le permitiera utilizar tecnología clasificada en la construcción de un prototipo -que desgraciadamente nunca llegó a ser-.

Las sorprendentes armas secretas alemanas en la Segunda Guerra

La Segunda Guerra Mundial es uno de mis tópicos de lectura favoritos en lo que a historia respecta. Pero no importa cuanto lea del tema, nunca voy a dejar de asombrarme por el increíblemente avanzado estado de la tecnología alemana en relación al resto del mundo. Desde misiles guiados por sistemas electro-ópticos hasta sensores infrarrojos, son algunas de las armas alemanas que, a pesar de su gran misterio, atormentaban a los aliados en el campo de batalla. Es sorprendente pensar que esto que hoy es información pública, hace 60 años atrás eran secretos tan celosamente guardados que decenas de espías perdieron sus vidas intentando descifrarlos.

Por razones de espacio vamos a obviar algunas de las armas de las que ya hablamos, como los drones explosivos o el súper cañon Schwerer Gustav. Así como los ya famosos misiles de largo alcance V2 y los primeros cazas a reacción de la historia.

El sistema de navegación X-Geräte
X-GeräteUno de los mayores secretos de la guerra fue el entender como los bombarderos de la Luftwaffe seguían rutas tan precisas. La respuesta a esto consistía en el X-Geräte, el primer sistema de navegación electrónica funcional en la historia. Este estaba compuesto por un sistema de posicionamiento trigonométrico en base a señales de tierra -El GPS de hoy día utiliza el mismo sistema, salvo que en vez de señales de referencia en tierra emplean satélites- y un avanzado sistema de blanco y calibración de bombas -basado también en un sistema trigonométrico y de cálculo de trayectoria-. Al ser completamente automático, permitía que los bombarderos alemanes vuelen con menor cantidad de hombres que los aliados, ya que la navegación y el blanco de las bombas era controlado por el mismo sistema. Este tipo de misiones generalmente eran acompañadas con un seguimiento de radares que trabajaban en el rango de los 560MHz como el FuGM 36.

Los primeros misiles guiados
Fritz-XLa Luftwaffe contaba con los únicos misiles guiados del mundo en ese entonces. Son legendarios los reportes de los pilotos de la RAF que aterrorizados veían como los misiles alemanes no seguían una trayectoria recta, sino que todo lo contrario, al igual que un depredador, doblaban en el aire atacando la nave más cercana.
El primer misil guiado de la historia fue la serie Henschel Hs. Sin embargo, era muy ineficiente para ser utilizado contra aviones, por lo que su uso sería exclusivo contra buques. Esto cambiaría con la llegada del RK 344, el cual podía ser disparado a 2 millas de distancia. De todas maneras, los dos tipos anteriores eran guiados a control remoto. El primer misil guiado de manera automática fue el Naxos Z, el cual detectaba las emisiones del sensor H2S de los bombarderos americanos. Si bien no contaba con la precisión de los misiles modernos, el efecto psicológico en los pilotos aliados era devastador.

Fritz-X

Mauser MG 213C
Mauser MG 213CEl Mauser MG 213C fue un tipo de cañón anti-aéreo nunca antes visto. Ingeniosamente combinaba el mecanismo a tambor de un revólver con un sistema giratorio múltiple de cañones. De esta forma, se lograba disparar una lluvia de balas desde tierra hacia los aviones aliados con un resultado devastador. Si bien nunca fue producido en serie, al terminar la guerra las unidades remanentes fueron capturadas por los aliados. A partir de éstas se basaría toda la artillería anti-aérea moderna utilizada desde los años 50s hasta finales de los 80.

Miras infrarrojas
Algunos de los relatos más escalofriantes de la Segunda Guerra tienen lugar en las bitácoras de los capitanes de marina británicos, los cuales aseguraban que los alemanes podían disparar con exacta precisión a través de densas cortinas de humo. Esto no era suerte ni casualidad por parte del ejército alemán, sino que era asegurado gracias a la utilización del detector infrarrojo Kiel y los asistentes de blanco y calibración Spanner I y II. La precisión de este equipo era devastadora, ya que permitía a los barcos alemanes no solamente apuntar a través de las cortinas de humo, sino que además servía para atacar de noche y detectar flotas de aviones enemigos. Posteriormente los spanners serían adaptados a los caza tipo Kauz III.

Hoy en día, precisamente, las bombas y cortinas de humo contienen partículas metálicas pesadas para evitar la detección infrarroja.

Santos Dumont, ¿El primer aviador?

Hoy en día es casi universal el reconocimiento que gozan los hermanos Wright como los artífices de haber conseguido el primer vuelo tripulado de un objeto más pesado que el aire. Sin embargo, son muchos los que sostienen que el verdadero primer piloto fue Alberto Santos-Dumont, un brasilero nacido en 1873 y que tras mudarse a Francia para realizar sus estudios concretó una serie de máquinas voladoras pioneras en muchos aspectos. Fue el primer piloto en realizar un vuelo público, desarrolló el primer avión que no requería catapultas para despegar, construyó los primeros modelos de dirigibles estables, un prototipo de helicóptero y varios otros vehículos innovadores. Su fama mundial y reconocimiento, sobre todo en Europa, llegaron a opacar el vuelo de los Wright, trayendo con sigo uno de los debates de autoría más prolongados de todos los tiempos.

El conflicto

Son varias las personas que señalan que el vuelo producido el 23 de Octubre de 1906 por Dumont en Paris con su 14bis es el primer vuelo documentado de un aeroplano más pesado que el aire en lograr despegar, maniobrar y aterrizar por sus propios medios. Si bien el vuelo de los Wright fue realizado en 1903 su avión debió valerse de gran cantidad de ayudas externas, etre las que se encontraban un alerón externo, una catapulta de despegué, guías en el suelo y vientos fuertes. De todas maneras, para ser justos, hay que reconocer que los Wright despegaban desde pistas de pasto y no de asfalto como Dumont. Así mismo, también debemos tener en cuenta que en los tres años transcurridos desde los Wright hasta el 14bis los motores y materiales avanzaron en gran medida; y el temor que tenían los “Chicos de Dayton” a ser plagiados los llevó a realizar sus vuelos bajo rigurosa cautela, opacando así su fama y reconocimiento en Europa. Sea como fuese la rivalidad y el orgullo patriótico de los países que se disputan la paternidad del vuelo, convirtieron este dilema en un debate sin fin ni aparente final.

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