El McDonell XF-85 Goblin, apodado como «huevo volador» a causa de su singular forma, fue comisionado inmediatamente tras la segunda guerra. Su objetivo era ser una última línea de defensa para grandes bombarderos, abriendo la posibilidad de que estos pudiesen escapar de la persecución de cazas enemigos.

Con este fin el Goblin era insertado en una de las bahías de un B-29 Superfortress. Razón por la cual sus dimensiones debían ser reducidas, convirtiéndose así en el caza a reacción más pequeño de la historia. Los ingenieros determinarían que el mismo debía tener solamente 4 metros y medio de largo, una tarea monumental.

Fotografía del XF-85 Goblin.
Un XF-85 Goblin añadido mediante un cordón umbilical a un B-29 Superfortress.

Para lograr esta reducción en tamaño se debieron de eliminar varios sistemas de la nave, como el de aterrizaje, innecesario ya que el Goblin estaba intentado para funcionar en una modalidad «parásito», es decir, se acoplaría y desacoplaría de la nave madre mediante un sistema umbilical.

Fotografía del XF-85 Goblin.
Un XF-85 Goblin volviendo a añadirse a un B-29 Superfortress a través de un cordón umbilical.

Desafortunadamente nunca se pudo concretar el sistema de reenganche a la nave nodriza de manera segura, ya , por lo que el proyecto fue descartado y se optó por diseñar tanques externos para los cazas, con el fin de incrementar su rango, a expensas de sacrificar espacio para misiles y bombas.

El avión más rápido

Fotografía de un avión SR-71 en vuelo.
Fotografía del avión espía estadounidense supersónico SR-71.

A pesar de ya tener varias décadas bajo sus alas el SR-71 sigue siendo el avión a reacción más rápido del mundo. Construido durante la Guerra Fría para espiar a los soviéticos su lema era simple y efectivo «no se destruye lo que no se puede tocar».

Con esto en mente los ingenieros de la Lockheed comenzaron a principio de los 60s a diseñar un cuerpo enteramente de titanio, para soportar la presión y las temperaturas de volar a tan altas velocidades, y una forma extremadamente aerodinámica, similar a una flecha voladora.

En Marzo de 1968 comenzó su estado operacional y docenas de misiones fueron realizadas sobre suelo soviético. Si bien su velocidad máxima continua siendo un secreto bien guardado, oficialmente se dice que puede superar los 3.600 kilómetros por hora.

No obstante, y aunque no clasifica como avión, el vuelo piloteado a mayor velocidad de la historia fue realizado en un «cohete con cabina». El proyecto X-15, un avión cohete que tuvo lugar a finales de los 50s, alcanzó una velocidad récord de 7.274 kilómetros por hora, convirtiéndose de esta manera en el vehículo piloteado más rápido de la historia (si bien el transbordador espacial alcanza velocidades muy superiores estas no son consideradas como récord ya que son producidas por la inercia y no por su sistema de propulsión).

El objeto más rápido construido por la humanidad

Este título sin duda alguna lo ostenta la sonda espacial New Horizons, construida por la NASA con el fin de estudiar a Plutón. Misión que se concretó con éxito en el año 2017, obteniendo algunas de las imágenes más impresionantes del lejano planetoide.

Durante su viaje al planetoide la sonda fue capaz de alcanzar una velocidad máxima de 250,000 km/h lo que es equivalente a 69,4 kilómetros por segundo, es decir, un 0.02% de la velocidad de la luz.

Imagen del planeta Plutón.
Imagen de Plutón tomada por la sonda New Horizons.

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