Ilustración del Habbakuk.

Habbakuk, el portaaviones de hielo de la Segunda Guerra

En la Segunda Guerra Louis Mountbatten propuso contruir el Habbakuk. Un portaaviones estático hecho con Pykrete, una mezcla de hielo y pulpa de madera.

Una necesidad imperativa

Winston Churchill consideraba que los «aeropuertos flotantes» eran imperativos si se deseaba terminar con la guerra en menos de 5 años. Sin embargo, la falta de acero hacía imposible la construcción de portaaviones capaces de atender y soportar un número considerable de aviones, por lo que en 1942 una de las ideas más extravagantes de la historia bélica tendría lugar con el fin de construir un «aeropuerto flotante de hielo».

No solo los aliados: la necesidad de lanzar aviones desde el mar no existía solamente entre las filas aliadas. Los japoneses, por ejemplo, utilizaron su avanzada tecnología submarina para crear enormes submarinos capaces de salir a flote y lanzar varios aviones.

El portaaviones de hielo

Meses antes a la orden de Churchill un comando británico había logrado capturar las esquemáticas y notas de diseño de varios proyectos alemanes, cuyos ingenieros han realizado proezas dignas de los libros de historia. Entre las tantas ideas extravagantes había una que aseguraba la creación de un «portaaviones imposible de hundir y pudiendo ser levantado sin requerir acero».

Ilustración del Habbakuk, portaaviones de hielo.
Ilustración del Habbakuk, el portaaviones prototipo de hielo que intentó construir el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Vemos marcados con flechas los tubos a través del hielo los cuales debían ser llenados con aire líquido u oxígeno para retener el congelamiento de las paredes del barco.

Para este fin inmensos icebergs eran utilizados como material, cortando su superficie en bloques y dándole la forma necesaria para que en su extremo expuesto existan varias pistas de aterrizaje. Dada la inmensa masa sumergida de estos no importaba cuan fuerte se bombardeara la estructura ya que siempre permanecería a flote.

Otra de las ventajas era que al ser de hielo no importaba si se dañaban las pistas de aterrizaje durante los ataques enemigos, ya que solo debía de arrojarse agua y una mezcla especial en los baches para que luego al endurecer se alisaran quedando como nuevas.

Enterado de la idea de los alemanes y deseoso de complacer a Churchill, Lord Louis Mountbatten se propuso construir un prototipo basado en esta idea, el Habbakuk -nombrado en honor a un profeta de la Biblia que hablaba sobre un trabajo sorprendente-.

Ante la problemática de hacer los cortes en el hielo eficientes y rápido encargaría al científico Geoffrey Pyke -quien inicialmente había sugerido a Mountbatten como suya la idea del portaaviones de hielo- para que desarrollara una sustancia eficaz y capaz de crear duros bloques de hielo de derretimiento lento, la cual sería nombra como Pykrete.

Armas experimentales: la segunda guerra mundial ciertamente vio una de las mayores carreras armamentísticas y tecnológicas en la Historia. Puedes leer más al respecto en el siguiente artículo: Las increíbles armas secretas alemanas de la Segunda Guerra Mundial

Esta mezcla estaba compuesta a partir de hielo y pulpa de madera, resultó ser mucho más eficiente de lo esperado por lo que una vez elegido el bloque de hielo sobre el cual se construiría el prototipo a escala del Habakkuk se iniciarían las preparaciones. El trabajo comenzó bajo el mayor de los secretos en el Lago Patricia de Canadá y en menos de 2 meses 15 hombres lograron construir el prototipo para el cual se habían utilizado más de 1100 toneladas de pykrete.

Sin embargo, ya era 1944 y los Aliados habían asegurado varias fuentes de acero y cerrado la brecha del Atlántico por lo que el gobierno prefirió un enfoque más ortodoxo y decretó que se construyeran portaaviones convencionales sobre los de hielo.

Durante algún tiempo el Habbakuk en miniatura fue utilizado para experimentaciones y anduvo deambulando por las aguas sirviendo como «cama de pruebas» para práctica de bombardeo.

Esquema del Habbakuk.
Ilustración del Habbakuk, el portaaviones prototipo de hielo que intentó construir el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial. Vemos marcados con flechas los tubos a través del hielo los cuales debían ser llenados con aire líquido u oxígeno para retener el congelamiento de las paredes del barco.

Nota curiosa

Pyke, a pesar de haber nombrado orgullosamente a «su» compuesto como «pykrete» en realidad había plagiado la fórmula del ganador del premio Nobel Max Perutz. No olvidemos que además había sugerido en un primer momento la idea del portaaviones como suya.

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