Una sorpresa inesperada

Tras terminar la guerra varias naves japonesas comenzaron una rendición sistemática. Una de estas rendiciones sería distinta a todas las demás, ya que dejaría al personal Aliado asombrado e incrédulo al mismo tiempo. Esta se trato de la rendición del submarino-portaaviones I-400, una colosal bestia de acero capaz de atacar navíos enemigos como cualquier otro submarino y además salir a flote y lanzar aviones.

A continuación hablaremos de esta maravilla tecnológica que dejó atónitos a los estadounidenses dado su nivel de complejidad tecnológica.

I-400, el submarino portaaviones

El asombro de los aliados, el cual quedó reflejado en la bitácora del capitán, no era para menos ya que el submarino japonés que acababa de rendirse no sólo era, en tamaño, más del doble que el mayor submarino estadounidense y tres veces más grande que el submarino promedio. Sino que además descubrirían que el colosal submarino era a su vez casi dos veces más rápido y poseía un 30% más de autonomía, gracias a sus poderosos y a la vez eficientes cuatro motores de 2.2 MW, que el submarino más veloz y eficiente de los Estados Unidos.

Submarino I-400.
Detalle del avión utilizado por los I-400 y la compuerta de lanzamiento abierto.

Las sorpresas no terminarían aquí, y las mismas se elevarían en varios órdenes cuando, tras la inspección de la nave, el personal Aliado descubriese que además el submarino estaba adaptado para servir como portaaviones. Esto era todo logro tecnológico, debido a los complicados sistemas que requieren los submarinos para hundirse y salir a flote.

El sistema del mismo era tan asombroso como ingenioso. Permitía cargar 3 aviones Aichi M6A Seiran ubicados en un tanque balastro adaptado para servir como hangar. Una vez arribado a las coordenadas requeridas para la misión, el submarino salia a flote, abría el tanque y desplegaba una pequeña pista. Al mismo tiempo el avión salía del tanque y desplegaba sus alas para iniciar el despegue.

Submarino I-400
Fotografía de un submarino I-400.

Si bien el Gobierno de los Estados Unidos estaba al tanto de los proyectos japoneses para bombardear suelo americano -siendo el más famoso el de los globos incendiarios-, y en efecto en 1942 llegaron a creer por error que Los Ángeles estaba siendo atacada, nunca pensaron éstos poseyeran algo tan avanzado.

Los portaaviones de la Segunda Guerra: la necesidad de lanzar aviones desde el agua fue tal durante el mayor conflicto bélico en la Historia de la humanidad que muchos de los poderes idearon proyectos extravagantes, aunque solo Japón logró llevarlo a cabo. En el caso de los aliados, Churchill comisionó la construcción de un portaaviones de hielo hecho a partir de un material que utilizaba pulpa de madera congela denominado pykrete.

Al ser un solo avión por «oleada» -tengamos en cuenta que a pesar de cargar 3, sólo despegaba uno por flotación. Esto con el fin de estar el menor tiempo posible en la superficie- el objetivo del mismo era el de dar golpes de gracia mediante ataques suicidas, y ciertamente sorpresivos, a instalaciones importantes en la costa este. Entre los objetivos más deseados se encontraban las fábricas de aviones, centrales de energía y, principalmente, el Canal de Panamá.

Los submarinos de la serie I-400 y otros submarinos avanzados serían llevados a Hawaii e inspeccionados en detalle. Posteriormente, cuando los soviéticos comenzaron a demandar parte del botín de guerra, los mismos serían llevados Kalaeloa y destruidos por el navío USS Cabezon, evitando de esta manera darle más acceso a los soviéticos a tecnología avanzada.

Los I-400, además de todas las revolucionarias tecnologías implementadas anteriormente mencionadas en este artículo, fueron el primer prototipo de submarinos de alcance global del tipo estratégico, diseñados para cruzar océanos enteros y atacar a sus enemigos donde estos menos se lo esperen.

Vista de corte de un submarino I-400.
Vista de corte de un submarino I-400.

La anterior fue una de las tantas razones por los cuales fueron hundidos, los Estados Unidos no querían permitir que la Unión Soviética aprenda a replicarlos o entienda sus conceptos para así diseñar sus propios submarinos estratégicos.


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Detalle del submarino I-400.
Compartimiento portaaviones de un I-400 siendo inspeccionado por oficiales de los Estados Unidos.