Los mecanismos del pasado

Los mecanismos complejos, los autómatas e incluso los muebles mecánicos no son el producto de la modernidad. Sino que muchos de estos se remontan a siglos y hasta milenios en el pasado. Por ejemplo, los griegos calculaban la fecha de las olimpiadas utilizando el que se cree fue el primer ordenador analógico mecánico en la Historia, el mecanismo de Anticitera.

No obstante, si bien podemos ubicar el origen de estos mecanismos en los griegos, con el paso de los siglos se desarrollaron mecanismos mucho más avanzados. Desde los «sirvientes autómatas» japoneses del siglo XVII, pequeños robots mecánicos llamados Karakuri ningyo que servían el té o realizaban distintos actos de entretenimiento, hasta el pato robot de Jacques de Vaucanson, un mecanismo con forma de pato en el siglo XVIII el cual era incluso capaz de digerir alimentos.

Los muebles mecánicos de la realeza francesa

Retrato de David Roentgen, el experto creador de muebles mecánicos.
David Roentgen el ebanista pionero que convirtió a el mobiliario mecánico de la realeza y alta sociedad francesa en una ciencia. Trabajando en el siglo XVIII, desarrolló algunos de los muebles mecánicos más espectaculares, capaces de reconfigurarse con sólo presionar un botón.

Durante mediados del siglo XVI al siglo XVIII en Francia se desarrolló y popularizó una fascinante manera de construir muebles. La misma, nutrida por los desarrollos técnicos del iluminismo y las fastuosas cantidades de dinero que la alta sociedad francesa pagaba por sus muebles, buscó desarrollar finas piezas las cuales, en su modo en reposo, ocuparan poco lugar pero que al ser accionadas se expandían brindando funciones y prestaciones extras, siempre escondidas en las entrañas de la pieza.

Si bien varios artesanos se dedicaron a realizar estas piezas, los dos más emblemáticos creadores de muebles mecánicos fueron David Roentgen y su hermano Abraham. Dos ebanistas e ingenieros pioneros que convirtieron el mobiliario mecánico en una ciencia, llegando a crear muebles capaces de ofrecer distintas funciones de manera completamente automática con solo presionar un botón en un tiempo donde la electricidad y los servos no existían. En efecto, los hermanos utilizaban todo tipo de resortes, engranajes y contrapesos para lograr estos complicados y coordinados movimientos en cada una de sus piezas.

A continuación veremos algunas de sus mejores creaciones, incluido uno de los escritorios más elaborados en la Historia y una compleja mesa para juegos creada pura y exclusivamente para los caballeros aristocráticos durante los largos viajes en barcos a vela alrededor del mundo.

El escritorio mecánico

Denominado como el “escritorio secretaria“ esta magnífica pieza, creada hace más de 200 años, se re-configuraba automáticamente y todos sus compartimientos y funciones se activaban a través de botones. Todo al ritmo de una melodía intercambiable a través de cajas musicales ubicadas en módulos internos.

Como podemos observar el escritorio contaba con configuraciones que iban desde una organización óptima para la lectura y escritura de cartas, otra para la lectura de libros y otra incluso para realizar actividades de tipo manuales.

La melodía musical era ejecutada por una caja musical interior la cual utilizaba un cilindro perforado y una serie de agujas en tensión, las cuales al vibrar generaban los distintos tonos y melodías.

La mesa de los diez juegos

Para ser utilizada en estudios, permitía, sin ocupar mucho espacio, jugar varios tipos distintos de juegos de mesa e incluso ser utilizada como escritorio. Vemos que el mismo podía ser almacenado en una valija de transporte, la cual, si bien era muy pesada, para la época se consideraba como «práctica» ya que las clases adineradas contaban con una gran cantidad de sirvientes y asistentes que iban con ellos inclusos en los largos viajes alrededor del mundo.

Observamos que el objetivo de esta mesa de juegos era poder ofrecerle tanto un escritorio como una amplia gama de material de entretenimiento a una persona la cual contaba con un espacio reducido, como por ejemplo puede ser la cabina personal de un pasajero de primera clase en un barco a vela de los siglos XVI al XVIII.


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