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El hombre que se salvó de la horca ante un tribunal de cazadores de brujas admitiendo que era un hombre lobo, pero eso sí, al servicio de Dios para matar brujas

No hay nada más fascinante y entretenido que las historias de personajes carismáticos y con mucho pensamiento lateral que se salvan a si mismos o a otros de las situaciones más difíciles y peligrosas no con el uso de la fuerza bruta sino gracias a su audaz lengua, y Thiess, un curandero que vivió en Livonia en el siglo XVII es el mejor ejemplo de ésto.

Los licántropos, u hombres lobos, son una parte fundamental de las culturas germánicas, eslavas, escandinavas y bálticas, en el pasado ya habíamos hablado del hombre lobo de Ansbach, una leyenda que resultó ser cierta, aunque no se trataba de un ser mitológico per se sino más bien de una jauría hambrienta de lobos que diezmó un pueblo en el 1685 y eso causó una histeria masiva.

Nuestra historia también tuvo lugar a finales del siglo XVII, más precisamente en 1691, y esto no es casualidad, ya que durante este período la transición de los poblados en pequeñas ciudades y la extensión de los territorios de pastoreo del ganado llevaron a una mortal colisión con el territorio de muchas jaurías de lobos. Uno de estos pueblos fue Jurgenburg, Livonia (territorio báltico que ocupó gran parte de lo que hoy en día es Lituania). Una serie de cosechas fallidas y ganado perdido a los lobos llevó a una histeria masiva entre los pobladores, sobretodo porque varios de éstos acontecimientos habían ocurrido durante las fiestas de Santa Lucia y de San Juan, y varias turbas iracundas comenzaron a formarse para linchar a cualquiera que sospechasen de brujería.

Para evitar que el pueblo descienda en una guerra civil entre acusadores y acusados, las autoridades formaron un tribunal para juzgar a cualquiera que se sospechase de ser hombre lobo o brujo, quienes por supuesto eran vagabundos, borrachos y, en el caso de nuestro protagonista, un curandero. Ahora, juzgar es una palabra utilizada con mucha ligereza en éste contexto, ya que en realidad la única intención del tribunal era calmar a las turbas “haciendo justicia” contra los seres maléficos. Salvarse o ser exonerado por los mismos era tarea casi imposible, pero no para Thiess, un hombre que supo jugar con las frágiles y supersticiosas mentes de los pobladores en su favor. Cuando se le preguntó si era un hombre lobo Thiess rápidamente confesó que sí, que en efecto era un hombre lobo. Esto dejó atónito a todo el mundo, y rápidamente comenzaron a pedir por la hoguera (más purificador que la horca), pero Thiess dijo que matarlo sería un error ya que su licantropía no era una enfermedad sino que se trataba una bendición. Esto, por supuesto, confundió a todo el mundo por lo que rápidamente y con su pellejo dependiendo de sus palabras Thiess pasó a relatar las causas de los problemas con las cosechas: Todo comenzó cuando un poderoso brujo llamado Skeistan junto a otros brujos tenían la meta de robarse todo el grano del pueblo y llevárselo al infierno. Thiess, ahora en papel de héroe, descendería al infierno junto a otros hombres lobo protegidos por Santa Lucia y San Juan y lucharían con los brujos por el grano utilizando barrotes de hierro mientras que los primeros utilizarían escobas encantadas. Entre otras de las tantas cosas que le relató a los jueces estaba la del hecho que, a los hombres lobo, les encantaba poner sal en su pan con manteca.

Hans Peter Duerr, un famoso antropólogo alemán moderno que escribió algunas de las mejores obras sobre los mitos de licantropía en Alemania y sus alrededores, halló parte del archivo original de la transcripción del relato de Thiess:

“Comúnmente, ellos [los brujos] fueron al Infierno tres veces, durante la noche del Pentecostés, de San Juan y la noche de Santa Lucia; en lo que concierne a las dos primeras noches, no fueron exactamente en esas noches, sino que más tarde cuando el grano está para cosecharse ya que es el tiempo en el que las semillas se forman en el que los brujos eliminan las bendiciones y lo llevan al infierno. Es en ese mismo momento cuando los licántropos toman por su cuenta la tarea de recuperar el grano.

Confundidos, y ante un público enteramente en silencio escuchando el relato, los miembros del tribunal le preguntarían al hombre qué fue de los otros hombres lobo, a lo que Thiess respondió que sus almas fueron llevadas a al cielo, y que los hombres lobo eran en realidad los “canes de Dios” utilizados para luchar contra el demonio y evitar que éste robe la abundancia de la tierra. Remarcando además que los hombres lobo eran muy comunes en Rusia y Alemania, pero debido a que los brujos y brujas al servicio del demonio constantemente desparramaban mentiras en su contra el populacho les temía. Al escuchar lo anterior el cura del pueblo intentó bendecirlo, pero el supuesto hombre lobo le dijo que no necesitaba de su bendición, ya que era un hombre más pío aun que el mismo religioso.

Las palabras de nuestro acusado asustaron aun más al pueblo, quienes ahora pensaban que había cientos de brujos y hombres lobos, por lo que para calmar las aguas y no crear aun más histeria el tribunal decidió no ahorcarlo, ya que “claramente no se trataba de un hombre lobo sino de un loco”, con su breve relato e imaginación Thiess había logrado cambiar el sentido y motivo del tribunal, el cual en primera instancia era ahorcar a un par de vagabundos y borrachos para calmar a la turba, pero que, no obstante, ahora debía no hacerlo para no generar aun más histeria.

Thiess sería sentenciado sólo a 10 latigazos por idolatría, salvándose de la horca y convirtiéndose en un héroe popular en los países bálticos.

Como la codicia y la ignorancia humana acabaron con el mayor espectáculo natural de los cielos de América del norte

Palomas pasajerasCubrían todo el cielo a tal punto que el horizonte se convertía en un espectáculo único, donde el ruido de los interminables aleteos y los gorjeos llamándose unas a otras brindaban una experiencia fuera de lo común; un mar orgánico de millones de aves. Lo anterior no es una exageración, ya que las palomas pasajeras no sólo eran la especie de aves más abundante de Norteamérica, sino que se estima lo eran también del mundo entero. Sus bandadas migratorias eran un fenómeno sin igual, en el cual todas migraban al mismo tiempo, cubriendo todo el cielo como un río de aves. Muchas veces, como puede leerse en las memorias de Simon Pokagon, uno de los pioneros de los derechos civiles en los Estados Unidos, el pasar de las bandadas llevaba horas, y el cielo se cubría con millones de palomas. Sólo en cuatro condados del estado de Wisconsin había 136 millones de palomas pasajeras adultas a mediados del siglo XVIII, según calculó posteriormente el naturalista Arlie W. Schorger.

Cacería de la paloma pasajera

Desafortunadamente, debido a la codicia y la ignorancia humana fueron llevadas a la extinción en menos de un siglo. Desde miles de personas que al avistar las bandadas no tenían mejor idea que sacar sus rifles, pistolas y resorteras y comenzar a disparar (muchas veces matando a varias de un solo disparo debido a la densidad de cada bandada) hasta comerciantes inescrupulosos que, sabiendo los recorridos habituales de las palomas, montaban gigantescas redes capturando a varias miles en cuestión de horas; las cuales luego vendían a los criaderos de cerdos para ser utilizadas como alimento para dichos animales.

Redes para cazar palomas pasajerasPeor aun, las cerealeras las acusaban de destruir la siembra y los cargamentos de grano, algo falso, ya que la dieta de éstos plumíferos se basaba en insectos y principalmente en bellotas y castañas silvestres, frutos muy comunes y abundante en el sureste de los Estados Unidos. Sin embargo, esto causó la histeria entre los flamantes campesinos de La Frontera (nombre que se les daba a las tierras que se iban anexando con la expansión hacia el sur y el oeste de los territorios Estado Unidenses). Esto llevo a que incluso en el siglo XVII un religioso excomunique a las aves.

Tributo a la paloma pasajera.

Walton Ford, Falling bough. Tributo a la paloma pasajera.

El declive estrepitoso de su población comenzó al rededor de 1850, cuando los ferrocarriles permitieron la comercialización industrial por barril de la carne procesada de paloma pasajera con fines agrícolas. Sabemos gracias a los meticulosos registros de S. S. MeDuffie, un agente ferroviario, que cada barril contenía la carne de 25 docenas de palomas en salmuera, y cada carro transportaba cientos de barriles con decenas de carros por locomotora. Sólo el, en ese entonces, pequeño pueblo neoyorquino de Watertown recibía trenes transportando 11 toneladas de carne de paloma regularmente, lugar en el cual distintos frigoríficos parcelaban y luego congelaban dicha materia orgánica para su envío hacia el oeste de los Estados Unidos. El comercio de carne de paloma fue tan redituable que campesinos de Wisconsin, Chicago y Milwaukee dejaban de trabajar la tierra para dedicarse exclusivamente a cazar furtivamente, cada uno, miles de palomas por semana. Incluso la industria hotelera trabajaba exclusivamente para los cazadores.

MarthaEs así, que tristemente, la codicia y la ignorancia de quienes creían que al ser tan numerosas eran también inagotables, acabaron con las palomas pasajeras, y el 1 de septiembre de 1914 moría tras 29 años en cautiverio en el Zoológico de Cincinnati, Ohio, la solitaria Martha, la última de su especie. A pesar de los desesperados intentos por parte de los veterinarios por hacerla reproducirse, Martha nunca fue capaz de poner un huevo fértil.

Los muebles mecánicos de la realeza francesa

David RoentgenDurante mediados del siglo 16 al siglo 19 en Francia se desarrolló y extendió una fascinante manera de construir muebles. La misma, nutrida por los desarrollos técnicos de la revolución industrial y las fastuosas cantidades de dinero que la alta sociedad francesa pagaba por muebles, buscó desarrollar finas piezas las cuales, en su modo de reposo, ocuparan poco lugar pero que al ser accionadas se expandieran brindando funciones y prestaciones extras, siempre escondidas en sus entrañas

Si bien varios artesanos se dedicaron a realizar estas piezas, fueron David Roentgen y su hermano Abraham los ebanistas e ingenieros pioneros que convirtieron el mobiliario mecánico en una ciencia.

El escritorio mecánico
Denominado como el “escritorio secretaria“ esta magnífica pieza, creada hace más de 200 años, se reconfiguraba automáticamente y todos sus compartimientos y funciones se activaban a través de botones. Todo al ritmo de una melodía intercambiable a través de cajas musicales.

La mesa de los diez juegos
Para ser utilizada en estudios, permitía, sin ocupar mucho espacio, jugar varios tipos distintos de juegos de mesa e incluso ser utilizada como escritorio.

La mesa expandible a llave de Oeben
Si bien ésta en particular no es una creación de Roetgen, esta animación 3D creada por el Museo Getty nos permite apreciar la complejidad de estos muebles.

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La magia de Trithemius

Johannes TrithemiusJohannes Trithemius, abad alemán del siglo XV y erudito maestro en mil artes y saberes distintos, escribió el que es quizás uno de los libros más interesantes de la historia: la Steganographia, ya que en un tiempo en el cual todos los que escribían sobre magia pretendían escribir sobre otros temas para evitar ser perseguidos o prohibidos, Trithemius pretendió escribir sobre ocultismo para enmascarar el verdadero contenido de su obra: técnicas de cifrado tan avanzadas que incluso recién en 1998, Jim Reeds, un investigador del AT&T Labs, logró descubrir que el tercer volumen de la obra en cuestión, el cual se creía trataba en efecto solamente sobre magia y ocultismo, era en realidad una compleja serie de materiales esteganografícos que contenían aun más información sobre técnicas avanzadas de cifrado y ofuscamiento de datos -de hecho ésta disciplina de cifrado toma el nombre a partir de la obra de Trithemius.

Lo anterior no es para menos, ya que su método de cifrado polialfabético y dinámico -es decir que cada paso del proceso altera aun más la complejidad del cifrado resultante- y denominado en latín como Tabula recta, era extremadamente difícil de resolver mediante los, en ese entonces, más avanzados métodos de descarte por prueba y error, por lo que dejaba obsoletas a las ya conocidas y muy utilizadas técnicas de Cifrado de Alberti, para la cual se empleaba un disco móvil de cifrado que ayudaba a codificar un mensaje alterando el orden de los caracteres del alfabeto, y la técnica de Cifrado César, esta última denominada así ya que había sido utilizada mil quinientos años atrás por el mismo Julio César para cifrar sus mensajes y órdenes, y la cual consistía en simplemente cambiar el orden numérico de las letras del alfabeto y reescribir el mensaje de esta manera.

Si bien su obra fue concretada alrededor del año 1499, la misma no sería publicada hasta más de cien años después, en el 1609, y aun así la misma, junto a una obra posterior sobre el mismo tema, la Polygraphiae, fue incluida en el índice de libros prohibidos, el Index Librorum Prohibitorum y retirada recién a principios del siglo XX. No obstante esto no le impidió a Trithemius difundir sus conocimientos, ya que en su Cofradía Céltica, grupo de estudio y debate con otros eruditos en el cual cubrían amplia variedad de temas que iban desde la teología hasta las lenguas y las matemáticas, Trithemius apadrinó intelectualmente a decenas de estudiantes. Además de los anteriormente mencionados el abad escribiría varios libros sobre lexicografía e historia.

La leyenda que resultó ser cierta

El hombre lobo de AnsbachHay un aspecto particular en las leyendas y mitos de ciertas regiones del mundo que nos permite, más allá de ver particularidades culturales, observar la psicología y el pensamiento grupal de una cultura en cuestión. Aspectos que nos ayudan a comprender sus temores y anhelos en un tiempo particular dado. Sin embargo, muy pocas veces una leyenda nos puede servir para enterarnos de un evento singular y aterrador ocurrido en la historia. Es por esto que la leyenda del Hombre lobo de Ansbach es mi favorita, ya que la misma relata un hecho que en verdad tuvo lugar y el cual, por razones obvias, fuese reducido con el pasar de los siglos a un mero invento producto de la fértil imaginación de pobladores locales pasados en bebidas.

La leyenda, si bien existe modificada en sus distintas versiones, nos cuenta como en el año 1685, tras la muerte del Bürgermeister de Ansbach -el alcalde del pueblo- una seguidilla de asesinatos, primero tomando como victimas a piezas de ganado y luego directamente a mujeres y niños que se aventuraban a las cercanías bosque, tendría lugar llegando a aterrorizar al, en ese entonces, creciente pueblo de Ansbach. Los motivos para sospechar un castigo o maldición eran justificados, ya que ciertamente nadie en el pueblo tenía la conciencia limpia tras el asesinato del alcalde, persona que tras los años debido a su crueldad y avaricia había ganado el desprecio absoluto de todos. Asesinato que, según las creencias de la época, había desatado una maldición sobre el pueblo a manera de una bestia demoníaca cuya existencia solo tenía el fin de acabar con la vida de todos y cada uno de los residentes de Ansbach. Es así que determinados a acabar con la maldición un grupo de valientes pobladores se embarcaría en una odisea que los llevaría a enfrentarse con el oscuro e implacable invierno bávaro con el solo fin de enfrentarse y darle muerte a la bestia.

Si bien hasta aquí la historia parece una leyenda similar a tantas otras de la Europa central, la diferencia es que esta ocurrió verdaderamente, y la bestia en cuestión no era un ser mitológico, sino que se trataba de un enorme lobo salvaje que, empujado a cazar cerca del poblado debido a las duras condiciones de ese particularmente cruel invierno, terminaría devorando a varias personas desprevenidas. Tras días de persecución en la cacería, los cazadores, junto a sus grandes canes de caza, lograrían cercar al lobo, el cual, al verse sin salida, lucharía vanamente hasta su último aliento siendo atacado por los perros y atravesado por las lanzas de los cazadores. Una vez muerto, el animal sería vaciado, vestido con elegantes ropas de hombre y se le pondría una peluca, asegurándose también de mutilar su hocico con el fin de darle a su cabeza una forma más similar a la de un ser humano. Esto, obviamente, buscando representar en el lobo al mismo Bürgermeister, de quien se creía su espíritu, en venganza, había poseído a la bestia.

El hombre lobo de Ansbach

Es aquí, debido a la más que particular manera de festejar la muerte del animal, donde la travesía de un pueblo se convertiría en una popular leyenda a lo largo y ancho de Alemania, ya que tras vestir y preparar al lobo, su cuerpo sería paseado orgullosamente por la plaza del pueblo como si se tratase de un mismísimo triunfo romano; culminando en una misa en honor a las personas devoradas por el animal y acto seguido procediendo a colgar el cuerpo de la bestia en una horca como recordatorio, lugar en el que sería dejado durante un largo tiempo. Debido a que el frío clima de la región retardaría su putrefacción, prácticamente momificándolo, más de un visitante y viajero se terminarían sorprendidos ante tan particular vista, pensando que verdaderamente la gente de Ansbach había capturado a un hombre lobo. Los rumores e historias comenzaron a ir y venir y con el pesar de los años la leyenda del Hombre lobo de Ansbach se volvería infinitamente más popular y conocida que la verdadera historia detrás de los acontecimientos que tuvieron lugar en es frío invierno del 1685.

Alexander Selkirk, el hombre que inspiró a Robinson Crusoe

La historia de Alexander Selkirk es tan estremecedora como apasionante. Y no es para menos, ya que la misma, según se estima, inspiró a Daniel Defoe para escribir su obra maestra.

Selkirk en Juan FernándezNacido en una familia trabajadora de finales del siglo XVII en Escocia, y tras haber vivido una adolescencia marcada por sus problemas contra la autoridad, Selkirk vería su futuro en la mar, no precisamente como mercader sino como bucanero. Su destino sería sellado en 1703, cuando, en plena Guerra de Sucesión Española, Inglaterra comenzara a contratar gran cantidad de corsarios con el fin de dañar las líneas de suministro y comercio enemigas. Selkirk conseguiría el puesto de Sailing Master -una especie de timonel con posibilidad de dar ordenes- bajo el mando de Brian Pickering en el galeón Cinque Ports, uno de los navíos que formaban parte de la expedición liderada por el St. George, capitaneado por el corsario William Dampier.

Así, a finales de año, partirían con la intención de atacar galeones españoles con rumbo a la ciudad de Buenos Aires, expedición que fallaría y, tras haberlo discutirlo fuertemente, los corsarios cambiarían de planes y se dirigirían al Mar del Sur, territorio en el cual la tripulación del Cinque Ports sufriría de escorbuto, pereciendo a causa de la misma 48 tripulantes entre los que se encontraba el capitán. Pickering sería reemplazado por un inexperto joven de 21 años, Thomas Stardling. No obstante, este “percance” no les impediría capturar varios navíos españoles tras rodear el Cabo de Hornos. Algo que, de manera esperable, no limitaría las fricciones entre ambos capitanes y vería a las naves separadas.

Juan FernándezTras llegar al archipiélago Juan Fernández, con el fin de cazar animales y conseguir agua fresca, Selkirk comenzaría a protestar sobre la condición de la nave -algo en lo que estaba cierto, ya que la misma se hundiría al poco tiempo,- y sus intentos por intentar convencer a sus camaradas de desertar y esperar al próximo navío serían interpretados como un amotinamiento.

Selkirk sería abandonado a su suerte en el archipiélago, dejándolo solo con un mosquete, algo de pólvora, una Biblia, un cuchillo y algunas herramientas. De nada valieron sus gritos por clemencia mientras el bote se alejaba, su destino, de ahora en más, sería sobrevivir durante 4 años y 4 meses en un archipiélago inexplorado y solitario del pacífico.

Naufrago
Alexander SelkirkLos primeros meses de soledad vieron a un Selkirk temeroso, quien de hecho, no se movía de la costa, temiendo que la isla estuviese poblada por bestias y, si así lo hacía, perder una oportunidad de rescate. Comiendo solo mariscos y otros frutos del mar a su alcance, la soledad prontamente comenzaría a atacarlo emocionalmente. Razón por la cual la temporada de apareamiento de lobos marinos le serviría como excusa para resignarse y comenzar a explorar la isla.

Con gran esfuerzo, construiría dos chozas a partir de madera de pimiento, y utilizando su mosquete lograría cazar varios animales pequeños, cuya carne y pieles le otorgaban tanto comida como refugio. Su desenvolvimiento era tal, que cuando por las noches comenzó a ser atacado por ratas salvajes, nuestro laborioso naufrago prontamente consiguió domesticar varios gatos salvajes, a los cuales alimentaba a cambio de protección y compañía.
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El Hombre Herido, manual de medicina medieval

Anathomia Recuerdo el terror que me daban de pequeño las representaciones del Hombre Herido. Lejos estaba de entender, por ese entonces, su importancia y valor científico. El Hombre Herido es, sin duda alguna, una de las gráficas más interesantes de la medicina antigua. Aparecidos durante el Medioevo a partir de la monumental obra de 1492 publicada en Venecia por Johannes de Ketham, el Fasciculus Medicinae, los mismos representaban a un hombre herido por distintas armas en distintas partes del cuerpo, y procedían a indicar las distintas complicaciones que podían llegar a surgir en cada región dependiendo del tipo de herida y las distintas “partes de importancia” de dicha regíon -huesos, venas, etc.-

Der verwundete Mann Wound ManSu importancia era realmente fundamental, ya que en una época donde el entrenamiento médico no era formal, distintos “curadores” o incluso cirujanos entrenados en academias, podían llegar a ignorar aspectos muy específicos de ciertas partes del cuerpo, por lo que los manuales del Hombre Herido, eran de gran utilidad a la hora de refrescar los conocimientos sobre cierta extremidad o saber de antemano con que se podían enfrentar antes de proceder a atender a un hombre herido en batalla o accidentado.

Con el tiempo estos manuales fueron especializándose y perfeccionándose, siendo así que llegamos a las notas de cirugía de batalla de los siglos XVI y XVII en las cuales se trataban las distintas partes del cuerpo en diferentes volúmenes especializados.

Cirugía plástica Medieval

1210-7.jpgHace dos años habíamos hablado sobre un fantástico tratado medieval editado por Gaspare Tagliacozzi, un cirujano veneciano medieval que idearía, basado en teorías aun más antiguas, una autoplastia en la cual un adinerado guerrero o rico señor, podía recuperar una nariz u oreja perdida en batalla o un accidente tras asegurarla mediante un sistema de arneses a uno de sus brazos. El cual, mediante cirugía, sería unido con la nariz u oreja para que así, al cabo de unos meses, el crecimiento de la piel del mismo cubriese la nariz o la oreja perdida.

El tratado en cuestión se denominaba De Curtorum Chirurgia per Insitionem y sería editado en el siglo XVI a partir de metodologías y técnicas de cirugía más antiguas, recopiladas por el mismo Tagliacozzi durante su paso en la Universidad de Bulåggna (actual Bolonia) como profesor de cirugía.

La obra en sí consta de 22 placas bien ilustradas y explicadas con el fin de permitirle a otros cirujanos utilizar el método de Tagliacozzi para reparar narices u orejas. Dando consejos no solo sobre en la cirugía en sí sino además sobre el cuidado postoperatorio. Recomienda, el innovador Gaspare, que un tiempo óptimo de espera con la nariz adosada al brazo es de dos a tres semanas. Transcurrido este tiempo, se debía práctica otra cirugía para separar e brazo y dar forma a la nueva “nariz”.

Tagliacozzi moriría los 54 años y su cuerpo, tras unos años de su muerte, seria excomulgado, desenterrado y vuelto a enterrar en tierras no sacras, ya que su trabajo no le había caído muy bien a las autoridades religiosas.

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Nota: Si bien la mayoría de los estudiosos considera el fin de la Edad Media en el siglo XV, yo soy partidario de la escuela de Le Goff, en la cual, como expone en su gran obra “Un long Moyen Âge”, considera, dado ciertos factores culturales y de pensamiento, que la misma puede extenderse hacia finales del Siglo XVI

C. Grienberger, el hombre obsesionado con mover la Tierra

No no, el día Internacional del Salto no fue el primer intento por sacar a la Tierra de su órbita. A lo largo de la historia, infinidad de intentos, algunos incluso tragicómicos, fueron realizados. Sin embargo, sería Christopher Grienberg, matemático y astrónomo enrolado en la orden jesuita, quien a principios del siglo XVII se tomara el trabajo, de calcular seriamente, en base a cálculos matemáticos y principios de la física, cuánta fuerza sería necesaria para sacar a la Tierra de su órbita.

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Grienberger construiría infinidad de modelos a escala. En el aquí ilustrado, una Tierra de oro de varios Talentos podía ser levantada con el peso de un solo Talento y una serie de ruedas.

Tras finalizar sus estudios Grienberger, quien era, al menos secretamente, partidario de las teorías de Galileo, debería trabajar como asesor y editor de varias de las obras producidas por astrónomos y matemáticos afiliados a la orden Jesuita. Si bien durante su vida no publicaría muchas obras propias, su trabajo e ideas serían reflejadas en varias de las obras, muchas de estas clave, de la astronomía matemática primitiva.

1142-2.jpgSu trabajo, por otra parte, le daba los recursos, el tiempo libre y la libertad mental necesarias, así como el contacto fluído con otras grandes mentes, para embarcarse en proyectos científicos que, de otra manera, le hubiesen resultado imposibles.

Uno de estos proyectos sería su obsesión con calcular la fuerza y la metodología necesarias para mover a la Tierra de su órbita. Proyecto en el que trabajaría durante décadas y en el cual, intentaría involucrar a astrónomos, algunos de la talla de Mario Bettinus, en su proyecto.

Si bien en un principio creería que esto podría ser posible. Con el tiempo, y sobretodo cuando empezara a realizar seriamente su investigación, llegaría a la conclusión de que esto sería imposible -algo lógico en la actualidad, no así en su época, donde las noticias de nuevas maquinarias inventadas por los renacentistas y nuevos elementos de propiedades asombrosas traídos desde el Nuevo Mundo estaban a la órden del día-.

Que pena que no fue contemporáneo de éste hombre.

Viaje accidentado

Quedarnos sin combustible, o pinchar un neumático es ya todo un problema. Pero al menos, los vehículos mecánicos, no presentan algunos de los problemas de sus variantes naturales. Imaginemos estar apurados y que nuestro coche quiera detenerse a tener un poco de diversión.
 

Elefantes de guerra
A lo largo de la historia su tamaño y poder de intimidación convirtió a los elefantes en un instrumento de guerra muy utilizado en Oriente. Las imágenes a continuación pertenecen, justamente, a estos hechos. La primera fue tomada a principios del Siglo XX, cuando docenas de elefantes fueron entrenados para transportar cañones durante la Primer Guerra Mundial; mientras que las dos últimas hacen referencia a una de las más bizarras técnicas de ejecución habidas y por haber. “Desmembramiento por elefantes” y “Aplastamiento por elefantes”, ambas, utilizadas durante siglos por persas e hindúes a manera, no sólo de castigar al infractor, sino como mecanismo para amedrentar a posibles futuros infractores. Este último castigo, establecido por las Leyes de Manu, durante el año 200 dC, sería incluso practicado hasta bien entrado el siglo XIX, como atestiguaría un perturbado Louis Rousselet, autor del libro que contiene la tercer imagen describiendo la escena. .

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Y por una ironía humana, los elefantes no sólo suministraron la muerte en dicha condenas. Sino que a veces la recibieron. Recordarán nuestro artículo pasado sobre Topsy, la elefanta condenada a muerte.

Un edificio particular
1139-1.jpgY ya que hablamos de elefantes, es interesante mencionar a Lucy. Un edificio de madera de más de 120 años con una forma muy particular. Ubicado en el pequeño pueblo de Margaret, en Atlantic City, Estados Unidos, el mismo ha sobrevivido desde incendios hasta intentos de demolición. Hoy día se ha convertido en todo un atractivo turístico. Si bien el edificio aun existe y se encuentra en buen estado, en la imagen a la derecha puede verse una fotografía de 1920 ilustrándolo.

Moresnet, la tierra de nadie y territorio de es

Metafóricamente decir que un lugar es tierra de nadie es hacer referencia a una situación caótica o anárquica, como por ejemplo, un país en guerra civil o un territorio en crisis. Sin embargo, en la historia moderna, hubo un territorio que, literalmente, fue tierra de nadie. No porque se encontrara en caos, de hecho era un lugar muy pacífico, sino porque no formaba parte de ningún país, administración o estado.

El mismo, era un territorio de solo 3,5 Km2 que se hallaba a 7 kilómetros del punto donde, en la actualidad, se juntan las fronteras de Alemania, Bélgica y los Países bajos. Y a causa de las tensiones de éstos últimos, los Países Bajos, con Prusia, permanecería como un territorio neutral y sin dueño o jurisdicción definida por más de un siglo.

Su origen tuvo lugar tras el Congreso de Viena de 1815 cuando, a causa de las interminables guerras de finales del siglo XVII, el mapa europeo se vio fuertemente redistribuido. De estas contiendas, la más feroz tuvo lugar entre Prusia y Holanda. Si bien se acordó con bastante celeridad el trazó de la nueva frontera, una pequeña región ubicada en Moresnet, la cual contaba con la mina de zinc de Vieille Montagne, casi lleva a la guerra a ambas naciones. El conflicto afortunadamente se pudo evitar gracias a una serie de acuerdos que repartirían los poblados de la región entre los dos estados. No obstante, la mina, permanecería como territorio neutral sin dueño alguno. Si bien en un principio fue administrado por enviados de ambos reinos, a los pocos años, el territorio formó su propio pequeño gobierno. Sin embargo, al ser completamente neutral y no poseer jurisdicción infinidad de problemas surgirían a la hora de recaudar los impuestos y hacer cumplir las “leyes”, que de hecho no las tenían y utilizaban las de los Países Bajos o Prusia según conveniencia. Prontamente el lugar se convirtió en un paraíso fiscal ya que tampoco se podían aplicar tarifas de importanción y su pequeña población de 3000, aunque enorme para la época en base al territorio, prontamente gozó de un excelente bienestar económico.

Por desgracia, exactamente 70 años después del Congreso de Viena, la mina agotaría sus reservas, por lo que las autoridades doblarían su apuesta y crearían un paraíso de casinos, un servicio postal que llevaba lo que sea sin cuestionar mucho los contenidos, una serie de burdeles, y destilerías de gin por toda la región. De todas maneras su fin como estado neutral vendría de la mano de la Primer Guerra Mundial. ya que la misma llevaría a que Moresnet fuese anexado primero por Alemania y luego entregado a Bélgica tras el Tratado de Versalles. Irónicamente, en 1944, con la Segunda Guerra Mundial, volvería a ser anexado por Alemania y al fin de esta re entregado a Bélgica. Fue tan brusco el cambio de manos en menos de 40 años que su población original se vio repartida por toda Europa Central.

Así terminaría este paraíso fiscal, casinos, burdeles, alcohol barato y territorio neutral de espías

El acero de Damasco, un misterio del pasado

Durante los siglos X al XVIII en la región de Damasco -Siria- se produjo una aleación para espadas y armas cuya calidad la convertiría en leyenda. No obstante, el hecho de que en el presente no se sepa a ciencia cierta cómo se forjaba, la ha convertido en uno de los mayores misterios de la historia de la ciencia, ya que estudios recientes han demostrado la presencia de nanotubos en su estructura.

HerrerosDuro y a la vez flexible, de una calidad tan soberbia que llegaba a rebanar las espadas europeas y mongoles portadas por los distintos ejércitos que invadían la región, el acero de Damasco resultó víctima del secreto y recelo con el que los herreros que lo producían guardaban su receta. No era para menos ya que además de ser una ventaja formidable en el campo de batalla, la aleación era una mina de oro para quienes la producían. Durante las Cruzadas e incluso la gigantesca invasión mongol a Medio Oriente en el siglo XIII, nobles y generales de ambos bandos pagaban fortunas por estas piezas. Montos que no solo se justificaban por la verdadera calidad excelsa de dicho acero, sino que además eran alimentados gracias a la gran cantidad de “mitos y leyendas” que existían a su alrededor. Se llegaba a decir desde que su filo era tan agudo que era capaz de rebanar una lámina de seda sólo dejándola caer sobre el mismo; y hasta que llegaba a cortar rocas sin perder su filo.

Daga Mughal

Si bien, como mencionamos, se cree responsable al gran secreto con el que se mantenía su fabricación, otras teorías sobre la pérdida de la técnica indican que posiblemente el principal factor haya sido la caída en desuso de la misma, tras que el agotamiento de los yacimientos ricos en tungsteno de la región impidiera su fabricación y así la posibilidad de pasar el conocimiento a nuevas generaciones -debemos tener en cuenta que en el pasado muchas veces las recetas no se escribían o anotaban con el fin de evitar su robo o copia, sólo siendo transmitidas por vías de la experiencia de mentor a alumno-.

La técnica
Nadie sabe a ciencia cierta la técnica exacta, pero un estudio realizado en la Universidad Técnica de Dresde, Alemania, en el cual se utilizaron rayos X y microscopía electrónica, ha dejado atónita a la comunidad científica al demostrar que efectivamente el acero de Damasco presenta nanotubos de carbono y otras nano-estructuras en su composición. Hoy día estas particularidades en aleaciones y compuestos modernos son producidas industrialmente mediante la utilización de complejas técnicas desprendidas de la industria aeroespacial. -nota: si desean leer sobre estos estudios es muy interesante el artículo publicado en Nature en Noviembre del año pasado, desafortunadamente está en inglés-.

Herreros siriosPero dejando los estudios modernos de lado y hablando de su posible origen, hoy se sabe que la técnica se originó entre el siglo III y el I antes de Cristo en la India. Dicha técnica fue la primera en refinar una aleación utilizando un catalizador para remover las impurezas. Consistía, tras obtener un acero rico en carbono, en refinarlo utilizando un vidrio especial el cual elevaba a la superficie de la masa en caliente las impurezas, dejando en el centro un acero mucho más puro. La técnica iría viajando con los mercaderes y las tribus que, a causa de las guerras, eran desplazadas hacia el oeste. Una vez en Medio Oriente, al rededor del siglo IX DC, la técnica sería refinada y mejorada gracias a los extensos conocimientos en metalurgia de la región, dando como resultado el mejor acero para espadas de la historia.
Esta teoría ha ganado mucha fuerza ya que también explicaría el surgimiento del acero de bulat fabricado en tiempos medievales en Rusia. El bulat no solo presenta características muy similares al de Damasco, sino que además, tras estudios arqueológicos, se pudo trazar su origen a Persia -pulat significa acero en persa- y de allí a la región de Samanalawewa, uno de los lugares en Asia donde se practicaba la técnica de la cual desciende el acero de Damasco.

Un caso de por cierto relativamente similar al Fuego Griego.

1712, el único año en la historia que tuvo un 30 de Febrero

Generalmente, cuando nos dicen una fecha exacta, hacen falta el día, el mes y el año para ubicarnos temporalmente. Salvo, que nos digan el 30 de Febrero, ya que hubo un solo día en la historia de la humanidad en el cual este mes alcanzó las tres decenas.

Cuando el papa Gregorio XIII ordenó el cambio del calendario juliano al gregoriano, para así solucionar los problemas de desfase temporal con respecto a las temporadas del primero, los países católicos los hicieron inmediatamente. Esto se logró bruscamente al quitar 10 días al mes de octubre de 1582 -y ya hablamos del lío que se armó cuando varios campesinos confundidos creyeron que se les había “robado” diez días de vida. No obstante, no todos los países de Europa acatarían el mandato. Los países protestantes, por ejemplo, se negaron a quitar los 10 días sobrantes de golpe aduciendo que esto traería perjuicios en los contratos y acuerdos. Pero ante la necesidad real de adoptar el nuevo y más certero calendario, comenzarían a buscar soluciones para hacer un cambio más gradual. Varios de estos países decidieron hacerlo en el 1600, aprovechando el cambio de siglo -algo que no sería así y la discusión se ampliaría por muchos años más-. Si bien los distintos territorios idearon sus propios planes de migración al nuevo sistema, fue Suecia la que peor lo pasó. Su idea consistía en saltarse los próximos 11 años bisiestos. De esta manera, creían, no tendrían que quitar los 10 días de golpe, y como resultado, para el 1740, estarían utilizando el nuevo calendario.

Fue así que tras varias idas y vueltas casi todos los países protestantes terminaron adoptando el nuevo almanaque, salvo Suecia quien se mofaba del resto comentando las maravillas de su plan. Pero para su desgracia, el festejo les duraría muy poco, ya que prontamente se encontraron abandonando la idea de saltear los años bisiestos al darse cuenta del severo error matemático de su plan: ahora se encontraban un día desfasados con respecto a los países que seguían utilizando el juliano y diez con respecto a los que utilizaban el gregoriano. Esto trajo un caos comercial y político -ya que se hacía difícil fechar los tratados y contratos con el exterior-

Más allá de solucionar su situación, ahora tenían un nuevo problema: cómo quitar ese día de más. Es así que en 1712 decidieron hacer algo que nunca más se repetiría en la historia, darle 30 días a Febrero. Por lo tanto, el 30 de Febrero siempre será el de 1712.

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