Los excentricos reyes de antaño

Aunque hoy en día cueste entenderlo, en el pasado las monarquías no solo contaban con lujos imposibles de imaginar para el común denominador de la población, un claro ejemplo de esto son los costosísimos muebles mecánicos de la realeza francesa, sino que además éstos eran dueños de sus súbditos. Razón por la cual a lo largo de la Historia hemos visto muchos reyes quienes «coleccionaban» personas, como por ejemplo es el caso de

Lord Minimus, el nenao real

Estatua de Lord Minimus sosteniendo un mosquete.
Estatua campestre de Lord Minimus, vemos su casco con un grifón mientras sostiene un mosquete el cual, a pesar de ser recortado, es más alto que él.

Lord Minimus, cuyo nombre de nacimiento era Jeffrey Hudson, fue un hombre que tuvo tanto la desgracia como la fortuna de pertenecer a la corte de la reina Enriqueta María de Francia. Fortuna porque al encontrarse en dicho círculo social gozó de varios lujos; desgracia porque se vería envuelto en medio de una guerra civil que le llevaría a un exilio y lo vería caer presa de piratas que lo esclavizarían durante dos décadas.

Nacido en el año 1619 en Rutland, irónicamente el condado más pequeño de Inglaterra y cuya frase es «Mucho en poco,» Jeffrey Hudson atraería la atención desde pequeño por su baja estatura y físico proporcionado. A la edad de siete años, pasó a formar parte del hogar de la duquesa de Buckingham, quien se había asombrado por su físico. Siendo regalado al poco tiempo a Enriqueta María en un festejo muy estrafalario: Jeffrey sale entonces desde dentro de un pastel vestido con una pequeña armadura de caballero y bailaría ante la Reina.

Así pasaría a formar parte de la corte de la Reina, viviendo en el lujo y ofreciendo de tanto en tanto algún que otro espectáculo para los invitados reales a lo largo de los años. Su altura, que según distintas fuentes variaba entre 46 y 50 centímetros, y su físico perfectamente proporcionado, lo convertían en la atracción principal de los grandes banquetes.

No obstante, su refinamiento, su perfecto francés -útil sobretodo en una corte francesa enclavada en suelo inglés- y cultura general, lo llevaron a codearse de manera exitosa con algunas de las familias más poderosas de Europa. Al punto que varios poetas le dedicarán poemas y canciones en su honor.

Enanos en el pasado europeo: si bien los enanos sufrían terribles destinos en el medioevo, muchas veces condenados a circos o incluso victimas de la violencia callejera, su situación fue mejorando con el paso de los siglos. Por ejemplo, uno de los mejores espías del siglo XVIII fue el Sr. Richebourg, un enano espía que se convirtió en el terror de sus enemigos durante los conflictos internos franceses en dicho siglo.

La Guerra Civil Inglesa

Retrato de Lord Minimus a Enriqueta María de Francia.
Retrato de Lord Minimus sosteniendo un mono junto a la reina francesa Enriqueta María de Francia.

De todas maneras, la Reina era francesa y católica, algo que a los ingleses no les caía para nada bien y, como es lógico a una época de semejante convulsión, se convertía en una fuente de tensiones más entre el rey y el Parlamento. Para 1642 la situación era insostenible, y una guerra civil se desata entre Parlamentarios y Reales. La reina, rápidamente se mudo a los países bajos, lugar en el que realizara una muy exitosa campaña de recaudación de fondos para apoyar a las fuerzas leales al rey contra los insurrectos.

Según distintas fuentes de las cuales no podemos certificar su veracidad, Jeffrey Hudson o Lord Minimus, participó directamente en la guerra bajo el mando del principe Ruperto. Siendo ordenado como caballero por el mismísimo Carlos I, nada más y nada menos que el esposo de Enriqueta María y rey de Inglaterra, tras finalizar el conflicto debido a su valor en combate. Siglos más tarde un hombre de pocos escrúpulos llamado P. T. Barnum, se burlaría de esto en su circo presentando a un general interpretado por un niño el cual se cree estaba inspirado en parte por Minimus (aunque los historiadores indican que en realidad se trataba de una mofa contra Napoleón).

Tras volver a Inglaterra, Lord Minimus, fue nombrado oficialmente por la reina como capitán, título que Jeffrey conservó con orgullo por el resto de sus días muchas veces ostentando por las calles las señales honoríficas que lo mostraban ante la población como receptor de este honor real, un honor que en esta época muy poca gente recibía directamente de manos del mismo rey y acarreaba consigo ciertos beneficios sociales y económicos.

Sin embargo, la situación no iba muy bien para las fuerzas reales -que finalmente se terminarían imponiendo,- y la reina se muda a Francia junto a toda su corte con el fin de buscar la seguridad y estabilidad en las tierras de Europa continental.

Ya en Francia, una broma o comentario propinado por el hermano del jefe de guardaespaldas de la Reina enfurecería a Jeffrey, y éste se declararía a duelo, viéndose exitoso al darle un disparo entre las cejas a su oponente.

Grabado sobre Jeffrey Hudson.
Grabado producido en 1810 sobre la vida de Jeffrey Hudson, Lord Minimus. En este lo vemos junto a su perro de caza.

Pero para su infortunio, los duelos estaban fuertemente penados por la Ley en Francia, y solo tras la intervención de la Reina Lord Minimus salvaría su pellejo, quedando, no obstante, expulsado de la corte. Armado de coraje y con gran resentimiento hacia su antiguo hogar, comenzaría sus planes para retornar a Inglaterra, la cual, a pesar de la guerra civil, era considerada por Jeffrey como más segura para su persona. Por lo que tras algunos meses de organización, ya se encontraba listo para zarpar.

No obstante, la vida de Hudson daría un giro siniestro.

Esclavitud y destino trágico

Como si el destino se hubiese puesto en su contra, a los pocos meses de su expulsión fue capturado por piratas musulmanes del norte de África. Debiendo pasar los siguientes 25 años realizando trabajos forzados y bailando para sus esclavistas en su «tiempo libre.»

Curiosamente, durante su «estadía» como esclavo crecería 50 centímetros más -lo que nos indica claramente que su enanismo era debido a una deficiencia hormonal causada por una condición denominada hipopituitarismo, siendo el esfuerzo físico experimentado instrumental a su nuevo crecimiento-.

Su libertad llegó a mediados de década del 1660, cuando varios contingentes ingleses recorrieran el norte de África liberando esclavos de dicho país. Tras volver a su tierra, vivió en Oakham tranquilamente durante varios años -rechazando incluso una re-invitación a la corte- y siendo solo ocasionalmente molestado por un inquisitivo historiador interesado en documentar su vida.

Fue solo tras su retorno a Londres, con el motivo de pedir una pensión por su participación en la guerra, que tendría la mala suerte de aparecer durante una de las purgas anti-católicas más severas vistas en suelo inglés, el Popish Plot -Complot papista-

Solo tras pasar un par de años fue liberado, para morir por causas desconocidas dos años más tarde.


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