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La impaciente y laboriosa odisea por obtener la primer imagen de otro planeta

Si bien la historia de la astronáutica tanto humana como robótica está plagada de hazañas y odiseas, como pueden ser las misiones Apolo, el satélite viajero ISEE-3/ICE o los atrapa satélites, sólo para mencionar a unos pocos, es quizás la odisea de la sonda Mariner 4 y su equipo de controladores humanos la que mayor emoción en mi despierta. No sólo por lo espectacular de tan sideral aventura, un viaje a Marte y la obtención por primera vez en la historia de una fotografía “detallada” de otro planeta, sino porque creo que la misma representa un ejemplo sintético y al punto de un espíritu aventurero que ya es hoy muy difícil de encontrar en agencias espaciales públicas.

Mariner 4

El Programa Mariner, que, resumidamente, tuvo lugar entre 1963 y 1973 con el fin de enviar sondas robot a Marte, Venus y Mercurio, fue un hecho histórico en la carrera por incrementar el conocimiento humano. Gracias al mismo no sólo se desarrollaron tanto nuevas tecnologías como teorías científicas, claro, se estaba haciendo algo que nunca nadie había hecho antes -salvo por los Soviéticos, pero todas sus misiones a Marte habían, hasta el momento, resultado en un rotundo y fulguroso fracaso- sino que además, y como ya se mencionó en el título de esta entrada, se logró obtener la primer fotografía en detalle de otro planeta. Si bien hoy día la anterior afirmación pueda resultar hasta graciosa cuando consideramos las fotografías en alto detalle que la sonda Spirit nos envía de pequeñas piedritas de unos pocos centímetros de largo desparramadas en la superficie marciana, en los tiempos de la Mariner 4, la segunda y por vez primera exitosa misión a Marte del Programa Mariner, los controladores de la misión no contaban con las veloces supercomputadoras modernas, sensores digitales de imagen de alta densidad ni con las redes de gigantescas antenas tanto en Tierra como las redes satelitales que, en coordinado equipo, se encargan de hacer llegar a los centros de control en el mundo esas preciadas y detalladas imágenes de la superficie marciana enviadas por el Spirit. No, sólo contaban con limitados equipos analógicos de computo, café y hojas y lapices, afirmación que no es exagerada, ya que la primer imagen que tenemos de otro planeta fue dibujada a mano por los impacientes controladores de la Voyager Telecommunications Section en Cabo Cañaveral.

Marte capturado por la Mariner 4     Marte capturado por la Mariner 4     Marte capturado por la Mariner 4

Durante su viaje un error mecánico llevó a que la sonda confundiese a Canopus, la estrella que debía utilizar como guía para navegar hacia Marte, con otro punto de luz, por lo que nuestro metálico Ulises se desvió varios miles de kilómetros. No obstante, la pericia y dedicación de sus controladores salvó la misión, y cuando la Mariner 4 llegó a las cercanías de Marte la misma pasó de modo de viaje a modo de ciencia planetaria, por lo que desplegó sus cámaras y antenas y con su atento ojo electrónico capturó al Planeta Rojo en Dibujo de marte a partir de las imágenes enviadas por la Mariner 4todo su esplendor. Rápidamente llenó su cinta magnética de datos con 22 imágenes tipo grilla pixelada de 200 lineas verticales por 200 puntos horizontales, las cuales ocupaban unos 634 kilobytes en su conjunto. Si bien 634K pueden ser bajados en menos de 1 segundo con una conexión de Internet moderna, a los operadores del centro VT les llevó unos cuatro días bajar la información y alimentar con ella un traductor que la convirtió en números impresos en tiras de papel con los cuales, luego, tendrían que alimentar otro dispositivo que finalmente recrearía fielmente la imagen en si misma. Sin embargo, no tendrían paciencia.

Impacientes, y deseosos de ver ya mismo los resultados, los controladores pegarían las tiras de papel en una placa iluminada y a mano pintarían cada número, representando una tonalidad, hasta completar la primer imagen de otro planeta alguna vez obtenida. El resultado, toda una obra de arte y un testamento a la curiosidad y el deseo de conocimiento.

Dibujo de marte a partir de las imágenes enviadas por la Mariner 4

Von Braun y su atrevido plan para llegar a Marte en 1982

Wernher von BraunWernher von Braun fue ciertamente una de las pocas personas en la historia de la humanidad a las cuales el calificativo de genio le queda corto. Padre de la cohetería moderna y cuyo trabajo no sólo permitió poner a más de una decena de hombres en la Luna, sino además a partir de quien continúan basándose prácticamente todos los diseños de sistemas modernos capaces de poner personas en órbita -recordarán como Sergey Korolyov, otro genio absoluto de la ingeniería, debió de estudiar los planos alemanes capturados por los soviéticos durante la Segunda Guerra mientras se encontraba cautivo viviendo en condiciones infrahumanas en Sharashka, la prisión para genios de la Unión Soviética, y desde la cual comenzó a imaginar su histórica Soyuz. Nave de la cual, tras el inminente retiro del transbordador, dependerá por completo la Estación Espacial Internacional-

Plan de cuatro etapas
(Aquí vemos detalladas las etapas de lanzamiento y ensamble de las fases)

Si bien von Braun entendía perfectamente que tras la llegada a la Luna la carrera espacial se enfriaría y aletargaría considerablemente como mencionó en varias oportunidades, nunca imaginó que la misma, que supo inspirar a decenas de millones de personas en el mundo a interesarse por la ciencia y la ingeniería y de la cual se desprenden gran parte de los avances tecnológicos modernos, sería reducida por el gobierno estadounidense al nivel de un mero gasto público más cuyo presupuesto se aprueba año a año cada vez con mayor renuencia. Razón por la cual incluso antes de finalizar con el Programa Apolo el ingeniero pródigo ya se encontraba trabajando en un plan para llegar a Marte. Plan que resumiría en un libro: Project MARS: A Technical Tale -el cual pueden conseguir en cualquier tienda en-línea de venta de libros.

El módulo de exploraciónSu ilusión sobre la posibilidad de tal proyecto pareció convertirse en realidad cuando Spiro Agnew, entonces vice-presidente de los Estados Unidos, le encomendara realizar en treinta días una presentación sobre una posible misión a Marte para 1982/86 a ser presentada durante la reunión de la Space Task Group el 4 de agosto de 1969. Reunión en la que se reunirían científicos e ingenieros con senadores, congresistas y el mismo presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, para discutir sobre la viabilidad del proyecto. Emocionado con esto, von Braun rápidamente volcaría sus ideas, ya mucho más avanzadas que las sugeridas en Poject MARS, asistido a su vez por William Lucas, Ron Harris y Gene Austin -todos legendarios miembros de la NASA- en una serie de diapositivas describiendo el proyecto de la manera más simple posible.

Sus nuevos diseños eran mucho más avanzados no sólo estructuralmente, sino que ahora los cohetes estarían compuestos por cuatro etapas alimentadas por energía nuclear que, debido a su colosal tamaño, debían ser lanzadas por separado y luego unidas en órbita antes de comenzar el viaje. Esto, obviamente, un requerimiento de la misión ya que debido a la distancia del Planeta rojo y el tiempo de viaje requerido los astronautas no pasarían sólo unas horas en la superficie marciana como durante los viajes a la Luna, sino que deberían permanecer durante meses hasta que las posiciones orbitales de Marte y la Tierra sean las adecuadas para emprender el viaje de regreso.

Interior de la nave

El Programa Integrado
El Plan Integrado a largo plazoLa genialidad de este programa no era la nave ni los módulos en si mismos, sino su exhaustiva visión y extensión. Von Braun y sus colaboradores vieron el talón de Aquiles del Programa Apolo: si bien una maravilla de la ingeniería, era un proyecto condenado por su aislamiento. Una vez cumplida la misión, y como es que efectivamente ocurrió, todo terminaba. Para solucionar esto, y así comenzar no sólo una misión para llegar a Marte sino formalizar un programa espacial verdadero, exhaustivo y a largo plazo, crean el Programa Integrado. Éste programa además de intentar poner seres naves del Programa Integrado de von Braunhumanos en Marte integraba tanto la creación de toda una infraestructura, tanto terrestre como espacial, junto a la creación de subprogramas científico-tecnológicos para lanzar así a la humanidad a una nueva era de exploración y avance científico continuo. Desde misiones robóticas hasta bases y centros de investigación inter-relacionados iban a permitir, de haberse escuchado a éstos científicos, una tasa de cién misiones anuales para 1980 y una población permanente de más de 250 personas trabajando en alguna de las bases y naves entre la Tierra, la Luna y Marte para 1990. Si bien en el devaluado 2010 esto parece un número astronómico, el programa también comprendía el subsecuente abaratamiento de costos y la mayor disponibilidad de partes y nuevas tecnologías producto no sólo de los grandes números de misiones sino además del provecho económico y científico traído por las mismas.

Desafortunadamente, y si bien durante esa reunión hubo grandes discursos y varias promesas, la patética falta de visión y el poco interés por el progreso científico por parte de los políticos pudo más, y hoy, más de cuarenta años después, debemos agradecer que al menos se puede tener una estación espacial con una tripulación de menos de diez personas y un futuro muy incierto orbitando nuestro frágil planeta azul.

El astronauta que atrapaba satélites

Westar 6

Revisando mis feeds por la mañana pude encontrar una entrada publicada en el genial sitio de la NASA Astronomy Picture of the Day, el cual ya he recomendado en varias oportunidades. Si bien es común el que las imágenes publicadas por este excelente sitio sean realmente fascinantes, la de hoy supera con creces al promedio. Se trata de la hazaña realizada por el astronauta Dale A.
Gardner
ocurrida en 1984, cuando en una maniobra realmente intrépida utilizara su Unidad de Maniobra Tripulada (MMU) para alcanzar y aferrarse al defectuoso satélite Westar 6. Un satélite de telecomunicaciones que había fallado en alcanzar su órbita sincrónica tras un problema de propulsión. La arriesgada maniobra valdría la pena, ya que el Westar 6 sería almacenado en el transbordador espacial y retornado a Tierra para su reparación.

Pero las andanzas de Gardner no eran nada nuevas ya que durante esa misma misión el astronauta había capturado el satélite Palapa B-2, en la siguiente imagen lo vemos sosteniendo un cartel que dice “A la venta” mientras vemos de fondo los dos satélites almacenados en la bahía de carga del transbordador.

Westar 6

Sergei Avdeyev, el cosmonauta que viajó 0,02 segundos al futuro

Sergei AvdeyevA partir de un comentario de Letopo me entero de un dato fascinante y sorprendente. Se trata del singular récord poseído por Sergei Avdeyev, cosmonauta de la Unión Soviética quien, durante la era de la estación espacial MIR permaneció un total de 748 días, divididos en tres viajes, orbitando la Tierra a 27 mil kilómetros por hora constantemente y por consecuencia “viajando,” relativamente a los humanos en tierra, 0,02 segundos al futuro.

Según la teoría de la Relatividad Especial, la ralentización relativa del tiempo es posible. Es decir, para un observador dado (en este caso las personas en la Tierra), el tiempo pasará más lentamente que para un cuerpo que se mueve a una velocidad más rápida relativamente al observador. Mientras mayor sea la velocidad, mayor será la diferencia de tiempo entre el observador y el objeto en movimiento -Para más información leer sobre la paradoja de los gemelos (nunca supe por qué se la llama ‘paradoja’ si no es una paradoja en lo absoluto, pero ese es otro tema)-

Esto, de hecho, no es sólo una teoría sino que fue comprobado en octubre de 1971 por los científicos J.C. Hafele y R.E. Keating, quienes utilizando aviones comerciales equipados con relojes atómicos de cesio, extremadamente precisos, lograron contrastar la información obtenida por los relojes en los aviones con la información suministrada por un reloj atómico ubicado en el Observatorio Naval de los Estados Unidos y verificar de esta manera que, de hecho, el tiempo en los aviones transcurrió más lentamente. La diferencia fue ínfima e imperceptible, de hecho, para notar una diferencia cuantiosa deberíamos movernos a velocidades cercanas a la de la luz.

No obstante, los más de dos años que Avdeyev pasó moviéndose a 27 mil kilómetros por hora constantemente, le sirvieron para “viajar” (según el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos) unos 0,02 segundos al futuro con respecto al resto de la población terrestre. Es por esta razón que Avdeyev hoy puede considerarse como todo un viajero del tiempo.

La verdad es que la cantidad de experimentos que se realizaron en la MIR es tan variada como sorprendente. Quizás porque la agencia espacial soviética no tenía tantos tapujos como la NASA, pero por lo que sea, los aportes realizados, que van desde el sexo en el espacio hasta como crear un buen sauna espacial, han dejado un gran legado a la humanidad. Prontamente le dedicaremos un artículo a esta gran estación.

Video desde la cabina de un U-2 volando a 21 kilómetros de altura

Simplemente, uno de los videos más bellos que he visto. El mismo mismo documenta el reciente viaje de entrenamiento del “piloto” James May, quien en sus ratos libres conduce Top Gear 🙂 , y su acompañante utilizando un legendario U-2 “Dragon Lady” de la USAF con base en California -en este caso la versión del avión utilizado en el video es su variante de entrenamiento, denominada como TU-2.- Los U-2 eran utilizados como “punto de partida” para los pilotos que luego volarían los míticos SR-71 sobre la Unión Soviética. Aviones tan veloces y capaces de volar a tanta altura que muchas veces, los mismos misiles, eran incapaces de alcanzarlos.

Si bien el avión espía SR-71 ya supera tranquilamente los 50 años desde su diseño y fabricación sigue siendo aun uno de los aviones más veloces y resistentes que existen, superando incluso, al F22 Raptor -el sólo hecho de pensar que fue diseñado en planos de papel y con ingenieros haciendo los cálculos “a mano” me provoca una admiración indescriptible.-

The Right Stuff

The Right StuffDesafortunadamente durante el 40ta aniversario del gran acontecimiento que fue la llegada del hombre a la Luna me encontraba tan ocupado y atareado que no pude crear una entrada celebrando este evento histórico. No obstante, y porque mejor tarde que nunca, aprovecho esta conmemoración para acercarles la mejor película sobre la carrera espacial alguna vez creada: The Right Stuff

y si bien la misma no trata sobre el Programa Apollo, sino que relata la historia de los primeros astronautas, los “space cowboys” del proyecto Mercury, The Right Stuff es realmente una oda que simboliza el esfuerzo y sacrificio que costó la llegada a la Luna. Y por sobretodo, un gran homenaje a ésos intrépidos que arriesgaron sus vidas sentándose, literalmente, arriba de un tubo metálico lleno de combustible explosivo con el fin de avanzar el conocimiento humano.

Por cierto, y el hecho de tener que tratar esto realmente me entristece, pero es necesario. Últimamente ganó popularidad el mito infundado que dice que “el hombre no pisó la Luna,” y que todo se trató todo de una pantomima política filmada en un estudio de televisión. Esto último es casi tan ridículo como defender al “diseño inteligente” o decir que la actividad humana no es, en parte, responsable por el cambio climático. Realmente una ridiculez. En el Programa Apollo se vieron involucradas infinidad de personas de más de cincuenta países, y gracias al mismo se crearon infinidad de tecnologías que hoy utilizamos cotidianamente. No obstante, y por sobretodo, existen pruebas irrefutables y tangibles de la veracidad de la llegada del hombre a la Luna. Esto último ya lo he tratado en un artículo hace un tiempo en el cual se presentan enumeradas todas las pruebas de la veracidad del hecho. Desde la confirmación del éxito de la misión Apollo por el jefe de ingenieros del Programa Espacial Soviético, las pruebas físicas de la llegada, hasta los recuentos de los radio-astrónomos independientes que siguieron a los módulos hasta la Luna con su propio equipo.
The Right Stuff

El accidente aeroespacial más espectacular de todos los tiempos

Uno de los accidentes más increíbles de la historia aeroespacial tuvo lugar en el cabo Cañaveral durante la misión para poner en órbita el satélite de posicionamiento global GPS2R. Para dicha misión se utilizaría un cohete no tripulado Boeing Delta II, el cual, a pocos segundos del lanzamiento, una serie de desperfectos técnicos causaría una explosión muy superior a la calculada como posible maximo en el diseño de la nave. Causando literalmente una lluvia de fuego sobre el cabo. Casi al instante 250 toneladas de combustible de cohete y chatarra ardiendo se desparramarían creando, literalmente, una lluvia de fuego sobre los edificios del complejo.

Si bien los cohetes Delta II tienen una extraña tendencia a volar por los aires, razón por la cual la zona de despegue elegida siempre es la más remota posible, en este incidente en particular distintos factores se conjugaron entre si, haciendo de la explosión algo mucho peor a lo esperado. Primero fue la causa de la misma, una fisura en una de las salidas de los propulsores, llevando a que el material entre los tanques se funda y la explosión del combustible sea casi total, y no parcial como comúnmente ocurre. Esto, combinado con los fuertes vientos, y la poca altura a la que ocurrió el siniestro, lograrían que varios fragmentos ardiendo llegasen a áreas ocupadas por personal técnico del complejo.

Los fragmentos no solo destruirían varios coches y equipo, sino que además llegarían a causar una serie de incendios de poca magnitud en la vegetación circundante al cabo.

La bomba soviética

No obstante, el peor accidente aeroespacial en escala y magnitud ocurrió durante los 60s en la Unión Soviética. De hecho fue tan grande y costoso que hundió de una vez por todas las ambiciones Soviéticas sobre la Luna. La serie de cohetes N1 era la respuesta soviética a los Saturn V utilizados por Estados Unidos para llegar a la Luna. Con 105 metros de alto y 5 etapas, solo su primer serie de motores era capaz de alcanzar unos 5.130.000 kilogramos fuerza. La nave, a su vez, era alimentada con kerosén de cohete ultra refinado. Si bien era ineficiente e inestable comparada con su contraparte americana, la cual utilizaba una combinación de RP-1 -kerosén ultra refinado- e hidrógeno líquido para las etapas posteriores, la misma poseía mayor fuerza de despegue.

La explosión del 3 de Julio de 1969 sería, de hecho, la mayor explosión en la historia de la cohetería, y su origen tuvo lugar a partir de una pieza floja que terminó en una de las bocas de combustible, llevando a que el control automático de la nave apague 29 de los 30 motores. A solo 23 segundos del despegue la nave ya había perdido su aceleración y se encontraba en caída libre con una inclinación de 45º. Al impactar contra la plataforma de lanzamiento 110, se produciría una masiva explosión que no solo destruiría la nave, sino que además prácticamente desintegró la torre de control y destruyó gran parte del centro de despegue así como los hangares de reserva. A causa de la Cortina de Hierro nunca se supo exactamente le número de muertes. La reparación de las instalaciones llevaría más de 18 meses de trabajo por parte de dos equipos completos de ingenieros del ejército.

Este cohete, hecho a las apuradas con el fin de limitar la superioridad americana en el área, llevó a que el diseño presente infinidad de accidentes y contratiempos prácticamente de magnitud epica. En el siguiente sitio puedes encontrar un resumen de la historia y problemas de la nave. De hecho era tan inestable que desde la NASA lo apodaron como “la bomba soviética”.

El astronauta caído, el único monumento en la Luna

No solo es la única pieza de arte en la superficie de otro cuerpo celeste, sino que además su significado y motivo poseen un gran valor sentimental que conmemora a los 14 astronautas y cosmonautas que perdieron sus vidas al momento de la colocación de la estatuilla.

Esta famosa y controversial pieza conmemorativa de 8.5 ctms fue creada por Paul Van Hoeydonck a pedido del astronauta David Scott quien tras un encuentro casual en una cena le sugiriera tallar en aluminio la figura de un astronauta con el fin de honrar a las personas que perdieron sus vidas durante la carrera espacial.

Al volver el Apolo 15 en la conferencia de prensa los astronautas comentarían la colocación de la estatuilla en la Luna, por lo que el NASM -National Air and Space Museum- pediría una réplica para exhibir. Van Hoeydonck quien en un primer momento iba permanecer anónimo, realizó la réplica para el museo y, rompiendo el trato de palabra que había hecho con Scott de no comercializar la figurilla, realizó 950 réplicas autografiadas para vender en la galería holandesa Waddell. Esto fue, según afirmó el dueño de la galería, una confusión ya que ellos pensaban que la estatuilla no era una tumba sino una representación de la humanidad. Afortunadamente la cantidad de atención e indignación que trajo el asunto llevó a que no se comercializaran las réplicas y solo se llegaran a vender 20 de estas. Al día de hoy la réplica de museo permanece en una exhibición privada a pedido de los astronautas.

En la imagen puede observarse la estatuilla acomodada encima de las huellas de los astronautas de la misión y una placa con los nombres de los astronautas por orden cronológico:

Theodore Freeman – 31 de Octubre de 1964
Charles Bassett – 28 de Febrero de 1966
Elliott See – 28 de Febrero de 1966
Gus Grissom – 27 de Enero de 1967
Roger Chaffee – 27 de Enero de 1967
Edward White – 27 de Enero de 1967
Vladimir Komarov – 24 de Abril de 1967
Edward Givens – 6 Junio de 1967
Clifton Williams – 5 de Octubre de 1967
Yuri Gagarin – 27 de Marzo de 1968
Pavel Belyayev – 10 de Enero de 1970
Georgi Dobrovolski – 30 de Junio de 1971
Viktor Patsayev – 30 de Junio de 1971
Vladislav Volkov – 30 de Junio de 1971

Nota: Otra “tumba conmemorativa” en otro planeta es encontrada en los rovers Spirit y Opportunity en los cuales, para ciertas partes, se utilizaron metales extraídos de los restos de las Torres Gemelas.

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Arte espacial del astronauta Alan Bean.

Personas asesinadas por sus invenciones

El cohete de Wan Hú

Wan Hú era un oficial de poco rango durante la dinastía Ming en China. Estudioso y dedicado utilizó todo su tiempo libre para construir un cohete -de hecho es el primer registro de un cohete en la historia (s. XVI) y muchos lo consideran, a manera honorífica, como el primer astronauta-. Utilizando la gran calidad de pólvora y tecnología de fuegos artificiales con la que contaba la China del siglo 16 Hú construyó una silla en cuya base se encontraban anexados varios cohetes.

Una gran congregación se reunió el día del lanzamiento con el fin de atestiguar el suceso, por desgracia tras accionar el sistema una gran explosión tuvo lugar y cuando el humo se disipó ni Hú ni la silla se encontraban en el lugar. Nunca más se supo más nada de él ni de su silla, lo que llevó a que este inventor se convirtiese en una leyenda y un mito en toda China existiendo hoy en día varios monumentos y recordatorios en su honor.

El faro de Eddystone

El arquitecto Winstanley construyó uno de los primeros faros poligonales rotatorios de Inglaterra en 1703. Tan orgulloso se encontraba de su estructura que, en la primer gran tormenta, decidió dormir en ésta para demostrar su confianza. Desgraciadamente estaba tan confiado que decidió no salir cuando el resto del personal huyó despavorido al escuchar el crujir de las columnas que sostenían la cúpula. Winstanley murió esa misma noche tras una breve agonía cuando el faro se derrumbó en su cabeza.

Thomas Montague
El Earl* de Salisbury Thomas Montague tomó un gran interés por las armas de fuego, las cuales eran una gran novedad para su época. Tras estudiar su funcionamiento y utilización él mismo modificó un primitivo sistema de cañones volviéndolos mucho más fácil de transportar y sobretodo de accionar. Tras esto ordenó la construcción de varias decenas con las cuales logró infligir grandes bajas a los franceses. Éstos, sorprendidos por la efectividad del arma capturaron y copiaron varios de éstos cañones, los cuales utilizaron en la batalla de Orleans contra los ingleses. Irónicamente con el primer disparo hirieron de muerte a Montague.

* Muchos traducen “earl” como “conde”, sin embargo ambos títulos no tienen nada que ver. earl es un título escandinavo-sajón que hace referencia a un jefe militar (algo así como un general actual).

La rueda

La rueda “fue” uno de los elementos de tortura más siniestros de la historia -el pasado entre comillas ya que en varios países africanos sigue siendo utilizada-. Un mecanismo constituido de grandes ruedas dotadas de cuchillas y anzuelos de desgarre las cuales giraban en sentido opuesto flagelando y fracturando al pobre diablo ubicado en ésta.

Si bien ya se venía utilizando desde hacía siglos, sobretodo en Medio oriente, es introducida a Europa por el emperador Maximinus II del Imperio Romano del Este -o Bizantino- en el siglo IV con el fin de castigar a una mujer que había convertido a su esposa y a otras varias personas al Cristianismo, la hoy canonizada Santa Catarina de Alejandría. Con este oscuro fin el Emperador comisionó a un ingeniero del Imperio a modificar el mecanismo para que este prolongara el sufrimiento del condenado, tarea que el ingeniero cumplió con esmero. Gracias a los escritos de Symeon Metafrastes sabemos que el día de la condena, todos se reunieron al rededor de Catarina para observar la rueda en acción, no obstante en un acto de justicia poética la rueda se desprende y tras colapsar sobre si misma se parte en pedazos saliendo una de las cuchillas disparadas y matando en el acto al ingeniero del Emperador que construyó la rueda.

Franz Reichelt
Nuesto “hombre pájaro” favorito murió tras intentar probar su sistema de vuelo lanzándose desde la torre Eiffel. Ya hablamos de este héroe popular, click aquí para ver el video y la historia de su hazaña.

Thomas Midgley Jr

Ingeniero mecánico, químico e inventor llegó a poseer más de 100 patentes e innovar ampliamente en el campo de los hidrocarburos. Entre sus logros se encuentran el descubrimiento del etil y el freón.

Tras contraer polio a la edad de 51 años queda paralítico, sin embargo gracias a su mentalidad y su genio inventivo diseñó una serie de mecanismos muy útiles para ayudarlo en su vida cotidiana. Uno de éstos sistemas en cuestión era un conjunto de poleas que le permitía levantarse de la cama rápidamente. Desafortunadamente un día una de sus ropas de dormir quedó enganchada en una polea mientras el mecanismo se activaba. Midgley murió ese mismo día estrangulado por su propia invención.

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La literatura y sus predicciones sobre el viaje a la Luna

Cyrano

Von Braun confesó que la idea de los cohetes de 3 fases sería adoptada ni más ni menos que de un libro: El viaje a la Luna, escrito por Cyrano de Bergerac hacía más de 300 años antes. Cyrano no sólo menciona un cohete de fases sino que sería la primer obra relatando el viaje en un cohete tripulado.

Lester del Rey
Otra asombrosa casualidad se encuentra en una novela de Lester del Rey escrita en el año 1953. En ésta su primer párrafo dice: “La primera nave espacial aterrizó en la Luna y el comandante Armstrong salió de ella…”.

Julio Verne
Sin embargo, como hemos mencionado fue Julio Verne el más destacado de todos los escritores al predecir no sólo el lugar de donde despegaría la nave sino que lograría acertar que la nave descendería en el agua. Sorprendentemente en su novela la nave de los viajeros toca el agua a unos pocos kilómetros de donde lo hizo la nave de Armstrong y componía.

Arthur C. Clarke
Si bien Arthur C. Clarke en 1940 predijo la llegada a la Luna en el año 2000, no haciéndolo merecedor de una “predicción”, su escrito fue tan alentador y revelador que el mismo Armstrong diría, tras volver de la Luna: “Clarke nos proveyó con la influencia intelectual esencial que nos empujó a llegar a la Luna”.

Edgar Allan Poe
Incluso Edgar Allan Poe en su obra Las inimitables aventuras de Hans Pfaal describe, en cierta medida, los problemas del reingreso atmosférico.

Alexandre Dumas
Alexandre Dumas en su obra Voyage à la Lune describe un singular método de llegar a la Luna utilizando la misma “repulsión de la Tierra” como medio de impulso. Algo llamativamente similar a la manera en que hoy los satélites y naves son impulsados utilizando la gravedad de los astros.