Nadie sabe a ciencia cierta como el fotógrafo indonesio Jaka Parker logró capturar tantas imágenes y vídeos en alta resolución sobre la vida de la élite norcorena en la capital de dicho país, Pyongyang. Después de todo, Corea del Norte es precisamente apodado como «el país ermitaño» debido a su recelo con los extranjeros y su patente y bien conocido hermetismo.

Lo anterior, es decir su actitud cerrada con respecto al resto del mundo, es tanto por su forma de gobierno dictatorial comunista con campos para prisioneros políticos que nos recuerdan a los más cruentos gulags soviéticos y a su vez la dura presión comercial y financiera que los Estados Unidos han impuesto contra este país asiático a través de sanciones económicas las cuales limitan su crecimiento económico al punto que una de las exportaciones más grandes de Corea del Norte son las estatuas gigantes.

Fotografía de la guerra de Corea.
Soldados de Corea del Norte avanzando contra los invasores.

Una de las teorías es que el mismo fue contratado como fotógrafo personal por el mismo Kim Jong Un, lo que le permitió deambular en el centro de poder de la capital norcoreana con cámaras y equipo de filmación.

Otra de las teorías es que el mismo fue utilizado como un elemento de propaganda, para mostrar abundancia y comodidades en Corea del Norte. Este tipo de propaganda es muy común en el régimen asiático, razón por la cual no sería de sorprender si las autoridades norcoreanas ven esto como un buen intento propagandístico.

Sea cual fuese el motivo, lo importante es que ha logrado capturar un material único. Desde negocios con todas las comodidades y artículos tecnológicos, hasta locales y puestos de venta de comida con todo tipo de manjares, algo que el 99% de la población de dicho régimen no puede acceder ni siquiera en sus sueños.

Puestos de comida en el centro de Pyongyang, vemos en el fondo el emblemático Hotel Pirámide, el cual se convirtió en un símbolo del régimen y en uno de los proyectos más extraños y megalomániacos de Kim Jong-il, el padre del actual dictador de Corea del Norte.

Megalomanía dictatorial

Por cierto, todos los líderes norcoreanos son reconocidos por su megalomanía. Por ejemplo, el ya mencionado Kim Jong-il mandó a publicar todo tipo de libros asegurando que él era prácticamente un semi-dios, el cual no necesitaba ir al baño, jugaba al golf y lograba hacer todos hoyos en uno, y demás divagues de grandeza así como proyectos alocados que incluían el criar conejos gigantes o construir el hotel pirámida ya mendionado.

No obstante, existió en el mundo un dictador llamado Saparmurat Niyazof que dejaba a Kim Jong-il como alguien «modesto», un hombre que construyó enormes estatuas bañadas en oro en su honor y llenó su país de todo tipo de menciones sobre si mismo.