Una antigua historia

La historia del castillo Königsberg, uno de los máximos símbolos arquitectónicos prusianos, se remonta al siglo I, cuando la tribu germánica de los godos erigiera un fuerte cerca del río Pregel para controlar eficazmente una zona de gran importancia estratégica en lo que luego pasaría a ser la región báltica de Prusia del este.

Así, durante más de un milenio, el castillo serviría como base de operaciones a las fuerzas nativas de la región. Hasta que en el siglo XIII los caballeros de la Orden Teutónica conquistaran el área y reforman el fuerte transformándolo en un Ordensburg -un tipo característico de castillo/fortaleza germánico- para el año 1257. Pasando a ser así en el cuartel general del Gran Maestre del la orden.

En la siguiente imagen vemos la bella arquitectura del castillo y su singular combinación de colores.

Fotografía del exterior del Castillo de Königsberg.
Exterior del Castillo de Königsberg. Fotografía tomada a finales del siglo XIX. Puede verse aun el uso de transporte público masivo a caballo.

Los sucesivos conflictos contra las fuerzas de Polonia, llevarían a reforzar las defensas del castillo gradualmente durante los siglos. Y si bien los polacos ganarían gran cantidad de guerras contra los caballeros de la orden -que eran prácticamente un estado en si mismo- y contra los ejércitos de las naciones germánicas, el castillo se encontraba tan bien fortificado que los polacos nunca intentaron tomarlo, incluso tras haber prácticamente devastado a la orden de los teutones en la histórica Batalla de Grünwald-ocurrida en el 1410 y considerada como la batalla Medieval más épica en la historia.- Por supuesto que esto no terminaría la rivalidad entre polacos y teutónicos, y a solo un siglo de Grünwald, volverían a enfrentarse.

Pasarían los siglos, Alemania se unificaría y llegarían las guerras mundiales. En la Segunda Guerra Mundial, por desgracia, el viejo castillo debería enfrentarse a un tipo de armamento mucho más poderoso que el impulsado por catapultas y trebuchets para el que fue construido.

Ataque a la cultura prusiana: los ataques del comunismo contra la cultura prusiana no se limitaron ni a los antiguos territorios prusianos ni a los edificios. Por ejemplo, en Berlín, los comunistas intentaron destruir el Siegesallee, una impresionante colección de estatuas. Las mismas fueron salvadas por los curadores de museos quienes lograron enterrarlas a tiempo.

No obstante, e increíblemente, las gruesas murallas y bastiones exteriores del mismo, de manera exitosa defenderían a la estructura principal de gran parte de los bombardeos británicos de 1944 y del fuego de artillería soviético. Y si bien varias alas del castillo se habrían quemado o derrumbado para el fin de la guerra, la estructura principal del mismo, aunque muy dañada, había sido protegida de su destrucción total gracias a las murallas.

El castillo, como era costumbre en la arquitectura de la época, poseía un bello patio al aire libre en cuyo centro se hallaba una

Fotografía de la parte del interior del Castillo de Königsberg.
Parte del interior del Castillo de Königsberg, puede verse uno de los jardines internos y de fondo la iglesia.

Pero al terminar la guerra la situación no mejoraría para este castillo, sino que todo lo contrario.

La destrucción de un símbolo prusiano

Tras terminar la guerra Königsberg sería tomada por los soviéticos y renombrada como Kaliningrado. Por desgracia, en un acto de astronómica ignorancia, desprecio por la cultura y la historia, pero, y por sobretodo, de soberbia digno de un representante perfecto de la estupidez crónica, Leonid Brezhnev, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, decidiría a finales de los 50s convertir a Kaliningrado en un «pueblo modelo soviético» y comandaría a «borrar todo símbolo prusiano» de la ciudad.

Las batallas medievales: es muy difícil imaginar la violencia y virulencia de las batallas medievales. Lo más cercano que hoy en día estamos a ver algo así son los eventos como la Batalla de las Naciones, donde expertos recreadores históricos reviven algunas de las batallas más importantes de la historia. Generalmente los recreadores que toman parte en estos eventos son todos practicantes del HEMA, es decir, el esgrima europeo antiguo. Arte marcial moderna que intenta revivir de manera históricamente correcta las distintas y variadas técnicas del esgrima medieval, renacentista, etc.

La venganza del castillo Königsberg

Esto significaría la demolición de edificios, monumentos, estatuas y castillos centenarios, muchos de ellos, como la estructura principal del castillo Königsberg, muy dañada y en pleno abandono pero aun en pie, milenarios. Si bien la excusa consistía en limpiar los vestigios militaristas de Prusia, la medida sería excesiva, ya que también afectaría edificaciones de valor cultural e incluso se removerían decenas de estatuas antiguas las cuales, para ser salvadas de su destrucción, fueron enterradas por los curadores de los museos en un desesperado e improvisado último intento por preservar una parte importante de la Historia de Alemania.

A pesar de la protesta internacional y de los pobladores de la región, la grotesca transformación se haría igual, y el antiguo castillo de torres góticas, piedras talladas, escaleras de olmo, arcos de medio punto de mármol y bóvedas de crucería finamente pintadas, sería reemplazado por la Casa de los Soviéticos, un rectangular adefesio de concreto al mejor estilo de los monótonos bloques-comunales la Rusia comunista en la cual cientos y a veces miles de personas vivían dentro de complejos de edificios completamente centralizados los cuales, según el régimen comunista, era mucho más eficiente que vivir en casas particulares.

Pero… el castillo había dejado tras de sí una poética venganza, una extensa red de túneles que, a lo largo de sus casi dos milenios de existencia, habían sido excavados con el fin de almacenar provisiones para resistir asedios, depositar los restos óseos de caballeros caídos en batalla y almacenar tesoros y armas.

Fotografía de un edificio soviético brutalista.
Edificio de tipo brutalista que reemplazó al milenario castillo de Königsberg.

Razón por la cual, gradualmente, el suelo sobre el que estaba construida la Casa de los Soviéticos fue cediendo hasta volverse inestable, inutilizando de esta manera la costosa construcción en los 80s.

Esto volvería al proyecto entero de transformación en el hazmerreír de Europa del este, y en una vergüenza internacional símbolo durante décadas de la tambaleante planificación y administración soviética.

Ya que para salvar cara, el proyecto terminaría siendo finalizado en el 2005, irónicamente, casi medio siglo después de su inicio, con la URSS existiendo ya solo como parte de la Historia y a un coste varias magnitudes superior a los planeamientos originales. Esto hoy se denomina popularmente como «La venganza de los prusianos» y es un buen ejemplo del por que el estudio de los cimientos es uno de los aspectos más importantes de la arquitectura y la ingeniería civil.


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