Una mente sin igual

Leonardo da Vinci, un genio sin igual cuyos inventos siguen siendo probados incluso en nuestros días con éxito, es considerado hoy en día como el máximo exponente del hombre renacentista, es decir, las mentes del renacimiento que elevaron a la humanidad del oscurantismo del medioevo a través del arte, la ingeniería y la ciencia volviéndose maestros en varios campos de la cultura y lo técnico a la vez. No obstante, y si bien ha llegado a nuestros días un autorretrato del florentino ya anciano, existen dos autorretratos de Leonardo da Vinci que permanecieron ocultos a plena vista durante siglos.

Los autorretratros de Leonardo da Vinci

Ilustración del Hombre de Vitruvio.
El Hombre de Vitruvio, por Leonardo da Vinci. Se cree que Leonardo se autorretrató a si mismo a los 38 años de edad.

El artista e ilustrador Siegfried Woldhek es reconocido mundialmente por su talento para analizar, ilustrar y pintar rostros humanos, con un sorprendente porfolio que supera las más de mil ilustraciones de rostros. También es un admirador del Gran Maestro de Florencia, por lo que durante años estudió e investigó sus trabajos y técnicas.

Woldhek Especialmente, se interesó por dilucidar si el tan famoso autorretrato de da Vinci ya anciano fue realmente un autorretrato o no, como aseguran algunos historiadores. El resultado, sería sorprendente. No solo el Da Vinci anciano es verdaderamente un autorretrato, sino que Leonardo escondería su rostro en otras dos pinturas.

En su investigación, Woldhek estudiaría los autorretratos de otros grandes pintores contemporáneos a da Vinci, descubriendo, claro, que al contar solamente con espejos, solo podrían pintar sus rostros de frente o de 3/4 de perfil. Así, eliminaría de las más de 700 obras del renacentista los rostros que no cumplieran dicho criterio. Luego, basado en la gran cantidad de menciones contemporáneas sobre la belleza de Leonardo, eliminaría los rostros poco detallados o poco atractivos.

Así quedaría solo con 3 rostros, el de un hombre relativamente joven, el de un hombre de mediana edad, y el de un hombre anciano. Todos, con rasgos correspondientes entre sí. Es decir, claramente la misma persona. Para darse cuenta de que estas personas eran la misma persona, utilizaría una estatua de David cortando la cabeza de Goliath para la cual se sabe a ciencia cierta que Leonardo había posado cuando este era solo un joven de 15 años. El joven de la estatua, curiosamente comparte todos los rasgos y medidas faciales con los tres autorretratos seleccionados por el investigador, algo llamativo y para nada casual, ya que en efecto esto le permitió hallar los autorretratos buscados.

Los 12 pasos para una vida sana según Leonardo da Vinci: además de ser un genio inventor y artista sin igual, da Vinci prestaba atención a una vida sana y provechosa, razón por la cual el genio florentino escribió una serie de 12 pasos que consideraba fundamentales para una vida sana.

Siendo la mayor sorpresa la cronología de dichas ilustraciones y pinturas, ya que justamente, corresponderían con la ancianidad, la mediana edad y la relativa juventud del mismo Leonardo. Algo lógico, ya que debido a la mala calidad de los espejos de la época era para los pintores y escultores mucho más simple realizar sus pinturas utilizando modelos.

Podemos apreciar dichos autorretratos a continuación Leonardo da Vinci a los 33 años, a los 38 en el medio y a los 63 a la derecha. Estos son los tres autorretratos de Leonardo da Vinci, dos de los cuales permanecieron completamente ocultos a plena vista durante siglos:

Los autorretratros de Leonardo da Vinci.

Además de ser una porción importante de la historia de la humanidad vemos en su obra el cambio del genio florentino a lo largo de los años mientras envejecía y se volvía gradualmente en el hombre anciano que todos reconocemos el día de hoy. Una porción de historia y una mirada intima a uno de los mayores genios de la humanidad y ciertamente una de las personas más influyentes e importantes de la historia.

Como vemos, muchas veces grandes secretos pueden a veces estar ocultos a plena vista. Muchas veces la franqueza es el mejor de los velos.


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