El MV Taifun

En 1976 el navío carguero de origen franco-germano MV Taifun recibiría una señal de auxilio de una embarcación civil soviética desde una de las zonas más problemáticas del Canal Inglés. La desesperación del operador de radio era tan notable, que a pesar de la intensa tempestad, el capitán de la nave mercante decidiría ir en auxilio.

No era para menos, el carguero Taifun se encontraba en medio de una tormenta, luchando contra olas de varios metros de altura. Lucha contra las enormes olas no sólo del Taifun sino del barco ruso y un helicóptero de salvamento para intentar rescatar a los náufragos quedaría en la historia como un claro recordatorio de la furia de la naturaleza.

Fotografía de un barco contra las olas.
Carguero tras una tormenta.

La tormenta que debió enfrentar el Taifun, y el lugar en particular, el Canal Inglés, hacen de su travesía algo mucho más épico ya que este canal es famoso por sus olas cruzadas durante las tormentas que llevan a hundir incluso los barcos de mayor porte con poco esfuerzo. En efecto, este carácter de peligrosidad extrema, ha servido a los británicos durante siglos como una de sus mayores defensas contra los varios intentos de invasión que debieron afrontar, en especial por parte de los franceses en los últimos cuatro siglos.

Contenedores al océano

Un tipo de barco que debe constantemente enfrentarse a las olas son los cargueros, especialmente los relativamente lentos cargueros de gran porte que transportan contenedores a lo largo del océano Atlántico y del océano Pacífico. Si bien a nivel de ingeniería naval estos barcos están preparados para soportar grandes tormentas, la naturaleza dinámica de su carga (es decir los contenedores a veces son más livianos y otras veces más pesados dependiendo del tipo de cargamento que lleven) hace que sea imposible prevenir que sufran accidentes durante los viajes ya que no existe una solución universal de amarre.

Estos accidentes son, en la gran mayoría de los casos, la pérdida de contenedores, con el gran costo económico que esto conlleva. En total se cree que los cargueros pierden alrededor de unos 10.000 contenedores al año. Muchos de éstos pueden ser rescatados ya que logran flotar, pero otros, con cargas más pesadas, se hunden al fondo del océano.

Los motores de los cargueros: estos gigantes de acero e hierro son impulsados por motores del tamaño de un edificio de varios pisos de altura. Puedes ver un ejemplo de estos colosales motores en el siguiente artículo: El motor más grande del mundo.

Quizás el más famoso de estos casos es el de los «patitos de goma», es decir, un contenedor caído al océano pacífico y en cuyo interior se hallaban decenas de miles de patitos de goma. Debido a que durante la caída el contenedor prácticamente explotó contra el agua (en la parte superior se ponen los contenedores más livianos, lo que quiere decir que el contenedor cayó al mar desde más de 14 metros de altura), decenas de miles de patitos se liberaron y han estado recorriendo los océanos en varios grupos de a miles durante las dos últimas décadas.

Fotografía de un barco tras una tormenta.
Carguero tras una tormenta.

Enlaces relacionados

― Una interesante investigación de la ESA sobre «olas monstruo».