Venganza contra las estatuas

Cuando Ucrania declaró su independencia de la Unión Soviética decenas de miles de personas salieron a las calles con el afán de destruir los símbolos y edificios que representaban a las figura de poder soviético, en especial las estatuas, las cuales fueron arrancadas con furia de sus pedestales y arrojadas al frío mar creando así un museo submarino de estatuas sumergidas.

Este fenómeno social, es decir desquitarse con las estatuas de líderes pasados o enemigos políticos, ha sido común a lo largo de la Historia de la humanidad. Desde el antiguo Egipto a la Alemania contemporánea, donde docenas de estatuas que no son consideradas como políticamente correctas son alejadas de la sociedad y almacenadas en la ciudadela de Spandau.

Las estatuas sumergidas de Ucrania

Algunos de estos símbolos eran la infinidad de estatuas conmemorando a Karl Marx, a Lenin, a Stalin y a varios otros personajes que representaban el poder tanto ideológico como político o simplemente héroes de la Segunda guerra o de la Carrera espacial. Personas que en si mismas no tenían mucho que ver con la política, como es el caso de Yuri Gagarin o de varios ajedrecistas y científicos famosos. No obstante, debido a su utilización política por el partido eran consideradas como parte integral de la identidad soviética por los ucranianos.

Estatuas sumergidas de los líderes del partido comunista soviético.

Muchas fueron destruidas permanentemente durante su remoción ya que la gran mayoría de las mismas fueron bruscamente arrancada de sus pedestales y bases utilizando maquinarías de construcción pesada. Inmediatamente tras arrancarlas, los restos de las mismas fueron arrojados dentro de camiones de carga, para así ser transportados a los puertos del Mar Negro y nuevamente arrojadas, sin ningún tipo de reparo, dentro de barcos cargueros para finalmente ser arrojadas, ahora si ya por última vez, a las profundidades de dicho mar.

Como podemos observar las estatuas de Lenin abundan en el coral de estatuas, esto se debe a la interminable cantidad erigidas en honor a éste dictador durante los tiempos soviéticos.

Fotografía de Vladimir Lenin.

Durante varias expediciones que tuvieron lugar entre 1992 y el 2003 un grupo de buzos de la República Checa y Alemania exploraron las aguas cercanas a dichos puertos buscando los restos de las estatuas. El resultado fue un paisaje verdaderamente surrealista. Docenas y docenas de estatuas sumergidas y semi-enterradas por la flora marina a 20 metros de profundidad formando uno de los mayores cementerios de estatuas del mundo.

Un cementerio de estatuas: este singular lugar de nuestra tierra es considerado un cementerio de estatuas, y rivaliza en belleza y cantidad de arte con incluso el emblemático y mítico cementerio de San Michele en Venecia, el cementerio isla.

Realmente, un paisaje de otro mundo, bello y a la vez estremecedor. Las estatuas formaron un coral artificial, y se convirtieron en el hogar de miles de seres marinos quienes utilizaban sus huecos y cavidades como refugio. Ciertamente, un ejemplo de belleza nacida de la destrucción en si misma.

Incluso los héroes del programa espacial sufrieron el mismo destino que los líderes soviéticos.

Fotografía de la estatua sumergida de Yuri Gagarin. El museo de las estatuas sumergidas.
Estatua de Yuri Gagarin.

El museo sumergido de Tarkhankut

Muchas de estas estatuas y bustos comenzaron a ser reacomodarlas, y nuevas obras de arte fueron agregadas con la intención de crear un museo sumergido. Es así que se dio origen al museo sumergido de Tarkhankut, el cual hoy en día se ha vuelto en un atractivo turístico que atrae gran cantidad de buceadores a la región.


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