Supersticiones de larga data

El número 13 y los días viernes no siempre fueron considerados como portadores de mala suerte. Para los romanos el 13 era un número armónico y decorativo, de hecho, Julio César solía decir que el 13 era su número de la suerte ya que fue gracias a la Legión Decimotercera que éste alcanzó la gloria y el poder.

Igualmente el día viernes era muy prestigioso, e infinidad de matrimonios y declaraciones de amor eran festejados, ya que estaba dedicado a Venus -Afrodita para los griegos- la Diosa del Amor.

¿Y por qué el Viernes 13 es tan temido?

Muchos creen erróneamente que es una mezcla de dos símbolos malditos. Por un lado el número 13 siempre fue mal visto por la cultura judeo-cristiana ya que para la Cábala son 13 los espíritus malignos; en el Apocalipsis, su capítulo 13 hace referencia al anticristo y a la bestia.

En la Última Cena Judas fue el decimotercero en ocupar la mesa. Por el lado del Viernes, Jesús fue crucificado un día Viernes y Eva le dio la manzana a Adán en… adivinaron… un día Viernes.

El verdadero origen del Viernes 13

Sin embargo su origen es otro. La Orden de los Templarios, cuyo rol en las Cruzadas fue fundamental y notable, fue además uno de los primeros sistemas bancarios internacionales de la historia. Su habilidad para guardar bienes y propiedades llevó a que miles y miles de personas confiaran en ellos, razón por la que amasaron con el tiempo un gran tesoro. Tras una gran guerra contra Inglaterra el Rey de Francia, Felipe el Hermoso, había quedado en una situación económica desastrosa, por lo que se aprovechó de su ejército para «recolectar» oro.

Iluminismo medieval de la quema de los temparios
Los últimos templarios son quemados en la estaca.

Primero le sacó todos sus bienes a los judíos y los echó de Francia, sin embargo necesitaba aun más oro, por lo que ideó una estratagema para acusar injustamente a los Templarios y enjuiciarlos. Es así que el Viernes 13 de Octubre de 1307 comienzan a ser arrestados por toda Francia y los bienes que guardaban incautados por el ejército.

Todo el mundo sabía que esta era una movida extremadamente injusta y que las difamaciones eran mentira pura, sin embargo nadie se animaba decirlo debido al poder extremo del rey y sus allegados, y lo mal que podría irle a quien se atreviese a contradecirles.

La hoguera: era un castigo muy común durante el medioevo y el periodo de transición entre el medioevo y el renacimiento ya que permitía al status quo reinante el eliminar a «personajes molestos» mientras que al mismo tiempo retrataba a los condenados como herejes y por ende malas personas. Juana de Arco sufrió un castigo de este tipo por parte de los ingleses.

El rey, sabiendo que si solo les quitaba sus bienes y los dejaba marchar éstos muy posiblemente tendrían una posición moral muy superior y ganarían partidarios, obligó al papa Clemente V -que era su títere y había sido instalado a la fuerza por el mismo Felipe años antes- a que los declarara herejes, por lo que cientos de Templarios fueron quemados por toda Francia.

Siete años más tarde se condena a muerte a los dos últimos templarios con vida, el Gran Maestre Jaques deMolay y Godofredo de Charnay las dos figuras más importantes del Temple, y a la vez famosos por su honradez. Antes de morir el Maestre pidió que se le aflojen las manos para rezar, y en su rezó pidió una venganza por tan injusta condena bajo las siguientes palabras: «Dios vengará nuestra muerte, con esta convicción yo muero». Acto seguido fueron quemados.

Solo un mes tras pasar la condena el papa Clemente V, quien los había declarado como herejes, muere atragantado con un higo; al poco tiempo sigue Nogaret, autor material de la condena, y tras 8 meses el Rey Felipe cae de su caballo quedando paralítico y muriendo en una gran agonía.

La maldición no terminaría aquí, e irían cayendo uno por uno los descendientes de la línea sanguínea de Felipe, al punto que para 1328, unos 14 años después del asesinato de los Maestres, ya no quedaba ningún heredero de Felipe y la Dinastia de los Capetians desaparecía tras 300 años de reinar sobre Francia.

Pintura de Jaques de Molay.
Jaques de Molay, el último gran maestre de los templarios.

Como es de imaginar esto impresionó a tal punto a la población que «La maldición de Molay» se extendió por toda Francia y posteriormente a Portugal y los países de Europa del Norte, así como también, pero en menor grado, a algunas partes de España y Grecia. Es entonces que se considera al Viernes 13 como maldito.

Además de ser increíbles guerreros y haber creado uno de los sistemas bancarios más antiguos del mundo, los templarios construyeron varios edificios que incluso al día de hoy continúan siendo un gran misterio, como por ejemplo Beta Gyorgis, el edificio con forma de cruz enterrado por completo.

El Martes 13

Europa del Sur tiene su propio día maldito. El Martes como día de mala suerte en el que la gente no debe «ni casarse ni embarcarse» . No hace referencia a ningún evento en especial, sino que simplemente al ser éste el día de Marte -Dios romano de la Guerra- con el tiempo se fue considerando como el día diabólico.

De hecho muchos autores medievales temían llamarlo por su nombre y lo referenciaban como «el pequeño maléfico». Posteriormente se fue ligando con el número 13, y se comenzó a considerar como el «Día en el que aparecerá la Bestia» y de hecho muchas personas del medioevo estaban completamente seguras de que el Apocalipsis ocurriría un Martes 13.


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