La pólvora en el medioevo

En el imaginario popular existe la creencia de que las granadas son exclusividad de los campos de batalla modernos. Sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad, ya que las granadas comenzaron a ser utilizadas hace más de 2000 años por los chinos, quienes incluso utilizaban elementos con fines no bélicos, como es el caso de la silla cohete de Wan Hú. Con el tiempo la pólvora llega a Europa a través de Medio Oriente y durante las cruzadas podemos ver a las fuerzas de Saladino utilizando un dispositivo muy particular: las granadas medievales.

Granadas Medievales

Curiosamente esta tecnología sería perfeccionada y, caravanas mediante, llegaría a Medio Oriente donde sería adoptada por las tropas del mítico líder y general musulmán Salah al-Din, mejor conocido en la lengua española por su nombre castellanizado de Saladino, en el siglo XII. General que le dio una durísima derrota a los cruzados.

Fotografía de una de las tantas granadas medievales.
Granada medieval.

Si bien se sospecha que fueron utilizadas con anterioridad, es bajo el mando de este líder militar, más exactamente en el famoso asedio a Jerusalem, que luego llevaría a una de las batallas más sangrientas de la historia, que existe el primer registro escrito de la utilización de una granada, aunque no llamadas por este nombre, ya que la denominación de “Granada” aparentemente es utilizada por primera vez en 1688, no obstante los Cruzados las llamarían simplemente «Pelotas explosivas».

Su construcción era básica y extremadamente peligrosa de cargar: El exterior estaba constituido por diversos materiales, siendo la cerámica el mayoritariamente preferido, sin embargo también odian ser armadas con papel seco y versiones primitivas del vidrio.

Lo interesante llega cuando vemos su interior, ya que diversos experimentos y pruebas eran llevados a cabo por los armeros y alquimistas para lograr mejores resultados. En mayor medida se utilizaba pólvora primitiva extremadamente inestable mezclada con una diversidad de aceites y combustibles, de aquí la peligrosidad de cargarla. No era raro que se le adicionaran pequeños clavos de metal, dándoles así un explosivo de tipo fragmentario.

La pólvora cambia el escenario de batalla: con el paso de los años los cañones llegaron a los campos de batalla europeos a través de Medio Oriente, y los mismos fueron evolucionando desde el primer cañón utilizado en Europa, el denominado vaso en 1327 y los cañones utilizados durante el Asedio de Alicante que tuvo lugar 1331 hasta llegar a los cañones gigantes como el Mons Meg, construido por los escoceses para destruir castillos ingleses. Debido a esto se debieron repensar las fortalezas, razón por la cual, con el paso del tiempo y llegado el Renacimiento, se desarrollaron fortalezas como los poderosos fuertes estrella pensadas pura y exclusivamente para resistir ataques con conjuntos de cañones.

Si bien se cree que la palabra granada comienza a ser utilizada, masivamente, en el siglo XVII, muchos historiadores comentan que fue utilizada con anterioridad por los cruzados. Los árabes denominaban a estos artefactos explosivos como: rummân; mientras que los cruzados, viendo una gran similitud con la fruta del Punica Granatum, o árbol de granada, comenzaron a llamar a estas “bolas explosivas” como “granadas”.

De hecho, se cree pero no ha sido confirmado, que no era extraño que se pusieran granos de pólvora dentro de la envoltura seca de una fruta de granada.

Un sano grado de escepticismo

Es bueno aclarar varios puntos al respecto de las granadas medievales. No todo esto puede ser cierto, ya que la historia a veces suele ser engañosa: Si se sabe con seguridad que las granadas, al menos parecidas a las que nosotros llamamos granadas, comienzan ser utilizadas por los árabes durante las Cruzadas, incluso un poco antes pero no es seguro.

Es muy probable que los cruzados las llamaran granadas, aunque el primer registro escrito data del siglo XVII durante la famosa «Revolución Gloriosa»; si es seguro como las construían y que contenían, ya que, y como podemos ver en las imágenes, afortunadamente sobrevivieron varias granadas del siglo XII.


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