Fotografía de la máquina de Milgram

El experimento sobre la tortura y la obediencia de Stanley Milgram

El experimento sobre la obediencia y la tortura de Milgram fue uno de los experimentos con seres humanos sobre el comportamiento menos éticos del siglo XX.

En 1963 un profesor de psicología de la Universidad de Yale comenzó a desarrollar una serie de pruebas experimentales con el fin de determinar el nivel de obediencia en una persona cuando esta obediencia entra en directo conflicto con sus valores morales y humanos.

Fotografía del experimento Milgram.
Milgram y su equipo aplicando las electrosondas a uno de los voluntarios.

Tras una larga serie de experimentos que dejaron atónitos a todos, ya que los resultados eran realmente inesperados, Stanley Milgram publicó en 1974 su obra: Obedience to Authority: An Experimental View -Obediencia a la Autoridad: Una Visión Experimental- en la que exponía con lujo de detalles lo acontecido. El primer experimento de la serie transcurrió en la Universidad de Yale. Con el fin de reclutar individuos de prueba se realizó una solicitada en un periódico local, buscando personas de cualquier tipo y sin requerimiento previo alguno.

Como recompensa se ofrecía una cierta cantidad de dinero y solo se debía participar en un simple experimento. Al aviso acudieron varias personas de distintos niveles, desde cuasi analfabetos hasta doctorados.

Una vez en el lugar donde transcurriría la experimentación las personas, las cuales entraban individualmente y no en grupo, eran saludadas por el líder del proyecto el cual las introducía a otra persona, un actor cómplice al experimento, como si éste fuera un participante más con el que harían juntos la prueba.

Esquema del experimento Milgram.
Esquema de la configuración utilizada durante el experimento.

Acto seguido les comunicaba que el experimento se basaría en estudiar el aprendizaje bajo castigo y presión indicándoles que uno tomaría el rol de «maestro» y el otro el de «alumno». Por supuesto la prueba estaba arreglada para que al actor siempre le toque el puesto de «alumno» y a la persona el de «maestro».

A causa de esto la persona creía que era en el «alumno» en el que se realizaba el experimento e ignoraban que en realidad serían ellos utilizadas como conejillo de indidas. Luego de repartir los roles eran separados en dos habitaciones diferentes, donde podían oírse pero no verse.

Tras esto, al «maestro» se le daba un shock de 45 voltios indicándoles que esa sería la graduación más baja que el «alumno» recibiría, y que con cada respuesta errada el voltaje iría aumentando.

Al iniciar el test las respuestas estaban estratégicamente ubicadas para fuera cuando fuera necesario, por lo que el voltaje, y por ende el dolor del «alumno», se incrementaría gradualmente. En la etapa final el alumno no sólo gemiría y golpearía las paredes del dolor, sino que además comunicaría sus problemas cardíacos.

El resultado

De los 14 especialistas a los que Milgram había pedido un ensayo sobre que esperar en las reacciones de los individuos, todos, unánimemente, establecieron que sólo un 1.2% de los estudiados presentaría una conducta lo suficientemente sádica como para llegar al final del test.

Sin embargo, la realidad fue mucho más espeluznante: de las personas en las que se realizó el experimento un 60%, a pesar del llanto y los pedidos de clemencia de la víctima, llegaron a aplicar el shock final de 450 voltios.

Fotografía de la máquina de Milgram
Máquina utilizada para administrar los choques eléctricos.

Curiosamente, la gran mayoría de los que llegaron al final lo hicieron bajo una inmensa presión y un gran dolor interno, muchos presionaban el botón temblando y algunos otros incluso se largaron en lágrimas mientras hacían las preguntas.

Sin embargo, muy pocos se negaron a no obedecer. El experimento fue variando y siendo repetido decenas de veces a lo largo de los años. En todos los casos el resultado fue muy similar.

Repercusiones

Este fue uno de los tantos experimentos al borde de la ética médica realizados durante el siglo XX durante la frenética carrera por romper el molde en los modos de investigación que se vislumbró durante este periodo. Estos experimentos acarrarían mucho criticismo y llevarían a que las universidades e instituciones terminen controlando de manera mucho más estricta a sus investigadores para así evitar la prensa negativa.

Más sobre experimentos cuestionables

El experimento Kellogg, el niño criado con un chimpancé

El científico loco que intentó trasplantar órganos de simios en humanos

El psicólogo que se especializaba en traumatizar a sus pacientes

Las hermanas Polgár, las mujeres criadas para ganar al ajedrez

17 Comments

  1. Como el experimento del guardia y el prisionero que casi lleva a la muerte de uno de los participantes

  2. La verdad es que no me sorprende el sadismo humano… Pero aún así leer estas cosas es escalofriante…
    Qué sé yo… el humano es una incógnita…
    .
    .
    Saludos.

  3. La diferencia con el sádico es que no solo le da placer sino que lo desea. De los sádicos el resultado se espera, lo que si sorprende es que personas que no son psicológicamente sádicas puedan finalizar la prueba. Me pregunto que resultado saldría si se haría en los Presidentes, supuestamente tienen que ser «líderes» naturales y no proseguir con el test.

  4. Luca: Basta con ver las acciones de una guerra para darse cuenta de la falta de límites.
    Bachelor: Interesante, no me fijé si el 40% de de los que abandonaban era por poseer un alto carisma.

  5. Bachum: Nunca escuché de ese experimento, ¿algún enlace 😛 ?

  6. Oli (que cosa, es el sobrenombre de mi hermano), creo que al experimento que se refiere Bachum es este:
    http://www.prisonexp.org/spanish/slide1s.htm

    P.D.: Tu blog es adictivo!

  7. ahhh…..el experimento yo lo vi en una clase de Psicologia Social!!!!…es muy impresionante…..El actor que hace de «alumno» lo hace tan bien que es muy creible la impresion de los shocks electricos….
    Luego explicaban esta obediencia con la similar adoptada por los seguidores de lideres «carismaticos» como por ejemplo Adolf Hitler…

  8. Oli, es muy probable que a mayor carisma mayor sea la fuerza de voluntad para no seguir las órdenes.

  9. Sisenramente no me sorprende en lo más minimo porque experimentos como ese sacan lo peor de cuaquier ser humano(igual que el temor).

    y pienzo igual que fercho to blog es muy adictivo

  10. Cualquiera que tenga chicos pequeños y un bebe puede ver como los chicos torturan al bebe haciendole desear cosas y no dándoselas

  11. Pero moría de verdad ? 🙁

  12. No, era todo una actuación. Hacía como que se moría por los shocks.

  13. Fercho y Nikaracho, muchas gracias por sus comentarios 😀
    .
    PD: Interesantisimo el link Fercho.

  14. Yo había leído del tema, pero pensaba que la tortura se hacía de verdad 😆 😛

  15. Una variante donde todos sabían el objetivo del experimento se hacía con un voluntario sadomasoquista 😛

  16. 😈 🙂 👿

  17. uau me gusto tiene su toque de vampiros gran idea ! 😆

Deja un comentario

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies