Escapando a la censura

Desde el gran Leonardo Da Vinci escribiendo de manera invertida (que según algunos investigadores esto era simplemente porque Leonardo, un zurdo, encontraba esta manera de escribir más cómoda y según otros investigadores lo hacía para evadir la censura) hasta las obras de arte dibujadas en los filos de las hojas de libros que solo podían verse desde una posición específica, a lo largo de la Historia los autores y artistas han buscado varias maneras de escapar a la censura ocultando sus obras a simple vista. Uno de estos artistas fue Erhard Schön, el artista más transgresor del siglo XVI.

Erhard Schön, el artista transgresor

Ilustración del pérfil de Erhard Schön.
Perfil de Erhard Schön, el artista transgresor que criticaba a la sociedad de su época.

Ésta imagen fue creada por Erhard Schön en 1535 como un encargo litográfico. A simple vista parece un paisaje costero con granjas y animales de trabajo. Sin embargo, si la rotamos a 90º en sentido de las agujas del reloj veremos que tiene escondidos entre sus trazos a Ferdinando I, el papa Paulo III, Carlos V y Francis I.

De todas maneras, lo curioso llega unos años después. En 1538, perfeccionada su técnica, Erhand, crea su trabajo Was siehst du. En este podemos ver, a simple vista una pareja dándose un tímido beso. Sin embargo, si prestamos mucha atención y la miramos desde la derecha -buscando un angulo un tanto excéntrico- veremos una pareja teniendo relaciones sexuales. Algo que en su siglo era muy atrevido, al punto de poder haberle costado su libertad, por lo que toma mucho color y romanticismo.

Como ya lo hemos mencionado en el párrafo anterior, algo interesante que debemos entender sobre la obra de Schön es que este artista tomó grandes riesgos al realizar su atrevida obra. Para empezar, este tipo de arte y temáticas podría haberle costado tanto su libertad como su vida, ya que las leyes y normas extremadamente puritanas de la época en la cual este artista realizó su obra eran dracónicas.

Por otro lado, la conde social que Schön se arriesgo a enfrentar hubiese hecho su vida cotidiana en la ciudad una tarea difícil, ya que por lo general el accionar de la época era condenar a las personas transgresoras al exilio.

No obstante, y para fortuna del arte, Schön no se dejó amedrentar por todo lo anterior, y su obra artística ha llegado a nuestros días, sobre todo gracias a su sutil manera de esconder imágenes. Realmente, un ejemplo de la sagacidad y el arte triunfando sobre los moralismos de las épocas pasadas.

El genio de las perspectivas: si bien Schön fue un pionero, su trabajo no se acerca a la genialidad y complejidad del gran Escher, el artista que utilizó las matemáticas como un medio más de su obra y creó perspectivas únicas que nos permiten ver mundos de varias dimensiones: El arte matemático de Escher.

A continuación la, para la época, controvertida imagen. Hacia la derecha puedes ver los rostros ocultos una vez que se procesa la distorsión.

Ilustración oculta de Erhard Schön en la cual vemos a tres monarcas de su época.

Si comprimimos esta curiosa imagen veremos que tiene escondidos entre sus trazos a Ferdinando I, el papa Paulo III, Carlos V y Francis I.

Un artista crítico

No obstante Schön no siempre ocultaba sus criticas mediante sagaces artilugios ópticos. Muchas veces, como en el ejemplo a continuación, el ilustrador renacentista era claro y abierto en sus intenciones, criticando mordazmente a las instituciones sociales de su época.

Escapando a la censura en el medioevo: si bien Schön era un artista de los albores del Renacimiento, durante el Medioevo muchos artistas debieron también utilizar técnicas similares para esconder su arte de los censores. Por ejemplo, una de las técnicas más ingeniosas fue la de pintar obras escondidas en los filos de las hojas de los libros.

Si bien la pieza a continuación puede llegar a resultar una pieza normal de humor político del presente, la misma fue extremadamente arriesgada para el siglo XVI, ya que se solía castigar con severas penas de castigos físicos y hasta ejecuciones a quienes critiquen las instituciones, ya que estas instituciones eran vistas como extensiones de la corona y por lo tanto criticarlas era criticar a la misma corona, algo que, en la mayoría de los casos, era una pena capital.

Ilustracion de Erhard Schön en la que vemos a unos bufones enjaulados mientras unos profesores intentan enseñarles.
Schön no siempre escondía sus imágenes, la mayoría de las ilustraciones criticando a la sociedad de su época eran simples de entender y muy claras.

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