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El día en que los Estados Unidos y Canada pelearon contra un enemigo fantasma y perdieron 300 hombres

La Operación Cabaña (Operation Cottage) es quizás una de las curiosidades más raras de la Segunda Guerra mundial. El 15 de agosto de 1943 un enorme contingente de tropas americanas y canadienses, pero principalmente de los primeros, desembarcaron en la Isla Kiska con 3 regimientos de la 7ma División de Infantería por parte de los primeros, y una brigada de la 6ta División de Infantería por parte de los últimos durante la puja Aliada por tomar definitivamente el control de las islas Aleutianas. La isla le brindaba una considerable ventaja táctica a los Japoneses, quienes instalaron una serie de búnkers y posiciones anti-aéreas en las misma, pero éstos sabían que no podrían defender sus posiciones por mucho tiempo, sobretodo tras la derrota en Attu, por lo se retiraron de manera estratégica abandonando así de una vez por todas sus intenciones de lanzar una invasión a Alaska en un futuro. Mientras se retiraban, un avión de conocimiento B-24 Liberator avistó los transportes, pero los comandantes aliados interpretaron la situación completamente al revés, y pensaron que los japoneses estaban reforzando la isla, algo que no podían permitir bajo ningún motivo ya que las islas eran un trampolín hacia Alaska. Esto además serviría como un golpe de moral, ya que los japoneses habían capturado la isla con facilidad un año antes.

Bañados por una espesa niebla, sin saber que estaban desembarcado en una isla abandonada, y muy nerviosos, ya que la mayoría de esos soldados formó parte de la sangrienta batalla por la Isla Attu meses atrás, los americanos y los canadienses, que habían desembarcado en dos posiciones distintas con un día de diferencia, explorarían la isla durante dos días, varios murieron al pisar minas y otras trampas dejadas por los japoneses, pero lo peor llegó cuando ambos bandos se cruzaron unos con otros, y, ante la confusión y el miedo, comenzaron a intercambiar fuego entre ellos. Ese incidente en particular se cobró 32 vidas y más de 50 heridos de gravedad, el mismo sería replicado varias veces a lo largo del día con múltiples intercambios de fuego entre canadienses y americanos o entre ellos mismos.

Cuando determinaron que la isla estaba vacía de japoneses, más de 300 soldados aliados habían muerto por el “fuego amigo” o por las minas y más de 2500 habían terminado gravemente heridos. La Operación Cabaña pasó entonces a la historia como uno de los mayores fiascos en la historia militar tanto de los Estados Unidos como de Canada.

Al día de hoy la isla es aun un campo de muerte, ya que en la misma hay una inmensa cantidad de minas, municiones y bombas sin explotar. Si bien lo más peligroso ya ha sido retirado, gran parte se ha dejado como un museo al aire libre y un recordatorio de la guerra.

Restos de un Kaiten kamikaze Restos de artillería Restos de un tanque

Operación British Bang, el día que el ejército británico intentó desaparecer una isla

HeligolandSu nombre parte de un juego de palabras con el Big Bang y fue una de las mega explosiones con los motivos y justificaciones más extraños de la historia, ya que tuvo lugar tras que en 1947 un grupo de ingenieros militares británicos intentara hacer desaparecer una isla llenándola de explosivos y provocando su destrucción.

La isla en cuestión era Heligoland, formación utilizada por los alemanes durante la Segunda Guerra básicamente como un fuerte flotante, plagada de búnkers, depósitos de explosivos y baterías anti-aéreas que le complicaron la vida a la RAF inmensamente y sirvió como una perfecta base de operaciones navales. En caso de un conflicto futuro, era obvio para los estrategas del Reino Unido que la isla podía ser un problema si era recapturada.

HeligolandLa Marina Británica dio como motivo el “destruir las toneladas de explosivos abandonados en la isla” pero la verdadera razón fue negar a los alemanes ese punto estratégico en un futuro, y probar cómo toneladas de explosivos podían alterar y hasta desaparecer formaciones naturales, de hecho, entre los cálculos manejados en un principio se creía que se podía llegar a eliminar como mínimo la parte expuesta de la isla.

6.700 toneladas de explosivos fueron empleados y detonados, y si bien en un principio, como ya hemos mencionado, creyeron que sería suficiente para hacer desaparecer la isla, la explosión sólo logró alterar permanentemente la forma y base de la formación.

La legendaria katana perdida de Masamune

Masamune Ozaki es considerado de forma unánime como el herrero más legendario de todo Japón. Activo en el siglo XIII en la región de Sagami, prontamente sus espadas y dagas se volvieron legendarias en Asia, con candidatos a discípulos que viajaba desde todos los rincones de las islas para verlo. Dichas armas eran tan preciadas y buscadas que solo emperadores, shogunes y generales tomaron posesión de las misas, incrementando así aún más la leyenda.

La legendaria espada perdida
Masamune OzakiLas espadas de Masamune fueron utilizadas por algunos de los personajes más históricos del Japón, desde emperadores hasta héroes nacionales como Musashi y sus 47 rōnin.

Es por ésto que las espadas de éste celebre herrero son consideradas como tesoros nacionales de valor incalculable, todas resguardadas en museos o colecciones de prestigio, salvo, y tristemente, la que es por lejos la más legendaria de todas las espadas creadas por Masamune: Honjo.

La espada era el símbolo de la casa de los shogunes Tokugawa, pasada de generación en generación y considerada como la espada más filosa de todas. Debido a ésto, era llevada a las batallas y utilizada por el mejor de todos samurai de los Tokugawa, así, durante muchos años inspiró a miles de guerreros.

Durante una de éstas batallas, Umanosuke, el samurai encargado de llevar la espada en batalla, se trenzó en duelo contra el general enemigo, Honjo Shigenaga. Si bien en un principio Shigenaga queda gravemente herido ya que la filosa espada atravesó el costado de su casco casi sin esfuerzo cortando su rostro, el experimentado general logró sobreponerse y matar a Shigenaga. Como trofeo tomaría la espada, la cual sería renombrada a Honjo Masamune en su honor.

Honjo Masamune

Pasarían los años, las décadas y los siglos, y eventualmente la familia Tokugawa, ya no shogunes sino que adinerados empresarios, recuperarían la espada familiar y la preservarían.

Tokugawa IemasaNuevamente la espada volvería a pasar de generación en generación, hasta que en 1945, Tokugawa Iemasa, con un Japón devastado por la guerra y las bombas nucleares, llevaría la espada a una comisaría en el distrito de Mejiro para protegerla de los saqueos que los soldados invasores estaban cometiendo. Desgraciadamente su plan resultaría ser un tiro por la culata, ya que el ejército de los Estados Unidos, que se encontraba tomando todo Japón tras la rendición incautaría la espada tras obligar a los oficiales de policía a entregar todas sus armas, espadas y dagas incluidas.

Si bien en un principio un tal “Sargento Coldy Bimore(en comillas ya que hoy se sabe dio un nombre falso) tomó “posesión temporal“ de la espada, la misma rápidamente desaparecería y nadie en el ejercito americano se hizo cargo, permaneciendo perdida hasta el día de hoy a pesar de enormes recompensas ofrecidas por la misma y literales expediciones en su búsqueda.

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La invasión mongol a Japón del siglo XIII relatada por sus protagonistas.

Saltando desde las alas de un bombardero Tupolev TB-3

Poco antes de la segunda guerra la tecnología soviética estaba muy por detrás de los demás poderes, al punto que para entrenar a sus regimientos de paracaidistas, a faltas de aviones diseñados específicamente para éste tipo de tarea, los mismos debían utilizar bombarderos Tupolev TB-3, trepar hasta las alas y deslizarse como si fuese un tobogán. Con suerte, no impactarían contra el fuselaje o la alargada cola del avión.

Este entrenamiento probaría ser de extrema utilidad para infiltrar fuerzas especiales rusas en territorio alemán durante los primero años de la guerra, sobretodo porque al ver un bombardero desde tierra, pocos sospechaban que en realidad se trataba de una inserción de hombres.

La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

La Operación Whitecoat, llevada a cabo por los Estados Unidos, es hoy día considerada como uno de los experimentos con humanos más grandes de la historia. En plena Guerra Fría la posibilidad de un ataque bacteriológico por parte de la Unión Soviética era considerada como algo muy probable, razón por la cual el Departamento de Defensa de ese país y otros organismos gubernamentales comenzaron a diseñar varios planes de creación acelerada de antibióticos y vacunas efectivas para varios agentes infecciosos sin cura conocida.

Operación WhitecoatObviamente para esto necesitaban probar dichas vacunas en personas enfermas, personas que debían ser registradas y observadas durante todo el proceso para así obtener mejores datos. La primer respuesta sería utilizar soldados, razón por la cual el programa tendría base en el fuerte Detrick, en Maryland. Razón por la cual, tras acondicionar las instalaciones del mismo, hombres jóvenes, muchas veces reclutas, serían expuestos a todo tipo de infecciones. Infecciones que iban desde la fiebre amarilla, la hepatitis A y la tularemia hasta incluso la encefalitis equina. Tras ser infectados, eran puestos durante un tiempo en vigilancia y luego suministrados con la “cura” experimental. Todo supervisado ante la atenta mirada de los científicos involucrados en la operación.

No obstante, rápidamente los soldados comenzaron a revelarse y a negarse a ser infectados, por lo que se organizó un masivo paro general a manera de sentada. Con sus planes detenidos, algo que ciertamente no era aceptable, los responsables del proyecto rápidamente encontrarían nuevas personas en las cuales probar las vacunas experimentales. Cristianos adventistas, que por motivos religiosos eran objetores de conciencia, es decir, se negaban a formar parte del ejército o participar en guerras. Continue reading La serie de experimentos con seres humanos más grande de la historia

El infierno de la Batalla del Dniéper resumido en una sola imagen

Ayer por la tarde me encontraba leyendo sobre la Batalla del Dniéper la cual se considera al día de hoy como una de las batallas más grandes, tanto en personal como equipos y pérdidas, en la historia de la humanidad: 2.650.000 soldados del lado soviético y más de 1.250.000 de soldados del lado italo-alemán en conjunto a miles de tanques y decenas de miles de cañones y piezas de artillería se enfrentarían desde el 24 de agosto de 1943 hasta el 23 de diciembre del mismo año. En total entre 1.600.000 a 2.800.000 seres humanos perderían sus vidas o serían heridos. Superando con creces el millón de muertes

Batalla del Dniéper

Increíblemente, otra vez más, me encuentro con el ejemplo de cómo, una simple imagen, puede resumir algo sin necesidad de palabras. La imagen anterior refleja el infierno de la contienda, vemos a un soldado herido caminando entre las piezas de artillería soviética abriendo fuego sobre posiciones alemanas. Me aterra como algo tan horrible e inhumano puede, a la vez, dejar como legado una imagen tan estéticamente bella. Simplemente me aterra.

Como un accidente bélico resultó en un avance médico histórico

BariMuchos de los generales de la Segunda Guerra habían participado como soldados u oficiales de la primera, experimentado en carne propia el devastador efecto de las armas químicas en las trincheras. Razón no fue de extrañar que al iniciarse el conflicto ambas partes decidieran no volver a utilizar armas químicas o, mejor dicho, no ser los primeros en utilizarlas.

Sin embargo, la desconfianza mutua era extrema, y a pesar de no utilizar dicho armamento, ambas partes comenzaron a almacenar depósitos de armas químicas en los distintos escenarios de batalla. Claro, según argumentaban, sólo en caso que el enemigo decidiese utilizarlas primero -algo muy similar a las armas nucleares durante la Guerra Fría.- Es así que en Diciembre de 1943 bombarderos alemanes al mando del comandante Wolfram von Richthofen atacaron el puerto de Bari, punto logístico de suma importancia para los Aliados y cuya destrucción quedaría apodada para la historia como “El Pequeño Pearl Harbor”. El ataque sería brutal, y dejaría como resultado directo cientos de victimas militares y civiles además de 17 barcos hundidos y 6 imposibilitados. Esto sin contar las decenas de miles de toneladas de cargamento y munición que terminarían adornado el fondo de las aguas del puerto.

No obstante, entre estos barcos se encontraba el John Harvey, que en su carga transportaba aproximadamente 100 toneladas de gas mostaza. Y que tras el explosivo suceso experimentado varios de estos tanques de gas se quebrarían comenzando a largar su contenido, por lo que prontamente cientos de Aliados perderían sus vidas y más de 600 deberían ser hospitalizados. Debido a que la carga del John Harvey era secreta, decenas de rescatistas y trabajadores del puerto se verían afectados por el gas al ignorar la presencia del mismo. Quizás el recuento más traumatizante es el del buque de la Marina Real Bistra, cuya tripulación, quedara prácticamente ciega tras rescatar a 30 de sobrevivientes.
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Hitler no fue la causa de la “extinción” del nombre “Adolfo”

Uno de los grandes mitos que ha derribado la tecnología moderna es que Hitler fue la causa por la cual el nombre Adolfo cayó en desuso mundialmente hasta prácticamente extinguirse. La verdad es un tanto distinta, la popularidad de dicho nombre comenzó a verse afectada desde principios del siglo XX y, ya para los años 30, tanto en países de Europa como en Estados Unidos, la cantidad de niños bautizados de esta manera era casi inexistente.

Adolph

En fin, ayer me encontraba ‘jugando’ con la magnífica nueva joya de Internet Wolfram|Alpha una ‘base de conocimiento’ en línea capaz de procesar e interpretar cualquier cosa que le “tiremos” y devolvernos data relevante -desafortunadamente la aplicación sólo se encuentra en inglés- y comencé a comparar información sobre personajes históricos. Prontamente descubrí que la aplicación posee una capacidad etimológica muy interesante, por lo que comencé a investigar como los nombres de ciertas figuras históricas habían afectado la popularidad de dicho nombre en la historia. Al buscar ‘Adolph’ me llevé una gran sorpresa, ya que yo estaba convencido que Hitler había sido la causa de su práctica extinción. Curiosamente, la tendencia en caída se rompe tras la Segunda Guerra. La gráfica hace referencia a patrones de Estados Unidos, sería interesante ver gráficas que indiquen la popularidad del nombre en Europa.

Así mismo, Roosevelt y Churchill vieron sus nombres hacerse mucho más populares antes, durante y después de la guerra (especialmente Roosevelt, cuyo nombre, Franklin, alcanzó una subida histórica al asumir como Presidente)

(si se están preguntando si no tenía nada que hacer ayer por la tarde, la respuesta es afirmativa)

El hombre que salvó a la Torre de Pisa de ser bombardeada

PisaSon historias como esta las que me dan esperanza en la humanidad. Historias que, a pesar del sombrío contexto en el que ocurren, demuestran que hay personas que pueden abstraerse de la destrucción y la guerra logrando así ver que el valor cultural e histórico supera al estratégico. Lamentablemente, estas personas son la minoría, y es por esta razón que hoy un gran número de las grandes obras de arte e ingeniería del pasado solo sobreviven en el recuerdo de las páginas de los libros de historia.

Durante la toma de Pisa, fuerzas alemanas y americanas luchaban por el control de la región. Encarnizadas batallas se libraban en las callejuelas medievales, finamente decoradas con motivos góticos, frescos renacentistas y arquitectura romanesca que, a lo largo de los siglos, fueron presentándose en la ciudad. Por desgracia, la artillería era la “mejor” opción que ambos bandos tenían, ya que el terreno era tal que caer en una emboscada era relativamente muy simple.

Prontamente la inteligencia del bando americano sospecharía que los alemanes se encontraban dirigiendo su artillería desde la Torre de Pisa, a la cual habían apodado como el “tiltin’ Hilton” -el Hilton inclinado.- Teniendo desde la misma, debido a la estratégica ubicación, un excelente campo visual y de referencia para ordenar así devastadores ataques propinados mediante la utilización del Nebelwerfer -una impresionante innovación tecnológica alemana capaz de lanzar 20 cohetes en rápida sucesión de manera precisa-

Campanario de Pisa¿Pero quién podía animarse a dar la orden de destruirla? orden que sin duda alguna dejaría a dicha persona ante la historia como un Atila moderno. Tras un acalorado intercambio de palabras con sus oficiales, el coronel Woods decidiría corroborar la presencia de guías alemanes en la torre enviando un equipo de reconocimiento perteneciente a la 91st Infantry Division con el fin de verificar visualmente la situación del edificio. Equipo en el que iba un joven sargento de 22 años llamado Leon Weckstein, famoso por su habilidad para distinguir enemigos ocultos en la distancia, y Charles King, un radio-operador de 20 años.

Leon y su camarada llegarían a las cercanías de la torre tras lo que resultaría una eternidad, ya que deberían viajar cuerpo a tierra esquivando balas y fuego de artillería así como docenas de cadáveres. La dirección en la que se dirigían era ciertamente la zona más caliente del campo de batalla, ya que era el último punto establecido de retirada que habían escogido los alemanes.

Tras pertrecharse en una posición cercana, Leon comenzaría a avistar la torre, esperanzado con que el rumor fuese falso. Pero al verla de cerca, la torre de 700 años le resultaría extremadamente bella, y comenzaría a observar su figura y formas, distraído de la misión. Una sombra en el campanario le haría sospechar que la misma no estaba vacía, pero tras haber vislumbrado la belleza arquitectónica de la torre, de la cual de hecho ni siquiera sabía su nombre o su importancia histórica, no pudo obligarse a si mismo a dar la señal de fuego, razón por la cual ordenaría a su camarada a volver al campamento aludiendo que se encontraban bajo ataque. Salvando de esta manera al antiguo edificio de su segura destrucción.

Décadas más tarde Leon escribiría sus memorias en un libro titulado, “A través de mis ojos”

La venganza del castillo Königsberg

Castillo de Königsberg La historia del castillo se remonta al siglo I, cuando la tribu germánica de los godos erigiera un fuerte cerca del río Pregel para controlar eficazmente una zona de gran importancia estratégica en lo que luego pasaría a ser la región báltica de Prusia del este. Así, durante más de un milenio, el castillo serviría como base de operaciones a las fuerzas nativas de la región. Hasta que en el siglo XIII los caballeros de la Orden Teutónica conquistaran el área y reforman el fuerte transformándolo en un Ordensburg -un tipo característico de castillo/fortaleza germánico- para 1257. Pasando a ser así en el cuartel general del Gran Maestre del la orden.

Los sucesivos conflictos contra las fuerzas de Polonia, llevarían a reforzar las defensas del castillo gradualmente durante los siglos. Y si bien los polacos ganarían gran cantidad de guerras contra los caballeros de la orden -que eran prácticamente un estado en si mismo- y contra los ejércitos de las naciones germánicas, el castillo se encontraba tan bien fortificado que los polacos nunca intentaron tomarlo, incluso tras haber prácticamente devastado a la orden de los teutones en la histórica Batalla de Grünwald -ocurrida en el 1410 y considerada como la batalla Medieval más épica en la historia.- Por supuesto que esto no terminaría la rivalidad entre polacos y teutónicos, y a solo un siglo de Grünwald, volverían a enfrentarse.

Pasarían los siglos, Alemania se unificaría y llegarían las guerras mundiales. En la Segunda Guerra Mundial, por desgracia, el viejo castillo debería enfrentarse a un tipo de armamento mucho más poderoso que el impulsado por catapultas y trebuchets para el que fue construido. No obstante, e increíblemente, las gruesas murallas y bastiones exteriores del mismo, exitosamente defenderían a la estructura principal de gran parte de los bombardeos británicos de 1944 y del fuego de artillería soviético. Y si bien varias alas del castillo se habrían quemado o derrumbado para el fin de la guerra, la estructura principal del mismo, aunque muy dañada, había sido protegida de su destrucción total gracias a las murallas.

Castillo Königsberg Tras terminar la guerra Königsberg sería tomada por los soviéticos y renombrada como Kaliningrado. Por desgracia, en un acto de astronómica ignorancia, desprecio por la cultura y la historia, pero, y por sobretodo, de soberbia digno de un representante perfecto de la estupidez crónica, Leonid Brezhnev, el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética, decidiría a finales de los 50s convertir a Kaliningrado en un “pueblo modelo soviético” y comandaría a “borrar todo símbolo prusiano” de la ciudad. Esto significaría la demolición de edificios, monumentos, estatuas y castillos centenarios, muchos de ellos, como la estructura principal del castillo Königsberg, muy dañada y en pleno abandono pero aun en pie, milenarios. Si bien la excusa consistía en limpiar los vestigios militaristas de Prusia, la medida sería excesiva, ya que también afectaría edificaciones de valor cultural.

Edificio de los SoviéticosA pesar de la protesta internacional y de los pobladores de la región, la grotesca transformación se haría igual, y el antiguo castillo de torres góticas, piedras talladas, escaleras de olmo, arcos de medio punto de mármol y bóvedas de crucería finamente pintadas, sería reemplazado por la Casa de los Soviéticos, un rectangular adefesio de concreto al mejor estilo de los monótonos bloques-comunales la Rusia comunista.

Pero… el castillo había dejado tras de sí una poética venganza, una extensa red de túneles que, a lo largo de sus casi dos milenios de existencia, habían sido excavados con el fin de almacenar provisiones para resistir asedios, depositar los restos óseos de caballeros caídos en batalla y almacenar tesoros y armas. Razón por la cual, gradualmente, el suelo sobre el que estaba construida la Casa de los Soviéticos fue cediendo hasta volverse inestable, inutilizando de esta manera la costosa construcción en los 80s.

Esto volvería al proyecto entero de transformación en el hazmerreír de Europa del este, y en una vergüenza internacional símbolo durante décadas de la tambaleante planificación y administración soviética. Ya que para salvar cara, el proyecto terminaría siendo finalizado en el 2005, irónicamente, casi medio siglo después de su inicio, con la URSS existiendo ya solo como parte de la Historia y a un coste varias magnitudes superior a los planeamientos originales. Esto hoy se denomina popularmente como “La venganza de los prusianos”

La última víctima de la Segunda Guerra

ZgodaLa muerte y el horror causados por la Segunda Guerra no terminarían con el cese formal de la misma, especialmente si tenemos en cuenta el accionar Soviético, quienes crearían en Silesia, Polonia occidental, el campo de concentración de Zgoda, administrado por la agencia precursora de la KGB, y en el cual oficialmente se mantenía a “prisioneros de guerra,” pero que en realidad ejercía como centro de depuración tanto de civiles alemanes como polacos que podían llegar a ofrecer resistencia intelectual o popular al régimen comunista en Europa central, y famoso además por ser el territorio de “caza” del asesino Salomón Morel quien, según estimados del gobierno polaco torturó y asesinó personalmente a cientos de personas durante su período como comandante del campo -especialmente con un método de tortura que él mismo denominaba “la pirámide,” y que consistía en ordenar a sus guardias a arrojar personas unas arriba de otras hasta formar una pirámide, matando así por asfixia a quienes se encontraban en la parte inferior, generalmente mujeres. El instituto gubernamental polaco encargado de recordar los horrores de la Segunda Guerra (IPN) tiene un muy interesante documento sobre los hechos, pueden leer una traducción automática realizada por el traductor de Google haciendo click aquí.- Irónica y tristemente, Zgoda anteriormente había sido un sub-campo de Auschwitz. Distintos dueños, misma barbarie.

1609-1.jpgNo obstante, esta entrada está dedicada a la última víctima de la Segunda Guerra Mundial, Leslie Croft, un británico que moriría 64 años después de terminada la guerra a causa de una complicación pulmonar causada por un fragmento metálico de un obús incrustado en su cuerpo durante sus años como combatiente para el Reino Unido en el frente italiano en 1943. Tras sufrir la profunda herida, Croft sería llevado nuevamente a su país, donde recibiría varias cirugías. La medicina de la época le permitiría recuperarse y vivir felizmente durante 64 años más, pero sería a cause de un bulto en sus intestinos, formado durante los años a causa del daño en el tejído intestinal a causa la cirugía, lo que debilitaría sus pulmones a causa de un bloqueo circulatorio.

Curiosamente Croft aun puede no ser la última persona en morir a causa de heridas sufridas en la Segunda Guerra Mundial, ya que como bien aclara el doctor Stanley Hooper para el Telegraph, aun varios sobrevivientes de la guerra tienen fragmentos de metal u otro tipo de heridas que, al igual en el caso de Croft, pueden complicarse al punto de causar la muerte.

El último pájaro de la Gran Guerra
Un A6M Zero derribado, fotografía tomada el 25 de Agostodel 45 donde puede verse el mensaje de rendición escrito por los pilotos comentando que hace 11 días que esperan ordenes sobre cómo procederY a todo esto, viene la historia del último avío derribado en la guerra. Un A6M Zeros japonés derribado por un Convair B-32 americáno, de nombre “Hobo Queen Two,. Derribado sobre 12 días después del brutal ataque con armamento nuclear sobre poblaciones civiles cometido por los Estados Unidos, es decir, el 18 de Agosto de 1945. Pocos días después Japón depondría sus armas y se rendiría formalmente. Evento en el cual, pero aunque ocurriría unos meses más tarde a la rendición formal, por primera vez en más de mil años, desde el Kojiki -el libro más antiguo del Japón y en el cual se menciona la divinidad del emperador,- un Emperador del Japón negaría ser un arahitogami, es decir, un dios viviente.

No obstante, existe una controversia con respecto a si esa fue la última batalla aérea de la Segunda Guerra, ya que el 17 de Agosto del 45, con Japón ya rendido, un B-32 debió aterrizar de emergencia en las islas Izu tras ser atacado por un grupo de combate japonés, según recuentos personales del legendario piloto de combate Saburo Sakai en su libro autobiográfico Zero-sen No Saigo.

Por cierto, el siguiente video es el anuncio oficial a la población de los Estados Unidos anunciando la rendición de Japón y es por muchos considerado como el punto final de la misma:

Buceando por el cementerio sumergido del lago Truk

Tras el ataque a Pearl Harbor, el alto comando estadounidense quedó con un sabor amargo en la boca, y desde el primer momento desearon vengar el hecho atacando la mayor base de operaciones japonesa en el Pacífico. Esta sería la hallada en el lago Truk, lugar en el cual la Armada Imperial Japonesa tenía una enorme base de operaciones que utilizaban no solo para reparar su flota, sino que además servía como principal punto logístico de varias operaciones en la región.

Su deseo de venganza se cumpliría el 17 de Febrero de 1944, con un brutal y sangriento ataque conocido como Operación Hailstone. Durante tres días bombarderos estadounidenses destruirían prácticamente todo, sin importar si las instalaciones que atacaban eran militares o civiles -especialmente pequeños barcos de pesca-. El resultado, además de la pérdida de vida humana, sería extremadamente costoso para Japón: 60 barcos hundidos y unos 275 aviones, en su mayoría anclados a portaaviones como el Nippo Maru, que terminarían en el fondo del lago.

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Hoy en día, tras más de 60 años del hecho, el lugar es realmente un cementerio sumergido. Una ciudad fantasmal de acero que, poco a poco, está siendo devorada por la naturaleza mientras se convierte en un gran coral.

La gente, el gas, las plagas y las máscaras

Siempre me impresionaron las fotografías grupales de personas con máscaras de gas de la primer mitad del siglo XX. Estas escenas, obviamente, tenían poco de natural o cotidiano y eran más que nada un mecanismo de propaganda por parte de los distintos gobiernos para así difundir el uso de éstos dispositivos en las poblaciones halladas en zonas de riesgo.

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La imagen anterior es quizás la más emblemática y famosa de todas. Fue producida por la Unión Soviética. Es a la vez tan aterradora como interesante, dando la impresión, al menos en mi, de estar viendo no la Tierra sino una postal de un mundo fuera del nuestro. Otros grandes ejemplos de esta rara “moda” son:

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Y en la plaga
1216-6b.jpgCon casi la misma suerte, los doctores medievales debían recorrer las calles de la Europa infectada por la peste negra. Inciertos de sus causantes y convencidos de una muerte segura, intentaban escapar a sus preocupaciones utilizando todo tipo de amuletos. Sin embargo, otros, menos supersticiosos y quienes pensaban que la misma se transmitía a través del aire, comenzaron a utilizar una singular máscara de roble con forma de “cabeza de pájaro” con el fin de protegerse de tan mortal enfermedad.

1216-7.jpgEl talón de Aquiles de esta primitiva máscara estaba en el sistema de filtración, el cual era un tanto inútil, ya que consistía de una serie de recipientes agujereados almacenados en el pico de la misma y llenos con ungüentos e hierbas aromáticas de fuerte olor. Esto, creían, ahuyentaba a lo que fuese que causara tan misteriosa enfermedad.

Semejante imagen me hace imposible el dejar de pensar en el pobre paciente afiebrado, delirando y dolorido que, repentinamente, ve como un ser de crudas vestimentas negras, de gran pico y sombrero comienza a examinarlo mientras a la vez emite un fuerte aroma desde su cabeza. Ciertamente, no los culparía de haber pensado que ya habían fallecido y se encontraban en el inframundo.