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Koyosegi, los asombrosos rompecabezas mecánicos de madera japoneses

Los koyosegi son la mezcla perfecta entre el arte y la ingeniería. Éstas cajas, que pueden ser tanto rompecabezas mecánicos como combinaciones y series de trabas, obtienen parte de su nombre del yosegui, una antigua técnica de carpintería en la cual se unen distintos tipos de madera para formar patrones de formas y colores. Luego, mediante la utilización de garlopas, se extraen finas capas de cada patrón creando así delgadas láminas de madera decorativa que se utilizan para cubrir cajas u otros adornos.

Los mecanismos llenan la mayor parte del volumen interior de las cajas, y sólo tras descubrir la manera de accionar casa uno se podrá ir accediendo de manera secuencial a los niveles más altos. Generalmente el objetivo de éstas cajas radica en ir resolviendo los rompecabezas hasta llegar a un compartimiento final, el cual puede contener una sorpresa o un premio.

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Los muebles mecánicos de la realeza francesa

David RoentgenDurante mediados del siglo 16 al siglo 19 en Francia se desarrolló y extendió una fascinante manera de construir muebles. La misma, nutrida por los desarrollos técnicos de la revolución industrial y las fastuosas cantidades de dinero que la alta sociedad francesa pagaba por muebles, buscó desarrollar finas piezas las cuales, en su modo de reposo, ocuparan poco lugar pero que al ser accionadas se expandieran brindando funciones y prestaciones extras, siempre escondidas en sus entrañas

Si bien varios artesanos se dedicaron a realizar estas piezas, fueron David Roentgen y su hermano Abraham los ebanistas e ingenieros pioneros que convirtieron el mobiliario mecánico en una ciencia.

El escritorio mecánico
Denominado como el “escritorio secretaria“ esta magnífica pieza, creada hace más de 200 años, se reconfiguraba automáticamente y todos sus compartimientos y funciones se activaban a través de botones. Todo al ritmo de una melodía intercambiable a través de cajas musicales.

La mesa de los diez juegos
Para ser utilizada en estudios, permitía, sin ocupar mucho espacio, jugar varios tipos distintos de juegos de mesa e incluso ser utilizada como escritorio.

La mesa expandible a llave de Oeben
Si bien ésta en particular no es una creación de Roetgen, esta animación 3D creada por el Museo Getty nos permite apreciar la complejidad de estos muebles.

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El tiempo, el destiempo y las eras

El alquimista

La medición del tiempo es ciertamente uno de los conceptos más interesantes generados por la humanidad. Incontables métodos y modalidades han sido implementadas para registrar las andanzas de Cronos, y si bien a lo largo de la historia se han creado métodos realmente creativos, sin embargo, en la actualidad, la precisión y la exactitud a la hora de registrar el paso del tiempo se han convertido en una especie de requerimiento de facto. No siempre fue así, y obviamente esto trajo infinidad de problemas. Los romanos y muchas otras civilizaciones antiguas, por ejemplo, tenían horas “variables” dependiendo de la época del año, algo que no nos es de extrañar si consideramos que utilizaban casi exclusivamente relojes de sol. Por ejemplo, en el caso de los romanos, en invierno, con días más cortos, la hora denominada como Sexta transcurría, en estándares actuales, de 11:15AM a 12:00PM, mientras que en verano lo hacía de 10:44AM a 12:00PM. Problemático si tenemos en cuenta que con estas horas se adjudicaban pagas, comisiones, tiempos que requería cierto trabajo y varios otros aspectos cotidianos (siendo lo más curioso el que sólo tenían 12 horas, y la falta de luz, es decir desde el atardecer al amanecer, se contaba todo como solo una no-hora). La misma problemática asechaba a los alquimistas del Renacimiento, cada región, incluso cada fabricante, poseía su propio estándar de volúmenes para las recámaras de sus relojes de arena, por lo que un alquimista veneciano, para quien 4 ciclos de su reloj de arena equivalían a 12 minutos, siguiendo la receta escrita por un alquimista florentino, para quien 4 ciclos de su reloj de arena equivalían a 8 minutos, podía, a pesar de seguir las instrucciones al pie de la letra, morir intoxicado al sobre-calentar un compuesto tóxico más de la cuenta.

En fin, ¡celebremos la exactitud alcanzada y alabemos los estándares actuales! (que en realidad no son nada nuevos, recordemos que el sistema en base 60 que utilizamos en la actualidad para medir el paso de los segundos, minutos y horas lo venimos arrastrando desde hace unos nueve mil años gracias a los sumerios, y del cual ya hemos hablado) citando algunos de los relojes más interesantes del mundo.

La casa de cuco


Debo confesar, tengo una fascinación con los relojes de cuco. Supongo que se debe a que de pequeño, en mi escuela, en la cual vivía durante el invierno, había infinidad de los mismos. Por alguna razón que desconozco en el presente los suizos han “robado” para si mismos el crédito sobre la invención de estas maravillas mecánicas, no obstante las mismas son un invento bien alemán, más precisamente de la región denominada como Schwarzwald, conocida en castellano como la Selva Negra. Teniendo lugar su creación cuando un noble llamado Philipp Hainhofer, deseoso de impresionar a un príncipe, inventara el primer reloj de cuco en el año 1630, si bien fue todo un logro, el aparato poseía varios defectos conceptuales en su mecanismo que lo llevaban a trabarse constantemente. Solo 20 años después en el 1650 el gran Athanasius Kircher (uno de mis héroes máximos) en su eterna búsqueda por maravillas y fascinaciones, describió en su monumental obra sobre la música y el sonido, la inmortal Musurgia Universalis, el primer reloj de cuco funcional de la historia. No solo detallando su funcionamiento, sino que además sugirió mejoras sobre el mecanismo que solucionaban definitivamente los problemas con las trabas. En fin, vayamos al grano, y, donde más que en el lugar donde nació esta maravilla vamos a encontrar uno de los relojes de cuco más raros del mundo. Tan grande como una casa y con docenas de figuras que componen una compleja escena totalmente accionada por un mecanismo único.

Midiendo el tiempo al estilo hindú
Siempre me maravillaron las unidades de medición “extrañas”. Y si bien debo decir que mi favorita es originaria de Finlandia (el poronkusema que es la distancia que un reno de carga macho puede caminar sin detenerse antes de empacarse y negarse a continuar a menos que se le permita orinar) debo decir que en la India existen algunas de las unidades de medición de tiempo más espectaculares del planeta. En la misma no se van con intermedios ni convencionalismos, quién necesita de minutos y horas cuando puede medir el tiempo en kaashtas que es un lapso equivalente 18 veces el tiempo de un parpadeo de ojos. Más importante, 10 kaashtas se transforman en un kshanam y 12 de estos en un muhoortam que a su vez 60 muhoortam serán un día. Simple, ¿no es cierto?

Pero por supuesto que medir los parpadeos para contar los días no es nada si lo comparamos con los ksanas. Un ksana es una unidad de tiempo cortísima, más precisamente el tiempo que tiene un pensamiento corto (0,0026 segundos según los budistas), por lo que 95 ksanas serán una reflexión profunda entonces. Si medimos un día en ksanas entonces llegaremos a la conclusión de que 1 día equivale a 32,8200,00 ksanas.

Y es así que llegamos a la madre de todas las unidades de medición del tiempo habidas y por haber en la India y del mundo, y juro que no exagero. Se trata del Asamkhya Kalpa o más precisamente el tiempo que le llevaría a una persona vaciar un pozo de aproximadamente 10×10 kilómetros lleno con semillas de mostaza (que como muchos sabrán, es una de las semillas más pequeñas del mundo). ¡Pero esperen! no es tan simple, existe una restricción: ¡solo se puede quitar una semilla cada 100 años!. Ronald B. Epstein, experto de renombre internacional en budismo, hizo el cálculo, y llegó a la conclusión de que un Asamkhya Kalpa tarda unos 1.28 trillones de años en completarse (unas 85 veces el tiempo transcurrido desde el Big Bang hasta el presente).

Más adelantes le dedicaremos un artículo a más unidades de medición halladas en la India.

El reloj más bello del mundo
Pražský orlojLa belleza es subjetiva a cada individuo, por lo que el siguiente juicio es personal. Dicho esto, absolutamente nada supera en belleza al reloj de Praga, Pražský orloj en checo, el cual, irónicamente, no mide el tiempo, sino que se trata de un reloj astrológico construido durante el medievo que, con su increíblemente complicado mecanismo, maneja una serie de discos que representan el movimiento del Sol y la Luna y la relación entre los distintos planetas en un anillo zodiacal, todo relacionado a un calendario mecánico y una serie de distintas figuras alegóricas representadas con estatuas. El tiempo, incluso, no se mide en horas modernas, sino en horas italianas -una progresión más intuitiva y dividida en 24 partes, de hecho esto aun se conserva en la actualidad, del modelo de 12 horas solares romanas-. La construcción del reloj, hecha en partes, sería comenzada en el 1410, y su conclusión llevaría más de un siglo. Desafortunadamente el caos de la segunda guerra mundial llevó a que los alemanes, en su invasión y ataque a Praga, lanzaran bombas incendiarias quemando parte de las estatuas como daño colateral; mientras que años más tarde soldados soviéticos saquearían partes del reloj tras la invasión de Praga por parte de la Unión Soviética. Al día de hoy, por fortuna, el reloj se encuentra reconstruido (aunque admito que la Paradoja de Teseo -a la cual le dedicaremos una entrada próximamente- tiene mucho peso en este caso)

Pražský orlojPražský orlojPražský orloj

Click aquí para ver un video del reloj en funcionamiento.

…Ésta entrada continuará en una segunda, tercera y cuarta parte

Un reloj pulsera digno del capitán Nemo

CabestaPor el para nada módico precio de 320 mil dólares la pieza, podremos hacernos con reloj pulsera mecánico más espectacular de todos los tiempos. El Cabestan, definitivamente una magnífica pieza de ingeniería que haría suspirar a cualquier ingeniero Victoriano o amante del steampunk. Ya que, increíblemente, en vez de utilizar el sistema tradicional de los relojes mecánicos, este en particular emplea un mecanismo vertical compuesto por más de 1352 piezas, entre piñones, ruedas, placas, tornillos y cadenas que, con una precisión digna de admirar, accionan una serie de tambores numerados desde los cuales leeremos el tiempo, la cantidad de energía mecánica restante (se carga a manivela) y el día del mes.

El diseño del mismo comenzó tras un sueño del inventor Jean-François Ruchonnet, quien soñó con un hombre manejando el cabestrante de un bote, y hecho realidad gracias a la inversión un ex-banquero, el Cabestan es una máquina tan espectacular que, a pesar de su elevado precio, desafía toda crisis económica estando completamente agotado y con reservas de varios meses (solo se producen 4 relojes por mes, con montaje y piezas totalmente hechas a mano).

Cabesta Cabesta Cabesta

Nota: Y si creen que la edición “estándar” es costosa, ni siquiera pregunten cuánto cuestan los Cabestan hechos con metal recuperado del naufragio del Titanic por Romain Jerome…

Los mecanismos de hueso de la familia Bronnikov

1104-2.jpgA principios del siglo XIX la familia de artesanos Bronnikov crearía algunos de los mecanismos artesanales más espectaculares de todos los tiempos. Ubicados en la región rusa de Viatka, el patriarca de la familia comenzó a preocuparse por como, ante la gran cantidad de conflictos, estatuas y otro tipo de piezas artísticas hechas en metal, sobretodo en bronce y otros metales preciosos, eran fundidas con el fin de construir cañones y solventar los esfuerzos bélicos. Aunque ironicamente Viatka fue un centro de extracción y procesamiento de metales durante los Zares, esta preocupación lo llevó a pensar en la utiliz -aunque también existe la anécdota de que todo empezó como un hobby-ación de materiales que, dada su naturaleza, no hicieran a sus creaciones correr un destino tan nefasto. Pasarían los años, e Ivan Bronnikov descubriría que sus creaciones se habían vuelto un objeto de deseo entre la realeza. Es así que, efectivamente, dedicaría su trabajo casi por completo a la construcción de relojes de madera, hueso y marfil.

De todos los producidos, su mejor creación sería un reloj enteramente de hueso de oso fabricado entre 1865 y 1866, tras la muerte de Iván, por su hijo, Semyon, quen poseía un enorme talento. Con sus 50 mm de diámetro, esta exquisita creación llevaría un trabajo monumental, ya que incluso las pequeñas 1104-1.jpgcadenas y ruedas del mecanismo serían talladas a partir de este material. Afortunadamente, se ha mantenido intacto, junto con aproximadamente otras 200 piezas producidas por esta familia de artesanos.

Enlaces relacionados
– Gracias a Watchismo por las imágenes. En dicho sitio podrán encontrar info técnica (inglés) de las piezas más famosas de la colección.
– Información sobre algunas de las piezas y leyendas sobre la familia de artesanos (en francés)

Perimetr, la máquina del fin del mundo

Perimetr es su nombre clave, y fue creado con el fin de dar un “golpe de gracia” a los Estados Unidos automáticamente en caso de un ataque nuclear repentino que aniquilara al Kremlin. Su origen tuvo lugar tras que el alto mando soviético se enterase de la existencia en el arsenal americano de submarinos nucleares capaces de desplegar un ataque nuclear a gran escala en menos de 30 minutos sobre Moscú. Estos submarinos no solo acortaban el tiempo de ataque, sino que los impactos eran más efectivos.

Tras acuerdo entre estrategas y científicos de la Unión Soviética se decidió construir un dispositivo que permitiese, en caso de la aniquilación de la cúpula de mando soviética, darle la oportunidad al mando militar restante de lanzar un ataque final bajo la doctrina ‘fail-deadly’ -ataque inmediato y devastador en caso de ataque-. La máquina, conocida en occidente como “Dead Hand” -en honor a la popular obra- y llamada Perimetr por los rusos.

Su mecanismo de acción es simple y a la vez redundante. El mismo se basa a partir de constantemente revisar canales de comunicación con el Kremlin y bases de importancia en territorio ruso. En caso de detectar un error de comunicación en todos los canales, el dispositivo abrirá los controles manuales del arsenal nuclear soviético. De esta manera permitiéndole incluso a oficiales de bajo rango lanzar un ataque masivo con bombas de cobalto a pesar de no tener los códigos de acceso suministrados por la cúpula soviética.

Estas bombas de cobalto, ideadas por el legendario científico nuclear Leó Szilárd, largarían suficientes isótopos de cobalto-60 a la atmósfera volviendo a la Tierra incapaz de albergar vida por varias décadas. Si bien es muy difícil que aun continue activo, investigadores de la talla de Peter Smith, historiador especializado en la Guerra Fría y autor de Doomsday Men, sugieren que posiblemente no solo se haya construido exitosamente, sino que además todavía podría seguir en funcionamiento.

La montaña Yamantau
La ubicación de Perimetr es desconocida, sin embargo, oficiales del gobierno de los Estados Unidos tienen una idea de dónde puede encontrarse. En lo profundo de los Urales existe un lugar considerado como el punto mejor fortificado del planeta. El mismo es capaz, según estimados de inteligencia, de resistir 6 impactos termonucleares directos. Esta gigantesca base se extiende subterráneamente por debajo de dos ciudades Beloretsk-15 y Beloretsk-16, y posee a su vez, según se estima, una de las mayores redes subterráneas de transporte del mundo. De hecho se cree que esta directamente conectada con Moscú vía un tren subterráneo de 800 kms. En la misma existe uno de los últimos laboratorios de investigación nuclear activos en rusia, el Chelyabinsk-70.

El pato robot de Jacques de Vaucanson

Jacques de Vaucanson es prácticamente un desconocido hoy en día, pero en el siglo XVIII, cuando estaba por comenzar una de las edades doradas de la ciencia, este inventor excéntrico era una celebridad entre reyes y científicos de toda Europa, llegando a ser apodado como “El Nuevo Prometeo” por el mismísimo Voltaire -Prometeo era el semi-dios griego que, enfrentándose a todo el Olimpo y siendo castigado de una manera horripilante durante una eternidad a causa de esto, le regaló la llama del conocimiento a la humanidad. Su talento para la mecánica era legendario, de hecho, la primera vez que fue a la iglesia con su madre quedó fascinado con un reloj de la capilla. Durante horas lo observó y estudió para reconstruirlo de memoria a la perfección una semana más tarde. Tras ver esto, su madre que era viuda y pobre, decidió enviarlo con los Jesuitas para obtener una educación. Vaucanson entonces se haría amigo de su profesor de matemáticas, quien sería su mentor y le ayudaría a dar sus primeros pasos. Su meta era simple: crear vida artificial. Uno de sus primeros intentos, el cual le vino a la mante mientras deliraba a causa de la fiebre, radicó en construir un autómata musical que tocara la flauta. No solo dotó a su creación con movimiento en casi todas las partes del cuerpo, sino que además para lograr el efecto deseado pasó meses enteros investigando la manera de crear un material que simulara la piel humana. El 11 de Febrero de 1738, demostraría su androide ganando tan buenas críticas que se llegaría a decir “sólo le faltó darle un alma”. Tras la exposición Vaucanson ganaría fama y prestigio, pero más importante aun, los fondos necesarios para llevar su invención a un nuevo nivel. Cuidadosamente iría creando un mecanismo que simulara cada músculo, cada movimiento de un músico humano. Para esto pasaría días enteros observando orquestas, llegando como resultado a crear un autómata capaz de tocar 12 melodías diferentes.

Sin embargo, el invento más famoso de éste genio sería presentado al año siguiente. Ésta invención era nada más y nada menos que un pato artificial el cual no solo se movía como y comportaba un pato real, sino que en su interior poseía un sistema digestivo artificial el cual le permitía ingerir granos, digerirlos y excretarlos posteriormente. Incluso el mismo rey Luis XV, sorprendido al ver como el pato comía de su mano, le preguntó al inventor como funcionaba semejante maravilla Mecánica, a lo que éste explicaría el intrincado sistema de músculos artificiales, conductos digestivos y sobretodo el sistema químico que digería el grano ingerido convirtiéndolo en excremento.

Desafortunadamente, y contra su voluntad, Vaucanson se vería involucrado en la huelga de mineros de Francia siendo comisionado por las autoridades para construir mineros artificiales. Estas invenciones serían saboteadas por desconocidos y como resultado varios trabajadores perderían sus vidas. La culpa recaería sobre el mismo Vaucanson quien debió de escapar y retirarse en el exilio perdiendo en el proceso todas sus invenciones. Más de medio siglo después sería el mismo Goethe quien comenzara una búsqueda de los autómatas, tristemente encontrando a varios destruidos o averiados más allá de cualquier reparo.

Los autómatas sirvientes del Japón en el Siglo XVIII

Existen desde hace varios siglos una gama de dispositivos mecánicos denominados Karakuri ningyo cuya función era la de servir el té y actuar en los festivales. Su traducción más cercana al español podría ser “Persona mecánica para tomar a alguien por sorpresa”* y justamente se los utilizaba con la intención de agasajar invitados mostrando algo novedoso y llamativo, un símbolo de estatus social y riqueza.

Estos autómatas estaban basados en un simple mecanismo que les permitía moverse limitadamente cargando una taza de té de un punto a otro. Si bien sus mecanismos eran relativamente similares existen diferentes modelos. Entre los más importantes se encuentran los Zashiki Karakuri, de gran tamaño y generalmente utilizados en teatros y salones; los Dashi Karakuri utilizados para representar dioses en festivales religiosos; y los Zashiki Karakuri diminutos, del tamaño de un perro pequeño, utilizados dentro de las casas para sorprender a los invitados. Esta versión funcionaba de la siguiente manera: Cuando una taza de té era puesta en su bandeja, el peso accionaba el disparador del mecanismo, y el autómata comenzaba entonces a caminar en línea recta hacia el invitado. Al llegar éste tomaba la taza y el autómata inmediatamente quedaba inactivo a su lado. Cuando terminaba de tomar el té, el invitado entonces ponía nuevamente la taza en la bandeja haciendo que el mecanismo de una vuelta en U y vuelva al dueño de la casa con la taza vacía.

Ademas de servir el té las versiones de tamaño real utilizadas en teatros y festivales poseen complejos sistemas de movimiento que les permitían hacer gestos o rutinas especiales, ya que generalmente se utilizaban como actores mecánicos para representar a dioses o personajes históricos.

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Sitio especialmente dedicado a éstos autómatas -en inglés-
Imágenes del interior de un Karakuri

El mecanismo de Antiquerra, la computadora más antigua de la historia

En el año 1900 un buzo realizó un maravilloso hallazgo en un barco romano hundido en Antiquerra (Antikythera), Grecia. Imposible de estudiar para los científicos de la época, el mecanismo y su utilidad permanecerían en el misterio por décadas. Hasta que afortunadamente un siglo después, y tras un gran esfuerzo, las universidades de Cardiff y de Atenas lograran probar que la máquina es la primer computadora diferencial de la historia. Precediendo a la de Charles Babbage por unos 1700 años.

El hallazgo

En el año 1900 Elias Stadiatos, un buzo local, se destinaba a realizar sus actividades descendiendo en una zona famosa por la cantidad de reliquias grecorromanas que habitan en sus profundidades. A pesar de esto nada pudo haberlo hecho imaginar que posteriormente en ese mismo día descubriría un barco romano hundido. Como es lógico, tras semejante descubrimiento un equipo de arqueólogos comenzó a rescatar todos sus artefactos, entre ellos un para nada llamativo baúl que estaba en la bodega. Dos años después del hallazgo, un 17 de Mayo de 1902, el arqueólogo Valerios Stais, quien estudiaba los restos del naufragio, llega al baúl. Tras abrirlo encuentra destacada en su interior una “roca”. Idea que duraría muy poco ya que tras un rápido análisis logra observar que “la roca” era en realidad un complejo dispositivo de engranajes.

Muchos años pasarían y el debate sobre la verdadera utilidad del mecanismo traería caldeadas disputas y peleas entre los que afirmaban que era un simple reloj, los que decían que era solamente un juguete y, en gran minoría, los que decían que en realidad era un complejo mecanismo de navegación que predecía la posición de todos los cuerpos celestes conocidos en la época. Gradualmente, con el avance de la ciencia y la llegada de diversas nuevas técnicas como los rayos X, se le fue dando la razón a éstos últimos: la máquina era sin duda alguna un mecanismo de computo. No obstante, lo que nadie podría haber imaginado, es que el mecanismo era una máquina diferencial que antecede a la creada por Charles Babbage en unos 1700 años. De hecho Cicerón escribe sobre la existencia de un singular mecanismo en el que “una revolución reproduce los mismos movimientos del Sol, la Luna y los cinco planetas”

Su historia y origen
Su historia es tan llamativa y singular como su utilidad: la máquina, a pesar de haber sido hallada en un navío romano, es de origen griego. Actualmente se cree que fue construida en la academia de Posidonio ubicada en la isla de Rodas, lugar destacado por sus intensivos y avanzados estudios astronómicos. Tras varias décadas de guerra y revuelta en la Urbe un líder que cambiaría en 180 grados llega a Roma y obtiene el poder absoluto: Julio César. Sus hazañas fueron tales que obsequios de todas partes eran buscados para honrarlo en sus desfiles triunfales. No es de sorprender entonces, que maravillado por la impresionante exactitud del mecanismo un general romano decidiera robarlo y entregarlo como obsequio a César. Desgraciadamente, como sabemos, su barco nunca llegó a destino.

La reconstrucción

Por mucho tiempo se habló bastante y poco se hizo para validar alguna de las tantas teorías sobre el funcionamiento del mecanismo. Todo hasta que un grupo laborioso de investigadores de la universidad de Cardiff se pusiera como meta reconstruirlo. Tras arduos intentos lograron el apoyo de la Universidad Aristóteles de Tesalónica; la Universidad de Atenas, El Museo Arqueológico Nacional de Atenas y donaciones monetarias de la Fundación Cultural del Banco de Grecia.

Dada la fragilidad del mecanismo el equipo de X-Tek Systems, empresa colaboradora en la investigación, construyó especialmente para la ocasión uno de los más avanzados tomógrafos que se pueden hallar y lo transportó a Grecia. HP también ayudó con el diseño de un sistema de mapeo tridimensional que permitió estudiar mejor la estructura del dispositivo. Si bien el estudio todavía no ha finalizado y se espera que hoy, 1 de Diciembre, se anuncien los nuevos descubrimientos, entre ellos la decodificación de más de 1000 caracteres de escritura con instrucciones talladas en su superficie, previamente irreconocibles a causa del deterioro producido por el agua y los años, los hallazgos realizados por esta investigación han permitido la reconstrucción de réplicas funcionales, como las que podemos ver en las imágenes.

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Página oficial del Proyecto Antiquera

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El ordenador de Athanasius Kircher

Athanasius Kircher es una de las personas que más admiro. Un monje jesuita, un inventor excéntrico, un científico con una mente brillante y creativa que se conjugaban en un solo individuo dando como resultado algunas de las ideas y creaciones mas raras y llamativas. Ya hemos hablado de Athanasius en si (sin embargo, pueden leer algunos de mis otros artículos sobre sus ideas e inventos Aquí, aquí, aquí, aquí), sino que voy a comentarles de algo, que de haber funcionado, podría haberse convertido en una de las primeros ordenadores de la historia.

Kircher estaba convencido que el promedio de vida de una persona era demasiado poco, se sentía frustrado de saber que no llegaría a aprender todo lo que deseaba, y de hecho, lamentablemente, esto se reflejó en el que nunca pudo cumplir su sueño de viajar a China -tierra que catalogó y estudió tanto al punto de haber realizado un mapa, y bastante acertado, de la región sin siquiera haberla visitado-.

A causa de esto varias de sus investigaciones e inventos estuvieron enfocadas en realizar aparatos y maquinarias que facilitasen la vida, acelerando la resolución de tareas repetitivas. Una de estas máquinas fue, en efecto, algo que podría haberse catalogado como ordenador: El dispositivo creado al rededor del 1660 y cuya intención era la de resolver cualquier cuestión matemática, estaba dotado de un complejo sistema de engranajes y poleas. Estas piezas, ubicadas correctamente, eran capaces de formar mediante una serie de palillos la respuesta. Si bien el “ordenador” de Kircher logró resolver correctamente problemas sencillos fallaba al intentarlo con operaciones más complejas. Pero qué era lo más interesante de este singular aparato se preguntarán, la respuesta es su funcionamiento: Kircher, además de científico, era un artista por lo que continuamente mezclaba la ciencia con el arte. Su ordenado no fue una excepción, y para su manejo, uno debía memorizar largos poemas en Latín los cuales debían ser representados en las palancas de la máquina. Su complejidad era tal que Kircher escribió un “pequeño manual de uso” de unas 850 páginas… -que vaya sea de paso hoy se considera uno de los primeros “manuales de usuario” de la historia-.

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