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El asistente de laboratorio novato que destruyó por error el mejor archivo fotográfico del Día D

Robert Capa, de origen húngaro, es reconocido como uno de los mejores fotógrafos y corresponsales de guerra del siglo XX. Desde la Guerra Civil Española, donde capturó la “Muerte de un miliciano”, pasando por la guerra Segunda guerra sino-japonesa, la Guerra árabe-israelí de 1948, hasta la destrucción de Berlin entre otros. Es muy posible que sin saberlo hayas visto su obra cientos de veces, ya que tomó algunas de las fotografías más emblemáticas e icónicas de la Historia.

Su talento y su valor eran tales, de hecho Chttps://www.meneame.net/m/cultura/asistente-laboratorio-novato-destruyo-error-mejor-archivo-dia-dapa se metía entre los soldados en medio del combate, que el Comando Aliado lo autorizó para tomar las fotografías del desembarco en Omaha, durante la Batalla de Normandía. A ver, para que entendamos la dimensión de esto, era húngaro, y Hungría era parte del Eje, por lo que para el mando aliado y a pesar de ser judío y perseguido por los nazis Capa era ante todas las cosas un “ciudadano enemigo”, y la invasión a Normandía era crítica y se mantenía en el máximo secreto. No obstante, su talento y coraje eran tales que así y todo lo enviaron a capturar con su cámara el desembarco cómo fotógrafo para la revista LIFE. Después de todo, su lema era “Si tus fotos no son buenas, es que no estás cerca”

Y así lo hizo, el valiente fotógrafo se subió a una de las lanchas de desembarco, sobrevivió a la artillería que destruyo a varias de las lanchas antes de que toquen tierra en la Playa de Omaha, sobrevivió a las ráfagas de ametralladora que venían desde los búnkers alemanes, a las minas, al fuego de morteros y a los francotiradores alemanes todo mientras tomaba fotografías con sus dos cámaras Contax II y lentes de 50 mm de la acción aconteciendo a su alrededor. En total tomaría 106 fotografías. Si bien hubo otros fotógrafos, la importancia de Capa es que éste desembarcó con la primer ola junto a la Compañía E del Regimiento de Infantería 16 de la 1ra División, lo que le permitió capturar el momento más intenso y cruento de la batalla. En comparación, ninguno de los fotógrafos de la Agencia AP pudo desembarcar con la primer ola, y el otro fotógrafo de LIFE, Bob Landry, desembarcaría en una playa no muy defendida. Los fotógrafos restantes irían con el General Patton o con la fuerza aérea.

Pero lo peor, incluso peor que las balas y granadas alemanas pasando a centímetros de su cuerpo durante el Día D, llegaría más tarde, cuando un asistente de laboratorio de sólo 15 años de edad llamado Dennis Banks contratado por la revista Life por unos pocos dólares en Londres tomara tres y medio de los cuatro rollos entregados por Capa, configurara mal el secador de la plancha de negativos derritiendo los mismos en el proceso. Sólo 11 fotografías sobrevivieron, este juego fotografico se conoce hoy con “Las Once Magníficas”. Curiosamente, Capa se apiadó del joven y nunca le dijo nada a sus jefes en Londres.

Algunas fotografías de Capa
Sperlinga, 1943.

La muerte de un miliciano, 1936.

El día en que los Estados Unidos y Canada pelearon contra un enemigo fantasma y perdieron 300 hombres

La Operación Cabaña (Operation Cottage) es quizás una de las curiosidades más raras de la Segunda Guerra mundial. El 15 de agosto de 1943 un enorme contingente de tropas americanas y canadienses, pero principalmente de los primeros, desembarcaron en la Isla Kiska con 3 regimientos de la 7ma División de Infantería por parte de los primeros, y una brigada de la 6ta División de Infantería por parte de los últimos durante la puja Aliada por tomar definitivamente el control de las islas Aleutianas. La isla le brindaba una considerable ventaja táctica a los Japoneses, quienes instalaron una serie de búnkers y posiciones anti-aéreas en las misma, pero éstos sabían que no podrían defender sus posiciones por mucho tiempo, sobretodo tras la derrota en Attu, por lo se retiraron de manera estratégica abandonando así de una vez por todas sus intenciones de lanzar una invasión a Alaska en un futuro. Mientras se retiraban, un avión de conocimiento B-24 Liberator avistó los transportes, pero los comandantes aliados interpretaron la situación completamente al revés, y pensaron que los japoneses estaban reforzando la isla, algo que no podían permitir bajo ningún motivo ya que las islas eran un trampolín hacia Alaska. Esto además serviría como un golpe de moral, ya que los japoneses habían capturado la isla con facilidad un año antes.

Bañados por una espesa niebla, sin saber que estaban desembarcado en una isla abandonada, y muy nerviosos, ya que la mayoría de esos soldados formó parte de la sangrienta batalla por la Isla Attu meses atrás, los americanos y los canadienses, que habían desembarcado en dos posiciones distintas con un día de diferencia, explorarían la isla durante dos días, varios murieron al pisar minas y otras trampas dejadas por los japoneses, pero lo peor llegó cuando ambos bandos se cruzaron unos con otros, y, ante la confusión y el miedo, comenzaron a intercambiar fuego entre ellos. Ese incidente en particular se cobró 32 vidas y más de 50 heridos de gravedad, el mismo sería replicado varias veces a lo largo del día con múltiples intercambios de fuego entre canadienses y americanos o entre ellos mismos.

Cuando determinaron que la isla estaba vacía de japoneses, más de 300 soldados aliados habían muerto por el “fuego amigo” o por las minas y más de 2500 habían terminado gravemente heridos. La Operación Cabaña pasó entonces a la historia como uno de los mayores fiascos en la historia militar tanto de los Estados Unidos como de Canada.

Al día de hoy la isla es aun un campo de muerte, ya que en la misma hay una inmensa cantidad de minas, municiones y bombas sin explotar. Si bien lo más peligroso ya ha sido retirado, gran parte se ha dejado como un museo al aire libre y un recordatorio de la guerra.

Restos de un Kaiten kamikaze Restos de artillería Restos de un tanque

El día en que los Estados Unidos fue invadido por un enemigo imaginario

Batalla de los ÁnglesLa Batallas de Los Ángeles, nombre con el que hoy se recuerda al evento ocurrido entre las últimas horas del día 24 y las primeras del día 25 de Febrero de 1942, fue quizás uno de los eventos más bochornosos protagonizados por las fuerzas de defensa nacional de los Estados Unidos de América, ya que durante la misma, y empujados por la paranoia que trajo el ataque japonés a Pearl Harbour, las unidades de control aéreo costero confundieron a un globo meterológico con un avión de reconocimiento de avanzada japonés. Convencidos de que estaban a puntos de ser atacados por bombarderos y muy posiblemente paracaidistas suicidas japoneses, el alto mando de la guardia nacional ordena que se comiencen las tareas de defensa. La población, aterrorizada por las sirenas de alarma, corrió a esconderse en todo tipo de sótanos y refugios, mientras que a su veces era cortado el suministro eléctrico a toda la ciudad sólo permitiendo la alimentación de los gigantescos focos direccionales de luz a lo largo de la costa que iluminaban los cielos en busca de bombarderos. A la par, la guardia civil comenzaba a tomar posiciones estratégicas y distintos escuadrones aéreos comenzaban a ponerse a punto, entre los que se encontraba el 4to comando de interceptores, flota creada especialmente para defender la parte baja y media de la Costa Este de los Estados Unidos.

La batalla de los ÁngelesSi embargo, y como si las sirenas, los soldados, las luces y los aviones preparándose para enfrentar a los japoneses ya no fuesen mucho problema, el punto máximo de ésta invasión imaginaria comienza cuando pasadas las tres de la madrugada el alto mando, temeroso por la cantidad de espesas nubes de lluvia que surcaban el cielo, ordena a la 37ava brigada de artillería costera que abra fuego “sobre el enemigo”. Inciertos sobre donde se encontraba ése poderoso y ciertamente sigiloso enemigo, los artilleros realizaron todo tipo de distintos patrones circulares y lineales de fuego, intentando de ésta manera cubrir varios sectores del cielo con municiones explosivas. Esto duró menos de una hora y llevó a que, entre otros tipos de municiones, se disparasen más de 1400 balas de 12,8 libras -poco más de ocho kilogramos y medio-, varias con cabezas explosivas, las cuales al caer sobre la ciudad llevaron a causar destrozos sobre los edificios así como incendios y la muerte de tres inocentes.

Tapa del Los Angees TimesAl día siguiente, el secretario de la marina, Frank Knox debió salir a enfrentar a una fervorosa prensa que lo cuestionaba sobre qué fue realmente lo ocurrido y por qué, ciertamente, si no hubo flota de invasión japonesa alguna los sistemas de defensa de los Estados Unidos abrieron fuego causando destrozos y muerte en la ciudad. En vez de desmentir lo ocurrido y aceptar el error Knox dio respuestas inciertas, aumentando aun más la paranoia. Ante la conmoción el Congreso decidió establecer una comisión investigadora para analizar los eventos, y todo terminó siendo clasificando como un caso de nervios de guerra. En 1983 una nueva comisión investigadora reabre el caso y, tras investigar material fuente de la época, establece como origen de los hechos la confusión por parte del control aéreo costero de un globo meteorológico con un avión de avanzada japonés.

El Frankenstein de la aviación

El Piasecki PA-97 Helistat fue un prototipo con un costo superior a los 40 millones de dólares que hoy es recordado como uno de los mayores fracasos de la ingeniería aeronáutica. Creado por el Departamento de Bosques de los Estados Unidos para cargar, de manera aérea, toneladas de troncos cortados de un lugar a otro, éste Hindenburguesco monstruo de 104 metros de largo combinaba en una sola superestructura combinaba un dirigible militar ZPG-2W con el fuselaje principal de cuatro helicópteros de carga pesada H-34J fabricados por Sikorsky. Estos cuatro helicópteros eran montados en una configuración rectangular con base en una estructura metálica unida al dirigible. La idea era crear un vehículo capaz de levantar 26 toneladas por viaje, combinando los helicópteros con el dirigible para darle el centro de flotabilidad requerido para este tipo de tareas y a su vez mejor capacidad de control ya en el aire. Una vez en vuelo, se esperaba que la tensión en cada una de las bases del fuselaje que unía a los helicópteros conflagrara en un punto central y esto estabilizara la estructura metálica y limitara la cantidad de vibraciones. Si bien durante el vuelo inicial fue tripulado por cuatro pilotos controlando cada una de las hélices, la idea final era que un solo piloto ubicado en uno de los fuselajes traseros pudiera controlar completamente el vehículo.

Durante una de las primeras pruebas de vuelo, ocurrida el primero de julio de 1986, uno de los helicópteros traseros generara aire de racha durante el despegue -término técnico en la aviación para describir un flujo repentino y muy fuerte de aire-, causando así gran cantidad de vibraciones y llevando a la falta de estabilidad estructural que da como resultado a la desunión de varias partes metálicas y el posterior choque entre las hélices de los fuselajes de helicóptero con la estructura misma del vehículo. En el accidente muere uno de los pilotos y tres sufren distintos grados de heridas.

Cruithne y la segunda “luna terrestre”

3753 CruithneNo queriendo causar falsas ilusiones en algunos de mis lectores romperé la ‘noticia’ rápidamente. No. 3753 Cruithne, un asteroide de aproximadamente cinco kilómetros de diámetro, no es la segunda luna terrestre ya que el mismo órbita al Sol y no a la Tierra -aunque en ciertos períodos de cercanía la gravedad terrestre perturba la órbita de Cruithne.- No obstante, desde su descubrimiento en 1983 su particular órbita de 364 días y su relativa cercanía con la Tierra durante, especialmente todos los meses de noviembre, hizo que se apodase informalmente a este asteroide como la “segunda luna terrestre.” Esto más que nada por la confusión que causó durante los primeros años de conocida su existencia hasta que se pudo saber correctamente su órbita y a manera broma.

Por desgracia deberemos de conformarnos con nuestros satélites artificiales y la siempre creciente chatarra espacial. Que a este ritmo, seguro en algunos cuantos siglos seremos exitosos en crear una luna de basura -Futurama ha sido visionaria-

La segunda luna terrestre
Proyectil lunarHallarle una segunda luna a la Tierra fue prácticamente una obsesión para varios astrónomos de siglos pasados, sobretodo en los del siglo XIX. Esto llevó a que varios prestigiosos observadores del cosmos se apresuraran a sacar conclusiones sin antes verificarlas del todo. Como por ejemplo Frédéric Petit, director del observador de Tolouse, quien con bombos y platillos anunciara haber descubierto la segunda luna terrestre en 1846. Prontamente el descubrimiento de Petit fue declarado como erróneo y la reputación de este prestigioso hombre se vio afectada considerablemente. No obstante, de esto se enteraría el legendario escritor Julio Verne, quien cautivado por la idea, escribió sobre una pequeña y diminuta segunda luna terrestre. Casi sesenta años más tarde el astrónomo Georg Waltemath, tras estudiar perturbaciones gravitatorias en la órbita lunar, creyó estar seguro de haber encontrado una segunda luna de unos 700 kilómetros de diámetro a poco más de un millón de kilómetros de la Tierra, llegando a anunciar muy orgullosamente que durante algunas noches podía vérsela brillar durante una hora o poco más.

Curiosamente el descubrimiento de Waltemath, que era errado, sería “confirmado” no por un astrónomo sino por un astrólogo, Walter Gornold, quien incluso fue tan lejos como ponerle un nombre: Lilith.

El hombre que por error erradicó a los conejos europeos

El profesor de la Academia de Medicina Francesa Paul Felix Armand-Delille pasaría a la historia no solo por sus gigantescos aportes al campo de la bacteriología, sino porque además, en un acto totalmente sin intención, sería el responsable de prácticamente erradicar a los conejos de Europa en la década del 50.

Armand-Delille era ciertamente un héroe en Francia gracias a sus estudios sobre la malaria en las trincheras de la Primer Guerra Mundial. Estudios que le valdrían un gran reconocimiento. Durante años ejercería como profesor en la Escuela de Medicina de Paris, donde se especializaría en enfermedades infecciosas en niños. Pero, y a pesar de su prestigiosa carrera, sería durante sus años de jubilado en los que, y por desgracia, se volvería mundialmente famoso o, mejor dicho, infame.

Conejo europeo

Ya jubilado, comenzaría a dedicarse a una vida más tranquila y cercana a la naturaleza, en la cual pasaría considerable tiempo en el campo. Territorio en el cual descubriría el problema que significaban las plagas de conejos al agro de su país. Su incesable mente lo llevaría a intentar buscar una solución, y así llegaría a su conocimiento la efectividad que la inserción del virus causante de la Mixomatosis había tenido en Australia para controlar dichas plagas.

Debido a su gran prestigio se le permitiría prácticamente hacer lo que quisiese sin que nadie le hiciera muchas preguntas, razón por la cual en 1952, y tras haber conseguido las muestras del virus, procedería a introducir la Mixomatosis en dos conejos que depositaría en un área cultivable de 3 km² perteneciente a la finca del Chateau Maillebois. Armand-Delille eligiría esta finca convencido que la misma, debido a su geografía, era óptima para realizar una prueba contenida, sin riesgo alguno de causar una epidemia.

Pero el científico estaba equivocado, no solo en la efectividad del virus en los conejos europeos, que resultó ser más lenta, por lo que los conejos vivían más y podían contagiar el virus a mayor cantidad de individuos antes de morir, sino en la capacidad de la finca para contener a los conejos, ya que a solo cuatro meses de la pruebas, múltiples casos de infección por Mixomatosis se reportaban en toda la nación. Un año después de la prueba original, más de un 45% de los conejos de toda Francia habían perecido. Al poco tiempo, casos comenzaron a reportarse en el Reino Unido, Italia, España, Holanda y prácticamente toda Europa. El desastre sería tal, que para la temporada de caza de 1956 y 1957, los reportes indicaban que la población de conejos en Europa había disminuido entre un 95 y 98%.

Armand-Delille, anteriormente aclamado científico, se convertiría en villano, siendo enjuiciado y multado con una pena de 5 mil francos. No obstante, el profesor se convertiría en el ídolo de los campesinos, quienes, mediante Bernard Dufay, el director general del Departamento de Bosques y Ríos, le condecorarían con una particular medalla. medalla que en una cara tenía su la figura del profesor y en la otra un conejo muerto.

Hoy en día, no obstante, se cuestiona si la culpa fue enteramente del profesor, y se sugiere, como en el caso de la infección en las poblaciones del Reino Unido, que pudo haber más de un foco intencional de infección. De hecho en el Reino Unido en 1954 se debió penar con una ley la infección intencional de poblaciones de conejos con el virus.

Lince ibéricoY los pobres linces ibéricos
Por supuesto, otra vez la alteración humana del medio ambiente tiene resultados desastrosos. Otra de las víctimas indirectas del virus sería el lince ibérico, cuya dieta se basaba en un 93% en conejos durante el verano. Estos magníficos felinos verían sus números reducidos en gran medida y técnicamente extintos en Portugal. Prestar atención al gráfico del enlace, el cual mide la población de los linces ibéricos desde los 60s (período en el que comenzó el censo) hasta el presente, y tengan en cuenta que para ese entonces, el comienzo del censo, lo peor ya había pasado.

Enlaces relacionados
Un interesante artículo (en inglés) de la Universidad Nacional de Australia sobre las investigaciones de la Mixomatosis desde 1953 hasta 1967, incluido el trabajo de Delille.

25/01/95, como un experimento casi desata una guerra nuclear

A mediados de los 90, Noruega y los Estados Unidos comenzaron una de los mayores investigaciones meteorológicas del Ártico. En las etapas finales de la misma, un cohete con instrumental, sería lanzado cerca del territorio ruso. Por supuesto, nadie podía sospechar que el deteriorado instrumental de alerta de la ex-Unión Soviética casi activa un sistema de respuesta nuclear automática. Lo que hubiese causado un holocausto nuclear.

1122-2.jpgTécnicamente, y en condiciones normales, el cohete lanzado por Noruega nunca debiese haber activado los sistemas de alerta rusos, ya que las trayectoria ni la altura del mismo indicaban ser las necesarias como para alcanzar territorio perteneciente a la fallecida URSS. Sin embargo, lo que debía ser una tarea rutinaria, estuvo a punto de convertirse en una tragedia a causa del paupérrimo estado de los aparatos electrónicos en los centros de control y satélites rusos -de los 21 satelites estipulados en el diseño original, sólo funcionaban 3-.

Las computadoras de alerta medirían dos aspectos del cohete como amenazadores. El primero es que utilizaba los impulsores de un misil americano modelo “Honest John”, cedido por los EEUU a Noruega, y el segundo radicaría en que, al superar los 13 metros, el aparato sería catalogado como un misil “Trident II” -temidos, ya que eran considerados como la mayor amenaza, al ser lanzados desde submarinos-.

Al instante de analizar los datos, el sistema automático de respuesta ruso activaría gran parte de la infraestructura nuclear del país, incluido el famoso “maletín nuclear” de Boris Yeltsin. Desesperados, militares de alto rango intentaron llamar a Yeltsin, quien, según palabras del Comandante del Centro Estratégico de Misiles, Igor Sergeev, se encontraba indispuesto tras una noche de festejos.

1122-1.jpgPasados los 10 minutos desde la alerta a Yeltsin, y tras intensivos intercambios telefónicos entre burócratas y desesperados comandantes de centros de lanzamiento, las computadoras de alerta calcularían que el misil noruego, confundido con uno americáno, se dirigía hacia el mar, por lo que, 8 minutos antes de la línea de decisión, Yeltsin podría cancelar la alerta antes de que esta entre en la fase de respuesta asincrónica. -es decir, de permitir a los comandantes de centros de lanzamientos decidir si lanzar o no los misiles. Este sistema, justamente, se impuso para habilitar una capacidad de respuesta nuclear en caso de una “decapitación repentina” de la cúpula de mando-.

Irónicamente, Noruega, cuya intencion era estudiar la Aurora, había avisado al gobierno Ruso con varias semanas de anticipación. Sin embargo, esto pareció haber caído en oídos sordos.

Enlaces relacionados
– Enlace del CSIS -Center for Strategic International Studies- a un documento de 1997 comentando la crisis y la posibilidad de repetición en el futuro.
Artículo de la PBS sobre el incidente

1712, el único año en la historia que tuvo un 30 de Febrero

Generalmente, cuando nos dicen una fecha exacta, hacen falta el día, el mes y el año para ubicarnos temporalmente. Salvo, que nos digan el 30 de Febrero, ya que hubo un solo día en la historia de la humanidad en el cual este mes alcanzó las tres decenas.

Cuando el papa Gregorio XIII ordenó el cambio del calendario juliano al gregoriano, para así solucionar los problemas de desfase temporal con respecto a las temporadas del primero, los países católicos los hicieron inmediatamente. Esto se logró bruscamente al quitar 10 días al mes de octubre de 1582 -y ya hablamos del lío que se armó cuando varios campesinos confundidos creyeron que se les había “robado” diez días de vida. No obstante, no todos los países de Europa acatarían el mandato. Los países protestantes, por ejemplo, se negaron a quitar los 10 días sobrantes de golpe aduciendo que esto traería perjuicios en los contratos y acuerdos. Pero ante la necesidad real de adoptar el nuevo y más certero calendario, comenzarían a buscar soluciones para hacer un cambio más gradual. Varios de estos países decidieron hacerlo en el 1600, aprovechando el cambio de siglo -algo que no sería así y la discusión se ampliaría por muchos años más-. Si bien los distintos territorios idearon sus propios planes de migración al nuevo sistema, fue Suecia la que peor lo pasó. Su idea consistía en saltarse los próximos 11 años bisiestos. De esta manera, creían, no tendrían que quitar los 10 días de golpe, y como resultado, para el 1740, estarían utilizando el nuevo calendario.

Fue así que tras varias idas y vueltas casi todos los países protestantes terminaron adoptando el nuevo almanaque, salvo Suecia quien se mofaba del resto comentando las maravillas de su plan. Pero para su desgracia, el festejo les duraría muy poco, ya que prontamente se encontraron abandonando la idea de saltear los años bisiestos al darse cuenta del severo error matemático de su plan: ahora se encontraban un día desfasados con respecto a los países que seguían utilizando el juliano y diez con respecto a los que utilizaban el gregoriano. Esto trajo un caos comercial y político -ya que se hacía difícil fechar los tratados y contratos con el exterior-

Más allá de solucionar su situación, ahora tenían un nuevo problema: cómo quitar ese día de más. Es así que en 1712 decidieron hacer algo que nunca más se repetiría en la historia, darle 30 días a Febrero. Por lo tanto, el 30 de Febrero siempre será el de 1712.

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El origen del nombre de los días y meses del año.
El día que se eliminaron 10 días del calendario y la gente medieval pensó se les había quitado 10 días de vida.

El papelón más grande en la historia de la ciencia

Leyendo una entrevista al ya fallecido historiador Gordon Wright, doctorado en historia francesa, me encontré con un episodio increíble: La anécdota de Emmanuel Domenech y su obra la cual supuestamente iba a cambiar el entendimiento antropológico de América, pero que terminó siendo el mayor papelón científico de la historia.

En el año 1860 el ministerio de Bellas Artes de Francia publicaba con gran pompa y utilizando fondos del estado un tratado llamado “Manuscrit pictographique Américain précédé d’une Notice sur l’Idéographie des Peaux-Rouges” -Manuscrito pictográfico Americano – Precedido por una anotación sobre la ideografía de los pieles-rojas-. Dicha obra era considerada como un gran avance en el estudio antropológico de América que pondría a Francia a la vanguardia. Varias reuniones y congresos fueron organizados en torno al estudio de dicho ejemplar y su autor, el reconocido geógrafo y experto en los pueblos autóctonos de América, Emmanuel Domenech, se había vuelto una especie de celebridad momentánea en la comunidad científica.

Ciertamente la suerte había llamado a su puerta ya que la autoría del tratado fue gracias a la serendipia. Varios meses antes una llamada del director de la Biblioteca del Arsenal de Paris pondría en sus manos un misterioso manuscrito del que no se sabía el origen y había sido catalogado bajo el nombre de “Livre des Sauvages” por un empleado de la biblioteca que lo había encontrado mezclado entre los archivos de la misma. Este manuscrito, supuestamente creado por tribus nativas de América, contenía varias imágenes que Domenech interpretó como orginales lenguajes y religiones americanas de la época precolombina, y significaba un redescubrimiento total de estas culturas. Apresurado para evitar que alguien se le adelantara y tras estudiar profundamente los dibujos hallados en el manuscrito, Domenech compiló el tomo mencionado en el párrafo anteriores en el cual ofrecía un detallado y complejo análisis de cada supuesto “pictograma” hallado en el manuscrito. “Pictogramas” que iban desde representaciones de templos hasta figuras de dioses.

Tal obra hizo que incluso lo sugieran para el Prix Volney -un prestigioso premio otorgado por el Institut de France- y fuera agasajado con varias cenas y premios. Con tanta gloria nadie podría haber imaginado la tormenta que se estaba por desatar luego de que en una de estas cenas el Ministro de Estado francés -que como curiosidad era el hijo de Napoleón-, muy pasado de copas y alegre por el descubrimiento, comenzara a despotricar contra Alemania e Inglaterra diciendo que la “civilización francesa” era “una luz entre la oscuridad” y que esta era el “motor del avance en el mundo Occidental” -incluso llegando a hacer referencias escatológicas sobre los países rivales-.

Estos dichos levantaron un gran revuelo e indignación, entre ellos la del reconocido bibliógrafo Petzhold quien, con el fin de desprestigiar la obra de Domenech, decidió analizar el manuscrito original con el fin de encontrar algún error. Tras obtenerlo algunas semanas después este no pudo llegar a creerle a sus ojos, el supuesto “manuscrito” indígena no era más que el cuaderno de tareas de un niño alemán, y los “pictogramas” que Domenech había identificado eran simplemente los intentos de escritura del niño realizados en letra gótica -inmensamente utilizada en Alemania pero casi desconocida en Francia-. Más vergonzoso aun todas las figuras que Domenech había catalogado como “brujos”, “dioses” y “templos” eran simples dibujos de cosas triviales como un panal de abejas o una salchicha. Pero claro, el prestigio como geógrafo de Domenech, su notable pasado como explorador y conocedor del nuevo continente llegando a haber sido el Secretario de Prensa del Emperador de México Maximiliano von Habsburg, hicieron que todos den por sentado la veracidad de su investigación. En un abrir y cerrar de ojos Domenech pasó de celebridad a hazmerreír de la comunidad científica.

Enlaces relacionados
– Catalogo sobre las distintas obras de Emmanuel, donde se pueden ver sus investigaciones sobre tribus americanas (algunas pueden ser leídas on-line).
Escaneo del comentario sobre el “Manuscrit pictographique Américain précédé d’une Notice sur l’Idéographie des Peaux-Rouges” publicado en el boletín de 1861 de la Société de Géographie.

El experimento que destruyó el ecosistema de Borneo

A finales de los 50s en Borneo la alteración del balance natural llegó a niveles desquiciados:

Ante la peligrosa invasión de mosquitos portadores de la malaria el gobierno de Borneo decidió resolver dicho problema rociando las áreas afectadas con DDT. Esto demostró ser muy útil, sin embargo las cucarachas comenzaron a devorar los mosquitos muertos aumentando ampliamente su número. Esto llevó a que la región se infeste de lagartijas, las cuales venían en masa a devorar la gran cantidad de cucarachas. Sorpresivamente, y al contrario de lo que el gobierno esperaba, las lagartijas no murieron a causa del veneno residual, sino que su sistema nervioso se vio afectado, atontándolas y volviéndolas realmente molestas para la población. Subiendo en la cadena alimenticia la ciudad se infestó de gatos, los cuales veían en las atontadas lagartijas una presa fácil. No obstante, los gatos comenzaron a morir ya que al devorar las lagartijas consumían el DDT residual en su organismo, el cual venía pasándose de presa en presa. La falta de gatos llevó a que tenga lugar la invasión de ratas más masiva registrada en la historia, dado que las ratas eran inmunes al DDT tras años de soportar infinidad de venenos utilizados en su contra. La WHO -Organización Mundial de la Salud- debió prohibir el uso del DDT mientras que el gobierno de Borneo debió, durante años, importar aviones cargados con gatos para combatir la invasión gigantesca de ratas.

¿Qué fue lo peor? si bien se erradicó la malaria las ratas y distintos insectos que afloraron trajeron con sigo la peste bubónica y la fiebre tifoidea. No solo eso, continuando con mi investigación descubrí que el DDT además de los mosquitos terminó con las avispas, esto llevó a que las termitas y varios otros parásitos crecieran descontroladamente. De hecho, varias casas se derrumbaron a causa de un tipo de larva que anidaba en sus parantes pudriendolos en el proceso.

Cuando las ratas murieron y los gatos se sobrepoblaron, lo crean o no, la solución fue importar perros de Malasia!.

El lago que desapareció a causa de un error de cálculo

Hay errores y errores de cálculo, pero uno que lleve a la desaparición de un lago es ciertamente difícil de creer. Y es que el lago Peigneur en Luisiana pasó de ser un hermoso paisaje y reserva de agua dulce a convertirse en un desolado cráter salado cuando las perforaciones que intentaban explotar una mina de sal en su lecho se toparon con un enorme taladro que buscaba petroleo subterráneo creando un agujero tal que toda el agua del lago fluyó por éste, haciendo desaparecer el lago y causando un desastre ambiental de proporciones nunca antes vistas en el estado de Luisiana con perdidas millonarias debido a la destrucción de hogares e infraestructura. Además el riesgo de enfermedades se vio severamente incrementado debido a la creación de pequeños charcos pantanosos que quedaron desparramados por toda el área.

La operación estaba a cargo de la Diamond Crystal Salt Company empresa que poseía permiso de explotación de toda la sal bajo el lecho del lago. Años de explotación llevaron a que profundas cavernas fueran creadas a causa de la remoción de la sal. Al mismo tiempo la petrolera Texaco se encontraba de manera torpe y apresurada realizando profundas excavaciones con un gigantesco taladro con el fin de buscar petróleo en el lecho, sin siquiera cerciorarse de que el lugar en el que intentaban excavar había un gran pozo subterráneo. Esta falta de comunicación y un error en los planos originales llevó el 21 de Noviembre de 1980 a que las dos perforaciones se cruzaran, entrando el taladro de Texaco violentamente en la mina y creando literalmente una cascada de agua a presión que disolvía la sal y consecuentemente desestabilizando las cavernas internas de la mina. Según los reportes, la cascada alcanzó los 50 metros y en unos pocos días llegó a vaciar el lago e inutilizar toda el área. De forma imprevista los pobladores vieron como un gigantesco remolino “chupó” todas las estructuras que bordeaban el lago, incluida la plataforma de Texaco que se encontraba en medio de este. Peor aun la diferencia de presión logró que el agua sea expulsada a la superficie a manera de géiser en algunas partes destruyendo varias propiedades.

Hoy en día la zona no ha quedado árida, sino que ha sido “usurpada” por aguas del canal Delcambre, que para desgracia del antiguo ecosistema son saladas. El trágico evento no solo terminó con el canal sino que prácticamente destruyó y remplazó todo el ecosistema y fauna de la zona. Texaco solo debió pagar una multa de 42 millones de dólares, que para una petrolera es relativamente nada.

En la imagen hacia la derecha podemos ver los restos de una chimenea de lo que anteriormente fue un hogar. El desastre además de perdidas económicas causó un daño ecológico irrecuperable.