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El museo sumergido de Tarkhankut

En el pasado habíamos hablado en Anfrix sobre como inmediatamente tras derrumbarse la Unión Soviética en varias de las repúblicas que la conformaban miles de personas tomaron las calles destruyendo monumentos y arrancando estatuas y bustos de sus pedestales. En una de estas naciones, más precisamente en Ucrania, dichos bustos y estatuas fueron arrojados al mar, creando así varios “museos sumergido” como testamentos mudos del periodo soviético.

No obstante, de lo anterior nacieron varios proyectos para crear museos sumergidos por toda Ucrania. Entre los más famosos se encuentran los ubicados en las regiones de Odesa, Tarkhankut y la impronunciable Dnepropetrovsk. Entre los planes se encontraba el de construir otro museo bajo el agua en la región de Kerch, Crimea, famosa por ser parte de la Ruta de la Seda y poseer varias reliquias arqueológicas sumergidas. Sin embargo, el reciente conflicto con Rusia ha imposibilitado la concreción el proyecto, el cual iba a representar una reproducción a escala de la histórica ciudad de Acre.

De los tres anteriormente mencionados es el museo hallado en Tarkhankut el más espectacular de todos. El mismo se encuentra ubicado en el Mar Negro a unos 12 metros de profundidad y 110 metros de la costa, y fue creado en 1992 por un grupo de buceadores quienes en un principio comenzaron a organizar algunas de las estatuas arrojadas al agua de manera artística, como si se tratase de un museo en si mismo, pero rápidamente el “museo” convirtió en un museo propiamente dicho cuando distintas obras a ser exhibidas fueron creadas para el mismo. Desde recreaciones de obras arquitectónicas como la Torre Eiffel hasta recreaciones de obras artísticas famosas.

Con sus dos “salas”de exhibición que separan las piezas soviéticas de las más modernas realizadas para el museo, gran cantidad de visitantes solían bucear a través del mismo. No obstante, el conflicto anteriormente mencionado entre Rusia y Ucrania ha puesto al museo dentro de la zona en conflicto, por lo que en los últimos dos años la asistencia al mismo se ha visto reducida.

Los cosmonautas que quedaron varados durante meses en la Mir tras la disolución de la Unión Soviética

Son conocidas las historias de personas que quedan varadas en aeropuertos tras que el estado al cual pertenecían entra en conflicto o simplemente desaparece debido a colapsos geopolíticos, guerras u otros problemas. Incluso existe una película protagonizada por Tom Hanks, The Terminal, la cual está basada en la larga estadía del refugiado iraní Mehran Karimi Nasseri en el aeropuerto Charles de Gaulle.

Si bien las historias anteriores son interesantes, lo que ocurrió a principios de la década del 90 en la estación espacial Mir es simplemente espectacular. Todo tuvo lugar el 26 de diciembre de 1991 cuando la Declaración 142-Н, la cual formalizaba lo pactado en el Tratado de Belavezha, puso fin formal a la Unión Soviética como nación. En la estación espacial Mir se encontraban el comandante Alexander Volkov y Sergei Krikalev, ingeniero mecánico prodigio y cosmonauta veterano quien entrenó para volar en el proyecto Buran (el transbordador soviético) y quien ya había realizado varias misiones a la Mir durante finales de los años 80, incluidas largas actividades extravehículares con el fin de instalar módulos extra en la estación.

El comandante recibió ese mismo día la orden, de “mantenerse alerta ante cambios repentinos”. Todo era pleno desconcierto ya que el programa espacial soviético no estaba centralizado, sino que por el contrario varias de sus instalaciones y talento humano así como depósitos, estaciones de control e incluso fábricas y cosmódromos se encontraban distribuidas en muchas de las 11 repúblicas que formaban la que fue la Unión Soviética. El control de la estación se encontraba en Rusia, pero el cosmódromo al cual retornaban las naves Soyuz desde la estación, el cosmódromo de Baikonur, estaba en Kazajistán. Peor aún, las fábricas y depósitos de los motores de cohetes estaban en su mayor parte ubicadas en Ucrania. Traer a los cosmonautas de vuelta probó ser un verdadero laberinto diplomático.

Krikalev había llegado a la estación en la misión TM-12 la cual tuvo lugar en mayo de 1991. Si bien debió volver en julio de ese mismo año, la inestabilidad política que la Unión Soviética se encontraba experimentando llevó a que se cancelen vuelos, por lo que el cosmonauta debió quedarse hasta octubre mientras que sus compañeros de la TM-12, considerados como personal no-crítico, retornaron a tierra. En teoría su reemplazo debió llegar durante la misión TM-13 comandada por Alexander Volkov. No obstante, el ingeniero de la TM-13, Toktar Aubakirov, fue enviado específicamente a reparar un subsistema de la estación sobre el cual era experto, pero éste no había sido entrenado para permanecer en el espacio durante períodos prolongados de tiempo por lo que pocos días más tarde la nave de retorno partió de la estación llevando a los cosmonautas de la TM-13 a la tierra y dejando a Volkov y a Krikalev en la estación, en efecto, ahora se encontraban solos en la estación y sin saber a ciencia cierta qué estaba ocurriendo en tierra y el alboroto político que acontecía a lo largo y ancho de la en unos meses sería la ex-Unión Soviética. Ni siquiera sabían exactamente qué país los debía rescatar, ya que Volkov era ucraniano y Krikalev ruso.

Tras recibir en diciembre el comunicado de disolución y durante los siguiente tres meses de incertidumbre, ambos realizaron varias misiones de mantenimiento de emergencia, incluidas varias caminatas espaciales y reparaciones improvisadas. Lo más interesante durante éste tiempo tuvo lugar cuando rompieron el protocolo varias veces para utilizar la radio de la estación y comunicarse con radioaficionados en tierra para obtener noticias ya que el control de la misión no les daba información alguna de lo que estaba ocurriendo.

Ambos cosmonautas finalmente lograron retornar a la tierra el 25 de marzo de 1992, Krikalev nunca se cansó del espacio, y meses más tarde ya se encontraba entrenando para las misiones de cooperación entre la NASA y la Federación Rusa, incluidas varias misiones de transbordador y la histórica Expedición 1, la primer misión a la Estación Espacial Internacional.

Cómo la última tribu sin influencia externa del océano índico logró sobrevivir al tsunami del 2004

Los sentineleses son una de las últimas tribus sin contactar en nuestro planeta, y la última del Océano Índico sin ningún tipo de contacto alguno, su idioma permanece sin clasificar y es completamente distinto al de sus vecinos más cercanos, los jarawa, su sociedad está basada en la caza, la pesca y la recolección de plantas y nada es sabido sobre sus mitos y leyendas. De hecho ni siquiera sabemos cómo se llaman a si mismos, ya que el gentilicio de sentineles proviene del nombre de la isla en la que habitan, bautizada como isla North Sentinel por los británicos. Isla perteneciente al grupo de islas ubicadas en la bahía de Bengala conocido como islas Andamán, donde en cada una habitan distintas tribus.

Junto con los ya mencionados jarawa, habitantes de la isla Adamán del sur y cuyo contacto con los extranjeros se limita a intercambiar objetos, los sentineleses son la tribu más aislada de la región. Si bien en un momento podríamos llegar a pensar que tal aislamiento es un cruel destino, sólo basta con ver lo que ocurrió con los onges, habitantes de la isla Rutland, quienes fueron asimilados hace ya más de un siglo y cuya sociedad ha colapsado por completo, necesitando de subsidios del gobierno de la India para sobrevivir y cuya población es casi siete veces menor en comparación a los tiempos anteriores a la asimilación.

Ésta falta de contacto es la razón por la cual en el 2004, año en el que tuvo lugar uno de los peores terremotos y tsunamis en la historia moderna, con más de 230 mil muertes y cientos de miles de heridos, el gobierno de la India pensó que lo peor había ocurrido con los sentineleses y los jarawa ya que sus islas se hallan relativamente cerca del epicentro y en el curso de la ola. Sin embargo, tres días después de ocurrida la tragedia, cuando la guardia costera envió helicópteros a investigar que había sido del destino de éstos pueblos, los guardacostas no tardaron en avistar a un sentineles, quien desafiaba al helicóptero apuntándole con su arco.

Aliviados y asombrados, inmediatamente se dirigieron hacia la isla de los jarawa, más abiertos al contacto. Allí descubrirían algo asombroso, ni un sólo jarawa había perecido durante el tsunami. Con un contacto reducido y poca confianza hacia los extranjeros, llevó cierto tiempo descubrir cómo fue que ambas tribus lograron salvarse de la ola. Ésta poca confianza por parte de los jarawa es comprensible, antiguamente una cultura pacífica fueron diezmados por los marinos británicos, quienes utilizaron su isla como base de aprovisionamiento disparando a cualquier jarawa que se acercase sin mediar palabra alguna. Los tiempos modernos no han sido mejores, en 1999 una epidemia de sarampión, llevado a la isla por un oficial del gobierno de la India, causó la muerte del 10% de la población jarawa.

Descifrar éste acertijo fue la tarea de Sophie Grig y los investigadores de Survival International, quienes establecieron contacto con varios jarawa hasta contactarse con Ashu, un jarawa capaz de comunicarse en hindú y acostumbrado al contacto con extranjeros. Éste les relataría la historia sobre cómo, cuando sintieron la tierra temblar, inmediatamente fueron a ver a los pescadores de su tribu, quienes le comunicaron a los jefes que el “mar había desaparecido” (un efecto común de los tsunamis es que antes de la ola receda el nivel de agua en la costa considerablemente). Sabiendo a partir de canciones que se pasaron de generación en generación que cuando la “tierra se enoja” y “el mar desaparece” la tribu debe esconderse de los espíritus de la tierra en el bosque de Balughat, el cual es el punto más alto de su isla, fue entonces que toda la tribu corrió hacia dicha aérea, quedando así completamente a salvo cuando la ola golpeó la isla.

Tras entrevistar a los onge descubrirían un mismo patrón, no en una canción, sino en un cuento muy importante en su cultura, el cual relata una historia en la cual la tierra tiembla y luego una pared de agua viene a llevarse a los pobladores. Razón por la cual intuitivamente 96 Onge se salvaron del tsunami al sentir el terremoto y correr hacia la parte más elevada de su isla.

En efecto, fue la tradición oral y las canciones de sus ancestros lo que salvó a éstas tribus despectivamente consideradas como primitivas por muchos.

Nota: reemplazada la palabra instintivamente por intuitivamente.

La hoguera de Aalesund, una hoguera alta como un edificio

Para comenzar, una pequeña anécdota. Una de las cosas que más me costó entender cuando comencé a estudiar el idioma español fue darle géneros a objetos inanimados. La mayoría son fáciles, si terminan en a son femeninos y si terminan con o son masculinos, pero se complica mucho cuando la palabra termina en otra cosa. Por ejemplo, a quién se le ocurrió que las paredes tenían que ser niñas y las torres también, ciertamente a mi me suena mejor “el torre” que “la torre” y ni hablar de “el poeta”. En fin, fogata tiene asignado un genero femenino, pero fuego y fogón un genero masculino. Algo que si no es aprendiéndolo de memoria nunca lo voy a entender 🙂

Ahora si, la hoguera más grande del mundo. El solsticio de verano es uno de los días más esperados en Escandinavia, Finlandia y en los países Bálticos; el mismo tiene lugar entre finales de la tercer y principios de la cuarta semana de junio y es un día de festejos y reuniones. Celebrado desde tiempos ancestrales y originalmente asociado con las cosechas, el amor, el advenimiento de temperaturas más cálidas y las lluvias, generalmente se daba la bienvenida a este período con hogueras las cuales debían ser saltadas por jóvenes parejas de novios, mientras más alto era el salto más alta sería la cosecha, en efecto, el fuego representa el cálido sol de la nueva temporada. No obstante, durante el siglo XVI con la Reforma protestante se reprimieron fuertemente las tradiciones originales, se persiguieron los festivales del solsticio y se reemplazaron los ritos y festejos por otros más acordes a las creencias cristianas.

Si bien la iglesia lo intentó, por fortuna la gente nunca olvidó las tradiciones originales y a pesar de todo varias de las costumbres asociadas con la fertilidad se mantuvieron, sobretodo en países como Suecia, Finlandia y Estonia.

El intento del 2015, 34 metros.

Noruega fue, sin embargo, uno de los países en los cuales la campaña de represión fue exitosa, y los festejos originales se perdieron durante varios siglos, quizás es justamente por dicha razón que hoy se vuelven a festejar de manera tan exagerada. Todos los años, en una escena que es digna del Señor de los Anillos o Juego de Tronos, varias regiones intentan crear gigantescas hogueras, pero es en Slinning Odden, el puerto de la región de Aalesund, donde cada año crean una hoguera del tamaño de un edificio de varios pisos.

El intento del 2016, 47.4 metros.

Utilizando generalmente torres hechas con pales cuya construcción lleva varios días y requiere el trabajo de más de 40 voluntarios, los cuales trepan las estructuras de manera temeraria, han llegado a crear piras como la del 2010 de 40,45 metros de alto, famosa por haber superando el récord de 37,84 metros establecido en 1993. El festival se ha vuelto tan popular y turístico que ahora tiene su propio nombre, el Slinningsbålet (hoguera de Slinning). El 2016 fue un año especial, ya que durante el mismo se volvió a romper el récord con una pira de 47,4 metros de altura.

Descendiendo al corazón glaciar de Groenlandia

Durante más de una década los montanistas de elite Janot y Janice Lamberton realizaron algunas de las exploraciones espeleológicas más asombrosas alguna vez registradas. No obstante, en 1996 junto a un grupo de científicos auspiciados por Air Greenland, y con el fin de estudiar cómo los cursos de agua semi-líquidos de las entrañas glaciares logran salir al exterior, descenderían 173 metros en uno de los glaciares más activos del mundo. Rompiendo todo récord y experiencia previamente registrada.

Al llegar la primavera el helado corazón de Groenlandia, y uno de los verdaderos hielos continentales del mundo junto al campo de hielo patagonico, abre varias compuertas hacia sus helados abismos. Decenas de fracturas y grietas quedan expuestas a lo largo y ancho de la gran variedad de glaciares que componen dichos hielos continentales. Aproximadamente unos magnánimos 1,8 millones de Km2 de superficie helada cuya profundidad, en sus lugares más gruesos durante el invierno, puede alcanzar los 3 de kilómetros -nota: aunque, a causa del calentamiento global, estas cifras están descendiendo estrepitosamente-.

No obstante, a pesar de estar congelada, la zona es una de las más activas del mundo. De hecho, como ejemplo, el glaciar Jakobshavn Isbræ puede llegar a moverse de unos 25 a 35 metros diarios y resultar en la formación de 20 mil millones de toneladas de icebergs -algunos tan masivos que llegan a tener 1 kilómetro de altura-. Abriendo nuevas grietas y cerrando otras en el proceso.

De la expedición, y solo sostenida por una cuerda y la ayuda de los expertos desde la superficie, sería la bióloga danesa Anette Grønnegaard quien lograra bajar por una de las grietas heladas a 173 metros de profundidad.

Kowloon, la ciudad más densa del mundo

El aspecto fortificado y compacto de la ciudad amurallada de Kowloon no es casualidad, ya que ésta empezó en el siglo XIX sirviendo de fuerte y puesto de vigía contra los piratas de la región. Pasaría a ser una ciudad recién en 1842, cuando tras cederle Hong Kong a las autoridades británicas, a causa del tratado de Nanjing, el gobierno chino decidiera que a pesar de esto debía contar con una presencia en la región. Por lo que Kowloon se convertiría en un enclave chino en la isla.

En la Segunda Guerra Mundial fue conquistada por los japoneses, quienes demolieron gran parte de la misma incluida la muralla. No obstante, lo peor vendría al terminar la guerra, ya que la ciudad se convertiría en un paraíso criminal que daba refugio y guarida a algunas de las más violentas pandillas de la isla.

Administrada por sus propios residentes, el control urbano resultó no ser prioridad y con el debilitamiento de las Triadas -grupos mafiosos- la ciudad comenzó a crecer de manera desproporcionada a mediados de los 70s. Así, debido a que no se podía construir fuera del territorio original de esta, el cual se extendía por unos 0,025 km2, Kowloon iría expandiéndose hacia arriba y achicando sus calles cada vez más. Literalmente convirtiéndose en un laberinto de edificios, puentes y pasillos. Tan extrema resultó esta práctica que la ciudad pasó a convertirse en un gran edificio.

Con 50 mil habitantes y 0.025 Km2 de extensión, Kowloon registraba el récord de densidad de población: unos 1.9 millones por Km2.

Sí, y si esta ciudad te resulta familiar, es porque el anime Ghost in the Shell se inspiró en la misma.

El fin de Kowloon

Tras un acuerdo conjunto entre China y el Reino Unido en 1987 se decidió demoler la ciudad. El proceso llevaría años y muchas negociaciones con sus habitantes, muchos de los cuales no preferían mudarse. Tras la evacuación y posterior relocación la ciudad sería finalmente demolida entre 1991 y 1992.

Es imposible imaginar lo que pudo haber llegado a ser vivir allí. De todas maneras, les recomiendo leer la descripción y el magnífico relato de Robert Ludlum -el autor de Bourne Supremacy- el cual nos dará una idea de lo claustrofóbico y vertiginoso de la experiencia.

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La ciudad de Lagos, aunque en mucho mayor tamaño, actualmente presenta un crecimiento orgánico.

El enigma de los pioneros del Everest

Uno de los mayores enigmas de la historia es dilucidar quiénes fueron los primeros escaladores en llegar a la cima del Everest. Oficialmente se reconoce al sherpa Tenzing Norgay y al neozelandés Edmund Hillary, quienes lo hicieron en 1953. Sin embargo, el misterio radica en la fatídica expedición de 1924 realizada por los legendarios George Mallory y Andrew Irvine, quienes de haberlo logrado, serían artífices de una reescritura en los libros de historia.

La leyenda y legado de Mallory llegó a límites inimaginables en el mundo de los escaladores y aventureros. No sólo fue uno de los primeros en adentrarse en algunas de las montañas más peligrosas y desafiantes del mundo, sino que además lo hacía con un equipo tan básico y primitivo que varias de sus hazañas fueron imposibles de replicar posteriormente. Es por esto que durante muchas décadas escaladores de todo el mundo se adentraron en las cavernas y cornisas del Everest con el único fin de hallar el cuerpo de Mallory y el de su compañero de cordada, Irvine; quizás con la esperanza de dilucidar el gran misterio de una vez por todas. Sin embargo, sería sólo hasta 1999, 75 años más tarde, que el cuerpo de Mallory fue hallado y este estaba a solo 521 metros de la cima. Irónicamente el misterio más allá de resolverse se volvió aun más nebuloso.

Esta sería su tercer expedición, las dos primeras fueron en 1921 y 1922, e intentarían ascender por la cara noreste de la montaña. Una verdadera aventura inmensurable. Alejados de los equipos tecnológicos de hoy en día, los aventureros contaban sólo con voluminosas chaquetas de lana, pesados bolsos de cuero e instrumental tan básico como poco confiable. Si bien Irvine era un joven audaz de 22 años, Mallory con sus 38 era un experimentado alpinista que había subido montañas en todos los continentes y climas.

La expedición era una prioridad nacional para el gobierno Británico, y a ella mandaron a sus mejores alpinistas. Tras rescatar a unos sherpas atrapados en un temporal dividieron las cordadas y partieron con distintos planes de ascenso. Mallory, que sabía que por su edad este era su último intento, anotaría crípticamente en su diario: “La suerte está echada. De nuevo por última vez avanzamos por el glaciar de Rongbuk en pos de la victoria o de la derrota final”

Partirían el 7 de junio desde su último campamento el C6, a 8160 metros de altura. Allí cenaron sardinas con té, y tras preparar su equipo y verificar los pesados tanques de oxigeno, continuaron con su expedición hacia la cima, la preciada meta final. Nunca se supo más nada de ellos.

El gran misterio

El hallazgo del cuerpo bien conservado de Mallory en 1999 gracias a la expedición de Eric Simonson trajo más interrogantes que respuestas. Mallory se encontraba boca abajo, y con grandes heridas, sobretodo una fractura de tibia. Desafortunadamente, no hallaron la cámara de fotos, la cual según se cree permanece con el cuerpo de Irvine en algún rincón del Everest, con la cual se podría buscar una foto de la cima -prueba que requerían al descender- y así terminar con el misterio.

Argumentos a favor:

– Entre lo primero que se buscó estaba la fotografía que llevaba consigo de su esposa. Imagen que había prometido depositar en la cima si es que llegaba. No obstante, la fotografía no estaba en su cuerpo, lo que da dos posibilidades: La perdió en el viaje, algo muy difícil ya que la mantenía en el compartimiento reforzado de su chaqueta; o llegó a la cima y la depositó según su promesa.
– Mallory no llevaba puestas sus gafas para el sol, elemento que, a causa de una anterior ceguera de las nieves, utilizaba siempre cuando se encontraba ascendiendo a gran altura, pero no así cuando descendía.
– Otro compañero de expedición, Noel Odell, aseguró, en un momento de claridad atmosférica, haberlos visto sortear con éxito el segundo paso a las 12:50 PM.
– La expedición de 1933 halló una de sus hachas a 8460 metros, en un risco de fácil acceso que estaba marcado en su plan de ascenso y más cerca de la cima que el mismo cadaver de Mallory.
– Las marcas de oxidación del reloj de Mallory pueden señalar la hora exacta del accidente: las 1:25 y 1:55. Que de no ser de la mañana y corresponder a la tarde, indicarían que estaban descendiendo y no ascendiendo. Así mismo, esta hora de descenso tendría sentido con la hora en que fueron vistos por Odell.

Argumentos en contra:
– Son muchos los argumentos en contra, sobretodo la imposibilidad de haber sorteado el segundo y más dificultoso paso cargando un equipo de oxígeno de 15 kilos, sin pitones y cuerdas delgadas de seda.
– Odell si bien en un primer momento había asegurado vistos haberlos sortear el segundo paso, luego se retractó y dijo no estar del todo seguro.
– Reinhold Messner, el mayor experto en la cara noreste, y el primero en haber ascendido a la cima sin apoyo de oxígeno, tras un extensivo análisis ha declarado la hazaña como imposible.

Haya sido cual haya sido, el resultado final aun permanece envuelto en el misterio.

La única persona enterrada fuera de la Tierra

En Anfrix ya habíamos hablado del único monumento en la Luna, ahora es el turno de hablar de la única tumba que existe en otro cuerpo celeste. Eugene Merle Shoemaker es considerado hoy en día como uno de los padres de la ciencia planetaria. Experto en asteroides y fundador del Programa de Astrogeología de la USGS, sus aportes variaron desde el entrenamiento de astronautas hasta el descubrimiento de algunos de los asteroides más singulares e interesantes del sistema solar -entre ellos el famoso Shoemaker-Levy 9 el cual impactó en 1994 contra Júpiter causando una liberación de energía de unos 6 millones de megatones (unas 750 veces el arsenal nuclear completo de la Tierra) y que dio la oportunidad única a la ciencia de estudiar por vez primera un impacto planetario de semejante magnitud-

Desafortunadamente tras sufrir un accidente automovilístico en julio de 1997 Shoemaker perdió su vida. Atónitos y dolidos por la noticia la NASA decidió honrarlo de una manera única, dándole el privilegio de ser el único ser humano enterrado fuera de la Tierra. Es así que medio año más tarde, en Enero de 1998, sus cenizas serían cargadas en la sonda Lunar Prospector la cual tras 19 meses de investigación tendría como objetivo final estrellarse en un cráter cercano al polo sur lunar enterrando los restos de Shoemaker en el proceso. No casualmente el nombre del cráter era Shoemaker, crater que durante su juventud Eugene habia estudiado y catalogado intensivamente.

El Enigma de Fermat

Traducción de David Galadí del prologo de un libro de Simon Singh:

John Lynch

Por fin nos encontramos en una habitación que, aunque no estaba abarrotada, era lo bastante amplia para contener todo el Departamento de Matemáticas de Princeton con ocasión de las grandes celebraciones. Aquella tarde en particular no había demasiada gente allí, pero sí la suficiente como para que dudara de quién era Andrew Wiles. Tras unos instantes, observé a un hombre de aspecto tímido que escuchaba las conversaciones a su alrededor bebiendo té mientras asistía a la reunión ritual de cerebros que los matemáticos de todo el mundo efectúan cada tarde alrededor de las cuatro. Él, simplemente , supuso quién era yo.

Fue el final de una semana extraordinaria. Me había reunido con algunos de los mejores matemáticos del momento y había empezado a obtener una visión de su mundo desde dentro. Aquél fue nuestro primer encuentro a pesar de todos mis intentos anteriores de concertar una cita con Andrew Wiles para hablar con él y convencerlo de que tomara parte en un documental sobre sus logros para la serie Horizon de la bbc. Aquél era el hombre que recientemente había anunciado haber hallado el Santo Grial de las matemáticas, el hombre que aseguraba haber demostrado el último teorema de Fermat. Mientras hablábamos, Wiles tenía un aire distraído y retraído, y, aunque era educado y amistoso, era evidente que me quería lo más lejos posible de él. Explicó con sencillez que no le sería posible concentrarse en nada excepto en su trabajo, que estaba en una etapa crítica, pero que tal vez en el futuro, cuando la presión actual hubiera desaparecido, estaría encantado de tomar parte en el programa. Sabía, y él sabía que yo lo sabía, que se estaba enfrentando al derrumbamiento de la ambición de su vida, y que el Santo Grial se había revelado ahora nada más que como una copa bastante bonita y valiosa, pero corriente. Había encontrado un punto débil en su anunciada demostración. Continue reading El Enigma de Fermat

El experimento TFTR, la mayor temperatura alguna vez alcanzada

Cueste creerlo o no la mayor temperatura alguna vez registrada ocurrió en la superficie terrestre. Esto se logró gracias a la utilización de un reactor de fusión experimental el cual, en 1995, llegó a generar 30 veces la temperatura del núcleo solar.

Construido con un fin meramente experimental el TFTR, o Tokamak Fusion Test Reactor, por el laboratorio encargado de estudiar e investigar el plasma en la Universidad de Princeton, el Reactor Experimental de tipo Tokamak trajo a la luz nuevas ideas y amplió en gran medida el conocimiento del plasma y las partículas en condiciones extremas. El experimento corrió desde 1982 hasta 1997 y no solo generó temperaturas y presiones récord, sino que además entre otras cosas permitió a los físicos del laboratorio corroborar varias teorías que se creían improbables.

Sin embargo, a nosotros nos interesa el récord de temperatura. En su primer corrida, ejecutada en 1985, el reactor generó unos asombrosos 100 millones de grados Celsius. De todas maneras este récord sería aplastado en 1995 cuando se llegó a generar la monstruosa temperatura de 510 millones de grados Celsius, lo que sería el equivalente a unas 30 veces la temperatura hallada en el núcleo de nuestro Sol.

Actualización
Desde la escritura de éste artículo hasta la fecha se ha realizado un experimento que ha alcanzado una temperatura miles de veces mayor en el LHC. Hemos hablado sobre ésto en el artículo: Cuán lejos está la estrella más caliente del universo de la mayor temperatura físicamente posible.

la temperatura más alta alguna vez generada ocurrió en la tierra, en el LHC, Gran colisionador de hadrones, más precisamente en el detector ALICE diseñado para estudiar colisiones que producen plasma de quarks-gluones. El experimento en cuestión tuvo lugar en el 2010 cuando los científicos del acelerador de partículas colisionaron los núcleos de átomos de oro. La temperatura alcanzada fue de unos 5,5×1012 K

Enlaces relacionados
– Un simulador del reactor en la web de Princeton

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La temperatura natural registrada en la Tierra.

Las arboesculturas de Erlandson

Las arboesculturas son el único tipo de esculturas realizadas con seres vivos. Popularizadas por Reames y Delbol en 1995 gracias a su libro “Como hacer crecer una silla” estas esculturas conllevan varios años de realización y se inician desde el momento en que el árbol es solo un retoño. Es entonces que con extrema paciencia y laborioso trabajo para determinar como y cuándo hacer los dobleces (ésto no es siempre evidente ya que el engrosamiento de la rama modifica el ángulo con el tiempo, por lo que se debe hacer el doblés a conciencia) que un árbol puede ser convertido en una silla o una escalera e incluso estructuras gigantescas al convinar varios árboles, trenzando sus ramas e incluso uniéndolas en lugares específicos para así obtener una mejor integridad estructural en lugares claves de la forma que se búsca crear.

Basadas en técnicas no destructivas y que no perjudiquen la vida del árbol, los arboescultores van manejando los brotes y ramas para otorgarles una forma específica. Si bien la técnica fue popularizada en 1995, esta es mucho más antigua remontándose a los tiempos de los druidas, quienes “conformaban la naturaleza” con el fin de construir templos circulares. En los años 20 un hombre de California llamado Axel Erlandson, hijo de inmigrantes suecos, comenzó a experimentar con varias técnicas de Arboescultura. Prontamente encontró varias maneras de curvar, doblar e incluso fusionar las ramas de distintos árboles para crear “árboles sorprendentes y nunca antes vistos”. Tras la muerte de Erlandson muchos de sus árboles se perdieron por la falta de cuidados, sin embargo varios otros fueron salvados y conservados hasta el día de hoy por distintos entusiastas e incluso puede visitarse un pequeño parque temático con varias de sus creaciones, las cuales permanecen vivas y creciendo incluso al día de hoy.

Enlaces relacionados
Arbosmith – El sitio del famoso arboescultor Richard Reames
Pooktree tree shapers.

La travesía de los patitos de goma

De patitos a aviones
Uno de los oceanógrafos más interesados y, de hecho, uno de los pocos especializados en el campo de “analizar objetos a la deriva” es Curtis Ebbesmeyer quien analizó más de 50 diferentes grupos de objetos a la deriva. Entre ellos el más interesante son las ruedas del primer vuelo solitario en cruzar el Pácifico. Vuelo en el cual, al llegar al Japón, el piloto expulsó las ruedas utilizadas para poder aminorar el peso y reducir el consumo de combustible. Durante años estas ruedas de goma permanecieron viajando por el oceano e, increíblemente, reaparecieron en Washington a unos pocos kilómetros de donde el avión original había partido.

Cada año aproximadamente 10 mil contenedores caen al océano desde barcos de carga. Si bien la mayoría de sus contenidos se hunden en las profundidades muchos otros permanecen flotando y viajando durante años. Esta es la historia de un cargamento de 29 mil patitos de goma cuya odisea duró más de 12 años y trajo nuevas luces al entendimiento de las corrientes trans-oceánicas.

La travesía de los patitos de goma

La travesía comenzó un 10 de Enero del año 1992 cuando una tormenta derribó varios containers de un mega carguero internacional. Inmediatamente el container se quebró y más de 29 mil patitos y algunas ranas y pájaros de goma destinados a ocupar las bañeras de nenes por todo Estados Unidos terminaron a la deriva en el océano. Así permanecerían durante más de 12 años viajando por el capricho de las corrientes y separándose en distintas “flotillas” que tomarían cursos considerablemente distintos unas de otras.

Sorprendentemente estos patitos han sido de vital interés para los oceanógrafos ya que permitieron estudiar el flujo de las corrientes de una manera muy innovadora. Varios de estos juguetes terminaron en el ártico, otros en Europa y una flotilla inmensa llegó a bañar las costas de Massachusetts, apareciendo durante semanas en la prensa. Vista la utilidad que brindaron, un nuevo campo de estudio oceanográfico existe hoy en día llamado “rubber duck tracking” en honor a los patitos. La única diferencia es que estos pequeños objetos arrojados están provistos de un arsenal tecnológico que va desde avanzados sensores GPS hasta medidores termales.

– Por cierto, me hizo recordar al sitio del “pato viajero” que ya ha recorrido docenas de países.

La cámara del café, la primer webcam de la historia

En 1991 una rebelión se levantaba en el departamento de computación de la Universidad de Cambridge, el problema: solo estaba permitido hacer café en una habitación muy apartada y muchos se servían sin volver a llenar la cafetera; la solución: configurar una cámara que transmitiera en vivo a través de la red universitaria mostrando dicha máquina; el resultado: la primer webcam de la historia.

Sería difícil pensar que un instrumento que hoy en día ha revolucionado la comunicación a través de Internet y la seguridad a distancia haya nacido por un simple pleito en un departamento de computación universitario. Pero en un ejemplo magnífico de como la necesidad puede llevar el ingenio y la creatividad a niveles muy altos, Quentin Stafford-Fraser y Paul Jardetzky crearon la primer webcam de la historia para evitar los pleitos en el edificio en el cual trabajaban. No era para menos, ya que la cafetera -y todos sabemos que el café es el combustible de los programadores- se encontraba en un departamento muy alejado. Esto llevaba a que muchos de los programadores fueran a la habitación para encontrarse con que un despreocupado colega se había servido sin rellenar con agua la máquina que hacía el café. La solución fue simple pero a la vez ingeniosa, Quentin y Paul programaron un cliente y un servidor llamado XCoffee que transmitía en vivo una imagen de 128×128 px de la cafetera a través de la red universitaria. De esta manera, al saber que eran vistos, todos la rellenaban y además se podía ver con anterioridad si había café preparado antes de ir a buscarlo. Un año más tarde, utilizando el código de XCoffee renombrado a XCam, salía a la venta la primer webcam comercial.

La cámara fue apagada el 22 de Agosto del año 2001, sin embargo en el sitio de Cambridge podrás encontrar información técnica y la última imagen registrada por dicha cámara.