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El piloto que desafió ordenes directas y frenó una de las peores masacres en Vietnam

Pocas veces la palabra héroe se define tan bien como cuando se aplica a Hugh Thompson Jr., y es que la frase “Lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos no hagan nada” dicha por Edmund Burke en el siglo XVIII no sólo es cierta, sino tristemente es lo común. Por fortuna, en el caso de la Masacre de My Lai hubo un hombre bueno que no se quedó de brazos cruzados, y arriesgó su propia vida y libertad para frenar un crimen atroz.

La masacre es histórica, y uno de los episodios más oscuros en la historia de los Estados Unidos. Tuvo lugar un 16 de marzo de 1968, cuando la Compañía C del Primer Batallón del Vigésimo Regimiento de Infantería y la Undécima Brigada de la Veintitresava División de Infantería del Ejército de los Estados Unidos atacaron a los pobladores de un pequeño pueblo agrario llamado Son My en la provincia sureña de Quảng Ngãi porque, según ellos, el pueblo daba refugios a miembros del Viet Cong.

El ataque fue brutal y despiadado, docenas de soldados armados hasta los dientes arremetieron sin mediar palabra alguna contra los pobladores, muchos de ellos niños, ancianos y mujeres. Varias granadas fueron arrojadas dentro de chozas con familias enteras o incineradas desde el exterior con lanzallamas.

Pero lo peor estaba siendo cometido por los integrantes de la Compañía C, comandados por el teniente William Laws Calley Jr. quien ordenó a sus hombres capturar a cuantos pobladores encontrasen y llevarlos a los canales de irrigado en la plantación de arroz cercana. Una vez allí, algunos de los soldados abusarían de muchas de las mujeres, y otros ejecutarían al resto de los prisioneros con sus bayonetas, cuchillos e incluso con sus propias manos mediante ahorcamiento. En total se calcula que perdieron la vida entre 347 y 504 personas, y hubiesen sido más, si no fuera porque en el momento justo apareció un héroe.

Thompson, que se encontraba piloteando un helicóptero Hiller OH-23 Raven junto a su copiloto Glenn Andreotta y su tirador Larry Colburn recibió la orden de radio de apoyar desde el aire a la Fuerza de Tareas Barker. Tras sobrevolar uno de los sectores del pueblo comenzó a sospechar que algo andaba mal, ya que nadie disparó contra el helicóptero durante su paso a baja altura. Prontamente volvería a sobrevolar el pueblo a menor altura, y es allí cuando vio algo que nunca olvidaría, decenas de cuerpos de niños y pobladores tirados sin vida en el pasto.

Incapaz de pensar que tal atrocidad fue cometida adrede por su país, la primer explicación que se le ocurrió fue el pesar que se trataba de fuego de artillería que erró a su blanco, e incrédulo de lo que estaba ocurriendo descendería aun más con su helicóptero hasta llegar a sólo unos pocos metros del suelo intentando ver que fue lo que acabó con la vida de éstas personas. Sin embargo, confirmaría la peor de sus sospechas al ver al capitán de la operación ejecutar a una mujer herida que se arrastraba por el suelo en sangre fría.

Prontamente intentó comunicar lo que estaba viendo al resto de los helicópteros con poca suerte, y rápidamente tras elevar su altura movimientos en los canales de irrigado llamaron su atención, se trataba de civiles, y éstos estaban muy cerca de una de las pilas de cuerpos que plagaban la plantación entera. Es allí donde Thompson se convierte en un héroe, decidido a que no iba permitir su ejecución desciende con su helicóptero cerca de éstos, pero el teniente Calley y sus hombres ya estaban sobre ellos. En ese instante se dio una conversación extremadamente tensa entre los dos:

Thompson: Qué está pasando, teniente.
Calley: Éste es mi asunto.
Thompson: Qué es esto. Quiénes son esas personas.
Calley: Sólo estoy siguiendo órdenes.
Thompson: Órdenes, órdenes de quién.
Calley: Sólo sigo…
Thompson: Pero son seres humanos, civiles desarmados, señor.
Calley: Mira Thompson, éste mi asunto. Estoy a cargo aquí. No te concierne.
Thompson: Sí, buen trabajo (en tono irónico)
Calley: Mejor te metes en tu helicóptero y te ocupas de tus asuntos.

Antes de que la charla entre éstos dos pudiese terminar, un grupo de soldados se acercó a los civiles y los ejecutó a sangre fría. Sabiendo ahora de qué se trataba todo, nada más ni nada menos que escuadrones de la muerte, Thompson volvió a su helicóptero y comenzó a ignorar todas las órdenes que llegaban a su radio sobrevolando el área en búsqueda de civiles. Es en ese momento cuando ve un grupo de personas intentando escapar del 2do pelotón de la Compañía C, y sabiendo que no había mucho tiempo para actuar aterriza su helicóptero entre los pobladores y los soldados, ordenado a su tirador que mantenga su ametralladora apuntada contra los soldados del 2do pelotón. Tras subir a las personas que estaban a punto de ser ejecutadas a su helicóptero logra transportarlas a un área segura lejos de la matanza, esa tarde haría lo mismo con varias otras de personas, incluso convenciendo a otros pilotos por radio de hacer lo mismo.

Thompson no sólo salvó a esas personas ese día, ya que al volver a la base logró que el teniente coronel Frank A. Barker ordené por radio un alto al fuego, sino que gracias a su reporte y el hecho de que intentó llevar lo ocurrido a los mandos más altos desembocó en que se cancelen operaciones planeadas de igual tipo contra los pueblos de My Lai 5 y My Lai 1. Con el tiempo, el piloto continuaría testificando sobre lo ocurrido, hasta llegar a testificar en el Congreso de los Estados Unidos, pero tristemente, y a diferencia de las películas donde hay un final feliz, los congresistas atacarían verbalmente a Thompson, llegando a que incluso el líder de la comisión, el demócrata Mendel Rivers, sugiriese que el piloto debería ser el único castigado por lo ocurrido, y prácticamente así fue, Calley y sus hombres sólo recibieron castigos figurativos y penas de unos pocos meses, en el caso de Calley, hallado culpable de 22 asesinatos, fue dejado en libertad tras que Richard Nixon firmara un perdón presidencial en su favor. Peor aun, a medida que los eventos de ese 16 de marzo se fueron haciendo conocidos por el público general, Thompson comenzó a recibir amenazas de muerte e incluso llegó a encontrarse con animales muertos en su puerta ya que muchos lo consideraron como un traidor, sufriendo además de pesadillas y cayendo en el alcoholismo durante varios años. En 1998 Thompson y su tripulación visitaron nuevamente el poblado de Son My, donde se reunieron con varias de las personas que salvaron de una muerte segura, sus palabras fueron: “Desearía que ese día hubiésemos podido ayudar a más gente de la que ayudamos.”

Cómo los kanes mongoles encontraron un agujero legal para seguir matándose unos a otros

La realidad siempre supera a la ficción, y las puñaladas por la espalda, las trampas y las confabulaciones que había entre los líderes mongoles eran tales que dejaban cualquier cosa vista en Game of Thrones como un jugo de niños. Esto llegó a tal punto que las distintas confederaciones mongoles comenzaron a desangrarse unas a otras. Claro, los kanes se tenían más odio entre ellos que a sus enemigos externos, y preferían enfrentarse en el campo de batalla o batirse a duelo constantemente antes que ir a hacer la guerra afuera.

Juan de PlanoEs así que en agosto de 1246 un gigantesco consejo con docenas de príncipes, duques, kanes y sultanes de todo el mundo y miles de invitados se reunieron para asistir a la elección de un nuevo gran líder de los mongoles, Guyuk Kan. Entre los presentes se encontraba un fraile católico llamado Juan de Plano quien documentó extensivamente los ritos y los acontecimientos del evento, incluyendo los fastuosos regalos enviados desde las más lejanas tierras al nuevo gran kan. El fraile también llevaba consigo un regalo, dos cartas escritas por el Papa Inocencio IV con mensajes para Guyuk. Ciertamente, desde occidente se miraba a los mongoles con extremo temor. Rusia y Ucrania habían sido subyugadas hacia no mucho (en la imagen cabezal vemos la tortura de los príncipes eslavos), y las hordas mongoles se encontraban avanzando fuertemente sobre Medio Oriente (12 años más tarde, en 1258, los mongoles capturarían Bagdad, una de las capitales del mundo, masacrando a más de 1 millón de personas y destruyendo la Casa de la Sabiduría, una biblioteca que era incluso más grande que la Biblioteca de Alejandría). Ciertamente el Vaticano veía la caída de Polonia, Austria y Hungría como algo inevitable, por lo que intentó calmar la situación enviando las cartas como símbolo de paz, una especia de tregua (aunque no creas que las cartas eran sumisas, Inocencio IV literalmente llamaba a Guyuk un hereje que iba por el camino equivocado, si Guyuk no hubiese muerto tan tempranamente cuando cabalgaba en pie de guerra hacia Europa de una enfermedad, lo que desató una interna brutal entre los mongoles, la cabeza de Inocencio IV hubiese sido expuesta en la punta de una lanza).

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No obstante, lo más curioso que Juan de Plano documentó, fue el inusual agujero legal que los kanes menores encontraron para continuar matándose unos a otros. Para evitar justamente esto, uno de los Gran Kanes anteriores junto a un consejo de nobles habían pasado décadas atrás una ley bajo pena de muerte que prohibía a los kanes “desparramar la sangre noble sobre el suelo”. Ciertamente, al no poder matarse unos a otros, pararían las luchas internas…

Pero la ambición lo puede todo, y prontamente los kanes encontraron un “agujero legal”. La ley no decía nada sobre no terminar con la vida del otro noble, simplemente “no desparramar su sangre”. Por lo que prontamente comenzarían a capturar a sus enemigos y asesinarlos de manera tal que no larguen sangre.

Caldero mongolPor ejemplo, en el 1206, Jamukha, líder de los mongoles Khamag fue capturado por sus rivales y asesinado mediante “quebradura de espalda”, ni una sola gota de sangre derramada, por lo cual su ejecución no fue ilegal. Lo más curioso es que el mismo Jamukha había ideado su propio método de matanza sin sangre con anterioridad, cuando en 1196 tras vencer en batalla a su joven hermano, Gengis, quien logró escapar por un pelo y que luego se convertiría en el más grande de todos los Kanes en la historia y uno de los cinco líderes militares más famosos en el mundo entero, asesinaría a todos los generales capturados sin derramar una gota de sangre: hirviéndolos vivos en aceite.

La leyenda que resultó ser cierta

El hombre lobo de AnsbachHay un aspecto particular en las leyendas y mitos de ciertas regiones del mundo que nos permite, más allá de ver particularidades culturales, observar la psicología y el pensamiento grupal de una cultura en cuestión. Aspectos que nos ayudan a comprender sus temores y anhelos en un tiempo particular dado. Sin embargo, muy pocas veces una leyenda nos puede servir para enterarnos de un evento singular y aterrador ocurrido en la historia. Es por esto que la leyenda del Hombre lobo de Ansbach es mi favorita, ya que la misma relata un hecho que en verdad tuvo lugar y el cual, por razones obvias, fuese reducido con el pasar de los siglos a un mero invento producto de la fértil imaginación de pobladores locales pasados en bebidas.

La leyenda, si bien existe modificada en sus distintas versiones, nos cuenta como en el año 1685, tras la muerte del Bürgermeister de Ansbach -el alcalde del pueblo- una seguidilla de asesinatos, primero tomando como victimas a piezas de ganado y luego directamente a mujeres y niños que se aventuraban a las cercanías bosque, tendría lugar llegando a aterrorizar al, en ese entonces, creciente pueblo de Ansbach. Los motivos para sospechar un castigo o maldición eran justificados, ya que ciertamente nadie en el pueblo tenía la conciencia limpia tras el asesinato del alcalde, persona que tras los años debido a su crueldad y avaricia había ganado el desprecio absoluto de todos. Asesinato que, según las creencias de la época, había desatado una maldición sobre el pueblo a manera de una bestia demoníaca cuya existencia solo tenía el fin de acabar con la vida de todos y cada uno de los residentes de Ansbach. Es así que determinados a acabar con la maldición un grupo de valientes pobladores se embarcaría en una odisea que los llevaría a enfrentarse con el oscuro e implacable invierno bávaro con el solo fin de enfrentarse y darle muerte a la bestia.

Si bien hasta aquí la historia parece una leyenda similar a tantas otras de la Europa central, la diferencia es que esta ocurrió verdaderamente, y la bestia en cuestión no era un ser mitológico, sino que se trataba de un enorme lobo salvaje que, empujado a cazar cerca del poblado debido a las duras condiciones de ese particularmente cruel invierno, terminaría devorando a varias personas desprevenidas. Tras días de persecución en la cacería, los cazadores, junto a sus grandes canes de caza, lograrían cercar al lobo, el cual, al verse sin salida, lucharía vanamente hasta su último aliento siendo atacado por los perros y atravesado por las lanzas de los cazadores. Una vez muerto, el animal sería vaciado, vestido con elegantes ropas de hombre y se le pondría una peluca, asegurándose también de mutilar su hocico con el fin de darle a su cabeza una forma más similar a la de un ser humano. Esto, obviamente, buscando representar en el lobo al mismo Bürgermeister, de quien se creía su espíritu, en venganza, había poseído a la bestia.

El hombre lobo de Ansbach

Es aquí, debido a la más que particular manera de festejar la muerte del animal, donde la travesía de un pueblo se convertiría en una popular leyenda a lo largo y ancho de Alemania, ya que tras vestir y preparar al lobo, su cuerpo sería paseado orgullosamente por la plaza del pueblo como si se tratase de un mismísimo triunfo romano; culminando en una misa en honor a las personas devoradas por el animal y acto seguido procediendo a colgar el cuerpo de la bestia en una horca como recordatorio, lugar en el que sería dejado durante un largo tiempo. Debido a que el frío clima de la región retardaría su putrefacción, prácticamente momificándolo, más de un visitante y viajero se terminarían sorprendidos ante tan particular vista, pensando que verdaderamente la gente de Ansbach había capturado a un hombre lobo. Los rumores e historias comenzaron a ir y venir y con el pesar de los años la leyenda del Hombre lobo de Ansbach se volvería infinitamente más popular y conocida que la verdadera historia detrás de los acontecimientos que tuvieron lugar en es frío invierno del 1685.

Como un accidente convirtió a un rey generoso en un tirano

Henry VIII y sus esposasUno de los sucesos más interesantes de la historia es el repentino cambio de personalidad sufrido por el Rey Henry VIII. Si bien al monarca se lo recuerda como uno de los mayores tiranos de la historia británica, uno se sorprende al estudiar su vida como en un principio, ese rey, que la historia plasmaría literalmente como una especie de cruza entre un demonio dantesco y un asesino serial, era al principio un hombre extremadamente culto, un renacentista amante de la ciencia y el arte en cuya corte se fomentaba y subvencionaba la razón, la literatura, la música y el estudio de la naturaleza. Sobretodo, sorprende como éste era mencionado en sus principios como un rey justo con el pueblo y muy generoso y de un día para el otro, como un monstruo tiránico.

No obstante, y para justicia de Henry, su personalidad tiránica no sea quizás su culpa, y se deba más bien a un daño cerebral que sufrió durante un serio accidente mientras participaba una justa. Es notable como todos los documentos de la época se sorprenden del literal e instantáneo cambio del monarca. Cambio que tuvo lugar el 24 de Enero del 1536, cuando se encontraba participando en uno de los tantos eventos deportivos que solía llevar acabo.

En este, tras una serie de exitosas pasadas, uno de los caballeros sería efectivo en su juego al derribar al rey de su caballo. La caída sería terrible, Henry se propinaría de cabeza contra el suelo y, para colmo, su caballo, que se había parado en las dos patas traseras, lo pisaría y luego, tras tropezar con el cuerpo inconsciente del monarca, caería sobre el mismo.

Henry VIIIHenry permanecería semi-inconsciente durante dos horas, y sus médicos lo creerían muerto en un principio ya que durante unos minutos no registraron respiración alguna -éste es hoy el mayor indicador que nos dice que, el hasta ése mismo entonces un rey generoso, sufrió un severo daño cerebral.- El Rey despertaría ante un nuevo mundo, ya no podría practicar más deportes, una de sus pasiones, ya que su pierna quedaría muy dañada, y prontamente engordaría en gran medida. No sólo su cuerpo se alteraría, sino que sus intereses variarían, dejaría de escribir poesías y baladas, algo que hacía con pasión anteriormente y su corte ya no sería tan renacentista. No sólo ordenaría penas mucho más severas para crímenes menores, sino que además, y a los pocos meses del accidente, ordenaría la ejecución de su esposa, Ana Bolena. Así, se volvería a casar varias veces más, ejecutando a todas sus esposas. Si bien dejaría todo tipo de actividad física de lado -Henry fue considerado hasta ese entonces como uno de los monarcas más atractivos y atléticos de Inglaterra- la comida se convertiría en su nueva pasión. Comiendo más de 13 veces al día prontamente llegaría a pesar unos 180 kilogramos.

Si bien muy posiblemente su personalidad se haya visto alterada por una combinación entre el golpe a la cabeza y su práctica invalidez tras el accidente, el que una vez fue un príncipe prometedor y admirado, terminó convirtiéndose en sinónimo de tirano y sangriento despiadado.

Curiosamente, y a diferencia de Julio César y Richard III, con Henry VIII Shakespeare no tuvo necesidad de exagerar en lo más mínimo.

El último día de Lavoisier

LavoisierLa ejecución del químico Antoine Lavoisier durante la Revolución Francesa fue uno de los eventos más tristes de la historia de la humanidad. No solamente por la injusta ejecución de un hombre inocente, sino porque, una vez más, significaría el triunfo de la ignorancia sobre la ciencia.

Antoine-Laurent de Lavoisier
es, con todo derecho, considerado como el padre de la química moderna. No sólo identificó y nombró elementos tan fundamentales como el hidrógeno y el oxígeno, y dio los primeros pasos en la comprensión de la Ley de conservación de la masa. Sino que además ayudaría a la humanidad a quitarse un poco de su ignorancia al fulminar la teoría del flogisto -la cual databa de los tiempos de la alquimia.- Entre sus otros logros también ayudaría con la construcción teórica del sistema métrico, investigaría y descubriría nuevos métodos más eficientes de combustión, y estudiaría en profundidad la respiración animal en conjunción a la calorimetría. Irónicamente, Lavoisier era abogado de profesión -aunque nunca ejercería.-

Por desgracia le tocaría viviría en una época convulsa y caótica, y a causa de su posición social ‘aristocrática’ -si bien poseía un buen nombre no era realmente rico, de hecho, muchas veces debió de trabajar para el gobierno para así poder solventar sus investigaciones- sería señalado como enemigo de la revolución por el Régimen del Terror, el cual, un año antes, en 1794, había suprimido a la Academia de Ciencias. Si bien Lavoisier fue exitoso en lograr que se perdonara de la guillotina a varios científicos extranjeros, como Joseph Louis Lagrange, a quien “sólo” se le linchó y se le quitaron todos los bienes, no así pudo salvarse él mismo de la barbarie.

Laboratorio de LavoisierJunto a otros 27 intelectuales Lavoisier sería acusado directamente por el cabecilla revolucionario Jean-Paul Marat, quien, con cargos realmente ridículos, como el de “adulterar tabaco,” ordenaría la ejecución del gran químico en un juicio sumario. Irónicamente, una decisión nacida del rencor, ya que años antes Lavoisier había rechazado una invención de Marat tildándola, aunque de manera cortés, de ridícula. Si bien se armaría un gran revuelo entre los detenidos, Lavoisier intentaría jugar una última carta desesperada:

A pesar del veredicto, el químico intentaría apelar, citando la importancia de sus investigaciones y la necesidad de finalizarlas, a lo que, en una de las frases más increíblemente tristes e ignorantes de la historia, el juez revolucionario le respondería:

“La República no necesita ni científicos ni químicos, el curso de la justicia no puede ser detenido”

Les lentilles ardentesEstudios de LavoisierEstudios sobre la respiración

Michael Malloy, un tipo muy duro

Gracias a Reddit me entero de la historia de uno de los tipos más duros de los que he tenido conocimiento: Michael Malloy.

1197-3.jpgMalloy era un vagabundo de origen irlandés de la década del 30 en New York, desafortunadamente, se rodearía de personas de mal pasar que, intentando sacar rédito de su muerte, lo pondrían bajo tres seguros de vida. Estos eran cuatro hombres apellidados Murphy, Marino, Pasqua y Kriesberg. Quienes esperaban cobrar un seguro casi equivalente a 60 mil dólares actuales.

El asesinato debía parecer una muerte natural, por lo que pensaron que una muerte por envenenamiento con alcohol, uno de los grandes vicios de Malloy, sería oportuna para así engañar a las aseguradoras. Marino, que tenía una tienda de licores y otros aperitivos, tendría la “buena bondad” de darle crédito infinito a nuestro duro héroe. Pensando que así, ante la posibilidad de tomar todo lo que quisiera, este moriría rápidamente.

Pero no fue así, y Malloy probó ser un Hércules del mundo moderno. Tras tomar reiteradas veces cantidades de alcohol que envenenarían a un hombre promedio durante varias semanas, el único efecto secundario que padecería sería el de irse a dormir por varias horas, sólo para levantarse y volver a tomar al poco tiempo. Esto comenzó a serle un gran gasto de dinero a Marino, por lo que convenció al grupo de mezclar la bebida de Malloy con anticongelante, intentando así asegurar una muerte que, muy al pesar de los malhechores, no llegaría. Tras el fallido intento, procederían a mezclar el vino de su víctima con veneno, e incluso le ofrecerían mariscos con alcohol -algo que los criminales creían venenoso-. Nada funcionaba, incluso linimento para caballos o trementina mezclada con vino lograban descomponer al Hércules neoyorquino. Ni siquiera un sandwich hecho a partir de sardinas podridas y fragmentos de hojas de afeitar.

1197-1.jpgTal fracaso los llevó a buscar otra solución y una noche de invierno en la que la temperatura logró descender a un promedio de -26ºC lo mojaron con grandes cantidades de agua y lo dejaron durmiendo en uno de los tantos parques de la ciudad. Pero ni el desgarrador frío pudo vencer a Malloy, quien al otro día volvió solo con un resfrio. Incluso intentaron atropellarlo con un taxi, sobornando a un taxista de nombre Harry Green a quien le pagarían $150 dólares si lograba matarlo. Tras emborracharse e inconsciente, Malloy sería llevado hacia un camino solitario, en el cual Green, tras tomar dos cuadras de aceleración con su taxi, le erraría al cuerpo de Malloy, asustados, lo llevarían a otro camino y allí sí lograrían atropellarlo. Creyéndolo muerto, lo abandonarían en ese lugar. Pero Malloy estaba vivo, y el “accidente” solo le costaría tres semanas de hospitalización a causa de su hombro y cráneo fracturados.

El final de Malloy desafortunadamente llegaría tras salir del hospital, cuando tras emborracharse uno de los criminales le tapara la boca con una manguera ahogándolo así. Pero por suerte, y gracias a una particular justicia poética, el matar a Malloy fue tan difícil que los criminales no dejaron de hablar de lo sucedido, haciendo que la noticia llegue a oídos de la policía y fueran así apresados. Uno sería condenado a cadena perpetua y el resto ejecutados en la silla eléctrica.

Enlaces relacionados
Artículo del New York Daily News sobre Malloy y sus asesinos
Artículo de Wikipedia sobre Malloy

El Panteón de cerebros de genios

Quizás algunos ya se han enterado de esta historia ya que ha sido escogida por Mind Hacks, el blog del excelente libro del mismo nombre escrito por Tom Stafford y Matt Webb que ya les recomendé varias veces en Anfrix. No obstante, la historia es tan apasionante y llamativa que he decidido realizar mi propia investigación.

1084-3.jpgEl panteón de cerebros
Los neurocientíficos rusos de mediados y principios del siglo XX estuvieron convencidos de la existencia de “patrones de genialidad” en el cerebro humano. Creían, que ciertos aspectos estructurales del mismo eran los responsables de diferenciar a un estúpido -según términos médicos de la época- de un físico o un matemático. Con esto en mente, el neurocientífico Vladimir Bekhterev, utilizaría su influencia durante el Congreso de Neurólogos y Psiquiatras de 1927 para proponer la creación de una colección denominada “El Panteón de cerebros”. Colección singular por demás, ya se encargaría de colectar los cerebros de grandes genios, con el fin de habilitar su estudio e investigación por generaciones futuras.

Irónicamente Bekhterev moriría pocos días después de la fundación del centro bajo “causas misteriosas” siendo registrada su muerte como un problema gastrointestinal y enterrado sin autopsia alguna -la causa real: se atrevió a diagnosticarle paranoia a Stalin-. Su pesado cerebro, de 1720 gramos, mientras tanto, se convertiría en la primer pieza de la colección.

La empresa sería retomada en 1928 por Vogt y varios otros investigadores, reorganizándose en el Instituto de Investigación Cerebral de Moscú. Prontamente una ardua cosecha de cerebros tendría lugar. Catalogados junto a una lista de logros y su respectiva biografía, los cerebros de políticos destacados, músicos y poetas, pero principalmente científicos -con una predilección hacia los matemáticos- irían siendo recolectados y tomarían morada en el lugar.

1084-1.jpgDistintos tipos de estudios serían realizados y compilados en una base de datos interna del instituto. Desde fraccionamiento en películas de porciones cerebrales, hasta estudios sobre fisiología e histología cerebral y estructurales. Siendo, desafortunadamente, perdidos varios de éstos documentos y una considerable cantidad de cerebros dañados a causa del mal cuidado con el paso del tiempo, especialmente durante la caída de la Unión Soviética.

No obstante, si algo puede acreditársele al Instituto, como remarca el mundialmente famoso Oliver Sacks, es que fue uno de los primeros centros de investigación neurológica en tener una perspectiva completamente biológica de la razón y la inteligencia humana, dejando de lado el sin fin de explicaciones metafísicas y espirituales que gobernaban la neurología occidental de los años 20s y 30s.

El último cerebro en engrosar la colección sería agregado en 1989, y pertenecería al famoso físico nuclear Sakharov, ganador de un premio Nobel en 1975. Según los registros del centro, podía leerse “Sakharov (1440g)”.

Nota curiosa: Una anécdota que quizás merece su tema propio, es el estudio realizado al cerebro de Lenin, tarea encargada al mismísimo Vogt unos años antes de la creación formal del instituto, y para la cual éste debería emplear más de un año con el fin de cortar el cerebro del susodicho en más de 34 mil finas películas y a su vez encontrar algo singular o genial en el mismo para dejar “contento al partido”.

Enlaces relacionados
– Investigando sobre el tema encontré a Kurioso, un blog que ha comenzado apenas hace unos días y que vale la pena tener en los marcadores (de este mismo blog, y aunque no esté relacionado, aprovecho para recomendarles el artículo ¿Cuánto medía Ernst Neufert?)

El largo viaje del cerebro de Einstein
Quizás al leer esto muchos recuerden la famosa historia del cerebro de Einstein. El cual, después de la muerte del despistado físico, se convertiría en si mismo en un objeto de investigación. Si no conocen la historia les recomiendo este artículo de Fogonazos.

Elefantes condenados a muerte

Nacida en 1875 y domesticada en el circo Forepaugh, Topsy, pasaría a la historia como uno de los pocos animales enjuiciados y condenados a muerte en un veredicto oficial. Durante su estadía en el circo debió de soportar todo tipo de abusos, su cuidador la obligaba a fumar habanos y todos los días recibía salvajes golpizas en las cuales cadenas y palos con clavos nunca faltaban. Cansada de estos malos tratos un día decidió decir basta a su manera y en un ataque de ira arremetió contra el personal del circo, matando a tres hombres entre los cuales se encontraba su desalmado entrenador.

Tras debatir como se la condenaría y enfrentar infinidad de protestas de la ASPCA -American Society for the Prevention of Cruelty to Animals- el gobierno contactó a Thomas Edison para que de una opinión. Edison, que en ese momento se encontraba luchando por imponer su estándar eléctrico basado en la corriente continua, sugirió que la mejor manera era electrocutar a la elefanta utilizando corriente alterna. Tras comer una última cena de zanahorias, su comida preferida, tal como indicaba la ley estatal, Topsy fue ejecutada por electrocución en 1903. Edison que también estaba incursionando en el mundo del cine filmó el evento:

La poderosa Mary
Otra trágica historia de abuso animal ocurre en el circo Sparks World Famous Shows, en el cual Mary, una elefanta asiática maltratada y abusada, en un ataque de ira arremete contra un asistente novato recientemente contratado de nombre Red Eldridge en Kingsport. Testigo del hecho un herrero quiso tomar venganza y realizó 12 disparos contra Mary, pero no tuvieron mucho efecto. Al pasar unos días del accidente los periódicos sensacionalistas comenzaron a inventar historias de Mary en las que aseguraban que ésta había asesinado a varios hombres en el pasado. Como es lógico el miedo creció, Mary se volvió famosa, y Charlie Sparks, el dueño del circo y oportunista desalmado, decidió aprovechar la fama de la elefanta realizando un juicio y ejecutándola en un evento pago.

El 13 de Septiembre de 1916 fue llevada entonces al complejo ferroviario de Erwin, y ante un público de 2500 personas ejecutada por ahorcamiento tras un juicio. Dado su peso en el primer intento se rompió la cadena, por lo que Mary cayó al piso rompiendo sus patas traseras. Tras media hora se le puso otra cadena reforzada y transcurridos unos 10 minutos de agonía Mary dejó de existir.

Chunee
Tras trabajar varios años como elefante de circo en Londres, Chunee llegó a conocer a varias personalidades, entre ellas Lord Byron quien se sorprendió con la inteligencia del animal. Desgraciadamente para 1826 una infección en uno de sus colmillos comenzó a causarle un dolor de muelas tan grande que su carácter se tornó violento. Esto llevó a que en una actuación saliera corriendo y matara a uno de sus cuidadores. Tras la tragedia se le declaró insano y se le ordenó morir bajo un pelotón de fusilamiento como indicaba la ley. Con este motivo un destacamento fue enviado al circo. Desafortunadamente 152 disparos de mosquete no fueron suficientes como para matarlo, ya que su dura piel prácticamente repelía las primitivas balas. Sufriendo por los agudos gritos del elefante su cuidador principal decidió terminar rápidamente con su vida y utilizando una pesada espada rebanó su cuello.

El origen de la mala suerte del número 13, Martes 13 y Viernes 13

El número 13 y los días viernes no siempre fueron considerados como portadores de mala suerte. Para los romanos el 13 era un número armónico y decorativo, de hecho, Julio César solía decir que el 13 era su número de la suerte ya que fue gracias a la Legión Decimotercera que éste alcanzó la gloria y el poder. Igualmente el día viernes era muy prestigioso, e infinidad de matrimonios y declaraciones de amor eran festejados, ya que estaba dedicado a Venus -Afrodita para los griegos- la Diosa del Amor.

¿Y por qué el Viernes 13 es tan temido?
Muchos creen erróneamente que es una mezcla de dos símbolos malditos. Por un lado el número 13 siempre fue mal visto por la cultura judeo-cristiana ya que para la Cábala son 13 los espíritus malignos; en el Apocalipsis, su capítulo 13 hace referencia al anticristo y a la bestia. Y en la Última Cena Judas fue el decimotercero en ocupar la mesa. Por el lado del Viernes, Jesús fue crucificado un día Viernes y Eva le dio la manzana a Adán en… adivinaron… un día Viernes.

El verdadero origen del Viernes 13
La ejecución de los templariosSin embargo su origen es otro. La Orden de los Templarios fue uno de los primeros sistemas bancarios internacionales de la historia. Su habilidad para guardar bienes y propiedades llevó a que miles y miles de personas confiaran en ellos, razón por la que amasaron con el tiempo un gran tesoro. Tras una gran guerra contra Inglaterra el Rey de Francia, Felipe el Hermoso, había quedado en una situación económica desastrosa, por lo que se aprovechó de su ejército para “recolectar” oro. Primero le sacó todos sus bienes a los judíos y los echó de Francia, sin embargo necesitaba aun más oro, por lo que ideó una estratagema para acusar injustamente a los Templarios y enjuiciarlos. Es así que el Viernes 13 de Octubre de 1307 comienzan a ser arrestados por toda Francia y los bienes que guardaban incautados por el ejército. Todo el mundo sabía que esta era una movida extremadamente injusta y que las difamaciones eran mentira pura, sin embargo nadie se animaba decirlo. El rey, sabiendo que si solo les quitaba sus bienes y los dejaba marchar éstos muy posiblemente tendrían una posición moral muy superior y ganarían partidarios, obligó al Papa Clemente V -que era su títere y había sido instalado a la fuerza por el mismo Felipe años antes- a que los declarara herejes, por lo que cientos de Templarios fueron quemados por toda Francia.

Siete años más tarde se condena a muerte a los dos últimos templarios con vida, el Gran Maestre Jaques deMolay y Godofredo de Charnay las dos figuras más importantes del Temple, y a la vez famosos por su honradez. Antes de morir el Maestre pidió que se le aflojen las manos para rezar, y en su rezó pidió una venganza por tan injusta condena bajo las siguientes palabras: “Dios vengará nuestra muerte, con esta convicción yo muero”. Acto seguido fueron quemados.

Jaques de MolaySolo un mes tras pasar la condena el Papa Clemente V, quien los había declarado como herejes, muere atragantado con un higo; al poco tiempo sigue Nogaret, autor material de la condena, y tras 8 meses el Rey Felipe cae de su caballo quedando paralítico y muriendo en una gran agonía. La maldición no terminaría aquí, e irían cayendo uno por uno los descendientes de la línea sanguínea de Felipe, al punto que para 1328, unos 14 años después del asesinato de los Maestres, ya no quedaba ningún heredero de Felipe y la Dinastia de los Capetians desaparecía tras 300 años de reinar sobre Francia.

Como es de imaginar esto impresionó a tal punto a la población que “La maldición de Molay” se extendió por toda Francia y posteriormente a Portugal y los países de Europa del Norte, así como también, pero en menor grado, a algunas partes de España y Grecia. Es entonces que se considera al Viernes 13 como maldito.

El Martes 13
Europa del Sur tiene su propio día maldito. El Martes como día de mala suerte en el que la gente no debe “ni casarse ni embarcarse” . No hace referencia a ningún evento en especial, sino que simplemente al ser éste el día de Marte -Dios romano de la Guerra- con el tiempo se fue considerando como el día diabólico. De hecho muchos autores medievales temían llamarlo por su nombre y lo referenciaban como “el pequeño maléfico”. Posteriormente se fue ligando con el número 13, y se comenzó a considerar como el “Día en el que aparecerá la Bestia” y de hecho muchas personas del medioevo estaban completamente seguras de que el Apocalipsis ocurriría un Martes 13.

El iridio y los asesinos

El iridio, de color blanco-amarillento, posee una de las mayores densidades de todos los elementos conocidos y a diferencia del osmio, el más denso de todos los elementos, es relativamente fácil de obtener en el mercado. El mismo fue descubierto en 1803 por el químico Smithson Tennant y es un elemento tan denso que de hecho un pequeño cubo de unos 30 cm de lado llega a pesar unos 650 kilogramos. Entre otras ventajas presenta la de ser uno de los metales más resistentes a la corrosión, pero entre sus desventajas se encuentra la de ser quebradizo a causa de los fuertes enlaces que componen su estructura molecular. Además de lo mencionado anteriormente su dureza complica su maleabilidad, por lo que es a la vez uno de los metales menos utilizados en la industria.

si bien no encontró gran uso en la industria, si lo hizo entre los asesinos profesionales del siglo XIX, quienes utilizaban pequeños y pesados bastones de iridio para matar a sus victimas de un certero golpe en la sien. Estos bastones se convertían en una muy eficiente herramienta ya que permitían matar silenciosamente de un fuerte golpe en la nuca y a su vez su relativamente pequeño tamaño los hacía fáciles de ocultar y transportar. Por supuesto que no eran matones cualquiera sino asesinos de alto rango que se dedicaban al aseinato de jueces, empresarios y políticos. Hoy en día una de las pocas barras de iridio utilizadas por asesinos que aun se conservan está siendo expuesta en el museo de Ripley.

Encuentro cercano

Un grupo de fotógrafos se encontraba en el medio de Ruanda tomando fotografías, de golpe y porrazo se les aparece un tremendo gorila de espalda plateada de unos 200 kilos y camina entre ellos, hace una pausa los mira y se va. No se ustedes, pero a mi me pondría los pelos de punta. Esto me hizo recordar un concepto que me planteó un veterinario del zoo del que me hice amigo hace unos años, algo así como que en la naturaleza hay una regla: mientras más grande más calmo. Investigando un poco confirmé que, de hecho, los primates más chicos son los más violentos mientras que los gorilas para que ataquen primero deben ser amenazados.

Para saber más sobre los gorilas y la desmitificación de su agresividad te recomiendo leer sobre Dian Fossey, la zoóloga y naturalista que dedicó varios años a estudiarlos y a convivir con ellos. Famosa por el brutal asesinato que terminó con su vida, cometido por los locales quienes la veían como una amenaza a su industria de explotación de los simios.

De la inexistencia de la objetividad

En el siglo XVI Dinamarca invade Suecia bajo el mando del rey Christian II. Rápidamente vencidos por las fuerzas dinamarquesas la nobleza y episcopado sueco, fieles al gobierno independentista, son traicionados y asesinados por el mismo Christian II, quien deseaba convertir a Suecia en una provincia. El rey de Dinamarca logra esta victoria con una falsa promesa de amnistía, la cual fue utiliza como excusa solo para poder arrinconarlos en Estocolmo y luego ejecutarlos. Este incidente desencadenaría un odio inmenso entre ambas naciones. Odio que se expandiría por varios siglos y se traduciría en guerras sin mucho justificativo más que el de eliminar completamente de la existencia al otro. De hecho, la imagen en el cabezal representa otra de las tantas guerras entre Suecia y Dinamarca en el siglo XIX.

Hoy en día los suecos al referirse a Christian II lo hacen como “Christian el Tirano”, mientras que los dinamarqueses lo recuerdan como “Christian el Bueno”; las diferencias se extienden incluso a la manera en la cual el suceso fue denominado. Los suecos lo hacen como “El baño de sangre de Estocolmo” mientras que los Dinamarqueses, a veces, lo recuerdan como “Las campanadas de Estocolmo” (por los campanazos que dieron luego de las ejecuciones).

Por cierto, para los aficionados a la ciencia ficción: en Star Trek TNG hay un capítulo en el cual se habla de un conflicto entre los Klingons y los Romulanos, en el mismo se muestra como dependiendo de la facción un evento histórico tomaba un significado, mejor dicho un sentido, completamente diferente al interpretado por el otro grupo. Los Klingons recordaban los sucesos como “La Masacre de Kithomer”, mientras que los romulanos lo hacían como: “Las Campanas de Kithomer”. Una muy buena referencia histórica.