La sociedad secreta de los Duk-Duk

El pueblo de los Tolái posee una de las formas de gobierno y administración de castigos más interesantes y únicas en el mundo. La justicia, las decisiones importantes y decisiones que afectan a la comunidad son tratadas en una sociedad secreta donde las danzas y las discusiones se mezclan de manera indivisible. Durante siglos los rituales, trajes y costumbres de la sociedad Duk-Duk fueron mantenidos en el más absoluto secreto, incluso bajo la pena de muerte ante la menor indiscreción. Ésta celosía por mantener todo dentro de la sociedad llegó a su ápice cuando las fuerzas del Imperio Británico llegaron a Papúa Nueva Guinea y comenzaron a inmiscuirse en los asuntos de las culturas nativas de las islas.

Por supuesto, el hecho de que los adultos tolái se reuniesen en secreto y, según testigos, vistiesen trajes extraños con los cuales realizaban distintas danzas en lo profundo de las islas alertó a las autoridades coloniales quienes veían en éstas actividades una amenaza a su control sobre las islas. Por dicha razón tomaron a los tolái como una amenza seria y enviaron investigadores para determinar qué ocurría durante esas reuniones secretas.

Los investigadores finalmente lograron traer luz sobre la sociedad Duk-Duk, en ésta, miembros de la sociedad vestían dos tipos de trajes y máscaras distintas: los duk-duk utilizaban máscaras sin rostro, que según las creencias de los isleños atraían espíritus masculinos; y los tubuan utilizaban máscaras con grandes ojos y finas bocas alargadas, las cuales creían lograban atraer espíritus femeninos. Vestidos con dichos trajes, entonces, danzaban para así ser “poseídos por los espíritus de sus ancestros” mientras que los jefes de las tribus discutían la necesidad de impartir castigos a ciertas personas que habían roto la ley entre otras decisiones y medidas. Una vez terminada la danza, los chamanes daban el visto bueno confirmando la posesión y es aquí donde el aspecto cultural y sociológico más interesante de la sociedad tenía lugar. Tanto los duk-duk como los tubuan ahora actuaban bajo la influencia del espíritu que los poseía, por lo que no se podía culpar a la persona de carne y hueso por las acciones que cometía durante su estado de posesión. Es así que éstos recorrían las islas “administrando justicia” y las sentencias previamente establecidas por los jefes tribales durante el ritual. Muchas veces la sentencia podía llegar a ser la muerte. Sin embargo, como el verdugo no era dueño de sus acciones, según los chamanes al menos, éste no podía ser culpado por el asesinato o sentirse culpable por el mismo.

Más allá de los intentos coloniales por destruir la práctica y sobretodo las misiones cristianas que prácticamente borraron y reemplazaron las culturas nativas de Papúa Nueva Guinea, la sociedad Duk-Duk aun sobrevive al día de hoy, aunque a duras penas y más como una atracción turística que como ente de gobierno y justicia, ya que la mayoría de los tolái son cristianos y no aprueban los rituales de posesión.

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