Tierra de nadie

En el planeta tierra, además de los territorios nacionales convencionales, existen varios otros tipos de tierras. Desde las míticas tierras incógnitas, territorios legendarios producto de la imaginación cultural, hasta las denominadas tierras de nadie. Es decir, tierras que no pertenecen a ningún estado o nación del mundo, y son territorios sin gobierno o dueño alguno, por lo tanto, de nadie.

Lo anterior nos lleva a realizarnos la siguiente pregunta: ¿Aún existe en el mundo moderno una terra nullius?, esas tierras de nadie como su definición técnica en latín lo indica que, literalmente, no pertenecen, al menos de manera legal y con reconocimiento internacional, a ningún estado. Curiosamente sí, aun existen, y aunque no tan comunes como hace uno o dos siglos atrás, en el mundo de hoy encontraremos dos tierras perdidas y libres de una bandera.

Los antecedentes

La denominada como decisión Mabo, la cual tuvo lugar durante la colonización de Australia, resolvió que las tribus de aborígenes del estrecho de Torres podían, si así lo deseaban, reclamar titularidad sobre distintos territorios ancestrales, siempre así que, obviamente, puedan demostrar una relación de índole “estrecha y continuada” a nivel cultural e historico con las tierras solicitadas.

Es así que En 1993, el gobierno australiano promulgó la Ley de Derechos Territoriales Aborígenes, en buscando así armonizar y estableció así mismo un tribunal para dar validez a los títulos sobre las tierras y para además definir compensaciones, en caso de que se considerara que las peticiones de los aborígenes habían expirado.

La decisión Mabo marcó un antes y un después, ya que daba un ente de caracter soberano a varias «tierras sin dueño» que pertenecían de manera de facto a Australia. No obstante, y como veremos, en el mundo hay tierras que no son clamadas por ningún país.

Moresnet

La creación de la tierra sin dueño de Moresnet tuvo origen tuvo lugar tras el histórico Congreso de Viena del año 1815, cuando, a causa de las interminables guerras de finales del siglo XVIII, el mapa europeo se vio redistribuido en gran medida. De estas contiendas, la más feroz tuvo lugar entre Prusia y Holanda. Si bien se acordó con bastante celeridad el trazado de la nueva frontera, una pequeña región ubicada en Moresnet, la cual contaba con la mina de zinc de Vieille Montagne, casi lleva a la guerra a ambas naciones.

Su origen tuvo lugar tras el Congreso de Viena de 1815 cuando, a causa de las interminables guerras de finales del siglo XVIII, el mapa europeo se vio fuertemente redistribuido. De estas contiendas la más feroz tuvo lugar entre Prusia y Holanda, y si bien durante el congreso se acordó con bastante celeridad el trazado de una nueva frontera para así alcanzar la paz, una pequeña región ubicada en Moresnet, la cual contaba con una mina de zinc en la zona de Vieille Montagne, causó tal fricción entre ambos poderes que el tratado de paz fue puesto en peligro. Por fortuna, una rápida resolución tuvo lugar cuando ambos decidieron que ninguno de los dos se quedaría con la pequeña región en disputa.

Gracias a esta resolución, entonces, la mina pasó a formar parte de un territorio neutral sin dueño alguno. Si bien en un principio fue administrado por enviados de ambos reinos, a los pocos años, el territorio formó su propio pequeño gobierno dando así origen a una tierra de nadie sin dueño estatal alguno.

Puedes leer más sobre Moresnet, su historia, y como esta pequeña región se convirtió en territorio de casinos sin regulaciones, espías y el lugar favorito de entusiastas del internacionalismo en el siguiente artículo: Moresnet, la tierra de nadie que no perteneció a ningún país.

Ver oficiales de cuatro naciones en Moresnet era algo muy común:

Oficiales de aduana alemanes, holandeses y belgas en el "Punto de los cuatro países".
Oficiales de aduana alemanes, holandeses y belgas en el «Punto de los cuatro países».

La tierra de Marie Byrd

Si bien más de un millón y medio de kilómetros cuadrados de tierras completamente salvajes y ocho regiones costeras pueden sonar como un sueño para cualquier estado deseoso de ampliar sus territorios. Marie Byrd es quizás una de las regiones más remotas y de difícil acceso en el planeta.

Ubicada en la Antártida, al este del mar de Ross, esta península helada está a su vez rodeada por infinidad de islas y fragmentos de icebergs. Por lo que llegar a la misma es toda una travesía, siendo casi prohibitivo el mantener una ruta de suministros lo suficientemente grande como para poder así albergar un campamento estable y declarar a la región, según ley internacional, como propia.

El lugar donde nunca llueve: cerca a Mary Byrd se encuentra un lugar muy particular y singular, los Valles Secos, un desierto antártico en el cual no lleve hace unos dos millones de años.

Si bien hubo campamentos en la misma, como el establecido por la Unión Soviética y las expediciones del 2004 al 2006, todos fueron parte de expediciones científicas temporales. Razón por la cual, al día de hoy, Mary Byrd no pertenece a ningún país.

Razonablemente hay quienes argumentan que la división territorial de la Antártida es ilegal y, en realidad, el continente entero es una terra nullius

Fotografía de una de las últimas expediciones a la Tierra de Marie Byrd:

Fotografía de un campamento.

El desierto que nadie quiere

Bir Tawil -pozo de agua- es un caso extremadamente particular. Ubicado al sur de Egipto y al norte de Sudán, región famosa por sus cuantiosas pirámides las cuales superan en número a las egipcias, el mismo es un cuasi-trapezoide de unos 2060 km² no deseado ni por Egipto ni por Sudán, de hecho, ambos países se lo quieren adjudicar al otro.

Esto, no obstante, no se debe a un caso único de bondad ni a ningún otro factor en detrimento de Bir Tawil, sino que es parte del esfuerzo de ambos países por la puja de una región más grande.

Egipto desea dejar como definitiva la línea fronteriza trazada en 1899, lo que haría que Bir Tawil quede como territorio sudanés mientras que el triángulo de Hala’ib, una tierra más extensa y rica en suelo quede en su poder.

El trapezoide en cuestión es Bir Tawil en el norte de África, la región que nadie quiere:

Sudán, sin embargo, quiere hacer honrar la frontera trazada en los tratados de 1902, que lograría lo mismo pero en su favor, Hala’ib para Sudán y Bir Tawil para Egipto.

Fragmento de un mapa de África.

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Varias imágenes tomadas durante una de las expediciones a la Tierra de Marie Byrd.