El mundo visto desde el espacio

Muchos paisajes del mundo vistos desde el aire y ciertamente desde el espacio nos recuerdan visualmente a obras de arte abstractas. Por ejemplo, en Yunnan, China, existe un conjunto de terrazas de arroz las cuales, vistas desde el aire durante el atardecer, se asemejan bellas y gigantescas acuarelas. A continuación hablaremos sobre uno de estos lugares, Dasht-e Kavir, el desierto que visto desde el espacio parece una pintura al óleo.

Dasht-e Kavir

Ubicado en el centro de Irán, la rareza de su topografía es el producto de uno de los climas más extremos en la Tierra. Y no es para menos ya que Dasht-e Kavir es uno de los territorios más secos del mundo al no recibir lluvias durante la mayor parte del año.

Lo anterior, combinado a las altas temperaturas que lo azotan, las cuales pueden llegar en ocasiones a tocar unos inclementes 70 grados centígrados, lleva a que su superficie se seque, creando en el proceso enormes y uniformes «baldosas de sal».

Fotografía aérea de Dasht-e Kavir.
El desierto de Dasht-e Kavir en Irán, uno de los lugares más secos y extremos del mundo.

Al estar ubicado entre distintas formaciones montañosas, las corrientes de vientos que lo cruzan adquieren una ruta regular. Dando como resultado resultado la irregular y hasta podríamos atrevernos a decir «surrealista» superficie que lo conforma. Esto, principalmente, puede observarse en los «ojos» circulares hallados en toda la extensión de Dasht-e Kavir.

Todo lo anterior ha moldeado y modificado la topografía y los accidentes geográficos de este singular desierto iraní para que se asemeje a los trazos de una pintura surrealista al oleo. Ciertamente uno de los lugares más singulares y curiosos del planeta tierra, el cual ya de por si es uno de los lugares más curiosos del sistema solar.

Fotografía aérea de Dasht-e Kavir.
El desierto de Dasht-e Kavir en Irán, uno de los lugares más secos y extremos del mundo.

El rey de todos los desiertos

Si bien el Sahara es famoso por su extremo clima y peligrosa geografía, hay un desierto que lo hace palidecer. El desierto de Atacama no solo posee montañas y caídas que pueden llegar a perder al montañista más experto, sino que además es oficialmente el lugar más seco del mundo, con un nivel de lluvias de .01 cm por año -para darnos una idea en Francia caen aproximadamente 200 cm por año-.

No obstante, y dicho lo anterior, estos niveles de precipitaciones parecen un mar cuando los comparamos con el lugar donde menos llueve en el planeta tierra. Los Valles Secos de McMurdo en la Antártida, el lugar donde no llueve desde hace 2 millones de años.

Los desiertos de sal

Tan extrema es su sequía que las rocas presentan un patrón de erosión único en el mundo y las profundas grietas de la superficie son centenarias, ya que incluso, en algunas de sus regiones cercanas a los Andes, no ha llovido desde hace 400 años.

En la imagen a continuación podemos ver uno de los famosos «lagos de sal». Este fenómeno se da principalmente en el salar de Uyuni en Bolivia. Un desierto de sal de 10 mil kilómetros cuadrados de superficie donde la sal forma un gigantesco espejo en el cual el cielo se confunde con el suelo.

Fotografía del salar de Uyuni.
El cielo reflejado en el cielo en el El salar de Uyuni.