Templos dorados

Era relativamente normal en Oriente encontrar templos laminados en oro o completamente cubiertos en gemas. Tristemente, las distintas crisis y guerras llevaron a la desaparición de la gran mayoría de éstos, sin embargo, uno ha logrado permanecer ileso y continuar rampante ante la prueba del tiempo: Kinkaku-ji, el Templo del Pabellón Dorado.

El colonialismo y los templos

El bello lago que rodea al Pabellón Dorado.
El bello lago que rodea al Pabellón Dorado.

Lo anterior se debe a dos razones. En primer lugar en Japón muchas de las empresas que construyeron dichos templos hace siglos aun continúan en operaciones en el día de hoy. Por ejemplo, en el pasado hemos hablado sobre Kongo Gumi, una constructora de templos de 1400 años de antigüedad que se fundió en el año 2006 debido a una burbuja inmobiliaria originada en los Estados Unidos.

Por otro lado, Japón nunca fue conquistado por los poderes europeos durante la época del colonialismo, razón por la cual sus templos fueron preservados, algo que no fue el caso en gran parte de China o India, países en los cuales los invasores de Europa destruían los templos por sus riquezas. Los mercenarios de la Compañía Británica del as Indias Orientales eran famosos por ir con sus cuchillas para arrancar las gemas de los templos, incluso hay cartas de oficiales también británicos durante la Levantamiento de los bóxers comentando sobre el saqueo del Jardín Imperial de Yuanming Yuan, y como estos, al no poder saquear el inmenso palacio antes de retirarse, decidieron quemarlo como castigo a la población.

El Templo del Pabellón Dorado

Construido en estructura de madera y chapado en laminas de oro puro, durante el siglo XIV en las afueras de lo que hoy es la populosa Kyoto, el mismo tuvo primeramente la finalidad de servir como lugar de retiro al Shogun Ashikaga Yoshimitsu y posteriormente, tras la muerte del Shogun, como templo Zen de los Rinzai.

El Templo del Pabellón Dorado, como es conocido informalmente, al igual que otras grandes obras arquitectónicas a lo largo de la violenta historia por el poder en el Japón, se vio amenazado por varias guerras. Incluso, llegando a ser quemado dos veces durante la Gran Guerra de Ōnin, para luego ser reconstruido gradual y pacientemente.

Detalle de Kinkaku-ji, el templo laminado en oro.
Detalle de Kinkaku-ji, el templo laminado en oro.

La desgracia recaería sobre el templo en 1950, cuando un monje que sufría de disturbios mentales lo prende fuego. Su madre, consternada, comete el suicidio -algo que ha traído varias leyendas sobrenaturales a la ya rica mitología que rodea al templo, llegándose a decir que durante ciertas noches invernales es posible escuchar el llanto de la mujer-. La reconstrucción y restauración duraría varias décadas, siendo finalizada recién en 1987.

De tres pisos de altura y rodeado por varios islotes adornados con todo tipo de flores y esculturas budistas, la verdadera belleza del templo se puede observar al atardecer, cuando es completamente reflejado por el estanque verde sobre el que ha sido construido.

Detalle del segundo piso completamente laminado en oro del templo dorado.
Detalle del segundo piso completamente laminado en oro del templo dorado.

El proceso de laminación de Kinkaku-ji

Si bien para laminar un adorno en oro se utiliza electromagnetismo, en el caso de Kinkaku-ji el proceso se realizó utilizando relativamente gruesas láminas oro puro y el trabajo de artesanos que adaptaron, utilizando martillos de madera y tacos, dichas láminas a las formas del edificio.

Sripuram

La india es famosa por sus templos únicos y asombrosos. Desde el templo de Ellora, un templo completamente tallado en la roca de una montaña, hasta el templo de Chand Baori, un templo que es básicamente una escalera gigantesca de 3500 escalones. Por esta razón, no es sorpresa que también tengan el templo dorado más grande del mundo.

Si bien no es un templo ancestral sino más bien una construcción moderna que intenta capturar la gloria de los grandes tiempos dorados hindúes de antaño, el parque espiritual de Sripuram en Thirumalaikodi, sur de la India, posee la estructura laminada en oro más grande del mundo.

El templo, además de estar laminado con láminas de oro, las cuales en su totalidad suman varios kilogramos, posee pequeñas estatuas y artefactos de oro macizo, incluidas enormes coronas de más de un kilogramo. El templo no es específico a una sola religión, y contiene figuras y pasajes tanto budistas como de las religiones cristiana y musulmana entre otras.

Detalle exterior del templo Sripuram en la India.
Detalle de Sripuram en la India. El templo laminado en oro más grande del mundo.

Fiebres del oro

El oro ha obsesionado a la humanidad desde tiempos ancestrales, como es el caso de las denominadas «fiebres del oro». Durante la década del ochenta, en Brasil, una de estas fiebres del oro tuvo lugar y esto llevó a causar un fenómeno denominado como «el hormiguero humano«, en el cual decenas de miles de personas desesperadas se lanzaron a las tierras lodosas de la región con la esperanza de hallar partículas del deseado metal.