Imaginemos por unos instantes el siguiente escenario: nos encontramos tranquilamente buceando por las coloridas profundidades de las costas de Puerto Rico y, de repente, como salido de la combinación de una novela de Julio Verne y un mapa de Sebastian Münster, nos encontramos con un gigantesco cerebro nadando en el agua el cual además responde a nuestros movimientos.

Coral cerebro del tipo Diploria labyrinthiformis.
Coral cerebro del tipo Diploria labyrinthiformis.

Si bien este sería un excelente inicio para una película de terror, esta experiencia no tiene nada de fantasioso, ya que es exactamente lo que podría llegar a pensar un buzo que, sin conocerlos de antemano, se topase con un fantástico coral cerebro, una de las maravillas del océano y uno de los animales de forma más interesante.

De la familia de los Mussidae y Merulinidae, este animal cuyo tamaño varia del metro al metro y medio en promedio, se caracteriza por su curioso parecido con un cerebro humano, de aquí lógicamente se desprende su nombre de coral cerebro.

Otra de las curiosidades relacionadas con el mismo, es que es uno de los “matones” del mundo de los corales. El crecer lentamente se ve imposibilitado de colonizar grandes cantidades de territorio, como lo hacen los corales ramificados, pero su fortaleza le hace posible despedazar otros corales más débiles.

Debemos notar que no existe un coral cerebro en particular, sino que hay varias especies que se asemejan a un cerebro humano como la Diploria clivosa, la cual puede encontrarse en las aguas cercanas a las islas de San Salvador en las Bahamas, o la Diploria strigosa, la cual se puede encontrar en las aguas cercanas a las costas de la Florida o la Diploria labyrinthiformis, comúnmente hallada en las aguas cercanas a Puerto Rico. También hay varias especies de coral cerebro cerca de las costas australianas.

No obstante, la que más nos llama la atención es la Diploria labyrinthiformis, ya que este singular ser, además de tener un patrón similar al de un cerebro humano, generalmente toma la forma de una pelota redondeada y más aplanada en la base o su parte inferior, lo que la hace además similar en su forma a un cerebro humano.

Estos seres existen en varios colores distintos, generalmente con coloraciones poco saturadas. Los hay rojizos y anaranjados, los hay amarillos e incluso los hay de color blanco y otros de color verde.

Coral cerebro.
Coral cerebro del Caribe, cercano a las costas de Puerto Rico.

Los corales cerebro poseen además pequeños tentáculos en su base con los que atrapan a sus alimentos por las noches. Son a su vez resistentes a las mordidas de la mayoría de los peces, y su capa exterior, es decir la capa que aparenta las rugosidades de un cerebro humano, es por lo general dura y muy resistente al daño causado por las tormentas.

Varios de estos corales pertenecen a los cnidarios, un filo de 10 mil especies de animales que muchas veces se asemejan, en su forma, a las plantas. Esto último es muy similar a los crinoideos, animales carnívoros que han evolucionado para tener formas que asemejan a las de las plantas acuáticas. Hemos hablado sobre los crinoideos en este artículo.

De manera asombrosa quizás su característica más llamativa es que es común que un coral cerebro llegue a vivir alrededor de unos 900 años, es decir nueve siglos. En efecto, hay corales cerebro en la actualidad que estaban vivos durante la Edad Media.

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