Sueños victorianos

En el pasado habíamos hablado sobre el que fue quizás uno de los más alocados proyectos de la ingeniería victoriana alguna vez pensados. El túnel transatlántico ideado por el ingeniero británico del siglo XIX Alexander Stanhope St. George tras viajar a Nueva York y haber vislumbrado el puente de Brooklyn, estructura que los fascinó en gran medida. Asombrado por esta maravilla de la ingeniería, Stanhope St. George se obsesionó con conectar ambas metrópolis a través de un túnel por debajo del océano Atlántico. Si bien, lógicamente, nunca lo concretó, casi un siglo más tarde uno de sus descendientes le rindió homenaje a manera simbólica con el «Telectroscopio».

A continuación hablaremos sobre este singular homenaje.

El Telectroscopio

En el siglo XIX Alexander Stanhope St. George intentó crear un túnel transatlántico. Si bien Stanhope St. George nunca concretó su sueño, sería uno de sus descendientes, Paul St. George, quien lo concretara, al menos simbólicamente. A diferencia de la versión original, la imagen no se proyecta a través de un túnel fí­sico, como lo deseaba Alexander, sino que lo hace mediante una conexión de fibra óptica y cámaras de alta definición.

Un grupo de niños acercándose a la pantalla del Telectroscopio.
Un grupo de niños acercándose a la pantalla del Telectroscopio, esta gran pantalla permitía ver de un lado a otro en tiempo real entre Nueva York y Londres, permitiendo a varias personas que se saluden entre si de una a otra punta del mundo.

El punto de partida se encuentra cerca del emblemático Tower Bridge del río Támesis, mientras que el punto de llegada en el Brooklyn Bridge de Nueva york.

Debido a que es un proyecto artístico y no una excavación real, Paul St. George decidió montar un pequeño espectáculo a ambos lados del atlántico en el cual varios taladros emergían hacia la superficie en el día de inauguración -más que nada como un homenaje a su antepasado-

Curiosamente el nombre original del dispositivo debería haber sido «Electroscope», sin embargo, un reportero cometió un error tipográfico que alteró, para bien o mal, el nombre original al de «Telectroscope».

Sobre túneles gigantescos: la idea del ingeniero victoriano fue la de crear un túnel gigantesco, algo que nunca concretó. No obstante, a lo largo y ancho del mundo existen túneles que nos llegan a dejar atónitos, como por ejemplo el túnel de Guoliang en China. Un túnel excavado por pobladores de un remoto pueblo chino a través de una montaña con el fin de conectar a su pueblo con el mundo: Atravesando el túnel de Guoliang en primera persona.

Si bien el dispositivo no funciona de la manera en la que fue originalmente pensado, el mismo si cumple la tarea perfectamente, ya que la conexión de fibra óptica transmite una señal de video en tiempo real a ambos lados del Atlántico, permitiéndo que personas a miles de kilómetros de distancia puedan verse unas a otras como si se tratase de una ventana.

Detalle de la parte trasera del dispositivo de St. George.
Detalle de la parte trasera del dispositivo de St. George. Vemos como el Telectroscopio fue creado con un estilo visual muy similar a las máquinas victorianas a vapor.

¡Suena divertido!

Los telectroscopios

Multitud de dispositivos compartieron esta nomenclatura durante los siglos XVIII y XIX, incluido uno de los primeros prototipos de un aparato de televisión conocido. El diseñado fue ideado por el inventor alemán-polaco Paul Nipkow, quien soñaba con crear un mecanismo que permitiese realizar telecomunicaciones visuales en tiempo real en las cuales ambas partes pudieran verse a la cara, básicamente, algo que hoy en día es extremadamente común gracias a los teléfonos móviles.

Ingeniería victoriana

Si deseas continuar leyendo sobre la fascinante ingeniería victoriana te recomendamos leer sobre El Gran Apestamiento, una problemática causado por el rápido crecimiento de Londres en la cual la práctica de tirar basura al río Tamesis llevó a que el mismo río literalmente se pudra y cause un problema gigantesco para la población londinense.

Decidido a solucionar este problema un ingeniero movió cielo y tierra con el fin de construir un sistema de alcantarillado. No obstante, y en un acto tragicómico del destino, dicho sistema causó una gigantesca invasión de ratas: El Gran Apestamiento de Londres de 1858.

Ilustración de una protesta en el río Támesis.
Protesta en el río Támesis durante los tiempos victorianos de Londres.