Las espadas utilizadas por los samurai están ciertamente entre las más reconocidas y efectivas del mundo, habiendo ganado mucha popularidad últimamente entre varios entusiastas. Si bien esto nos puede resultar a priori como algo relativamente moderno, en realidad las mismas ya eran populares en los tiempos en los cuales los viajeros de occidente comenzaron a visitar el Japón. Esto último podemos observarlo en varias pinturas del siglo XVII, como es el caso de la Vanitas de Harmen Steenwyck.

En manos de un espadachín maestro pueden hacer estragos y cortes extremadamente profundos y al mismo tiempo precisos, algo que era muy valorado por los samurai quienes basaban su esgrima en cortes largos y ataques rápidos.

El vídeo a continuación fue filmado utilizando cámaras de alta velocidad y fidelidad. El resultado, realmente asombroso: un documento elegante y extremadamente visual de la efectividad de dicha espada, su deslizamiento por el aire y su poder de corte al impactar con el objeto a ser rebanado.

Las cámaras de alta velocidad permiten capturar miles de cuadros por segundo y luego reproducirlos en tiempo normal. Dando como resultado una ralentización del tiempo que nos permite observar detalles que de otra manera serían imposibles de ver. Hemos hablado sobre el efecto de cámara lenta y las cámaras de ultra velocidad en el siguiente artículo.

Cómo probaban la calidad de una katana los samurai del pasado

Ilustración de un herrero japones.
Ilustración antigua de un herrero japonés.

De hecho, en tiempos pasados, para probar el poder de corteje una katana, tras terminar una batallas los herreros pedían a los samurai que se les permita utilizar los cuerpos de los enemigos caídos en batalla para probar el filo de sus nuevas espadas. Se decía que la katana de mejor calidad era la «katana de cinco cuerpos con Ryu Guruma» (corte a través de la cádera), es decir la katana capaz de cortar a través de cinco cadáveres apilados.

El acero utilizado para fabricar katanas es denominado como acero tamahagane, apodado como el «acero joya» debido a su fineza y calidad. El mismo se produce mediante un complejo y elaborado proceso de fabricación el cual requiere de una experiencia extrema en el campo de la herrería y la metalurgia y de una paciencia privilegiada, ya que fabricar una katana puede llegar a tomar varios meses. Desarrollar este método llevó varios siglos e incontables intentos, y durante gran parte de la historia se mantuvo en el más absoluto de los secretos. Para esta técnica se empleaba oro de hierro a manera de arena de hierro, y se dejaba que dicha arena de derrita en un cuerpo de barro conectado a dos hornos denominado tatara. Tras varios días, el resultado era el tamahagane.

Hemos hablado sobre el acero tamahagane o el acero joya en el siguiente artículo.

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