Las tierras de nadie

Metafóricamente decir que un lugar es tierra de nadie es hacer referencia a una situación caótica o anárquica, como por ejemplo, un país en guerra civil o un territorio en crisis. Sin embargo, en la historia moderna, hubo un territorio que, literalmente, fue tierra de nadie. No porque se encontrara en caos, de hecho era un lugar muy pacífico, sino porque no formaba parte de ningún país, administración o estado.

Las últimas tierras de nadie: este artículo habla específicamente sobre Moresnet, si deseas ver un artículo en el cual se listan las últimas tierras de nadie que quedan en todo el mundo (las cuales se cuentan con los dedos de una mano) sigue este enlace: Las tierras que no pertenecen a ningún país.

Moresnet

Mapa del polígono que conformaba a Moresnet.
Mapa del polígono que conformaba a Moresnet. Esta tierra de nadie fue creada tras el Congreso de Viena de 1815.

El mismo, era un territorio de solo 3,5 Km2 que se hallaba a 7 kilómetros del punto donde, en la actualidad, se juntan las fronteras de Alemania, Bélgica y los Países bajos. Y a causa de las tensiones de éstos últimos, los Países Bajos, con Prusia, permanecería como un territorio neutral y sin dueño o jurisdicción definida por más de un siglo.

Su origen tuvo lugar tras el Congreso de Viena de 1815 cuando, a causa de las interminables guerras de finales del siglo XVIII, el mapa europeo se vio fuertemente redistribuido. De estas contiendas la más feroz tuvo lugar entre Prusia y Holanda, y si bien durante el congreso se acordó con bastante celeridad el trazado de una nueva frontera para así alcanzar la paz, una pequeña región ubicada en Moresnet, la cual contaba con una mina de zinc en la zona de Vieille Montagne, causó tal fricción entre ambos poderes que el tratado de paz fue puesto en peligro. Por fortuna, una rápida resolución tuvo lugar cuando ambos decidieron que ninguno de los dos se quedaría con la pequeña región en disputa.

Gracias a esta resolución, entonces, la mina pasó a formar parte de un territorio neutral sin dueño alguno. Si bien en un principio fue administrado por enviados de ambos reinos, a los pocos años, el territorio formó su propio pequeño gobierno dando así origen a una tierra de nadie sin dueño estatal alguno.

Nota: en el mapa anterior vemos como esta tierra de nadie formaba básicamente un polígono, esto se debió al hecho que durante su trazado se intentó asignar a la misma la menor cantidad de tierra posible.

Tierras incógnitas: si bien las tierras de nadie son tierras que no pertenecen a ningún país ya que nadie las quiere o simplemente debido a acuerdos geopolíticos del pasado, en el campo de la geografía y la mitología también existen un tipo de tierras denominadas bajo el nombre de tierras incógnita. Es decir, tierras de las cuales nadie sabe su existencia y ubicación a ciencia cierta: Las tierras incógnita.

Sin embargo, al ser completamente neutral y no poseer jurisdicción infinidad de problemas surgirían a la hora de recaudar los impuestos y hacer cumplir las «leyes», que de hecho no las tenían y utilizaban las de los Países Bajos o Prusia según conveniencia. Prontamente el lugar se convirtió en un paraíso fiscal ya que tampoco se podían aplicar tarifas de importación y su pequeña población de 3000, aunque enorme para la época en base al territorio, prontamente gozó de un excelente bienestar económico.

Oficiales de aduana alemanes, holandeses y belgas en el "Punto de los cuatro países".
Oficiales de aduana prusianos, holandeses y belgas en el «Punto de los cuatro países».

Por desgracia, exactamente 70 años después del Congreso de Viena, la mina agotaría sus reservas, por lo que las autoridades doblarían su apuesta y crearían un paraíso de casinos, un servicio postal que llevaba lo que sea sin cuestionar mucho los contenidos, una serie de burdeles, y destilerías de gin por toda la región.

De todas maneras su fin como estado neutral vendría de la mano de la Primer Guerra Mundial, ya que la misma llevaría a que Moresnet fuese anexado primero por Alemania y luego entregado a Bélgica tras el Tratado de Versalles. Irónicamente, en 1944, con la Segunda Guerra Mundial, volvería a ser anexado por Alemania y al fin de esta re entregado a Bélgica. Fue tan brusco el cambio de manos en menos de 40 años que su población original se vio repartida por toda Europa Central.

Así terminaría este paraíso fiscal, casinos, burdeles, alcohol barato y territorio neutral de espías.

Una tierra internacional

Debido a su condición de tierra sin estado Moresnet se convirtió en una especie de meca para anarquistas y otros internacionalistas de la época. En la misma se festejaron varios encuentros de parlantes del esperanto, una lengua artificial con la intención de convertirse en el «lenguaje internacional», algo que, podemos ver en el presente, nunca ocurrió.

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Moresnet
Reunión de parlantes del esperanto, la lengua artificial con intención de convertirse en el idioma internacional la tierra de nadie y por ende «sin estado».