El día que la humanidad casi se extingue

Un gran número de arqueólogos concuerda que uno de los momentos de mayor peligro para la humanidad fue la erupción del Monte Toba, hace aproximadamente unos 71.500 a 40.000 años atrás, y cuyo «invierno volcánico», de unos 6 años de duración, no sólo causó una extinción masiva de especies sino que redujo a la humanidad a un número de entre 1.000 a 10.000 pares de reproducción, la cantidad de población más baja desde la existencia de los Homo Sapiens.

Esta explosión fue tan poderosa y destructiva que se considera cientos de veces más poderosa que la explosión más grande causada por la humanidad: la Tsar bomba, una bomba nuclear de 52 megatones detonada por la Unión Soviética durante la Guerra Fría.

La erupción del volcán Toba

Imagen satelital del Volcán Toba.
Imagen satelital del Volcán Toba.

Las dimensiones del evento son imposibles de imaginar ya que fue la única explosión volcánica de magnitud 8 o «Mega Colosal» desde la existencia del Homo Sapiens, y es además considerado como la mayor explosión volcánica de los últimos 25 millones de años. La cantidad de material expulsado superó los 2800 kilómetros cúbicos llegando a cubrir regiones con una capa de hasta 9 metros de ceniza, algo que ciertamente tuvo un efecto extremadamente nocivo para millones de especies de seres vivos en el planeta tierra tanto animales como vegetales.

Para darnos una idea de la magnitud de la explosión podemos compararla con la famosa erupción del Monte Saint Helens, Santa Helena en español, la cual en 1980 con sólo unos 1.2 Km de material expulsado derrumbó la ladera norte del monte y dejó un cráter de varios kilómetros. No obstante, el mayor problema fueron las aproximadamente mil toneladas métricas de ácido sulfúrico arrojadas a la atmósfera, causando durante varios años algunas de las peores lluvias ácidas de las que se tengan constancia en la tierra.

De todas maneras, la erupción fue solo el principio de la catástrofe, ya que el invierno volcánico generado por la obstrucción de los rayos solares a causa de la gran cantidad de ceniza arrojada a la atmósfera produjo un imbalance térmico que hizo decrecer la temperatura global de la Tierra de unos 3 a unos 3,5 grados Celsius durante varios años.

La extinción de varias especies fue masiva y desafortunadamente la humanidad se encontraba aun concentrada en la «zona de riesgo». Esto pudo corroborarse con estudios de ADN Mitocondrial -el ADN que solo es heredado por vía materna por lo que es ideal para rastrear grupos poblacionales- los cuales sugieren que la cantidad de diversidad genética en la población humana sobreviviente a la catástrofe fue tan baja que el riesgo de extinción a causa de virus y otros tipos de factores reductores de población se incrementó a niveles realmente alarmantes.

En el gráfico a continuación vemos a la erupción del volcán Toba comparada a otras mega erupciones volcánicas a lo largo de la Historia terrestre. En el extremo izquierdo podemos ver como la erupción del Vesubio, el volcán que destruyó a las ciudades romanas de Pompeya y Herculano y hundió a la Villa de los Papiros en una montaña de cenizas que, irónicamente, salvó a sus papiros y estatuas de su destrucción, fue alrededor de mil veces menos poderosa.

Esquema del evento Toba.
La erupción del volcán Toba comparada a otras erupciones históricas.

El mayor experto en el tema es Stanley Ambrose de la Universidad de Illinois, quien dedicó toda su carrera a estudiar la catástrofe y es además el creador de la Teoría de la Catástrofe de Toba, la cual hoy es fuertemente apoyada por la comunidad científica y que establece que la cantidad de parejas humanas restantes tras el desastre varió solo de 1.000 a 10.000 mil pares con capacidad de reproducción, cantidad lo suficientemente reducida como para haber considerado a la humanidad, según los estándares utilizados hoy en día para catalogar a las especies animales, bajo la denominación de «especie en peligro de extinción».

¿Fue tan destructivo cómo se cree?

Una investigación llevada a cabo por Michael Petraglia, de la Universidad de Cambridge, ha descubierto toda una serie de artefactos de piedra en un yacimiento del sur de la India que sugiere que las poblaciones locales permanecieron en la región después de la erupción.

Las herramientas, que fueron encontradas en capas sedimentarias que hacían ’sandwich’ a una capa de ceniza producida por la erupción de Toba, muestran una ligera evolución a través de dicha capa, pero en general son bastante similares.

Según los investigadores, los hallazgos pueden ayudar a clarificar algunos aspectos de las migraciones humanas durante ese periodo, dado que la sofisticación de las herramientas encontradas sugiere que fueron hechas por humanos modernos, en lugar de por sus parientes más primitivos.


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