La Cueva de los Cristales en, Chihuahua, México, es uno de los lugares más particulares y extraños del planeta tierra, así como uno de los más bellos y asombrosos. México es un país famoso por sus asombrosas curiosidades naturales, como por ejemplo los maravillosos cenotes. No obstante, nada supera en belleza y magnificencia a la Cueva de los Cristales.

Si bien la misma es digna de un paisaje fantástico imaginado por la mente del más creativo de los escritores, esta curiosidad geológica es real. Un testamento a la diversidad y magnificencia de la naturaleza terrestre, y cuyo origen se debió a la interacción de distintos factores geológicos y fisicoquímicos extremos. Factores que llevaron a la generación de las enormes estalactitas y estalagmitas cristalinas que hoy en día adornan el paisaje de la misma.

Un paraíso de cristal en una caverna caliente, presionada por las fuerzas de la tierra y donde respirar es casi imposible sin la utilización de máscaras de oxígeno y trajes ambientales especialmente diseñados para soportar condiciones climáticas extremas.

Fotografía en el interior de la cueva de los cristales.
Cueva de los cristales en el norte de México.

Descubierta en el año 2000 esta particular formación geológica fue causada por la acumulación de compuestos minerales, principalmente producto de la actividad volcánica de la región en combinación con la temperatura estable y cálida del complejo.

Si bien esta no es la primer cueva de este tipo que se encuentra en México, la primera fue la Cueva de las Espadas descubierta en 1912, la Cueva de los Cristales posee los cristales naturales de mayor tamaño en el mundo. Muchos superando la altura promedio de un ser humano en varias ordenes de magnitud. En efecto, es común ver cristales de 5 y 6 metros de longitud dentro de la misma.

Fotografía en el interior de la cueva de los cristales.
Cueva de los cristales en el norte de México.

La teoría actual sobre el gran tamaño de la segunda cueva estipula que, gracias a la profundidad, la temperatura se mantuvo estable por debajo de los 58 grados centígrados, impidiendo de esta manera alcanzar la temperatura de transición de los minerales principales que forman los cristales.

Tras ser descubierta se permitió que un equipo internacional de investigadores estudie el proceso de formación de dichos cristales, algunos de los cuales requirieron más de 20 millones de años de «goteo constante» para llegar a su tamaño actual. No obstante, tras dicha investigación las autoridades decidieron proteger la cueva cerrando el acceso al público tanto turístico como científico.

Como una nota de interés debemos decir que si bien en la gran mayoría de los casos las estalactitas y las estalagmitas minerales tardan millones de años en formarse, existen casos particulares en los cuales agua con un altísimo contenido mineral y una combinación de frío extremo permanente lleva a que se formen estas estructuras en cuestión de décadas.

Fotografía en el interior de la cueva de los cristales.
Cueva de los cristales en el norte de México.

En el presente la cueva permanece cerrada a todo tipo de visitantes durante la absoluta mayor parte del tiempo. La mayoría de las fotografías provienen de los estudios anteriormente mencionados tras el descubrimiento de la cueva a principios de la década del 2000.

Las expediciones científicas al interior de la formación son muy raras, y a veces pasan varios años entre expedición y expedición. Este recelo es bueno y oportuno, ya que busca cuidar y proteger las estructuras cristalinas ante cualquier tipo de daño que estas puedan llegar a recibir durante una expedición.

Fotografía en el interior de la cueva de los cristales.
Cueva de los cristales en el norte de México.

Si deseas continuar leyendo sobre cuevas con altas cantidades de estalactitas y estalagmitas te recomendamos leer el siguiente artículo sobre la Cueva Flauta, en China. Cueva con una composición geológica tal que sus paredes, enormes pilares y techos abovedados están repletos de enormes estalactitas y estalagmitas.

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