El Monte Saint-Michel

El Monte Saint-Michel es una ciudadela famosa por haber sido una fortaleza imposible de asediar anteriormente a la pólvora y además debido al hecho de que la misma es una de las pocas ciudades verticales del mundo. Construida originariamente hace más de 2500 años estaba dedicada al dios galo Sol Bélénos, por lo que este pequeño islote fue de importancia estratégica desde tiempos inmemorables. No obstante, como ocurrió con tantas otras cosas tanto culturales como arquitectónicas del pasado pagano de Europa, el cristianismo lo tomó y adoptó como propio para, gradualmente, convertirlo en una abadía durante el siglo VIII bajo el mando del obispo Aubert cambiando así mismo el nombre del lugar a Mont Saint-Michel (Monte de San Miguel).

Su posterior fortificación militar, la cual la convierte en un fuerte impenetrable, se da en el siglo X a manos del legendario arquitecto-ingeniero-científico italiano Guillaume de Volpiano, cuando William «Long Sword», Archi-Duque de Normandía, la utiliza como punto estratégico para conquistar Britania.

Es decir, era una de las tantas fortificaciones erigidas a lo largo y ancho de la Historia en la interminable serie de guerras entre franceses e ingleses y sus, a veces, hasta alocados planes para invadirse mutuamente.

Vista en la lejanía del Monte Saint-Michel durante el día.
Vista en la lejanía del Monte Saint-Michel durante el día en la temporada de mareas altas. Cuando llega esta temporada los alrededores del castillo se inundan llevándose consigo cualquier campamento de asedio que amenazara la ciudad fortaleza.

Convirtiéndose desde entonces en un punto constantemente reclamado en las incontables guerras disputadas entre ingleses y franceses. De hecho sería uno de los territorios protagonistas en la Guerra de los Cien Años, y sus impenetrables paredes y redes de cañones harían imposible su toma trayéndoles inmensos dolores de cabeza a los ingleses.

Durante la Revolución Francesa el Monte de Saint-Michel fue declarada como fortaleza-prisión para enemigos políticos, y solo dejaría de serlo gracias a una fuerte campaña por figuras tales como Victor Hugo. En 1979 la UNESCO la declaró como Patrimonio de la Humanidad.

Las fortalezas prisiones fueron muy comunes en el pasado en Europa. Por ejemplo, los alemanes convirtieron muchos castillos en fortalezas durante la Segunda Guerra Mundial. Desde uno de estos castillos se dio uno de los escapes de prisión más espectaculares en la Historia. Escape para el cual los prisioneros construyeron un avión ultraliviano a escondidas de los guardias.

El Monte Saint-Michel durante la noche con la luna llena de fondo.
El Monte Saint-Michel durante la noche con la luna llena de fondo y las luces resaltando sus murallas y mansiones.

El reloj solar más grande del mundo

Quizás otro de los detalles más interesantes de esta ciudad es que la espira de la estructura principal la convierte en uno de los relojes solares más grandes del mundo y, en efecto, esta ciudadela es uno de los relojes más interesantes del mundo.

En la imagen a continuación puedes determinar la hora del día en la que fue tomada la fotografía simplemente guiándote por la sombra de la espira principal.

Mont Saint-Michel, el reloj solar más grande del mundo.
Mont Saint-Michel, el reloj solar más grande del mundo.

Una fortaleza imposible de asediar

Una de las principales características de este pintoresco y bello pueblo fortificado francés es que el mismo era una fortaleza que por un lado podía albergar una población de considerable tamaño y suministro para varios meses y al mismo tiempo prácticamente imposible de asediar, ya sea con el uso de enormes trebuchets o incluso los cañones más grandes del medioevo.

Esto no se debía a que sus paredes eran «imposibles de derrumbar», sino a una combinación de varios factores. En primer lugar su organización en niveles verticales hacía casi cualquier invasión imposible. Para tomar este pueblo fortificado se necesitaría contar con una cantidad de hombres varias órdenes de magnitud superior a los defensores.

Pero por otro lado, y más importante aun, la suba y baja de las mareas estacionales llevaba a que cualquier campo de asedio sea inundado con el subir de las mareas, obligando a los enemigos a retirarse a una posición lejana. Así mismo, esta inundación de los terrenos circundantes le permitía a los defensores del Monte San Miguel salir de la ciudad en bote y re-aprovisionarse en las costas cercanas.

Vista aérea del Monte Saint-Michel durante la temporada de marea baja.
Vista aérea del Monte Saint-Michel durante la temporada de marea baja.

Quizás la única fortaleza en el mundo que rivalice en dificultad de asedio al Monte Saint-Michel es Aiguille du Midi, una fortaleza inexpugnable construida en la cima del Mont Blanc. No obstante, esta última palidece en tamaño comparada al Monte Saint-Michel.