Norbert Weiner era el típico matemático despistado. En cierta ocasión su familia se mudó a un pueblo muy cercano donde vivían antes. Su esposa, conociéndolo, decidió mandarle al MIT como todos los días, y ella se encargó de la mudanza.

Norbert Weiner dando clase,
Norbert Weiner dando clase,

Tras repetirle cientos de veces que se mudaban tal día, el día «D» le dio una hoja de papel con la nueva dirección, porque estaba absolutamente segura de que se iba a olvidar.

Desgraciadamente, uso este papel para resolverle por la otra cara una duda a un estudiante. Cuando volvió por la tarde a su casa, por supuesto, se olvidó de que se habían mudado.

Su primera reacción al llegar a su antigua casa y verla vacía fue la de pensar que le habían robado, y entonces recordó lo de la mudanza. Como tampoco conseguía recordar a donde se habían mudado y no tenia el papel, salió a la calle bastante preocupado, y vio una chica que se acercaba; entonces le dijo:

– Perdone, pero es que yo vivía aquí antes y no consigo recordar…
– No te preocupes, papá, mama me ha mandado a recogerte.

Las anecdotas de Norbert Weiner relacionadas a sus despistes crónicas son interminables. En ocasiones el matemático se perdía en la misma universidad en la cual realizaba sus trabajos de investigación y dictaba clases, yendo a salones de clases de otros profesores y poniéndose a dar clase sin darse cuenta.

Esta es solo una de las varias anécdotas de este gran matemático despistado.

Más sobre matemáticas

El origen de la letra incógnita X en las matemáticas

El texto matemático más antiguo que se conoce

El texto perdido de Arquímedes

El Enigma de Fermat