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Ellora, el complejo de templos hindúes y budistas tallados sobre la cara de una montaña durante 450 años

Las cavernas de Ellora son uno de los sitios culturales más impresionantes del mundo. Ubicadas en Maharastra, India su construcción comenzó en el siglo VII como una serie de pequeños templos dedicados al hinduismo sobre la cara de una montaña. Con el pasar de los siglos, no obstante, se fueron adicionando templos y altares dedicados al budismo y el janismo. Los distintos templos se organizan en lotes numerados denominados como cavernas por los arqueólogos. La más grande e importante de todas es la caverna 16, donde se encuentra el templo de Kailasa dedicado a la diosa Shiva. Todos los templos se caracterizan por la riqueza ornamental tanto interior como exterior, siendo de hecho difícil hallar una superficie que no posea algún tipo de relieve o tallado.

El trabajo realizado en el sitio fue simplemente monumental, llevando más de 450 años para cavar y tallar las más de 100 cavernas que contienen los distintos templos y altares. La mayoría de las cavernas más importantes fueron cavadas de forma vertical y luego, tras definir los bloques que conformaban las estructuras principales de cada templo, un ejército de escultores trabajaba durante décadas creando los detalles y los interiores de cada templo, altar y estatua que adornan cada caverna.

Lo interesante, además del hecho de que en la India existió desde siempre una armonía muy raramente vista en el resto del mundo entre las distintas religiones, es que el nivel de organización y planeamiento para un proyecto de semejante envergadura y el cual se concretó entre distintas dinastías fue raramente visto para una civilización tan antigua. Requiriendo de planos detallados, una división del trabajo estructurada y una tolerancia al error muy baja debido al carácter edilicio de las excavaciones.

La gran mayoría de las cavernas budistas poseen monasterios dedicados a la meditación los cuales a su vez tienen largos corredores con habitaciones que se utilizaban para hospedar durante su estadía a los peregrinos que llegaban desde toda la India. Los cuartos para los huéspedes no son simples habitaciones cuadradas, sino que poseen un trabajo artístico detallado y fino. Por ejemplo, la mayoría de las paredes de estas fueron talladas por los escultores para darle a la piedra la textura de la madera, algo que se creía calmaba y relajaba a quien descanse dentro de las mismas. La caverna más grande del conjunto budista es la denominada Vishvakarma, con un impresionante techo abovedado y una estatua de 5 metros de alto.

Las cavernas dedicadas al hinduismo son las más numerosas, y contienen al ya mencionado templo de Kailasa; el templo de Dashavatara, de interés ya que combina estilos budistas con hindúes y templo de Rameshwar considerado como el más ornado de todos los tempos hallados en Ellora.

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Arriesgando la vida para probar las máquinas voladoras de Leonardo da Vinci

En el año 1010, siglos antes que Leonardo da Vinci naciera, Eilmer de Malmesbury un monje obsesionado con la historia de Dédalo e Icaro, pasó estudiando durante años el vuelo de los pájaros. Convencido de que ya había logrado descifrar los secretos del vuelo (y de hecho lo hizo) construyó un ala rígida, se subió al campanario de su monasterio y saltó al vacio, logrando planear por casi 300 metros y saliendo casi ileso, sólo se quebró una pierna. De ésta historia ya hemos hablado en detalle en éste artículo.

Incluso siglos antes de que Eilmer de Malmesbury se arrojara al vacío, Abbás Ibn Firnás, otro hombre interesado en la ciencia del vuelo, pero esta vez en Córdoba, España y en el año 875, ideó el primer paracaídas funcional de la historia el cual también tenía elementos de parapente. Tenía 65 años y tras confeccionar un armazón de madera recubierto en seda con un volumen interior para capturar aire se subió a una torre y se arrojó al vacío ante una multitud que él mismo había invitado. Firnás logró permanecer en el aire durante varios minutos, y si bien al tocar tierra se quebró las dos piernas, el intentó fue todo un éxito. El intrépido inventor siguió arrojándose en sus paracaídas/parapente hasta bien pasados los 70 años.

Pero lo anterior no quita merito a Leonardo, ya que es casi imposible que el florentino más famoso contara con información alguna sobre éstos dos hombres. Además, el trabajo de Leonardo, realizado principalmente durante su estadía en Milán, fue mucho más científico y se enfocó en el concepto de resistencia del aire. Además Leonardo no se contentó con simplemente sobrevivir a la caída, Leonardo quería controlar sus máquinas, y el mayor trabajo fue justamente en diseñar los sistemas de control de vuelo. En fin, Leonardo nunca pudo probar sus invenciones, pero gracias a valientes modernos que las construyen al pie de la letra y las prueban poniendo en riesgo su propia vida, vemos que sí, en efecto, muchas de las máquinas voladoras del renacentista más famoso funcionan. Más importante aun es que gracias a los meticulosos documentos que el florentino mantuvo durante su vida, contamos con planos para reconstruir dichas invenciones.

El planeador híbrido

El planeador de da Vinci es un concepto muy interesante, ya que no es un planeador per se sino que se trata de un parapente con elementos de paracaídas (y en el video esto se puede ver perfectamente), y además posee una cola para poder controlar la dirección del vuelo. El mismo fue diseñado a partir del milano, un ave rapaz muy común en Italia.

El paracaídas

Construido y probado pro Olivier Vietti con la ayuda de Eric Viret y Eric Laforge ésta es una réplica exacta del paracaídas piramidal ideado por el florentino. Una prueba de bastante riesgo ya que los diseñadores del mismo buscaron ser fieles a la época de Leonardo y utilizaron materiales como disponibles en Florencia durante el siglo XVI.

La fase más peligrosa de la prueba no es el tramo de descenso de la caída en si, sino la abertura del paracaídas. Al estar construido con un armazón rígido, si por alguna razón el paracaidista hubiese llegado a desestabilizarse éste corría el riesgo de haber quedado enrollado entre las cuerdas, lo que le hubiese impedido liberar el paracaídas secundario y moderno que llevaba por seguridad.

Lo bueno de éstos dos hombres es que probaban ellos mismos sus invenciones, a diferencia de Jean Pierre Blanchard, quien utilizaba perros para probar sus diseños de paracaídas en el siglo XVIII.

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Cómo el nacionalismo holandés hizo naranja a las zanahorias

La economía ha logrado que las sociedades urbanas asocien la variedad más eficiente o económica de cosechar de una fruta o verdura con dicha fruta o verdura en si mismas, muchas veces sorprendiéndonos cuando vemos la enorme variedad que existe de las mismas.

De historia stirpium commentarii insigneQuien escuche la palabra zanahoria inmediatamente la asociará con un color naranja intenso. Incluso, podríamos decir que a tal punto que naranja y zanahoria son sinónimos hoy en día. Pero esto no siempre fue así, las zanahorias son una raíz comestible relativamente moderna. Si bien la planta en si fue cultivada durante miles de años y utilizada como una aromática medicinal, no fue hasta el siglo X que campesinos en Irán e Iraq comenzaron a seleccionar plantas de zanahoria con el tronco de su raíz cada vez mas grueso, ya que éste era muy rico en nutrientes.

Lustgarten der GesundtheitOriginalmente de color purpura y agrias una mutación llevó a que se logre una zanahoria amarilla de mejor sabor, y esta rápidamente se comercializó hacia Asia y Europa, llegando a España en el siglo XI y rápidamente al resto de Europa durante los siguientes tres siglos. Eventualmente infinidad de variedades comenzaron a cultivarse por todo el mundo, siendo en Inglaterra la variedad amarilla la preferida.

Bandera del príncipe de HolandaEs aquí donde ocurre tan singular curiosidad, cuando en el siglo XVII campesinos Holandeses de la comunidad agricultora de Hoorn comenzaron a cultivar zanahorias seleccionando con cada nueva cosecha las más naranjas hasta, eventualmente, llegar al color actual para honrar a Guillermo de Orange, héroe nacional, y no cualquier naranja, sino uno idéntico al que aparece en la bandera del príncipe.

El poder naval y comercial de los Países Bajos llevaría a que esta “variedad conmemorativa“ se popularicé en el mundo entero. Esto, no obstante, fue algo muy afortunado, ya que el componente que hace que las zanahorias sean naranja es el beta caroteno, un pigmento vegetal extremadamente rico en vitamina A.

El tapiz de Bayeaux cobra vida


Quizás de todos los lienzos bordados dedievales el Tapíz de Bayeux sea el más famoso y al mismo tiempo uno de los más interesantes, ya que el mismo cuenta la historia de la conquista normanda de Inglaterra como conmemoración de la histórica batalla de Hastings. Creado en el siglo XI utilizando rudimentarias agujas y extrema paciencia, el mismo, compuesto de 9 escenas principales que reflejan momentos precisos y de importancia en la épica empresa de Guillaume le Conquérant -William the Conqueror para los ingleses, se extiende por casi 14 metros y pesa unos 350 kilos de hilo puro.

Si bien es incierta la historia real detrás de la creación del tapiz, en Francia se cree que este fue creado por Matilda, la esposa de Guillaume -algo apoyado por el hecho de que es notable una mano amateur en el bordado de la pieza y sin embargo con profundo conocimiento de los acontecimientos históricos y detalles de la campaña. En la obra podemos ver unos 626 seres humanos, 202 equinos, 55 canes, 505 animales y bestias de otros tipos, 37 fortificaciones y 41 embarcaciones.

En lo personal es algo que me impresiona mucho, ya que mis antepasados, originarios de Caen, vivieron y fueron fuertemente tocados por éste histórico evento.

El hombre que logró volar en el siglo XI

Si bien en el imaginario colectivo la imagen borrosa del hombre pájaro probando su ridículo invento y encontrando la muerte rápidamente es endémica, existieron casos de hombres pájaro exitosos en el pasado. El más espectacular es el del joven monje Eilmer de Malmesbury Eilmer de Malmesbury, quien alrededor del año 1010 se obsesionara con la leyenda griega de Dédalo e Icaro y pasara días enteros estudiando el vuelo de los pájaros hasta construir un complejo par de alas muy similar a las alas de planeo actuales.

Tras finalizar y construir su diseño se subiría a la torre más alta de la abadía, sujetando con soga sus pies y manos a su “máquina voladora” y tras esperar al primer viento fuerte a favor se arrojaría al vacío. Pero, y a diferencia de muchos otros “hombres pájaro” a lo largo de la historia, el diseño de Eilmer era tan bueno que lograría planear por bastante más de un furlong (201 metros) según varios recuentos locales. Sólo cayendo no por un defecto de su aparato sino porque durante el vuelo se asustaría perdiendo el control.

Su aventura no le salió barata. Eilmer se rompió sus dos piernas y debió de ser puesto bajo la atención médica de los otros monjes durante varias semanas, siendo al mismo tiempo y casi a diario fuertemente reprendido por el abad. Tras recuperarse el intrépido monje quedó lisiado, debiendo utilizar un bastón por el resto de su vida (que sería muy larga, de hecho hay registros que datan del avistaje en Inglaterra del cometa Haley en 1066 que mencionan al “viejo monje Eilmer de Malmesbury”). Si bien nunca más se subiría a una máquina voladora el monje continuó perfeccionado su diseño original, sugiriendo, correctamente, que debía de agregarle una cola para mayor estabilidad y un sistema de ganchos para soltar las piernas rápidamente y así aterrizar fácilmente.

Hoy se recuerda al monje y su hazaña con un bello vitral en la abadía de Malmesbury.

Y un hombre pájaro que NO pudo volar
Hemos de re-visitar una historia que hemos tratado hace unos años. El primer (y último) intento de Franz Reichelt, un soñador austriaco de principios del siglo XX y sastre de profesión, que dio su vida intentado alcanzar su sueño de vencer a la naturaleza y flotar por los aires. Por desgracia la naturaleza fue más fuerte, y la fuerza de gravedad lo convirtió en estampilla del suelo de la torre Eiffel.

Utilizando sus conocimientos de sastre Franz creo algo que, en concepto, era muy similar a un paracaídas. Sin embargo, sus pocos conocimientos sobre aerodinámica le hicieron subestimar en gran medida la resistencia necesaria para frenar su caída.

El día de la prueba fue el 4 de Febrero de 1912, y tuvo lugar en la que ese entonces era la estructura más alta del mundo: la torre Eiffel. Docenas de curiosos y varios periodistas con sus atentas cámaras se reunirían a presenciar el gran acontecimiento.

Debo decir que la música agregada hace el “viaje de Reichelt” más que emotivo.

De como el poblado de Gotham se salvó de pagarle otro impuesto al Rey John

El Rey JohnDada la naturaleza socio-política de la sociedad Medieval inglesa, en la cual el Lord de la región -señor feudal,- quien debía siempre acudir a los deseos bélicos y políticos del Rey o la Reina, debiendo relegar muchas veces el manejo de sus tierras a sus propios habitantes (ya que si dejaba a uno de sus sheriffs o caballeros como reemplazante formal éste tal vez se podía llegar a “encariñar” mucho con su función) existía en las clases trabajadoras una libertad e independencia poco común en el resto del mundo. De hecho, estas formaban sus propias cortes legales, y hasta podían decidir e implementar parte de sus leyes locales. Al Lord sólo le interesaba recibir sus impuestos y cuotas anuales -que no eran tan exagerados como la leyenda de Robin Hood inmortalizó para la historia,- y luego, cómo lo hacían o lo lograban, le importaba poco mientras cumpliesen. Debido a esto, miembros ancianos de la comunidad conocían las leyes y distintos artilugios legales a la perfección.

Quizás el mejor ejemplo de esto tuvo lugar en el siglo XIII, en el pequeño pueblo de Gotham. Tras ascender al Trono de Inglaterra, el Rey John, de origen normando y poco querido por los ingleses -no sólo por venir de Normandía (actual Francia) sino además por su fama de avaro y codicioso- decidiría visitar los territorios al norte de Londres. Razón por la cual, tras visitar Leicester, recorrería los distintos pueblos hasta llegar a Nottingham. Esta decisión sería para desgracia de los pobladores de Gotham, claro, ya que su pueblo quedaba entre medio de ambas ciudades. Razón por la cual, si el Rey John pasaba por allí, deberían de pagar un abultado Impuesto Real extra para reparar los caminos locales ya que pasarían a ser parte de la Autopista Real.

No lentos, y conociendo las leyes locales, en las cuales se exceptuaban de impuestos a las poblaciones que sufrían de epidemias o sequías, los pobladores esperarían a la llegada de los inspectores reales para, en un acto bien coordinado, fingir que todo el pueblo estaba loco a causa de una rara enfermedad.

Fingiendo besar vacas, bañarse con tierra, comer pan sin hornear y varias otras locuras lograrían horrorizar a los veedores del Rey. Tras lo cual se decidiría. a pesar de aumentar el trayecto del viaje, tomar una ruta alternativa. Y los pobladores de Gotham, que en los informes reales habían sido catalogados como los “foles of Gottam” -locos de Gotham- pasarían ante la historia a conocerse como los “wise-men of Gotham” -sabios de Gotham.-


Foles of Gotham
Una de las tantas representaciones de lo acontecido inspiradas por la obra de Wakefield

Algo que quedaría inmortalizado en una de las obras del siglo XV de Wakefield titulada, en las formas ortográficas del inglés de hace 500 años: “Merrie Tales of the Mad-Men of Gottam”“Cuentos alegres de los hombres locos de Gotham”.-

Por alguna razón, quizás por la exageración que tuvo el suceso a medida que se fue contando generación tras generación, y seguramente muy influenciado por la manera en la que se describe a los gothanos en la obra de Wakefield, con el pasar de los años el término “wise-men of Gotham” pasaría, al rededor del siglo XVI, a convertirse en sinónimo de pobladores tontos y simples, objeto de crueles bromas y chistes. En éste sitio tienen una colección de chistes sobre “wise-men of Gotham” -en inglés.-

Nota: No es curioso que hasta el día de hoy se discuta si lo acontecido es o no una leyenda. No obstante, si bien la historia fue deformada y exagerada inmensamente con el pasar de los siglos, John desvió realmente su viaje a Nottingham para evitar Gotham. Algo que no tendría sentido si no fuese por lo relatado en el folklore popular.

Tacuina sanitatis, el arte de vivir sanos en la Edad Media

Tacuina SanitatisPor alguna razón que desconozco, y que quizás sean las películas, el imaginario popular moderno tiene una idea apocalíptica de la higiene y la salud Medieval. Teniendo una imagen general del medioevo como si el conjunto de la época fuese similar a una ciudad bajo la plaga. Si bien esto era así para una parte de la población y algunas regiones particulares, en otros casos, la salud y el buen vivir eran tomados seriamente.

Es así que llegamos a las Tacuina sanitatis, o Tablas de sanidad, muy populares entre eruditos y personas educadas. Las mismas, ideas por el escritor Ibn Butlan, oriundo de Bagdad, en el siglo 11 y expandidas y popularizadas en Europa del sur en los siglos siguientes, son una recopilación de recomendaciones higiénicas, recetas y métodos enfocados a lograr el “buen vivir”.

Tacuina SanitatisTacuina Sanitatis Tacuina Sanitatis

A lo largo de la obra encontraremos ilustraciones y pequeños textos en las cuales se nos informará el correcto manejo de los estados de la mente, distintos tipos de frutos e hierbas buenos para la digestión, el corte de carnes y los tipos de caza que evitaban una carne de peor calidad e incluso la importancia del aire fresco. Por supuesto, algunos consejos no eran ideales para seguir, en particular las recomendaciones médicas, que seguían las enseñanzas de Hipócrates sobre el balance de humores (algo que comúnmente llevaba a sangrados incluso ante simples malestares).

Tacuina Sanitatis Tacuina Sanitatis Tacuina Sanitatis

Pueden acceder a una galería con todos los folios de la obra siguiendo éste enlace.

El acero de Damasco, un misterio del pasado

Durante los siglos X al XVIII en la región de Damasco -Siria- se produjo una aleación para espadas y armas cuya calidad la convertiría en leyenda. No obstante, el hecho de que en el presente no se sepa a ciencia cierta cómo se forjaba, la ha convertido en uno de los mayores misterios de la historia de la ciencia, ya que estudios recientes han demostrado la presencia de nanotubos en su estructura.

HerrerosDuro y a la vez flexible, de una calidad tan soberbia que llegaba a rebanar las espadas europeas y mongoles portadas por los distintos ejércitos que invadían la región, el acero de Damasco resultó víctima del secreto y recelo con el que los herreros que lo producían guardaban su receta. No era para menos ya que además de ser una ventaja formidable en el campo de batalla, la aleación era una mina de oro para quienes la producían. Durante las Cruzadas e incluso la gigantesca invasión mongol a Medio Oriente en el siglo XIII, nobles y generales de ambos bandos pagaban fortunas por estas piezas. Montos que no solo se justificaban por la verdadera calidad excelsa de dicho acero, sino que además eran alimentados gracias a la gran cantidad de “mitos y leyendas” que existían a su alrededor. Se llegaba a decir desde que su filo era tan agudo que era capaz de rebanar una lámina de seda sólo dejándola caer sobre el mismo; y hasta que llegaba a cortar rocas sin perder su filo.

Daga Mughal

Si bien, como mencionamos, se cree responsable al gran secreto con el que se mantenía su fabricación, otras teorías sobre la pérdida de la técnica indican que posiblemente el principal factor haya sido la caída en desuso de la misma, tras que el agotamiento de los yacimientos ricos en tungsteno de la región impidiera su fabricación y así la posibilidad de pasar el conocimiento a nuevas generaciones -debemos tener en cuenta que en el pasado muchas veces las recetas no se escribían o anotaban con el fin de evitar su robo o copia, sólo siendo transmitidas por vías de la experiencia de mentor a alumno-.

La técnica
Nadie sabe a ciencia cierta la técnica exacta, pero un estudio realizado en la Universidad Técnica de Dresde, Alemania, en el cual se utilizaron rayos X y microscopía electrónica, ha dejado atónita a la comunidad científica al demostrar que efectivamente el acero de Damasco presenta nanotubos de carbono y otras nano-estructuras en su composición. Hoy día estas particularidades en aleaciones y compuestos modernos son producidas industrialmente mediante la utilización de complejas técnicas desprendidas de la industria aeroespacial. -nota: si desean leer sobre estos estudios es muy interesante el artículo publicado en Nature en Noviembre del año pasado, desafortunadamente está en inglés-.

Herreros siriosPero dejando los estudios modernos de lado y hablando de su posible origen, hoy se sabe que la técnica se originó entre el siglo III y el I antes de Cristo en la India. Dicha técnica fue la primera en refinar una aleación utilizando un catalizador para remover las impurezas. Consistía, tras obtener un acero rico en carbono, en refinarlo utilizando un vidrio especial el cual elevaba a la superficie de la masa en caliente las impurezas, dejando en el centro un acero mucho más puro. La técnica iría viajando con los mercaderes y las tribus que, a causa de las guerras, eran desplazadas hacia el oeste. Una vez en Medio Oriente, al rededor del siglo IX DC, la técnica sería refinada y mejorada gracias a los extensos conocimientos en metalurgia de la región, dando como resultado el mejor acero para espadas de la historia.
Esta teoría ha ganado mucha fuerza ya que también explicaría el surgimiento del acero de bulat fabricado en tiempos medievales en Rusia. El bulat no solo presenta características muy similares al de Damasco, sino que además, tras estudios arqueológicos, se pudo trazar su origen a Persia -pulat significa acero en persa- y de allí a la región de Samanalawewa, uno de los lugares en Asia donde se practicaba la técnica de la cual desciende el acero de Damasco.

Un caso de por cierto relativamente similar al Fuego Griego.

Fotografías pioneras, la primer fotografía en la Historia

El primer revelado

Athanasius Kircher fue un monje Jesuita del siglo XVII con una de las mentes más brillantes y curiosas de la humanidad. No en vano fue apodado justamente como “El maestro de las cien artes” ya que lograba perfeccionar todo lo que practicaba sea pintura, música o ciencia. No solo pensó en realizar una computadora antes que todos, sino que además fue la primer persona en hacer un mapa de los cráteres de la Luna y en sugerir que una infección “puede ser causada por organismos muy minúsculos que se incorporan al cuerpo desde el exterior”. No obstante, Athanasius continuó investigando en cientos de temas diferentes tratando de relacionar el arte con la ciencia, y gracias a una de estas búsquedas, tratando de lograr “cuadros exactos”, se convirtió en la primer persona de la historia en crear y revelar una fotografía.

En su gran obra Ars magna lucis et umbrae -si mi Latín no me traiciona significa: “Gran Ciencia de Iluminación y Oscuridad”- Kircher nos regala la primer ilustración de una “Camara Obscura”, en otras palabras el primer prototipo de una cámara fotográfica -si bien la Camara obscura fue utilizada desde el siglo XI y mencionada incluso por gente como Da Vinci Kircher la mejoró ampliamente-. Muy a diferencia de nuestras cámaras actuales estas cámaras del siglo XVII solo podían captar algunos grados de sombras del gris y tenía el tamaño de una habitación. No obstante, en el presente las cámaras oscuras se han miniaturizado y son generalmente utilizadas para capturar solarigrafías.

La primer fotografía -que se conserva-

Desgraciadamente las imágenes producidas por las cámaras de Kircher solo duraban unos cuantos meses, por lo que ninguna se conserva. La que es hoy considerada como la “primer” fotografía, o al menos la más vieja que se conserva, fue tomada en 1826 por Joseph Nicéphore Niépce desde uno de los ventanales del castillo Le Gras. Hoy en día es custodiada con mucho recelo ya que su imagen, si no es tratada bajo condiciones especificas, se puede llegar a desvanecer. Según cuenta la leyenda Niépce comenzó a investigar en el campo de la fotografía al ver su carrera de dibujante frustrada por su falta de talento. La imagen original es casi indistinguible,

La primer fotografía, de una persona
Unos pocos años después, en 1838, Louis Daguerre tomaba en el Boulevard du Temple la primer fotografía en la que aparece una persona. A pesar de que la calle era muy transitada llamativamente en la imagen se ve solo a un hombre. De manera curiosa en ese mismo instante por ésta avenida circulaban varias personas y carruajes. Sin embargo el hombre que sale reflejado fue el único capturado en la imagen a causa de quedarse quieto durante un tiempo mientras lustraban sus botas. En efecto, éste hombre permaneció quieto el tiempo suficiente como para ser capturado en la placa fotográfica a pesar de los 10 minutos de exposición que Louis había configurado -de hecho se lo puede ver levantando una pierna mientras le lustran las botas-.

La primer fotografía, a color

Si bien la primer fotografía que logró capturar colores fue tomada por el físico James Clerk Maxwell en 1861, fue le trabajo de Sergei Mikhailovich Prokudin-Gorskii entre 1909 a 1915 lo que popularizó a la fotografía en color. Su trabajo comenzó al servicio del Tsar, y consistió en un viaje fotográfico por Rusia utilizando su flamante técnica fotográfica para capturar imágenes a color. No se sabe exactamente cual de todas las fotografías tomadas por éste fue la primera. Sin embargo, muchos aseguran que la primera de calidad presentable, es decir sin contar las experimentales, consiste en el siguiente autorretrato de si mismo.

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El curioso origen de la incógnita X

Algo que me interesa muchísimo es el origen de las palabras, así que hoy voy a comentarles sobre uno de los más interesantes de todos. Quien haya estudiado matemática, incluso en su nivel más básico, habrá notado que cuando tenemos una incógnita ésta se denomina con una X. Lo crean o no, la X, no fue elegida al azar, aquí tienen el por qué:

La X nace de la palabra árabe para representar una cantidad numérica no conocida, esta palabra era shei. Los escritores griegos que traducían textos matemáticos egipcios, por una cuestión de simplicidad, la tradujeron como xei, mucho más fácil de leer en el alfabeto helénico. Con el tiempo los cálculos fueron ganando complejidad y xei se fue acortando hasta convertirse en una X. Es así que hoy en día, en matemáticas y muchos otros lados, utilizamos la X para representar una incógnita.

Papiro de Oxirrinco

La imagen que pueden apreciar es un papiro Griego de aproximadamente unos 3000 años de antigüedad. Que si bien no es un texto matemático se puede observar la utilización del Xei. (nota: la datación del papiro es debatida, otras fuentes identifican un origen más cercano datado en 2000 años de antigüedad)

Explicaciones y teoría alternativas
– La primera, es que también es posible que la X nazca de la palabra griega Xenos -extraño, foráneo-.

– La segunda la ubica en la época del matemático Omar Khayyam (siglo 11). Sin embargo, eso nos dejaría con la duda sobre el por qué hay manuscritos griegos (de la Edad Clásica) donde aparece la palabra Xei. De hecho era muy común utilizar letras mayúsculas para designar magnitudes en Grecia (Aristóteles, por ejemplo, las utilizaba seguido en sus obras).

El tenedor y su misterioso origen

Es imposible saber cuándo exactamente fue inventado el tenedor ya que, como es de esperarse, hay decenas de atribuciones y relatos sobre su creación. Sin embargo, al menos podemos saber como es que se logró imponer en la mesa como utensilio de facto. Tal vez habrán leído mi nota sobre los Modales en la Mesa Medieval. Allí hablábamos sobre lo errada y confundida que está la gente de hoy en día al pensar que en la mesa medieval se comía de manera salvaje y rudimentaria, cuando en realidad, existían varios códigos de conducta establecidos. No obstante, esto necesariamente no significaba que se utilizara un tenedor. Efectivamente un cuchillo y un pincho (básicamente una varilla de metal con una punta afilada y un mango de madera en su otro extremo) eran todo lo necesario para poder cortar, separar y llevarse la comida a la boca sin que las manos de los comensales tocasen los alimentos.

El tenedor llega a Europa en el siglo XI de la mano de Teodora quien no sólo era una chica muy escandalosa sino que además era la hija del Emperador Bizantino Constantino Ducas -recordemos que el Imperio Bizantino eran los rezagos del Imperio Romano en Oriente que habían sobrevivido a la caída del Imperio Occidental-. Su padre, buscando expandir su poder, decide casarla con el Dux de la poderosa e inmensamente rica República de Venecia, Domenico Selva. Entre las tantas pertenencias que Teodora lleva a su nuevo hogar sería un extraño utensilio de mesa con forma de bidente que logra cautivar la atención de todas las figuras de la aristocracia veneciana. Prontamente comienza a vislumbrarse una lenta pero cada vez más común adopción del tenedor las mesas de la aristocracia veneciana, ya sea porque verdaderamente lo encontraban más práctico o porque simplemente querían estar a la moda y mostrarse siguiendo las costumbres de la familia más poderosa de la república. Esta lentitud fue debido a que en un principio el rechazo era general, de hecho, varios nobles como Catalina de Bulgaria y Carlos V de Francia intentaron importarlo en sus países pero no consiguieron éxito alguno ya que la mayoría de las personas consideraba la combinación de cuchillo, pincho y cuchara más que suficiente. Al presentar el utensilio sólo se encontraban con las miradas de desapruebo de sus comensales, quienes preferían seguir comiendo a la vieja usanza y evitar lastimar sus labios y bocas con tan monstruosa maquinación. Es que de hecho, los primeros tenedores, además de sólo contar con dos dientes, eran tan afilados y puntiagudos que ante el más pequeño descuido o error de cálculos se pasaba un muy mal momento. Si bien rechazado por la nobleza en un principio, el tenedor encontraría un nuevo público adepto entre las masas populares, quienes generalmente no deseaban desafilar sus dagas sosteniendo comida constantemente con éstas.

Hoy en día sabemos que ya para el año 1423, gracias al trabajo de Marques de Villena y su tratado Arte Cisoria, a los nobles no les queda otra que adoptar la costumbre que ya se había difundido por el mundo entero. De todas maneras, el tenedor continuaría siendo una rareza y no sería hasta el siglo XVIII y en algunos casos hasta el XIX que las primeras fábricas nacionales de tenedores abrirían sus puertas en Europa.

Los modales en la mesa medieval

BanqueteEn el pasado hemos hablado de las supuestas recomendaciones de Leonardo da Vinci a la hora de comer en el Codex Romanoff. Dicho libro no es más que una humorada contemporánea escrita por un crítico de cocina, utilizando imágenes de los códices de Leonardo y dándoles otros significados. No obstante, muchas de las recomendaciones que da a la hora de los modales en la mesa, no son inventadas, sino que tienen su base en costumbres y tradiciones reales de la mesa medieval.

De todas maneras siguen estas preguntas que formulamos al principio: ¿era realmente así la mesa Medieval?, ¿tenían tan poco sentido de la estética y de la conducta éstas mismas personas? La respuesta afortunadamente es un rotundo no!, y, de hecho, era muy importante la buena conducta, al menos en los banquetes de las clases altas. Gracias a fuentes como el Menanger de Paris, publicada en el siglo XIV, obtenemos un listado con todo tipo de consejos útiles que un marido de la nobleza le recomienda a su flamante esposa plebeya para mantener el decoro en la mesa -entre estos consejos se encuentran los de: Mantener la boca cerrada mientras se mastica y no hablar con la boca llena; limpiarse la boca antes de beber de la copa; no agarrar la ración más grande de la fuente; usar prolijamente la servilleta; y así varias recomendaciones que incluso lograrían asustar a cualquier persona contemporánea por lo rigurosas y meticulosas que estas eran-.

BanqueteComo es lógico sí es cierto asumir que las costumbres variaban considerablemente dependiendo de las diferentes cortes, así como también lo es el pensar que varios aspectos se mantenían invariables del lugar. Pero dividamos las aguas: Por un lado es verdad que se utilizaban las manos para comer. Lo que no es cierto es que esto se hiciera por brutalidad. El tenedor, a pesar de ser conocido desde el siglo XI, no ganaría popularidad hasta el siglo XVI o XVIII -dependiendo de nuestra interpretación-. Si bien es llamativo y podría llevarnos a pensar cómo es que en un principio no se les ocurrió utilizarlo, la respuesta es muy simple. La utilización de algo nace con la necesidad de éste algo, en la Edad media, la utilización de las manos era tan normal que simplemente no lo necesitaban. La comida era cortada por sirvientes o nobles menores en caso de reyes y príncipes, de tal manera que las porciones eran ideales para ser agarradas con la mano sin problema alguno. Junto al plato se disponía de un tazón de agua donde los comensales podían lavar constantemente sus manos. En el caso de las clases más bajas el cuchillo era más que suficiente para cortar la comida, al ser que la carne generalmente se embutía para evitar su descomposición.

Banquete
En el caso de las reuniones también se seguían varios códigos de comportamiento. Por ejemplo cuando se realizaba una cena con invitados el cuchillo que utilizaba cada uno siempre era la daga de la misma persona, nunca se prestaba una por parte del huesped, no por una cuestión de avaricia sino de costumbre. La distribución de las copas también era diferente a la empleada en la actualidad, se estilaba, por lo general, a poner una copa cada dos invitados quienes la compartirían -de acá que fuera una regla de buena conducta limpiarse la boca antes de beber- pero no se asusten ya que generalmente no se compartía con extraños sino que se hacía entre esposos o familiares cercanos. Por mucho tiempo generalmente en España y Portugal para los caldos y sopas se utilizó un pan llamado Mense, que oficiaba de plato para el caldo y luego de comida sólida una vez terminada la sopa. Justamente de éste pan nace la palabra mesa. Los modales también dirigían los pasos a seguir en el momento de utilizar los condimentos. Para esto el comensal debía mantener su dedo meñique limpio y seco para así poder utilizarlo a modo de cucharilla y transferir condimentos a su plato sin dejar residuos de comida o líquido en el tarro.

Como podemos ver finalmente no era tan extremo el comportamiento en la mesa del Medioevo, diferente si, pero en lo más mínimo bizarro. Quizás si en algunas cortes los modales fueran menos elaborados que en otras, y sobretodo en tiempos caóticos de guerra o conflicto. Pero de eso ya no podemos culpar a la época.