La historia del tenedor y su origen y su uso en la mesa

La historia del tenedor y su introducción en la mesa es fascinante, la misma se remonta a más de 1500 años en el pasado y su adopción tardo varios siglos.

Es imposible saber cuándo exactamente fue inventado el tenedor ya que, como es de esperarse, hay decenas de atribuciones y relatos sobre su creación. Sin embargo, al menos podemos saber como es que se logró imponer en la mesa como utensilio de facto. Tal vez habrán leído mi nota sobre los Modales en la Mesa Medieval. Allí hablábamos sobre lo errada y confundida que está la gente de hoy en día al pensar que en la mesa medieval se comía de manera salvaje y rudimentaria, cuando en realidad, existían varios códigos de conducta establecidos.

Fotografía de un tenedor de plomo.
Tenedor de plomo rústico, utilizado por las clases trabajadoras del siglo XVI.

No obstante, esto necesariamente no significaba que se utilizara un tenedor. Efectivamente un cuchillo y un pincho (básicamente una varilla de metal con una punta afilada y un mango de madera en su otro extremo) eran todo lo necesario para poder cortar, separar y llevarse la comida a la boca sin que las manos de los comensales tocasen los alimentos.

El tenedor llega a Europa en el siglo XI de la mano de Teodora quien no sólo era una chica muy escandalosa sino que además era la hija del Emperador Bizantino Constantino Ducas -recordemos que el Imperio Bizantino eran los rezagos del Imperio Romano en Oriente que habían sobrevivido a la caída del Imperio Occidental-. Su padre, buscando expandir su poder, decide casarla con el Dux de la poderosa e inmensamente rica República de Venecia, Domenico Selva.

Entre las tantas pertenencias que Teodora lleva a su nuevo hogar sería un extraño utensilio de mesa con forma de bidente que logra cautivar la atención de todas las figuras de la aristocracia veneciana. Prontamente comienza a vislumbrarse una lenta pero cada vez más común adopción del tenedor las mesas de la aristocracia veneciana, ya sea porque verdaderamente lo encontraban más práctico o porque simplemente querían estar a la moda y mostrarse siguiendo las costumbres de la familia más poderosa de la república.

Esta lentitud fue debido a que en un principio el rechazo era general, de hecho, varios nobles como Catalina de Bulgaria y Carlos V de Francia intentaron importarlo en sus países pero no consiguieron éxito alguno ya que la mayoría de las personas consideraba la combinación de cuchillo, pincho y cuchara más que suficiente. Al presentar el utensilio sólo se encontraban con las miradas de desapruebo de sus comensales, quienes preferían seguir comiendo a la vieja usanza y evitar lastimar sus labios y bocas con tan monstruosa maquinación.

Es que de hecho los primeros tenedores,además de sólo contar con dos dientes eran tan afilados y puntiagudos que ante el más pequeño descuido o error de cálculos se pasaba un muy mal momento. Si bien rechazado por la nobleza en un principio el tenedor encontró un nuevo público adepto entre las masas populares, quienes generalmente no deseaban desafilar sus dagas sosteniendo comida constantemente con éstas.

Fotografía de un juego de cubierteríua del medioevo.
Juego de utensilios de mesa comunes entre las clases nobles y aristocráticas del Medioevo. Notamos además de los finos detalles en oro el tenedor bifurcado y el pincho, el cual era utilizado para sostener la comida mientras se cortaba o llevarse bocados pequeños a la boca.

Hoy en día sabemos que ya para el año 1423, gracias al trabajo de Marques de Villena y su tratado Arte Cisoria, a los nobles no les queda otra que adoptar la costumbre que ya se había difundido por el mundo entero.

De todas maneras, el tenedor continuaría siendo una rareza y no sería hasta el siglo XVIII y en algunos casos hasta el siglo XIX que las primeras fábricas nacionales de tenedores abrirían sus puertas en Europa.

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6 Comments

  1. maldito invento el tenedor… con lo bueno que es comer con los dedos 🙂

    (me ha dejado K.O. lo de que en la edad media no eran unos bárbaros en la mesa… porque yo había visto una peli en la que ocurría todo lo contrario… y después -y durante- el banquete ya empezaban a fornicar encima de la mesa)

  2. jajaja me parece que yo también la vi! a ver la atracción principal era una morocha de rizos con grandes curvas ? 😆

    Por lo de los modales dependía muchísimo de la época, había veces donde una guerra o una crisis llevaba a que coman como venga. Los árabes medievales generalmente eran extremadamente meticulosos con los modales. En Europa del Norte, muchas veces pero no siempre, no le prestaban tanta atención a la cortesía y modales como lo hacían en Europa del Sur. Sin embargo, algo es cierto: las películas pintan un panorama muy diferente a lo que era la realidad.

  3. El otro día paseando vi un blog con una foto que mostraba una publicidad. Decía algo parecido a: «Basta de comer el pollo con los dedos». Se trataba de unos tenedores en forma de dedos, es decir, vos tenías que ponértelos como capuchones en el pulgar e índice de cada mano y en la punta traía los dientes.
    No sabés cómo me reí, encima el blog tenía la foto del que escribía (era gordito)
    Capuchones en forma de tenedores, y los dientes bastante largos eran.
    Le quita la gracia!
    Y cómo hacés para chuparte los dedos cuando terminas? Terminás con la cara toda rasguñada jajaja

  4. Yo siempre como con los dedos 😛 el otro día invité a un amigo y le di de comer una picada y se quejaba de que no puse cubiertos jajaja le dije que no sea «lelo maricotas» (jajaja esa se la robe a Homero Simpson) y coma a lo romano 😆

  5. Claro amigo es medianamente correcto solo que el tenedor en ese entonces ya existia lo que sucede es que da vinci le agrego un diente mas eso es todo

  6. […] de consulta: protocolo.org / anfrix Fuente de la imagen: […]

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