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Chicago, la ciudad construida sobre un pantano que fue elevada 2 metros de altura gracias a la ingeniería del siglo XIX

Uno de los mayores problemas que experimentaron las ciudades más antiguas de los Estados Unidos fue que las mismas crecieron a partir de puestos comerciales que priorizaban el acceso a rutas comerciales tanto marítimas como terrestres. A medida que estos puestos se enriquecían y gradualmente se convertían en pueblos y luego en centros urbanos, sus habitantes entonces comenzaban a sufrir los efectos de la pobre ubicación geográfica.

Chicago fue uno de estos casos, una de las urbes más pobladas y ricas de América del Norte que comenzó como una humilde comunidad agrícola fundada en lo que hoy es el estado de Illinois por Jean Baptiste Point du Sable a finales del siglo XVIII cerca de las costas del Lago Michigan, lo que le otorgaba a la comunidad fácil acceso a los Grandes Lagos y así la posibilidad de comercializar rápidamente sus productos con las áreas más desarrolladas y pobladas de los recientemente independizados Estados Unidos. El problema, entonces, sería que justamente lo que fue su mayor ventaja durante sus inicios se convertiría en su mayor pesadilla a mediados del siglo XIX. La ciudad, que ahora era un pulmón industrial y un centro urbano en constante crecimiento, se encontraba a una elevación similar a la del Lago Michigan, por lo que no se podía construir un sistema de cloacas para la eliminación de aguas residuales ya que para colmo de males la ciudad había sido originalmente construida sobre tierras pantanosas.

La falta de un sistema de desagües cloacales y el terreno pantanoso comenzaron a causar estragos en la población local. Brotes de disentería, fiebre tifoidea y cólera eran comunes, hasta que en 1854 una epidemia de cólera causaría la muerte del 6% de la población de la ciudad. Como suele ocurrir con varias tragedias, lo ocurrido abrió los ojos de las autoridades de la ciudad, y con los aportes monetarios de varias empresas y magnates de Chicago prontamente comenzaron un proyecto para salvar a la ciudad de una nueva epidemia. Algo que ciertamente es más fácil decirlo que hacerlo, y durante dos años infinidad de ideas, muchas de estas simplemente imposibles, fueron sugeridas por varios industrialistas e ingenieros para solucionar el problema. La solución llegó dos años más tarde, de la mano del ingeniero Ellis S. Chesbrough: levantar el centro de la ciudad utilizando un ejercito de trabajadores y sistemas mecánicos en serie para elevar varios edificios y calles y así construir el sistema de cloacas.

La tarea fue monumental, y requirió el trabajo de varios miles de obreros y fábricas dedicadas enteramente a construir las herramientas y maquinarias necesarias para la operación. El primer edificio en ser elevado fue un edificio de 750 toneladas largas, hecho enteramente con ladrillos y de 4 pisos de altura. El mismo se utilizó como prueba piloto, delegando la operación a los ingenieros James Brown y James Hollingsworth. Para la prueba piloto se empleó un sistema de gatos de tornillo industriales utilizados para levantar barcos, y su éxito alentó a varias compañías de ingeniería y magnates de la región a apoyar el proyecto. Rápidamente se juntaron los fondos necesarios para elevar a más de 50 edificios en menos de un año, y para 1865 la mayoría de los edificios del centro de la ciudad ya habían sido elevados. Muchos otros incluso fueron también ubicados en un nuevo lugar, cambiándolos de calle o removiéndolos del centro de la ciudad y llevándolos hacia los territorios más elevados al Este de Chicago.

La práctica de elevar edificios se hizo rutina ya para 1860 con docenas de proyectos teniendo lugar al mismo tiempo, y entre los más notorios se encontraban edificios tales como la Tremont House, un mastodonte de 6 pisos y 4000 metros cuadrados, para el cual se utilizó el trabajo de más de 550 hombres y se emplearon 5200 gatos de tornillo industriales debiendo cavarse una serie de trincheras extra bajo el edificio para emplazar refuerzos estructurales. Tras finalizar la obra el edificio había sido elevado mas de 1,8 metros. El proceso era relativamente simple, en primer lugar se realizaba un estudio detallado de las fundaciones, las paredes y columnas; luego se cavaban trincheras por las cuales se pasaban vigas; cada extremo de viga se apoyaba sobre uno o más gatos de tornillo los cuales a su vez se apoyaban sobre una fundación secundaria creada para soportar el peso relativo que dicho gato levantaría, y luego cada gato sería operado por un hombre, que girarían en un grado las palancas de los tornillos al unisono comandados por varios capataces que coordinaban con silbatos cada serie de puja.

Una tragedia que se terminó convirtiendo en una ventaja
La mayoría de los fondos para salvar a la ciudad provinieron de donaciones realizadas por magnates e industrialistas, por lo que las finanzas de la ciudad no se vieron perjudicadas. De hecho, los requerimientos de semejante obra faraónica llevaron a que varias empresas se muden a la ciudad para suministrar los equipos necesarios, recibiendo además un gran influjo de mano de obra calificada que permaneció en la ciudad incluso tras terminada la obra.

A bailar con la Danza de San Juan

De todos los fenómenos sociales e histerias masivas habidas y por haber es quizás la Danza de San Juan la más increíble de todas. Transcurrido principalmente en Europa continental durante finales del siglo XIII y principios del XVIII, la Danza de San Juan describe un fenómeno en el cual cientos, y en oportunidades hasta miles, de personas comenzaban frenéticamente a danzar de manera ecléctica, es decir, no tratándose de ningún tipo de danza en particular sino más bien de movimientos enloquecidos. Si bien hoy en día no existe una opinión final sobre las causas que llevaban a las distintas epidemias de baile, las opiniones con mayor peso se basan a partir de envenenamiento con cornezuelo, hongo parásito del género Claviceps, famoso por su capacidad para contaminar hierbas secas y cereales mal almacenados y cuyos efectos son, a grosso modo, parecidos a los causados por el LSD.

Epidemia de baile

Obviamente, la creencia contemporánea del Medioevo llevaba a asumir que se trataba de posesiones demoníacas, por lo que distintas cadenas de oración eran organizadas para intentar curar a los “poseídos”. En varios casos, como documenta en el episodio a continuación el historiador alemán Justus Hecker, se contrataban músicos esperando que la música calmara y curara a los danzantes quienes, tras varias horas de movimiento continuo, colapsaban del cansancio para despertar “desposeídos” de sus demonios. Aunque, y de todas maneras, eran pocos los que lograban despertar ya que la mayoría moría a causa de paros cardíacos o de las convulsiones que sufrían. Si bien algunas de las plagas de baile fueron las de Aachen en el siglo XIV y la relatada en las Crónicas de Kleinkawel. No obstante, ninguna se compara a la que tuvo lugar en el siglo XVI en Estrasburgo.

La plaga de 1518
2La epidemia del baile de 1518Esta fue, sin duda alguna, la más espectacular en dimensión y mortífera de todas. Con más de 300 muertes contabilizadas, tuvo lugar en Julio del año ya mencionado cuando una mujer llamada Troffea, según recuentos de la época, comenzara a bailar frenéticamente sin explicación alguna en las calles de Estrasburgo, Sacro Imperio Romano -Alemania- en ese entonces y actualmente perteneciente a Francia. Si bien el baile de Troffea causaría curiosidad y comentarios mal intencionados entre los lugareños, menos de una semana después de lo ocurrido más de 34 personas serían contabilizadas como “enloquecidas por el baile.” Número que crecería rápidamente ya que menos de 20 días después del primer caso el número de danzantes superaría los 420 “participantes”. Número que no reduciría con el pasar de las semanas, sino todo lo contrarío.

Sin embargo, lo espectacular del caso no fue en si mismo el tamaño de la epidemia sino las medidas tomadas por las autoridades. Tas consultar con varios “expertos” se llegaría a la conclusión de que la única cura era el dejar bailar a la gente hasta que esta se harte de hacerlo. Razón por la cual no sólo el mercado principal de la ciudad sino que además dos salones de fiestas serían abiertos y llenados con “danzantes”. Lugares que, a su vez, eran dotados con músicos pagos por el gobierno para animar el baile. Si bien las intenciones de las autoridades no eran malas, y buscaban encontrar una cura para los afectados, esto, al final, tuvo como resultado la muerte de cientos de personas, ya que los “danzantes” se movían frenéticamente hasta, literalmente, morir del cansancio.

Hacia la derecha puede verse un grabado del gran Hendrick Hondius realizado a mediados del siglo XVII en el cual vemos ilustrado lo ocurrido basado a partir de un tercero, según se cree, a partir de otra epidemia de danza. Esta ocurrida en Flanders a mediados del siglo XVI. No casualmente estos acontecimientos ocurrían por norma general durante el verano y la primavera, cuando el calor favorecía el crecimiento del hongo.

De como el poblado de Gotham se salvó de pagarle otro impuesto al Rey John

El Rey JohnDada la naturaleza socio-política de la sociedad Medieval inglesa, en la cual el Lord de la región -señor feudal,- quien debía siempre acudir a los deseos bélicos y políticos del Rey o la Reina, debiendo relegar muchas veces el manejo de sus tierras a sus propios habitantes (ya que si dejaba a uno de sus sheriffs o caballeros como reemplazante formal éste tal vez se podía llegar a “encariñar” mucho con su función) existía en las clases trabajadoras una libertad e independencia poco común en el resto del mundo. De hecho, estas formaban sus propias cortes legales, y hasta podían decidir e implementar parte de sus leyes locales. Al Lord sólo le interesaba recibir sus impuestos y cuotas anuales -que no eran tan exagerados como la leyenda de Robin Hood inmortalizó para la historia,- y luego, cómo lo hacían o lo lograban, le importaba poco mientras cumpliesen. Debido a esto, miembros ancianos de la comunidad conocían las leyes y distintos artilugios legales a la perfección.

Quizás el mejor ejemplo de esto tuvo lugar en el siglo XIII, en el pequeño pueblo de Gotham. Tras ascender al Trono de Inglaterra, el Rey John, de origen normando y poco querido por los ingleses -no sólo por venir de Normandía (actual Francia) sino además por su fama de avaro y codicioso- decidiría visitar los territorios al norte de Londres. Razón por la cual, tras visitar Leicester, recorrería los distintos pueblos hasta llegar a Nottingham. Esta decisión sería para desgracia de los pobladores de Gotham, claro, ya que su pueblo quedaba entre medio de ambas ciudades. Razón por la cual, si el Rey John pasaba por allí, deberían de pagar un abultado Impuesto Real extra para reparar los caminos locales ya que pasarían a ser parte de la Autopista Real.

No lentos, y conociendo las leyes locales, en las cuales se exceptuaban de impuestos a las poblaciones que sufrían de epidemias o sequías, los pobladores esperarían a la llegada de los inspectores reales para, en un acto bien coordinado, fingir que todo el pueblo estaba loco a causa de una rara enfermedad.

Fingiendo besar vacas, bañarse con tierra, comer pan sin hornear y varias otras locuras lograrían horrorizar a los veedores del Rey. Tras lo cual se decidiría. a pesar de aumentar el trayecto del viaje, tomar una ruta alternativa. Y los pobladores de Gotham, que en los informes reales habían sido catalogados como los “foles of Gottam” -locos de Gotham- pasarían ante la historia a conocerse como los “wise-men of Gotham” -sabios de Gotham.-


Foles of Gotham
Una de las tantas representaciones de lo acontecido inspiradas por la obra de Wakefield

Algo que quedaría inmortalizado en una de las obras del siglo XV de Wakefield titulada, en las formas ortográficas del inglés de hace 500 años: “Merrie Tales of the Mad-Men of Gottam”“Cuentos alegres de los hombres locos de Gotham”.-

Por alguna razón, quizás por la exageración que tuvo el suceso a medida que se fue contando generación tras generación, y seguramente muy influenciado por la manera en la que se describe a los gothanos en la obra de Wakefield, con el pasar de los años el término “wise-men of Gotham” pasaría, al rededor del siglo XVI, a convertirse en sinónimo de pobladores tontos y simples, objeto de crueles bromas y chistes. En éste sitio tienen una colección de chistes sobre “wise-men of Gotham” -en inglés.-

Nota: No es curioso que hasta el día de hoy se discuta si lo acontecido es o no una leyenda. No obstante, si bien la historia fue deformada y exagerada inmensamente con el pasar de los siglos, John desvió realmente su viaje a Nottingham para evitar Gotham. Algo que no tendría sentido si no fuese por lo relatado en el folklore popular.

El hombre que por error erradicó a los conejos europeos

El profesor de la Academia de Medicina Francesa Paul Felix Armand-Delille pasaría a la historia no solo por sus gigantescos aportes al campo de la bacteriología, sino porque además, en un acto totalmente sin intención, sería el responsable de prácticamente erradicar a los conejos de Europa en la década del 50.

Armand-Delille era ciertamente un héroe en Francia gracias a sus estudios sobre la malaria en las trincheras de la Primer Guerra Mundial. Estudios que le valdrían un gran reconocimiento. Durante años ejercería como profesor en la Escuela de Medicina de Paris, donde se especializaría en enfermedades infecciosas en niños. Pero, y a pesar de su prestigiosa carrera, sería durante sus años de jubilado en los que, y por desgracia, se volvería mundialmente famoso o, mejor dicho, infame.

Conejo europeo

Ya jubilado, comenzaría a dedicarse a una vida más tranquila y cercana a la naturaleza, en la cual pasaría considerable tiempo en el campo. Territorio en el cual descubriría el problema que significaban las plagas de conejos al agro de su país. Su incesable mente lo llevaría a intentar buscar una solución, y así llegaría a su conocimiento la efectividad que la inserción del virus causante de la Mixomatosis había tenido en Australia para controlar dichas plagas.

Debido a su gran prestigio se le permitiría prácticamente hacer lo que quisiese sin que nadie le hiciera muchas preguntas, razón por la cual en 1952, y tras haber conseguido las muestras del virus, procedería a introducir la Mixomatosis en dos conejos que depositaría en un área cultivable de 3 km² perteneciente a la finca del Chateau Maillebois. Armand-Delille eligiría esta finca convencido que la misma, debido a su geografía, era óptima para realizar una prueba contenida, sin riesgo alguno de causar una epidemia.

Pero el científico estaba equivocado, no solo en la efectividad del virus en los conejos europeos, que resultó ser más lenta, por lo que los conejos vivían más y podían contagiar el virus a mayor cantidad de individuos antes de morir, sino en la capacidad de la finca para contener a los conejos, ya que a solo cuatro meses de la pruebas, múltiples casos de infección por Mixomatosis se reportaban en toda la nación. Un año después de la prueba original, más de un 45% de los conejos de toda Francia habían perecido. Al poco tiempo, casos comenzaron a reportarse en el Reino Unido, Italia, España, Holanda y prácticamente toda Europa. El desastre sería tal, que para la temporada de caza de 1956 y 1957, los reportes indicaban que la población de conejos en Europa había disminuido entre un 95 y 98%.

Armand-Delille, anteriormente aclamado científico, se convertiría en villano, siendo enjuiciado y multado con una pena de 5 mil francos. No obstante, el profesor se convertiría en el ídolo de los campesinos, quienes, mediante Bernard Dufay, el director general del Departamento de Bosques y Ríos, le condecorarían con una particular medalla. medalla que en una cara tenía su la figura del profesor y en la otra un conejo muerto.

Hoy en día, no obstante, se cuestiona si la culpa fue enteramente del profesor, y se sugiere, como en el caso de la infección en las poblaciones del Reino Unido, que pudo haber más de un foco intencional de infección. De hecho en el Reino Unido en 1954 se debió penar con una ley la infección intencional de poblaciones de conejos con el virus.

Lince ibéricoY los pobres linces ibéricos
Por supuesto, otra vez la alteración humana del medio ambiente tiene resultados desastrosos. Otra de las víctimas indirectas del virus sería el lince ibérico, cuya dieta se basaba en un 93% en conejos durante el verano. Estos magníficos felinos verían sus números reducidos en gran medida y técnicamente extintos en Portugal. Prestar atención al gráfico del enlace, el cual mide la población de los linces ibéricos desde los 60s (período en el que comenzó el censo) hasta el presente, y tengan en cuenta que para ese entonces, el comienzo del censo, lo peor ya había pasado.

Enlaces relacionados
Un interesante artículo (en inglés) de la Universidad Nacional de Australia sobre las investigaciones de la Mixomatosis desde 1953 hasta 1967, incluido el trabajo de Delille.

La triste suerte de caer en un doctor de la Guerra Civil Americana

Guerra civil americanaPorque nada dice mejor “doctor de la guerra civil” que limpiar el bisturí en la suela de la bota antes de abrir al paciente.

En el pasado ya hablamos de los doctores medievales (1, 2, 3) y de los ensalmadores, especialistas en “poner huesos en su lugar” de la Edad Media, quienes no tenían problema en pisar el pecho del paciente para tirar un brazo con fuerza y acomodar los huesos. Pero si doctores poco fiables se trata, los doctores de la Guerra civil Estadounidense si que eran de temer. La primer guerra a gran escala con armas de fuego, miles de heridos todos los días y los largos viajes, llevaron a algunos de los accionares más excéntricos de la historia.

Guerra civil americana

Tras la batalla de Gettysburg, que resultó en 30 mil heridos, las amputaciones ocurrieron al por mayor, incluso en hombres que tenían heridas superficiales. Según la Civil War Society, de 175 mil casos de heridas en extremidades 30 mil terminaron en amputación, realizadas en una carpa al aire libre entre la bosta de caballo y las moscas. Las posibilidades de supervivencia al doctor en el bando de la Unión era de 1 en 4, mientras que en los Confederados ni siquiera podían llevar registro de las muertes. Para colmo de males, uno de los mayores timos de la época era hacerse pasar por doctor sin serlo -así se evitaba ir a la batalla-, y solamente se requería saber anatomía básica para pasar el examen admisión, por lo que nunca se sabía si el que te iba a operar era un doctor o un mentiroso que se hacía pasar por uno.


Guerra civil americana
(Maletín de trabajo de un médico de la guerra civil.)

Peor aun, se utilizaba cloroformo como anestésico, e incluso, como si ya no fuese poco, el que lo administraba generalmente era otro soldado que servía como ayudante del doctor, por lo que casi siempre morían en la mesa de operaciones no por la herida en si sino por un paro cardiorespiratorio causado por el cloroformo. la segunda opción era peor, si no había cloroformo se suministraba whisky barato.

Guerra civil americanaSi bien uno puede llegar a pensar que lo anterior ya era mucho, todavía nos faltan las infecciones y las epidemias. Los heridos se apilaban junto a los muertos, siendo el limpiar el bisturí en la bota una práctica común. La Civil War Society establece que 995 de cada 1000 hombres contrajo disentería; y en los Confederados 1/4 de las bajas fueron a causa de fiebre tifoidea, ya que muchas veces la barraca y la cocina ocupaban, literalmente, el mismo lugar que la morgue, desencadenando en enormes brotes de salmonella. Otro de los grandes problemas fueron el más de 1 millón de enfermos de malaria, contraída en los pantanos del sur, esto generalmente afectando a la unión (el norte) ya que no estaban tan acostumbrados a surcarlos como los sureños.
 

Guerra civil americana

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Como un excelente recurso de información sobre la medicina durante la Guerra Civil Americana les recomiendo la Enciclopedia de la Civil War Society (en inglés).

La Gripe Española de 1918 – La peor pandemia de todos los tiempos

Gripe españolaHoy en día, el HHS, calcula que el número de muertos a nivel global por causa directa de la Gripe Española ronda entre los 50 a los 100 millones. Sin embargo, este suceso fue oscurecido en notoriedad por los eventos de la Primer Guerra, y hoy en día pocos conocen o están enterados del mismo. Irónicamente, esta pandemia nivel 5, que tuvo lugar de 1918 a 1919, no sólo superó en cantidad de víctimas a la Peste Negra, sino que además incluso múltiplicó varias veces en número a los caídos por la guerra misma. En total el 2,5% de la población mundial pereció y un 20% sufrió este subtipo del virus de la gripe, científicamente denominado H1N1. De hecho, su índice de mortalidad es cientos de veces superior al de los subtipos comunes de gripe (una relación que va al 0,1% para los subtipos comunes, del 2,2% al 20% en el subtipo H1N1).

Con un desgarrador índice de contagio del 50%, y síntomas capaces de debilitar y consecuentemente matar a una persona promedio fácilmente, la enfermedad se extendió como reguero de pólvora por todo el mundo en cuestión de semanas.
Si bien el paciente cero fue registrado en Kansas, el 11 de Marzo de 1918, la enfermedad fue denominada como “Gripe Española” ya que España, al no haber estado involucrada en la guerra, fue el país que más reportó los casos de este virus. Los otros países involucrados en la guerra temían desmoralizar a la población reportando las víctimas. De esta manera, ante los ojos del mundo, España parecía ser de ser el epicentro del virus.

Gripe española

Varios países europeos y americanos entraron en un estado de histeria masiva, y en muchos de estos se llegó a implementar desde toque de queda hasta la detención de ciudadanos que deambularan por la calle sin protección respiratoria. Las morgues y hospitales prácticamente se abarrotaron de cadáveres, debiendo derivar el traslado de cuerpo directamente a quemaderos industriales con el fin de deshacerse rápidamente de los mismos. En el sur de los Estados Unidos, pueblos enteros desaparecieron. Solo en Octubre de 1918 más de 300 mil personas murieron en Estados Unidos a causa de la gripe. La falta de personal, tanto público como privado, llevó a que miles de empresas y servicios básicos como la luz, el agua y el teléfono fuesen interrumpidos. No obstante, la epidemia causaría muchas más víctimas per capita en Europa que en Estados Unidos, esto a causa del mejor manejo de la situación en dicho país. En Estados Unidos, y a diferencia de Europa, los enfermos eran trasladados a enormes centros de control, limitando así la posibilidad de infección de los mismos. Con el tiempo, y tras millones de muertes, la masiva pandemia fue controlada.

El siguiente video es un documental conciso de lo ocurrido, está en inglés, pero podrán ver varias imágenes del caos causado por la epidemia.

Por qué tan mortífera
Hoy en día gracias a un controversial y arriesgado estudio, se pudo teorizar a una hypercitoquinemia, o “tormeta de citoquinas”, como el factor responsable por el altísimo índice de mortalidad del virus. Las citoquinas, grosso modo, son proteínas de control. Las mismas ejercen una función reguladora en las células que las producen. Desde el crecimiento, la comunicación celular, la quimiotaxis, y, pertinente a este caso, la secreción de inmunoglobulinas.Sin complicar las cosas mucho, y haciéndolo fácil de entender, durante una “tormeta de citoquinas” una retroalimentación positiva repetitiva (en castellano: una respuesta en sentido directo a un estímulo que se repite una y otra vez) se produce a causa de la presencia del subtipo H1N1. Como resultado las citoquinas señalan a los macrofagos y las células-T (mecanismos de defensa contra patógenos) a dirigirse en sentido del estímulo. Por una razón todavía no entendida por la ciencia actual, en el caso de la “tormenta de citoquinas” esta retroalimentación positiva se vuelve repetitiva en exceso, y pierde el control que normalmente el organismo ejerce sobre la misma, llevando a la producción excesiva de citoquinas y la deterioración de tejidos a causa del proceso. Como resultados, intensas fiebres, mareos y fatiga extrema llevan a la muerte, incluso, de adultos jóvenes.

Gripe española

El posible “próximo causante” de una pandemia nivel es el H5N1, o gripe aviar, la cual tmabién causa la muerte a causa de una “tormentas de citoquinas”. Y, como bien se mencionó en el video presente en este artículo, el resultado sería mucho peor, ya que los viajes intercontinentales e internacionales se han incrementado enormemente, mientras que la infraestructura hospitalaria, a causa de los modelos de máximo rendimiento económico actuales, ya no está diseñada para soportar pandemias masivas como en el pasado.

Las arañas del rey Pirro, el primer “bio ataque” de la historia

Al escuchar “guerra biológica” nos viene la mente la imagen de un virus modificado o una cepa bacteriana resistente a los antibióticos comunes, ambos, capaces de causar infinidad de muertes. Sin embargo, les cueste creerlo o no, las guerras biológicas se vienen desarrollando desde hace siglos. A continuación un resumen de los tres casos más antiguos:

El Rey Pirro
Piro, rey de EpiroSi bien de los casos que aquí mencionaremos este es del que menos se sabe y el peor documentado, es tan interesante que vale la pena mencionarlo a al menos como curiosidad. La historia dice que tras verse superado por los romanos -Pirro ganó la batalla pero las pérdidas fueron tales que fue lo mismo que una derrota- volvió a su reino en el norte de Grecia con una gran amargura. Decidido a vengarse de sus enemigos encargó a cientos de sirvientes que introdujeran las temibles arañas de la región en Italia. Estos lo hicieron y prontamente la ciudad de Taranto se infestó de arañas las cuales, en “honor” a la ciudad, fueron denominadas como tarántulas –de hecho el baíle tradicional italiano de la Tarantela tiene su origen en la picadura de estas arañas, ya que se creía que moverse “alocadamente” limitaba el dolor y los efectos de la picadura-.

La batalla de Thun L’Eveque
En la Edad Media no se conocía exactamente el por qué pero se sabía muy bien que un cadáver en estado de putrefacción contaminaba el agua y enfermaba a la gente cercana a éste. En 1340 el castillo de Thun L’Eveque en Hainault se encontraba siendo sitiado y sus atacantes se encontraban realmente cansados ante la resistencia de los ocupantes. Con el fin de amedrentar a sus enemigos decidieron realizar lo que hoy en día es considerado como el primer registro de utilización de armas biológicas de la historia: enfermar a los enemigos tirándoles caballos, cadáveres y vacas muertas con las catapultas. Al cabo de unos días el olor y las pestes hicieron que los franceses abrieran las puertas del castillo y decidieran firmar un tratado muy desventajoso.

La batalla de Thun L'Eveque

La Peste Negra
Mucho tiempo se tardó en esclarecer el vector causante de la Peste Negra, sin embargo tras años de investigaciones hoy se sabe que fueron dos motivos*: Por un lado fue a causa de las ratas que viajaban en los barcos mercantes que llegaban desde oriente hacia puertos europeos y cuyas pulgas transmitían la bacteria Yersinia pestis. En segundo lugar, y relacionado a lo que estamos hablando, se encuentra el contagio intencional causado por los tártaros. Tras sufrir una fuerte infección con la plaga, los soldados tártaros en la península de Crimea que se encontraban sitiando el enclave comercial genovés de Caffa, decidieron enviarle un regalo a las tropas italianas arrojando a todos sus soldados muertos a causa de la peste en los ríos y a través de las paredes de las fortalezas. Los tártaros no sabían exactamente por qué, pero conocían muy bien que pasaba si una persona sana tenía contacto con un enfermo de la peste. El efecto fue devastador, ya que las poblaciones de Oriente Medio tenían formadas defensas naturales contra la peste tras siglos de convivir con esta, no obstante, los europeos eran terreno virgen para dicha infección y en Europa la Peste se expandió rápidamente finalizando con la vida de más de 1/3 de la población.

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La Danza macabra

Del Gran Apestamiento a la Gran Peste

Los problemas de una metrópolis sobrepoblada e industriosa como era el Londres Victoriano fueron y son la suciedad. Si bien en el presente se han creado leyes y se ha concientizado a “no ensuciar” en el pasado esto no era así, y desde fábricas hasta personas e incluso los barcos arrojaban todos sus desperdicios al río. Gradualmente el Thames se convirtió en una gran cloaca y los olores eran realmente insoportable. Todo esto llevó a que en el año 1858 el calor del verano comenzara a largar un vaho insoportable, los miembros del Parlamento abandonaban las seciones vomitando y el Primer Ministro Disraeli debió salir corriendo de su despacho con un pañuelo en la nariz al no soportar la hediondez de su presente en el mismo. Con el fin de solucionar el problema se comisionó al legendario ingeniero Joseph Bazalgette para construir un colosal sistema de cloacas que administrara los desechos de la ciudad. Desgraciadamente Bazalgette nunca podría haber imaginado que el solucionar el “Gran Apestamiento de Londres de 1858” sería el trampolín para “La Gran Peste de Londres de 1892”, en la cual millones de ratas criadas en las cloacas invadieron la ciudad, y causando una epidemia de cólera nunca antes vista.

Como resultado Bazalgette fue utilizado como chivo expiatorio y todos los políticos lo comenzaron a culpar de la peste, de hecho, y a pesar que el mismo Bazalgette y sus antepasados eran ingleses, varios políticos preferían llamarlo bajo el apodo de “el francés” a causa de su apellido con el fin de echarle la culpa a Francia. Por supuesto ninguno reconoció que en casi 40 años nunca se realizó una limpieza intensiva del sistema de cloacas, lo que dio el pie para que las ratas encontraran un ambiente propicio. De todas maneras este es un buen ejemplo de como la solución de un problema menor lleva a uno mucho mayor.

Las máscaras antiplaga medievales

Hoy en día estamos acostumbrados a pensar que las máscaras de gas fueron inventadas durante la Primer Guerra Mundial, después de todo son las únicas imágenes que vemos de personas utilizando máscaras para protegerse de gases nocivos. Sin embargo, estas datan de mucho antes, nada más y nada menos que de la Edad Media, y se extendieron en el tiempo durante varios siglos. De hecho, hay registros de las mismas siendo utilizadas durante los siglos XVI y XVII por médicos que visitaban pacientes con enfermedades contagiosas o zonas en cuarentena.

Su origen y creación es incierto pero sí sabemos que varios doctores, desconcertados por los causantes de la Peste, comenzaron a buscar maneras de tratar a sus pacientes y a la vez protegerse de algún modo. Estos profesionales teorizaban que la peste era transportada por un “aire maligno” que se apoderaba del sistema respiratorio de la victima y posteriormente de todo su cuerpo. Con esto en mente no nos sorprendemos al saber que no pasó mucho tiempo hasta que algún aprovechado comenzó a vender “repelentes anti Peste”… que en realidad no eran nada más que perfumes de olor muy fuerte. Es así que llenando un pomander con “repelente”, que se introducía en el pico de una mascara fabricada de roble y forrada en metal, muchos médicos creían estar a salvo de la Peste al poseer una máscara que filtraba el aire contaminado del aire limpio…. por supuesto que luego morían como ratas ya que esa confianza extra que les otorgaba llevar puesta la máscara hacía que no tomaran todas las precauciones que tomaban cuando no la utilizaban.

Nota: Un pomander es una decoración originada en Francia que consiste de un pequeño frasco metálico con orificios en el cual se depositan perfumes y aceites aromáticos.

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