Guerra biológica en el pasado

Al escuchar «guerra biológica» nos viene la mente la imagen de un virus modificado o una cepa bacteriana resistente a los antibióticos comunes, ambos, capaces de causar infinidad de muertes. Sin embargo, les cueste creerlo o no, las guerras biológicas se vienen desarrollando desde hace siglos. Desde la primer arma biológica en la Historia, utilizada por los Hititas, hasta las temibles arañas del rey Pirro.

A continuación haremos un resumen de los tres casos más antiguos.

La primer arma biológica en la historia

El registro más antiguo de un agente biológico siendo utilizado para dañar al enemigo proviene de una serie de textos producidos por los hititas hace unos 3500 años en el pasado. En estos textos se menciona como personas víctimas de la talaremia, mejor conocida como la fiebre de los conejos ó fiebre de las liebres silvestres, enfermedad causada por la bacteria Francisella tularensis, fueron enviadas a las tierras enemigas para que contagien la enfermedad a los locales. Convirtiendo a este mal, en efecto, en la primer arma biológica en la Historia.

Los hititas ciertamente fueron una cultura fascinante, capaces de construir ciudades subterráneas como la asombrosa Derinkuyu.

El rey Pirro

Si bien de los casos que aquí mencionaremos este es del que menos se sabe y el peor documentado, es tan interesante que vale la pena mencionarlo a al menos como curiosidad. La historia dice que tras verse superado por los romanos Pirro el rey de Epiro -Pirro ganó la batalla pero las pérdidas fueron tales que fue lo mismo que una derrota, de aquí sale la frase «victoria pírrica»- volvió a su reino en el norte de Grecia con una gran amargura.

Decidido a vengarse de sus enemigos encargó a cientos de sirvientes que introdujeran las temibles arañas de la región en Italia. Estos lo hicieron y prontamente la ciudad de Taranto se infestó de arañas las cuales, en «honor» a la ciudad, fueron denominadas como tarántulas. Los recuentos de la época indican los síntomas como temblores incontrolables, sobre todo en las piernas.

Enfermedades del baile: de hecho el baile tradicional italiano de la tarantela tiene su origen en la picadura de estas arañas, ya que se creía que moverse «alocadamente» limitaba el dolor y los efectos de la picadura. En el pasado varias enfermedades e intoxicaciones causaban espasmos y temblores que eran interpretados como «bailes». Un ejemplo de esto es la denominada Danza de San Juan, una misteriosa intoxicación que hacía «bailar» a sus víctimas.

La batalla de Thun L’Eveque

En la Edad Media no se conocía exactamente el por qué pero se sabía muy bien que un cadáver en estado de putrefacción contaminaba el agua y enfermaba a la gente cercana a éste. En 1340 el castillo de Thun L’Eveque en Hainault se encontraba siendo sitiado y sus atacantes se encontraban realmente cansados ante la resistencia de los ocupantes.

Con el fin de amedrentar a sus enemigos decidieron realizar lo que hoy en día es considerado como el primer registro de utilización de armas biológicas de la historia: enfermar a los enemigos arrojando, mediante la utilización de poderosos trebuchets, caballos, cadáveres y vacas muertas con las catapultas.

Al cabo de unos días el olor y las pestes hicieron que los franceses abrieran las puertas del castillo y decidieran firmar un tratado muy desventajoso.

Iluminación medieval mostrando arqueros intercambiando flechas durante un asedio.
Iluminación medieval sobre la guerra biológica. Vemos como un castillo es atacado arrojando cadáveres al mismo.

La Peste Negra

Mucho tiempo se tardó en esclarecer el vector causante de la Peste Negra, sin embargo tras años de investigaciones hoy se sabe que fueron dos motivos:

Por un lado fue a causa de las ratas que viajaban en los barcos mercantes que llegaban desde oriente hacia puertos europeos y cuyas pulgas transmitían la bacteria Yersinia pestis. No obstante, tanto en el medioevo como en los rebrotes de la peste durante el Renacimiento esto no se sabía ni se entendía, la gente pensaba que la peste era causada por un elemento en el aire denominado miasma. Debido a esto, en el renacimiento los médicos intentaron usar curiosas máscaras con un pico similar al de un pájaro para intentar resguardarse de la peste.

En segundo lugar, y relacionado a lo que estamos hablando, se encuentra el contagio intencional causado por los tártaros. Tras sufrir una fuerte infección con la plaga, los soldados tártaros en la península de Crimea que se encontraban sitiando el enclave comercial genovés de Caffa, decidieron enviarle un regalo a las tropas italianas arrojando a todos sus soldados muertos a causa de la peste en los ríos y a través de las paredes de las fortalezas.

La danza macabra: la peste tuvo un efecto cultura muy oscuro y sin igual en prácticamente todas las sociedades europeas, llevando a desarrollar movimientos culturales como la Danza macabra.

Los tártaros no sabían exactamente por qué, pero conocían muy bien que pasaba si una persona sana tenía contacto con un enfermo de la peste. El efecto fue devastador, ya que las poblaciones de Oriente Medio tenían formadas defensas naturales contra la peste tras siglos de convivir con esta.

Los europeos, por su parte, eran terreno virgen para dicha infección al no tener defensas naturales contra la misma y en Europa la Peste se expandió rápidamente finalizando con la vida de más de 1/3 de la población.

Ilustración del Totentanz o danza macabra.
Los esqueletos se aferran a su vida anterior.

La gripe española

Debieron pasar muchos siglos para que un evento de estas características supere a la Peste Negra, y esta fue la gripe española de 1918, una terrible pandemia que terminó con la vida de más de 100 millones de personas en todo el mundo, superando incluso en bajas a las Guerras Mundiales.

Hospitales de campaña durante la gripe española de 1918.,
Hospitales de campaña durante la gripe española de 1918.,