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Herma, un tipo de escultura un tanto peculiar

HermaA simple vista una herma puede resultar la escultura más llamativa y singular que alguna vez hayamos visto. No es para menos, ya que las mismas son lisa y llanamente un pilar rectangular que en su extremo superior poseen tallada una cabeza y luego, en su frente, justo a la altura donde realmente debería estar si respetamos las proporciones anatómicas, un pene erecto. Su nombre proviene a partir del dios griego Hermes, ya que en los primeros tiempos en los que estas particulares piezas comenzaron a ser utilizadas, hace ya unos tres milenios aproximadamente, esta deidad era la figura representada como cabeza en la gran mayoría de los casos. Luego, no obstante, tras la adopción romana de las mismas, distintos personajes famosos o históricos fueron siendo utilizados.

Para entender el por qué de las mismas debemos entender el pensamiento simbólico griego. Para los antiguos griegos Hermes, además de ser el mensajero divino, era el protector de los mercaderes y viajeros; mientras que un pene erecto además de virilidad simbolizaba la predisposición a las armas, es decir, la defensa. Todo toma sentido, por supuesto, cuando aclaramos que las hermas o hermai cumplían la función de servir de hitos en el camino. Es decir, se colocaban en las rutas o en las afueras de distintos pueblos y, además de marcar cierta información, figurativamente defendían a los viajeros de los malos espíritus. Curiosamente, hoy en día solo un pequeña cantidad es conservada con sus penes intactos.

Los hermocópidas y una protesta que antecedería a los “hippies” por milenios
Quizás la mayor curiosidad histórica digna de mencionar al rededor de los hermai sea el famoso escándalo de los hermocópidas, documentado entre otros por gigantes de la talla de Plutarco y Tucídides. Todo tuvo lugar en el mayo del año 415 antes de Cristo, cuando un grupo de saboteadores pacifistas comandados por, según se cree, Socrates a través de su pupilo Alcibíades, “mutilaran” a todos los hermai salvo uno. Esto, según dictarían, los jueces atenienses, en protesta a la partida de navíos de guerra atenienses que tendría lugar al siguiente día con rumbo a Siracusa con el fin de participar en la guerra del Peloponeso. Debido al significado simbólico de protección que poseían los hermai, este atentado lograría turbar la tranquilidad de los marinos y soldados en gran medida, y si bien zarparían según lo planeado, una larga investigación y serie de acusaciones enfrentadas tendría lugar llevando a Atenas a un estado de caos. Pueden leer sobre lo ocurrido en más detalle siguiendo este enlace.

Commons posee una gran colección de imágenes y fotografías relacionadas a este particular tipo de escultura.

El meteorito que creó un dios

ThorHace unos tres mil años un meteorito con una masa que rondaba entre las 30 y 80 toneladas métricas sería atraído por la gravedad terrestre y, tras ingresar en la atmósfera, dejaría una estela de fuego vista en casi toda Europa del norte y central. Al poco tiempo, se fragmentaría y separaría en nueve partes, impactando en la isla de Saaremaa (actual Estonia) y generando una explosión de 20 kilotones. Instantáneamente se incineraría un radio de seis kilómetros de bosques, creando una columna de humo y polvo que cubriría el sol completamente por varios días y la cual podía ser vista incluso desde el Mar del Norte. El cráter principal crearía un lago de 22 metros de profundidad y 110 de diámetro.

No es de extrañar que a partir de esto el fuego no sólo iluminara la fría noche de las tierras nórdicas, sino también las mentes y corazones de miles de personas a lo largo de cientos de kilómetros que, ante tan única vista, 2899-2 sólo podían explicar lo sucedido a partir de una intervención divina. Fue así que infinidad de leyendas comenzaron a formarse a partir del suceso, dando origen a varias de las religiones nórdicas y bálticas y logrando qué, no de manera sorpresiva, el fuego, el hierro y los martillos que golpeaban la Tierra sin clemencia, se convirtieran en un tópico recurrente en las historias épicas y heroicas del a región. Para los finlandeses, la malvada Louhi, reina de las míticas tierras heladas de Pohjola, robaría el sol obligando al heroico Ukko a crear un nuevo sol a partir de una enorme chispa, pero la chispa cae por acción maligna a la Tierra generando destrucción y fuego en el proceso, razón por la cual durante siglos al cráter principal se lo consideraba como el lugar donde el sol mismo chocó contra la Tierra. No obstante, es interesante ver las ramificaciones y las conexiones que el meteorito tuvo con la formación de la leyenda de Þōrr, Thor en español, dios del trueno que con su poderoso martillo, el Mjöllnir sacudía la tierra, y quien viajaba por los cielos en una carroza de fuego que llega a enceguecer.

Kaali

Sin embargo, lo más interesante es que del meteorito se extraería hierro para construir espadas, razón por la cual, y por causas que aun los historiadores aun no han podido esclarecer, algún grupo, quizás por motivos religiosos o evitar que se roben fragmentos del meteorito, intentó preservar el meteorito construyendo una gran pared circular encerrando al cráter. Hoy de esta solamente quedan vestigios.

La tumba sin rostro del cementerio de Brugge

Tumba sin rostro
El cementerio belga de Brugge posee algunas de las tumbas más bellas y a la vez escalofriantes que se puedan ver. Muchas, como la aquí mostrada, superan los varios siglos. Realmente es sorprendente su belleza, una figura anónima a la cual el tiempo mismo le ha borrado el rostro. Que representación más apropiada de la figura de la muerte.

Espectacular galería fotográfica con imágenes del cementerio de Brugge.

Me gustaría saber qué representa la tumba sin rostro. Da la impresión a primera vista de ser una deidad helénica, por lo que bien podría ser el dios Euro (Vulturno para los romanos). Dios del viento del este y al cual normalmente se lo representaba sosteniendo una vasija.

“Le costó un ojo de la cara”

Si hay algo que me gusta casi tanto como la Mitología Griega es la Mitología Nórdica. Sus historias, si bien carentes de la poesía, lírica e iluminación que Grecia supo darle a su religión, poseen una fuerza interna y un carisma único. Aventuras y acontecimientos dignos de leyendas épicas encapsulados en todo tipo de consejos para la vida cotidiana.

OdinHoy vamos a ver cómo fue que Odín perdió su ojo y, paradójicamente, ganó el conocimiento infinito al hacerlo.

Un día como cualquier otro, Odín, fue a buscar a sus hermanos por las praderas de Asgard, sin embargo, pasaron las horas y la búsqueda no dio sus frutos. Acongojado, montó su poderoso caballo, el brioso Sleipner, y se dirigió al territorio de su amigo y consejero Mimer. Mimer era tan sabio y prudente como particular. Este, único en su tipo, era una enorme cabeza sin cuerpo, que en el pasado había pertenecido a un gigante. Postrado e incapacitado de moverse, no obstante, era el guardián de la Fuente de Mimer, una fuente cuyas aguas poseían la sabiduría del universo y a la cual Mimer cuidaba celosamente de cualquier intruso. Si bien no podía moverse, sus gritos eran tan poderosos que podían matar a cualquiera.

Al llegar a la fuente Odín había acumulado gran preocupación pensando en el destino de sus hermanos, por lo que  increpó a Mimer para que le permitiese beber un sorbo del agua de la fuente y así conocer la ubicación de sus hermanos. Pero Mimer, tan viejo como sabio se negó rotundamente. Odín, aun más preocupado, le preguntó por qué la negativa, a lo que Mimer replicó que en la vida, se debía de ser precavido, y, cuestionando a Odín quien se encontraba parado a un lado con un semblante entristecido, qué pensaba que pasaría si él, Mimer, le permitiese a cualquiera que llegase con un problema tomar agua de la fuente. Simplemente, cada uno sabría su destino, por lo tanto el destino ya no tendría importancia alguna y lentamente el mundo dejaría de funcionar. ¿Para qué hacer algo si ya se sabe de antemano que pasará?

Odín, ante tan sabia réplica, quedó atónito, y murmurando para si mismo dijo “Daría un ojo por un sorbo”, la cabeza del gigante, que lo que tenía de sabio lo tenía de aburrido, algo lógico dada su situación, respondió: “¿Darías un ojo? trato hecho”.

Odin

Odín palidecería al punto del estupor. Sin embargo, tras reflexionarlo, arrancaría uno de sus ojos del zocalo y, deseando no pensar en lo que acababa de hacer, lo arrojaría a la fuente. Este, tras dar unos giros en el agua, caería hasta depositarse en el fondo de la misma. Desde ese mismo día Odín se convertiría en el ser más sabio del universo, siendo capaz de ver adalente y atrás en el tiempo y conociendo las consecuencias a todas y cada una de las acciones.

¿Cuál es la moraleja? A veces, por más que nos duela y nos cueste, deberemos sacrificar cosas muy valiosas a nosotros para ganar algo aun mejor.

Por cierto, de aquí viene la frase “Le costó un ojo de la cara”

John from America, el mesías

Leyendo un artículo sobre la tribu pirahã del Amazonas cuyo singular lenguaje, el cual no posee una definición del tiempo presente, nombres para los colores o números, y el cual además prácticamente destruye la teoría del tan “hagiografiado” Chomsky sobre una “gramática universal,” al no poseer ningún tipo de recursión -la inserción de una frase dentro de otra del mismo tipo- llegué a otro interesantísimo artículo de la revista del Smithsonian, sobre los dioses voladores.

A diferencia de los pirahã, los cuales rechazan todo lo externo y distinto a su tribu como algo inferior y sin importancia, existen otras tribus remotas cuya interacción con el mundo occidental no produjo rechazo, sino todo lo contrario. terminaron adoptando a sus emisarios como dioses o seres celestiales. El Movimiento Jon Frum en la isla de Tanna, Vanuatu, es uno de los “cargo cults” -cultos de cargamento- más llamativos del mundo. Su origen es borroso y tuvo lugar cuando una figura de carácter mesiánico denominada Jon Frum -nombre que según se cree deriva de “John from América”- prometería un futuro repleto de bienes y fortuna.

Para los melanesios, los habitantes de la isla, esta promesa parecería haberse cumplido cuando el Ejército de los Estados Unidos estableciera una base de reabastecimiento en Vanuatu durante los conflictos del pacífico que tuvieron lugar en la Segunda Guerra Mundial. Repentinamente decenas de aviones de carga comenzaron a sobrevolar la isla, muchas veces arrojando cargamento desde el aíre. Esto comenzó a ser considerado como una ofrenda divina por parte del dios volcánico Kerapenmun, que según la mitología lugareña es el padre de Jon Frum, y prontamente comenzaron a considerar a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos como una deidad benefactora.

Pasarían los años y no solo se crearía una compleja religión alrededor de lo ocurrido -aunque técnicamente es un culto y no una religión-, llegando a que varias personas se tatúen las letras “U.S.A” en sus pechos y levantando altares por toda la isla. Sino que además se crearía un festival donde, todos los 15 de Febrero, día en el que se espera vuelva Jon Frum, y al estilo de un ejercicio de izado de bandera de la USAF, docenas de melanesios representando a soldados izan una bandera de Estados Unidos y rinden un tributo religioso en su honor. Esta creencia, además a causa del recibimiento de las cajas con cargamento, se vio potenciada por el período de prosperidad que trajo la infraestructura dejada por ejército tras la guerra. Hoy en día, aunque no tanto como en los 60s y 70s, varios lugareños siguen esperando el retorno de Jon Frum.

Este tipo de “cargo cults” no son algo extraño en las de las remotas tribus del Pacífico. Por ejemplo, en una tribu no muy lejos del lugar existe un culto donde se considera al Príncipe Felipe de Edimburgo como un dios.

Prometeo y la Caja de Pandora

La mitología Greco-romana fue la primer novela dramática de la historia, y es justamente eso lo que la hace tan apasionante, los dioses no eran seres perfectos ni inmutables sino que al contrario eran apasionados, vengativos y tan despechados que no eran extrañas las disputas constantes. Aunque no es del todo necesario saberlo para entender la historia a continuación, no esta de mas saber cómo se crearon el Universo, Gaia -la Tierra- y los Dioses olímpicos de antemano.

Prometo y el fuego del conocimiento
Tras haber sido creada Gaia Eros -el amor- decidió que haría de ésta un ser realmente hermoso, por lo que tensando su arco con la fuerza de su corazón clavó una flecha en el seno de la joven Tierra e inmediatamente comenzaron a surgir cientos de animales, plantas y árboles que rápidamente se distribuyeron de manera muy desordenada por su superficie. Ofuscado por tanto desorden y negándose a realizar la monumental tarea de ordenar la vida del planeta Eros mandó a llamar a los dos hijos pequeños de Japeto, Prometeo y Epimeteo dos titanes jóvenes que a pesar de ser hermanos eran muy distintos uno del otro. Al presentarse estos dos Eros les comunicó que deseaba no solo que acomodasen a todas las criaturas vivientes de forma ordenada a lo largo y ancho de la superficie de Gaia, sino que además les ordenaba con la tarea de crear un ser superior a los animales y menor a los dioses al que deberían llamar Homo -hombre-. Este pedido no fue algo filantrópico, sino todo contrario, los dioses solo deseaban un animal mas que les ayudase con sus tareas.

Atenea dotando a la humanidad con un alma
(Atenea dotando a la humanidad con un alma.)

Como los dos hermanos no tenían ni la más remota idea sobre cómo crear a Homo, Prometeo, el más sabio y cuerdo de ambos, decidió tomarse un tiempo para dilucidar cómo es que realizarían tan magna tarea. Luego de un tiempo y de unas breves peleas de palabras entre ambos, éstos decidieron crear un ser de arcilla similar en forma a los dioses. Pero algo estaba mal, si bien le dieron una forma muy formidable por alguna razón sus arduos intentos de dotarlo con vida no resultaron satisfactorios razón por lo que inmediatamente se dirigieron a pedirle ayuda a los dioses mayores. Tras negarse en un primer momento éstos, de muy mala gana, decidieron ayudar, después de todo Homo realizaría las tareas indignas para los dioses. Al llegar al lugar Eros exhaló profundamente y así le dio el espíritu de la vida, mientras que Atenea -llamada Minerva por los romanos- respiró sobre su pecho dándole el alma.

PrometeoInmediatamente tras el respiro de Minerva Homo abrió sus ojos y se encontró con la belleza de Gaia, por vez primera sentía a Brisa acariciar su piel y a Rocío gratificarlo con sus suaves gotas. Es así que tras prontamente ser abandonado por sus soberbios creadores Homo comenzó a recorrer sus nuevos dominios, tan agresivos y ásperos que tuvo la impresión de que esa dulzura que había sentido al momento de su creación no volvería a aparecer nunca más. Pasarían así los años y el número de Homos -humanos- se iría expandiendo por toda Gaia, no obstante éstos sufrían la merced de los Elementos quienes se reían a carcajadas mientras los ahogaban y arruinaban sus alimentos; el rigor sádico de las Pestes que los azotaban sólo por diversión y la fatalidad de los Vientos que disfrutaban al separar familias para siempre y hacer volar a las Ilusiones.

Prometeo miraba con inmensa pena a los humanos sufrir, morir y ser torturados en un juego nefasto en el cual no eran más que los esclavos de turno para los quehaceres indignos de los dioses. Decidido a acabar con esta situación se arriesgaría a costas de sufrir el castigo más severo de todos con el fin de dotar a los humanos con una herramienta que les permitiese sobreponerse a cualquier obstáculo: la Llama del Conocimiento. Ardua tarea ya que ésta era una de las posesiones más preciadas de los Dioses Olímpicos, teniéndola custodiada en el mismo Olimpo bajo varias llaves. Tras planear cuidadosamente como lo haría se dirigió a hurtadillas hasta el Olimpo mientras los dioses dormían o descansaban tras un monumental banquete. Al acercarse a la Llama del Conocimiento miró hacia todos lados, nervioso, sabiendo las consecuencias del castigo que le esperaría, sin embargo su corazón noble le impedía no arriesgarse, debía, bajo cualquier medio, darle una herramienta a los humanos para que éstos se sobrepusieran a las inclemencias de su destino como esclavos de los dioses. Por lo que asiendo una tea robó parte de la llama y la escondió en su pecho para huir rápidamente acto seguido.

AteneaAl llegar a la Tierra Prometeo reunió a los humanos mostrándoles la llama, al verla sus ojos comenzaron a brillar con un nuevo ardor, algo cambio en ellos, ya no veían el mundo como un ente inmutable sino que lo estudiaban, lo comprendían y hasta descifraban su significado. Prontamente se sobrepusieron a la maldad de Frío desarrollando ropa y a la crueldad de Hambre criando animales y cultivando vegetales así, una a una, fueron siendo todas las inclemencias superadas. Tras despertarse Zeus -el más poderoso de todos los seres del Universo- se sentó en su trono olímpico, y entre bostezos y remolones sus ojos quedaron clavados en algo inusual, cientos de pequeñas llamas brillaban en el cuerpo de Gaia -la Tierra-. Inmediatamente se dio cuenta de lo ocurrido: los humanos ya no eran más animales de corral, se habían liberado de las cadenas de la ignorancia y ahora eran dueños de su propio destino. Esto hizo estallar de la rabia a Zeus quien inmediatamente reunió al resto de los Dioses Olímpicos para jurar solemnemente que castigaría a Prometeo con el mayor rigor. Tras realizar dicha promesa se esfumó para aparecer directamente por detrás de Prometeo, este al notar al mismísimo Rey de los Dioses rompiendo en furias a sus espaldas no intentaría resistirse, no por darse por vencido sino porque Prometeo era un ser inteligente y sabía que nada podría hacer ante el ser más poderoso.

El castigo de Prometo

Es así que Zeus llevó a Prometeo hasta los Montes Caucásicos, lugar donde recibiría el castigo divino por el único crimen de haber sido bondadoso. Tras buscar la roca más áspera, Zeus apuntó a Helios -el Sol- para que brillara eternamente en esta con la mayor inclemencia, mientras que simultáneamente ataba a Prometeo con cadenas irrompibles forjadas por el mismo Vulcano -Hefesto- a dicha piedra. Tras sujetarlo en una posición incomoda y con una tensión digna de su poder, mandó a llamar a un buitre de voracidad infinita el cual comenzó desesperadamente a desgarrar a Prometeo con su filoso pico y sus inclementes garras hasta dejarlo en a jirones y devorar su hígado. Sin embargo, esta no era una tortura pasajera ya que cada vez que el cuervo terminaba de devorar el hígado de Prometeo este órgano se regeneraba comenzando la tortura una y otra vez. Durante días, semanas, años y siglos el lamento de Prometeo resonaría con una aguda tristeza plagada de lamentos y llantos producto del dolor más desgarrante, pero no eran lamentos de arrepentimiento ya que éste nunca se arrepentiría de haber ayudado a los humanos.

Pandora abre la cajaPasarían muchos siglos de sufrimiento y sería sólo tras un gran caudal de dolor el que la casualidad cruzara a Hércules con Prometeo. Al ver el héroe tan cruel castigo lucharía con el cuervo asesinándolo en el combate y utilizando su fuerza sobrehumana destruiría las cadenas liberando al sufrido titán. Prometeo volvería con su hermano, sin embargo los dioses planearían una estratagema con el fin devengarse otra vez de Prometeo y castigar a los humanos al mismo tiempo… Pero esta historia entrará en el próximo artículo….

Continuara en dos dias con la Caja de Pandora -el castigo de los dioses a la humanidad por aceptar el conocimiento-

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La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma.

El monte de San Miguel

Originariamente hace más de 2500 años estaba dedicada al dios galo Sol Bélénos, por lo que éste pequeño islote fue de importancia estratégica desde tiempos inmemorables. No obstante, como ocurrió con tantas otras cosas tanto culturales como arquitectónicas, el cristianismo lo tomó por la fuerza, destripó de su sentido original y convirtió en una abadía durante el siglo VIII bajo el mando del obispo Aubert.

Su posterior fortificación militar, la cual la convierte en un fuerte impenetrable, se da en el siglo X a manos del legendario arquitecto-ingeniero-científico italiano Guillaume de Volpiano, cuando William “Long Sword”, Archi-Duque de Normandía, la utiliza como punto estratégico para conquistar Britania. Convirtiéndose desde entonces en un punto constantemente reclamado en las incontables guerras disputadas entre ingleses y franceses. De hecho sería uno de los territorios protagonistas en la Guerra de los Cien Años, y sus impenetrables paredes y redes de cañones harían imposible su toma trayéndoles inmensos dolores de cabeza a los ingleses. Durante la Revolución Francesa fue declarada como prisión para enemigos políticos, y sólo dejaría de serlo gracias a una fuerte campaña por figuras tales como Victor Hugo. En 1979 la UNESCO la declaró como Patrimonio de la Humanidad.

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El Fuego de san Telmo, un fenómeno natural asombroso

Esto ha sido ilustrado cientos de veces en pinturas de época o fotografías, incluso tal vez en un viaje por el mar o posiblemente en una película. Sea como sea que lo hayan visto este fenómeno cautivó las mentes de los marineros y pasajeros ocasionales durante milenios.

Esta particular luminiscencia ocurre frecuentemente en navíos antiguos y, en menor proporción, en barcos actuales, tras haber cursado bajo una tormenta eléctrica. Siendo el brillo de los mástiles y el aura brillante que comúnmente rodea al barco y que logra hacerlo visible a kilómetros de distancia lo que ha asombrado a los hombres de mar desde tiempos inmemoriales. Como es lógico, la falta de comprensión del fenómeno hizo que a través de las época se le atribuyeran distintas causas: muchos romanos, quienes nombraban al fenómeno como Corpusants -cuerpos santos-, creían que éste era un hechizo protector de Poseidón para protegerlos de la ira de Júpiter -el Dios del trueno-. No obstante el nombre actual proviene del Cristianismo, nombrándose en honor a San Telmo, patrono de los marineros, ya que comentaban que éste era en realidad una protección contra la tormenta ofrecida por el santo.

Sería gracias a Benjamín Franklin y su investigación sobre el tema que el suceso comienza a ser visto como un fenómeno eléctrico. Hoy en día sabemos que este plasma electroluminiscente es causado durante las tormentas eléctricas al ionizarse el aire dentro del campo eléctrico que estas generan.

Curiosidades
Incontables personajes históricos presenciaron el fenómeno. Julio César fue uno de los más maravillados incluyendo un preciso relato en su obra literaria; Charles Darwin, mientras viajaba por el Río de la Plata, quedó tan asombrado por el “fuego que no ardía” que llegó a escribirle una detallada y extensa carta a su amigo Henslow relatándole lo sucedido.

Las Torres de Hanoi

En el centro del mundo -al menos para los Brahmanes- esta señalado por la majestuosa cúpula del gran templo de Benarés. Bajo esta majestuosamente ornada construcción reposa una fina bandeja de cobre sobre la cual se posan tres finísimas agujas, incluso más finas que el doloroso aguijón de una enfurecida abeja. Estas agujas fueron dispuestas por el dios Brahma quien, tras crear el mundo, colocó 64 discos de oro puro ordenados por tamaño: el mayor de los dos discos rebosa sobre la bandeja y la pila se extiende hasta el más diminuto que se encuentra ubicado en la cima del montón. Esta es la torre de Brahma, tan magnífica como inalcanzable. Sin embargo, los sacerdotes del templo, día a día, se dedican a mover los discos pasándolos de una aguja a otra. La más importante de las reglas es la que dicta que el sacerdote en ejercicio no puede mover más de un disco al día, ni puede situarlo por encima de un disco de menor tamaño. En si éstas leyes son estrictas a la ordenación matemática de las torres.

No obstante, un oscuro presagio existe relacionado al fatídico día en el que los 64 discos hayan sido trasladados desde la aguja original, en la que brahma ubicó los discos por vez primera, hacia cualquiera de las otras dos agujas. Ese mismo días, la Torre, el Templo y todo el mundo desaparecerá en un gran estruendo. Sólo la función de un sabio sacerdote que sepa como mover los discos para que esto nunca ocurra puede evitarlo.

El juego
Un matemático francés, Edouard Lucas, inspirado en esta leyenda divisó un juego de lógica en 1883 en el cual deben trasladarse todas las piezas, en orden, desde una aguja en uno de los extremos hacia la aguja en el otro extremo utilizando la del medio para transferir piezas.

Como dato curioso el juego con 3 piezas se resuelve en 7 movidas, mientras que el juego con 8 piezas en 255 movidas. La cantidad de movidas es exponencial base 2 menos 1. Por lo que un juego de 64 piezas requerirá 18446744073709551615 movidas.

La Creación del Mundo y el Universo: Países Nórdicos

Los cantos de Vala

Prestad atención,
Todos ustedes de razas divinas,
!Mayores y pequeños
Hijos de Heimdal!
Voy a narrar
Las maravillosas hazañas de Valfodr,
Los más antiguos relatos de los hombres,
Los primeros que yo recuerde.

Alegorías

No sólo es textual sino alegórico el mito creacionista nórdico. Por ejemplo Ymer -Aurgelmer- (arcilla blanda), es padre de Bergelmer (arcilla sólida), quien a su vez es padre de Thrudgelmer (roca). Vemos, en el endurecimiento gradual de la materia con el pasar de las generaciones, una muestra de como la materia caótica, amorfa de la arcilla blanda (Ymer representado por el mal) va endureciéndose y mejorando con el pasar de las generaciones. Los gigantes son suplantados por la vaca (un animal más noble) que al final termina dando paso a Bure, ya un hombre que representa lo opuesto a la maldad de los gigantes. Entonces los gigantes son destruidos en pos de un mundo mejor. Sin embargo un pequeño grupo logra sobrevivir, éste grupo posteriormente representará la corrupción en el mundo.

Así empieza la Voluspa, el primer canto de la Primer Edda, de la boca de la Profetisa Delirante, la majestuosa Vala. Salvo en la religión Celta todas las religiones concuerdan en algo: antes de la creación todo estaba en la nada, nada existía de la manera en que lo conocemos y todo era puro caos. Pero enfoquémonos en qué se creía: En el principio, mucho antes de que existiese la Tierra, existian, separados por Ginugagap -un abismo oscuro profundo-, un mundo al Norte: Niflheim -el mundo niebla- y otro mundo al Sur llamado Muspelheim -el mundo fuego-. Ambos poseían características únicas. Niflheim contaba con un majestuoso manantial -Hvergelmer- del que surgían 12 maravillosos ríos y era el lugar en el que habita el temible dragón Nidhug; Muspelheim, el otro mundo, era custodiado por Surt, una entidad regente de sus territorios, que protegía armado de una imponente espada de fuego.

Un día, de los ríos que brotan del manantial Hvergelmer, el veneno que fluía por ellos comenzó a endurecerse misteriosamente y se transformó en hielo. Quizás por la casualidad o quizás por el poder de un ser misterioso que estaba aburrido del universo vacio, nadie lo sabe. Congelado pasaría este mortal río hasta que luego de un tiempo, del que no se tiene registro, del hielo, ya reposante, comenzaran a surgir unos vapores que terminaron extendiéndose más allá del mundo del Norte. Pero prontamente el vapor se convierte en escarcha y fluye libremente por el Ginugagap, volviéndose a congelar dentro del abismo. Como producto de esto la parte Norte del abismo queda congelada. No obstante, de su parte Sur, chispas y calor provenían amenazantes de los flameantes territorios de Muspelheim. El hielo del Norte y el fuego del Sur, entonces, comienzan a competir el uno con el otro. Helados vapores del Norte chocan contra las ardientes bocanadas calcinantes del Sur, convirtiéndose en gotas de agua que caían dentro del abismo al igual que los guerreros alcanzados por la espada enemiga caen en el campo de batalla. Por deseo del ser supremo, tomarían vida en la forma de un gigante: Ymer. Este gigante frío y malvado recorrería los abismos junto a su raza de gigantes sin la menor piedad. Un día, cansado, se tira a dormir un sueño profundo. Curiosamente algo maravillo e inesperadamente ocurre: de su axila izquierda nacen un hombre y una mujer (no humanos). Mientras que sus pies, uno con otro, engendran un hijo -Thrudgelmer- del que posteriormente descienden los gigantes del frío -Rhimthurs-. El canto de Vafthrudner dice:

Del seno de innumerables inviernos
Antes de que la Tierra fuese formada
Nació Bergelmer:
Thrudgelmer era su padre,
Su abuelo Aurgelmer -Ymer-

Del seno de Eligavar
Manaban gotas de verano
Que crecieron hasta que se convirtieron en un gigante;
Pero unas chispas escapaban
Del mundo meridional:
El hielo sustituyó al fuego.

Vimos crecer bajo la axila
de Rhimthurs -Ymer-, se dice,
Juntos una chica y un chico;
El sabio gigante
Pie con pié engendró
Un hijo de seis cabezas.

El nacimiento de los Dioses, la llegada de Odín

Odin y la cacería. Pintada por Arbo 1872.El gigante Ymer se alimentaba de la leche de la Vaca Audihumbla, la cual fue creada de las mismas gotas de las que él mismo fue creado. La vaca, hambrienta la mayor parte del tiempo, se saciaba lamiendo las rocas salinas de las profundidades del Ginungagap. El primer día que lamió estas rocas salió el cabello de un hombre, el segundo su cabeza y el tercero un hombre mismo. Fornido y enorme, de apuesto semblante, éste hombre se llamaba Bure. Bure engendraría un hijo llamado Bor y Bor al unirse con Bestla, la hija del gigante Bolthorn, tendría tres hijos que dominarían el cielo y la Tierra: Vile, Ve y Odín. (tengamos en cuenta que éstos son hombres inmortales, Dioses, todavía no son creados los humanos)

Los mundos
Los Dioses dieron a los humanos Midgard. Sin embargo, en el universo existían nueve mundos separados por niveles. Midgard se encontraba en el medio. Niflheim, el mundo de las tinieblas era el más bajo; otros mundos como Asaheim, el mundo de los Dioses, estaban muy elevados sobre Midgard.

No pasaría mucho tiempo hasta que Odín y su familia entraran en conflicto con el malvado gigante Ymer, conflicto que rápidamente terminaría cuando los Dioses logran asesinar al déspota y sabio gigante. Una oscura sorpresa atraparía a los tres hermanos cuando de las venas de Ymer, abiertas por las heridas del combate, comenzara a manar tanta sangre que prontamente el mundo comienza a inundarse en un océano caliente. Todos los gigantes, salvo Belgemer quien astutamente logra llegar a su barco con su esposa, mueren ahogados en la sangre de Ymer.

Muy decididos Odín, Vile y Ve aprovechan el cuerpo de Ymer para crear la Tierra: De su sangre los mares y océanos; de sus huesos las altas montañas; de sus cabellos los bosques frondosos; y con sus dientes y fragmentos rotos de huesos las piedras y primeras vasijas; de su cerebro las nubes. La Tierra, recientemente formada, flotaba entonces en medio de un océano impasable. Sin embargo, al ver que su trabajo no estaba completo, retiraron el cráneo de Ymer y con este, rodeando la Tierra, formaron la bóveda celeste. Para guiar el flamante mundo tomaron cuatro sabios enanos: Norte, Sur, Este y Oeste cuya misión sería mantener al mundo en su curso. Los gigantes sobrevivientes, rodeando la nueva Tierra, serían mantenidos a raya por una gran muralla, creada de las cejas de Ymer, denominada Midgard.

El surgimiento de los cuerpos celestes, el viento, el arco iris y el tiempo
Como hemos mencionado anteriormente los Dioses no crearon por ellos mismos los cuerpos celestes ni las estrellas, sino que solamente se limitaron a colocarlas en su lugar. Por ejemplo, las estrellas provenían de las chispas del fuego de Muspelheim mientras que las aguas de la sangre de Ymer. Algo que queda definitivamente aclarado en la Primer Edda:

El Sol no conocía
Su propia esfera;
Las estrellas no conocían
Su propio lugar:
La Luna no conocía
Donde estaba su posición.

Es decir: todo ya existía, simplemente que se encontraba perdido y extraviado en la inmensidad del universo. Gracias a los Dioses, quienes les dictaron su función y causa, éstos comenzaron a comportarse tal cual como los humanos los conocerían posteriormente al ser creados.

El Sol y la Luna
En los idiomas germánicos el Sol y la Luna tienen los géneros invertidos. El Sol es femenino y la Luna es masculino. Cuenta la historia que un ser llamado Mundilfare llegó a tener dos hijos muy hermosos: Un niño llamado Maane -Luna-; y una niña llamada Sol. Al ver que su hija era tan hermosa y perfecta, cometió la osadía de casarla con lo brillante. Los Dioses, al ver semejante falta de respeto, deciden entonces quitarle a sus bellos hijos. Sin embargo, al observar la hermosura de éstos dos, deciden que con su belleza deleiten al universo, por lo que los ubican en el cielo a la vista de todos. Sol conduciría dos caballos Aavark y Alsvinn y portaría un escudo denominado Svalin -frescura- que por si alguna razón caía al suelo todo ardería por siempre. Maane sería el encargado de controlar la Luna y las mareas.
Sin embargo, más allá de su tarea como regentes, una razón muy preocupante obliga al Sol y la Luna a correr constantemente sin parar uno detrás de otro. Dos lobos salvajes, Skoll y Hate hrodvitneson, respectivamente, fueron enviados por el malvado gigante cuya morada existe en Harnved -el bosque de hierro- para devorarlos. Este lugar, el bosque de Hierro, existe al Este de Midgard y es gobernado por una raza de malvadas hechiceras. Un día los lobos alcanzaran por fin a los hermanos, y ese mismo día será el fin del mundo.

La noche y el tiempo
Bitfrost, el puente a los Dioses.Nott -noche- era la hija de un oscuro gigante llamado Norve quien vivía en la lejana región de Jotunheim. Nott, quien tuvo una vida muy agitada en su juventud, contrae tres matrimonios con el pasar de los años. De estas uniones tendría un hijo de cada una: de su matrimonio con Naglfare nacería Aud; de su matrimonio con Annar nacería su hija Joerd -Tierra-; y de su matrimonio con Delling -amanecer- tendría un hijo brillante y claro llamado Dagr -Día-.

El fios supremo, siempre presente y atento, decidió dotar a Noche y Día con dos carros tan majestuosos como hermosos. Junto a estos carros también les daría la misión de llevar la oscuridad y la claridad al mundo ordenadamente. Después de todo, nada podría funcionar correctamente si no se tenía seguridad de cuando el mundo sería un lugar oscuro y cuando un lugar claro. Por lo que Noche y Día, ayudados por sus bellos corceles: Hrimfaxe y Skinfaxe, comenzarían a llevar el brillo, la oscuridad y la escarcha al mundo de forma periódica.

Sin embargo, los Dioses debieron crear estaciones y tiempos para que los hombres pudieran contar el paso de las épocas y de sus días. Por lo que se valieron de una majestuosa progenie de inmortales: Svasud -suave- es el padre del verano, un hombre muy amable y cálido siempre dispuesto a ayudar. Vindsval -frescura- es el padre del invierno y éste a su vez es el hijo de Vasud -el que trae la nieve-. Ambos pertenecientes a una raza oscura y fría, de aliento congelante.

El viento
Al Norte del cielo existe la morada del siniestro gigante Hraesvelger -el comedor de muertos-. Este gigante, tiene un poderoso traje repleto de plumas de águila. Cuando decide levantar vuelo, su tamaño y la gran cantidad de plumas, logran que debajo suyo se formen grandes corrientes de aíre. Corrientes tan poderosas que mueven océanos y derrumban casas a su paso. Es así que los vientos recorren el mismo camino destructivo de éste malvado gigante.

El Arco Iris
Los Dioses, atentos a que muchos mortales quizás podrían requerir su consulta, construyeron un puente hacia el cielo del que todos podrían ser testigos pero sólo los héroes con el coraje necesario podrían encontrar. Este puente se denomina Bifrost -camino que vibra- y es tan hermoso y digno de sus dueños celestiales que está compuesto por miles de colores.
Si bien es una de las estructuras más solidas y fuertes que existen, cuenta la leyenda que cuando los hijos de Muspel cabalguen en rumbo al gran combate del fin y lo atraviesen, Bifrost será derrumbado y los hombres perderan el contacto con los Dioses. Tal vez sólo un gran héroe inesperado pueda detenerlos.

Los seres
Infinidad de seres habitan la Mitología Nórdica: Desde gigantes de hielo hasta dragones, desde dioses a humanos pasando por enanos, trolls, hulders, hechiceras, necks, nisses, etc. Todos con sus respectivas e identificables características recorren los diferentes mundos y entran en contacto con los varios héroes.

Odín, muy atareado en sus esfuerzos por darle forma al mundo, decidió crear un grupo de ayudantes que le asistieran en su tarea de gobernar el destino de los hombres. No como Reyes sino como Jueces de sus acciones. Para llegar a un acuerdo se reúnen en Idavold, más específicamente en la sagrada estancia de Asgard. Aquí comenzarían a construir el más bello de todos los palacios: Gladsheim, lugar repleto de paredes de oro y finísimas terminaciones.

Para servir como ayudantes menores, de los gusanos de Ymer, los Dioses deciden crear a los enanos. Estos seres, estaban dotados de una fuerza muscular muy grande y de una elevada habilidad como herreros y constructores. Además de sostener el cielo, otra de sus misiones sería la de suministrar al mundo con herramientas y construcciones.
Sin embargo, un mundo ya formado necesitaba de habitantes. Por esta razón los Dioses decidieron crear a los humanos: De dos hermosos árboles crearon a un hombre y a una mujer llamados Ask y Embla. Sería un trabajo tan majestuoso que los Dioses darían lo mejor de si: Odín les daría la vida y el espíritu; Hoener la inteligencia y la gracia; y Loder la sangre y los sentidos. Como regalo, les permitirían vivir en las tierras de Midgard. De éstos dos seres humanos, descenderían todas las familias de humanos que habitarían el mundo posteriormente.

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La creación del Mundo y el Universo: Grecia y Roma

De todas las mitologías de creación, a mi parecer, la grecorromana es la más hermosa. Esto es sin duda alguna porque, a diferencia de la Creación Judeo-Cristiana, con los griegos, y por extensión los romanos, nunca existió un canon a seguir. La creación del mundo según Grecia y Roma podemos definirla como una Wiki histórica, donde cada autor diferente enriquecía la historia y la ampliaba. En ella participaron poetas, escritores y filósofos que, movidos por un ansia de explicarlo todo, crearon una novela donde los amoríos, celos y rencores entre los Dioses dieron origen a todo lo que conocemos.

La creación de la Tierra
En el principio… todo era una masa amorfa y confusa, de hecho nada de lo que conocemos hoy en día sean océanos o bosques existía. En ése mundo, regido por la carencia de todo lo conocido, reinaba Caos, un Dios totalmente indiferente, junto a su Diosa Nyx -Noche- la cual traía un manto de oscuridad perpetua al mundo que negaba la visión de todo y de todos. Pasarían millones de años y tanto Caos como Nyx comenzarían a aburrirse en su mundo amorfo por lo que irían hasta su hijo, Erebo -Oscuridad- y solicitarían ayuda. No obstante, éste traicionaría a su padre y lo destronaría; poseyendo a su madre como esposa en el proceso. De manera comprensible Nyx, quien estaba aburrida de su marido indiferente y alejado, no tendría problema alguno en tomar como amante a su propio hijo y así éstos, madre e hijo, esposa y esposo, reinarían juntos por mucho tiempo.

De todas maneras el paso de los años, y tal vez la casualidad, lograría que, curiosamente, de padres tan oscuros y siniestros, nazcan dos hijas hermosas y radiantes: Éter -Luz- y Hemera -Día- quienes, por vez primera en la historia, traerían luz a un Universo reinado por la oscuridad absoluta. Prontamente Éter y Hemera verían que el mundo era algo horrible, plagado de veneno e inexistencia, y frustradas de vivir en un lugar tan desagradable, destronarían a sus incestuosos padres proclamándose Reinas. Así, por primera vez, la Luz se extendería acariciando todos los rincones del Universo y tanto Éter como Hemera, al ver lo triste de su mundo, deciden convertirlo en algo bello y majestuoso.

Ante semejante tarea, crear un mundo hermoso no era nada fácil, pidieron ayuda a Eros -Amor- y tras un gran esfuerzo crearon a Pontus -el Mar- y a Gaea -la Tierra- dos seres tan unicos como increibles. Sin embargo, ésta primera Tierra era algo pálido, vacio y aburrido: los árboles no tenían hojas que se movieran jugando al ritmo del viento; no existían pájaros que llenaran el campo de suaves melodías con sus cantos, ni tampoco existían las flores que perfumaran los montes con su aroma. Sencillamente la Tierra no era ese lugar hermoso que se habían propuesto crear. Eros triste y desolado, sintiendo que no podía existir amor en un mundo pálido, repasaba por su cabeza una y otra vez cómo es que los seres se irían a buscar unos a otros si no existía nada que los motivara a hacerlo, o cómo los amantes se declararían su amor sin una omnipresente Luna testigo fiel de su acto. Afortunadamente siendo Eros el amor, y qué más fuerte que el amor para empujar a alguien a hacer cosas imposibles con tal de lograr su cometido, decide terminar con la tristeza reinante y crear la belleza. Entonces, tensando su arco con la fuerza de su corazón, dio un certero flechazo en el pecho de la tierra, y una estampida de colores y aromas gratificantes comenzaron a surgir del seno de ésta. No solo colores y aromas saldrían de su interior; sino que múltiples animales, aves y flores: miles de hermosos y coloridos pájaros; cientos de tipos de peces sabrosos y majestuosos e incluso las flores más bellas jamás vistas. Serían entonces los nuevos habitantes que adornarían la Tierra con una gracia inimaginable. Gaea, quien toma vida repentinamente tras este acto, abriría sus ojos para quedar maravillada con tan majestuoso paisaje. Sin embargo, al elevar su vista vería solo una masa negra, aburrida y amorfa en las alturas. Deseosa de que su vista fuera perfecta decide entonces crear un ser majestuoso y hermoso que habitara estos lugares, es así que crea a Urano -Cielo-.

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