En la provincia armenia de Syunik existe una obra arquitectónica que ya de por si ofrece una de las vistas más hermosas del planeta. Se trata del monasterio de Tatev, construido entre finales del siglo noveno y principios del décimo en un área de vital importancia estratégica resguardada por el cauce de un pequeño río y una de las colinas cercanas al pueblo que comparte su nombre.

El objetivo del mismo no era solamente el de servir como edificio religioso, sino que además hacía de fortaleza y, gracias a su privilegiada posición en las alturas, era un excelente puesto de vigía desde el cual se alertaba de la llegada de invasores a toda la región. Región que además suele ser cubierta por completo por una espesa niebla, por lo que una mente pródiga y desgraciadamente anónima al día de hoy, venció las vicisitudes de la niebla con una asombrosa pieza tecnológica adelantada a su época.

Detalle del sismógrafo de piedra en el patio del monasterio de Tatev.
Detalle del sismógrafo de piedra en el patio del monasterio de Tatev. El mismo era utilizado como un sensor para detectar los movimientos de tropas en los valles cercanos.

Si bien lo anterior puede resultar a primera vista como algo fuera de lo común, en realidad muchos monasterios medievales poseían todo tipo de mecanismos y dispositivos realmente sorprendentes. Un claro ejemplo de esto es la pieza musical escondida en la arquitectura misma de la capilla de Rosslyn.

Un monasterio que a la vez servía de fortaleza

De los orígenes del monasterio en sí se conoce muy poco, ya que debido a la turbulenta historia de la región, plagada de guerras e invasiones, el pasado es muchas veces difuso, por lo que hoy en día no se sabe a ciencia cierta quién comisionó y pagó por la construcción. No obstante, debido a una serie de retratos en la cara norte del monasterio se cree que éste, construido a partir de lo que antiguamente era un templo pagano, estuvo a cargo del príncipe Ashot y su esposa.

Como habíamos mencionado anteriormente, lo más interesante de la construcción no es la fortaleza, sino una singular y llamativa pieza de tecnología hallada en el patio exterior de la misma a manera de un péndulo oscilante cuya estructura piedra de ocho metros de alto y varias toneladas de peso forma un octaedro capaz de avisar con anticipación desde temblores de la tierra hasta grandes movimientos de tropas.

El mismo, llamado Gazavan, es un pilar hecho a partir de la roca local y su mecanismo consiste en un intrincado sistema de pesos y contrapesos anexados a su parte inferior que, ante el menor disturbio, lo llevan a oscilar frenéticamente de lado a lado.

Su construcción tardó entre cinco y seis años y tuvo lugar durante la última década del siglo IX, mientras que los detalles ornados se cree fueron agregados durante los primeros años del siglo X. Tan sensible llegó a ser en el pasado que incluso, según escritos de la época, era capaz de alertar a los monjes de la llegada de ejércitos invasores.

Vista desde la lejanía del monasterio Tatev, vemos como el mismo además de ser un edificio religioso era un fuerte.
Vista desde la lejanía del monasterio Tatev, vemos como el mismo además de ser un edificio religioso era un fuerte.

Algo de vital importancia ya que las espesas nieblas que suelen cubrir la región son capaces de limitar la visión a unos pocos metros, dándole la oportunidad a una fuerza invasora de avanzar sigilosamente por el área y darse a conocer ya cuando no queda tiempo alguno de preparar las defensas.

Si bien el mismo aun permanece prácticamente intacto, durante el terremoto de 1931, que causó gran daño en el monasterio, sufrió daños en su mecanismo de contrapesos, debiéndose ademas reforzar la columna en si misma con bandas metálicas; razón por la cual ya no es tan sensible como solía ser en el pasado. Por desgracia, se desconoce quién fue la persona que dio origen a tan ingeniosa maravilla de la ingeniería.

Vemos la abadía en el centro de la imagen y el sismógrafo en el margen inferior derecho.
Vemos la abadía en el centro de la imagen y la parte superior del sismógrafo en el margen inferior derecho. Las murallas del monasterio y su ubicación en las montañas convertían a este monasterio en una fortaleza.

El monasterio de Tatev es una fortaleza en si misma, no obstante, si hablamos de templos fortaleza nada supera al templo de Ellora en la India. Un templo tallado sobre una montaña.