El Sótano de las Golondrinas, ubicado en San Luis Potosí, México, es una maravilla natural sin igual. Encontrado sobre una enorme planicie de piedra caliza, el mismo es un abismo natural producto de la erosión del agua. Su formación geológica de tipo kárstica, esta enorme caverna casi vertical, ofrece una caída de 300 metros, razón por la cual se ha vuelto una especie de de Meca para varios paracaidistas extremos.

Si bien existe un abismo mucho más profundo, la caverna de Vrtoglavica, de unos 603 metros de profundidad, y a la cual dedicaremos tiempo próximamente, el Sótano de las Golondrinas, con unos 60 metros de ancho en su parte más angosta, tiene las características necesarias para poder saltar sin chocar contra las paredes del mismo.

Sótano de las Golondrinas.
Saltando dentro del Sótano de las Golondrinas.

No obstante, este tipo de saltos se encuentra regulado debido a la gran cantidad de aves que hicieron de las profundidades del abismo su nido. Esto trae dos tipos de problemas distintos tanto para los deportistas extremos como para las autoridades locales.

En primer lugar los saltos pueden causar un serio daño ecológico ya que, si se salta en los horarios en los que las aves entran y salen de la caverna para ir a buscar sus alimentos, los deportistas pueden impactar contra varias de las aves a lo largo de su caída, muchas de las cuales salen para alimentarse no solo a ellas sino además procurar comida para sus crías. No solo terminando con la vida del ave sino que además dejando potencialmente a sus crías sin su madre, condenando así a estos pichones a una muerte segura.

Por otro lado, el impacto, si es en la cabeza, puede causar el desvanecimiento del paracaidista haciendo que este pierda el control e impacte contra alguna de las paredes de roca de la misma, o caiga de forma descontrolada al fondo rocoso y de varios niveles de la caverna.

Sótano de las Golondrinas.
El interior del Sótano de las Golondrinas.

Por estas razones las autoridades locales regulan los tiempos en los que se puede saltar así como los requerimientos solicitados para permitir saltar dentro del abismo natural. Dichos tiempos hacen que solo se permita saltar durante los períodos en los que las aves se encuentran en sus nidos, de esta manera se evitan las colisiones que de otra manera causarían los riesgos anteriormente mencionados.

Por suerte, estos esfuerzos ecológicos han preservado las especies de aves dentro de la caverna y al mismo tiempo permitido a los deportistas realizar sus saltos.

Sótano de las Golondrinas.
Varias de las aves halladas en el Sótano de las Golondrinas.

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