Owney el perro viajero.

Owney, el perro viajero que recorrió los Estados Unidos en tren

Owney el perro viajero. Durante el siglo XIX todos los Estados Unidos viajando en trenes del servicio postal y recolectando medallas durante sus viajes.

Una fría mañana hace 120 años atrás, en la oficina postal de Albany, New York, los trabajadores que se encontraban catalogando las bolsas del correo hallarían un paquete muy particular.

Owney el perro viajero.
El cuerpo de Owney junto con su chaleco y medallas en el museo postal.

No era una carta, ni mucho menos una encomienda, sino que se trataba de un cachorro que, por alguna razón desconocida, terminó durmiendo en medio de una pila de bolsas de correo ferroviario.

Owney sería llamado, y se criaría entre paquetes y bolas con sobres y notas. Rápidamente descubría que los trenes eran un excelente refugio al frío neoyorquino. Refugio que, curiosamente, siempre lo hacía despertar en un lugar distinto del que se había ido a dormir. No obstante, no importaba cuan lejos terminase de la oficina en Albany. Owney siempre encontraba el camino de vuelta. Viendo esto, los trabajadores decidieron ponerle un collar y una chapa de identificación.

Pasarían los años y los cientos de viajes y prontamente la historia del «perro de la suerte», título que obtuvo ya que ninguno de los trenes en los cuales viajó sufrió accidentes o atracos, correría por todas las estaciones. Eventualmente se haría costumbre el ponerle una medalla o etiqueta de correo indicando el lugar por el que había andado en su travesía. Tarea simple gracias a su carácter amistoso y festivo.

Sin embargo, sus aventuras no sólo se confinarían a los trenes ni al territorio de los Estados Unidos, sino que llegaría subirse en barcos a vapor y, junto al correo internacional, llegaría a conocer Asia y Europa. Siempre siendo enviado de nuevo a su hogar gracias a su medalla indicándolo como «Propiedad de la oficina postal de Albany».

Owney acumularía durante 11 años de aventuras alrededor de 1017 medallas, estampillas y otras identificaciones que marcaban la infinidad de destinos a los que sus patas habían tocado suelo. Incluso, hasta sería filmado y fotografiado. Su muerte llegaría en 1897 a causa de una herida de bala. «Accidente» del que nadie nunca supo el verdadero por qué.

Fotografía de Owney junto a uno de sus cuidadores.
Owney junto a uno de sus cuidadores.

Hoy su cuerpo embalsamado junto a sus medallas, cartas y notas recibidas, se encuentran en exposición en el Museo Postal.

Owney es uno de varios animales viajeros. En las guerra mundiales, por ejemplo, se tiene registro de varios animales, sobretodo gatos, que viajaban en los barcos de las distintas marinas de los países involucrados en este conflicto bélico.

En efecto, los gatos abordo de los barcos fue una tradición en la marina real del Reino unido. Los mismos eran considerados como un elemento de buena suerte y además servían una función eliminando los roedores dentro del barco, los cuales atacaban el grano comestible que se transportaba en las bodegas del navío.

Postal de Owney, el perro viajero.
Postal de Owney, el perro viajero.

Owney se convirtió informalmente en el símbolo del correo de los Estados Unidos y es recordado frecuentemente en estampillas, postales, museos, documentales y todo tipo de conmemoraciones en su honor.

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14 Comments

  1. ¡Bonita y maravillosa historia!
    Lástima del final que tuvo….
    un saludo

  2. Sí, es cierto, hay gente malvada en el mundo. Pero sin embargo es la historia de la vida de Owney lo alentador y agradable.

  3. Increible! Me ha gustado mucho la historia.

  4. joer, ese perro ha visto mas mundo que todos nosotros juntos.

  5. Sabés que me dió gracia de todo esto? Que mientras le leía la historia a mi mamá, mi perro (Fidel) me escuchaba a mi lado, atentamente sobre la historia de su compadre :mrgreen:

  6. Bonita historia,

    Simplemente un apunte. Los perros no tienen pezuñas sino garras. ¿Podrías por favor cambiar esto?

    Por lo demas me ha encantado.

  7. Garras please, ¿ No es pezuñas el equivalente de «paws»? Por las dudas lo he cambiado por patas. (el inglés es mi idioma natal, por eso siempre busco los equivalentes en español)

    DISk, es cierto, ese perro tuvo más vida en 11 años que muchos humanos en 70 🙂

    Ephraim, es el sexto sentido perruno 😛

  8. Tu blog está buenísimo! LLegué revisando el registro de cómo entra la gente a adoptándonos y me quedé leyendo laaaargo rato (by the way, gracias!). Me gustaron mucho varios artículos, entre ellos el del hombre con peor suerte de la historia, que se lo envié a mi viejo xq considera ser merecedor de dicho título. Hta pronto :mrgreen:

  9. Coni, muchas gracias y felicitaciones por tu excelente sitio, sobretodo por el servicio que presta. Yo también amo a los perros y vivo intentando ubicarlos cuando los veo por la calle.

  10. Uy… como envidio a este animal vale, aunque muy triste su fin y aunque de muchas cosas de que pensar no dejo de maravillarme por la inteligencia del animal, que olfato!!!!!

    saludos…

  11. Qué hermosa historia 🙂

  12. Que olfato en efecto 😀

  13. Lo que es el carisma, te abre las puertas muy facilmente =/ dudo que si hubiera sido un perro gruñon ahorita en anfrix estuviese este post 😕

  14. eso si es irse de «pata de perro» ja ja ja………..
    de seguro dejo familia por todos lados!!!
    y quien dice que tener suerte de perro es malo??

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