«Estos tomarían el lugar de los elefantes en el campo de batalla. Se pueden inclinar. Se puede estar dentro de ellos para desparramar terror en los caballos enemigos, y se pueden poner carabineros dentro para romper las formaciones enemigas».

Así describe Leonardo su visionaria maquinaria de guerra, y no era para menos ya que en el período que comenzaba a idear sus artefactos bélicos su ciudad adoptiva, Milán, se encontraría en guerra contra los franceses, contra otras ciudades italianas -especialmente Venecia-, los alemanes, los austriacos, los suizos, los otomanos y los húngaros… entre otros.

Fotografía de una miniatura del tanque de Leonardo da Vinci.
Reconstrucción miniatura del tanque de Leonardo da Vinci.

Preocupado por esto nuestro genio Renacentista no solo diseñó la Condotta, una formación de unidades especializados en distintas tareas y funcionales unas a otras. Sino que además pensó en herramientas tales como armas de fuego rápido y hasta ataques aéreos.

De hecho su idea de ejército ideal era muy parecida a los ejércitos actuales, donde un grupo de unidades extremadamente diferentes y con distintas aplicaciones se conjugaban entre si para causar el mayor daño posible al enemigo. Sin embargo, de todos estas ideas, serían los tanques uno de sus prototipos más visionarios y desarrollados.

Una de estas unidades especificas era justamente algo muy parecido a lo que hoy en día denominamos como «tanque de guerra». En objetivo de estos, como él mismo lo menciomó, era reemplazar el papel del elefante -el elefante se utilizaba como base para arqueros y jabalineros-.

En estos aparatos se introducirían varios arqueros los cuales dispararían desde su fortaleza móvil y cuyo objetivo sería no el de destruir al enemigo por si mismos sino crear caos entre sus líneas desestabilizando las formaciones.

Así mismo, como los tanques de hoy en día, podrían ser utilizados como cobertura por las tropas enemigas que marcharían tras estos. Para moverlo se emplearían varios hombres los cuales utilizando un intrincado mecanismo de palancas lograrían hacer girar las ruedas a gran velocidad.

Leonardo da Vinci.
Leonardo da Vinci, el genio florentino del renacimiento.

Leonardo el ingeniero militar

Es sabido el rol de Leonardo da Vinci en el arte, sin embargo, su mayor área de ocupación era la ingeniería militar. En efecto si vemos el curriculum vitae de Leonardo, este daba amplia y máxima atención a sus conocimientos y capacidades en el campo de la ingeniería de guerra.

Esto es claro, Leonardo necesitaba dinero para sus inversiones y los Sforza, quienes en efecto tenían mucho dinero y pagaban bien, se encontraban participando en múltiples conflictos bélicos por lo que buscaban todo tipo de ventajas sobre sus enemigos, algo que Leonardo entendía. Leonardo escribió esta pieza a la edad de 30 años, en el año 1482.

A Ludovico Sforza, regente de Milán.
Ilustrísimo Señor mío, después de ver y considerar suficientemente las pruebas de todos aquellos que se llaman maestros y compositores de instrumentos bélicos, y toda vez que la invención y operación con dichos instrumentos no están fuera del uso corriente, me esforzaré , sin menoscabo de otras, en hacerme entender por su excelencia, le abriré mis secretos y me pongo a disposición de su excelencia para llevar a efecto y demostrar cuando lo estime oportuno aquellas cosas que en parte brevemente se anotan a continuación:
Tengo proyectos de puentes ligerísimos y fuertes, que se pueden transportar con mucha facilidad.


Sé cómo hacer el asedio de un terreno para sacar el agua de los fosos y hacer un número infinito de puentes, escaleras de cuerda y otros instrumentos.
Si por la altura del terreno o por la fuerza del lugar y del sitio no se pudiese usar un asedio, sé hacer bombas, conozco maneras de acabar con ciudadelas y fortalezas, aún cuando estén construidas con roca.


Asimismo tengo ideas para hacer cañones comodísimos y muy fáciles de trasladar, con los que tirar piedras pequeñas como una lluvia de granizo.
Y si sucediera algo en el mar, tengo planos de numerosos instrumentos utilísimos para atacar y defenderse, incluyendo barcos que resistirían el fuego de los mayores cañones, polvo y humo.


También conozco modos de llegar sigilosamente a un determinado lugar por cuevas y pasajes secretos, aunque para ello fuera necesario pasar bajo un río.


Puedo construir carros cubiertos (tanques), seguros e inofensivos con los que entrar dentro de las líneas enemigas con artillería, y no habrá compañía de hombres con armas tan grade como para que los carros no la deshagan. Y tras ellos la infantería llegará y los encontrará prácticamente desarmados y sin ninguna oposición.


Del mismo modo, si fuera preciso, haré cañones, morteros y artillería de formas bellísimas y útiles, fuera del uso común.


Donde no sea posible usar cañones, diseñaré diferentes tipos de catapultas y otros instrumentos de inmejorable eficacia muy diferentes de los comúnmente usados, en resumen, dependiendo de lo que las variadas circunstancias dicten, diseñaré infinitos artefactos de ataque y defensa.


En tiempos de paz, creo que puedo darle tanta satisfacción como cualquier otro en arquitectura, con la construcción de edificios públicos y privados, así como en la conducción de agua de un sitio a otro.


Puedo realizar esculturas en mármol, bronce o barro, así como pinturas, y mi trabajo puede compararse al de cualquier otro, quien quiera que sea.


Además, yo podría asumir la obra del caballo de bronce que sería una gloria inmortal y honor eterno de la memoria feliz de su señor padre y de la ilustre casa de los Sforzas.


Y si alguna de las cosas mencionadas le pareciesen a alguien imposibles o no factibles, me declaro dispuesto a hacerle una demostración en su parque o el lugar que prefiera.

Vuestra Excelencia, a quien me encomiendo con toda humildad.

Vemos que la pintura y el arte de Leonardo, para los Sforza era algo secundario, y estos estaban más interesados en la tecnología bélica como los tanque de guerra que Leonardo da Vinci podía proveerles.

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