En Israel durante excavaciones de prueba en una caverna ubicada en la ciudad de Ramla un suceso dejo boquiabiertos a los técnicos. Se abrió un pasaje a una cavidad subterránea en la que se pudo encontrar, intacto de todo tipo de interacción con el exterior, un microhábitat con restos fósiles que datan alrededor de hace 5 millones de años.

Doble hélice genética.
Doble hélice genética.

El hallazgo fue tal que se encontraron más de 8 especies totalmente desconocidas de animales -en su gran mayoría crustáceos e invertebrados similares a escorpiones-. De manera interesante todos éstos animales presentan la particularidad de que eran ciegos, es decir no tenían ojos. Según se cree posiblemente eran animales de las profundidades o vivían en dichas cavernas -las cuales hace 5 millones de años se encontraban tapadas por el Mediterráneo-.

La importancia de estos hábitats congelados en el tiempo, como por ejemplo también es el caso de cuando se encuentran seres en perfecto estado de conservación encerrados en esferas de ámbar, es que permiten a los científicos estudiar una «fotografía» evolutiva de hace millones de años. Esto a su vez permite comparar lo hallado con los distintos modelos predictivos de patrones evolutivos y así confirmar si dichos modelos predictivos son correctos o están errados.

Por dicha razón la comunidad científica internacional busca intensamente dichas muestras, y cuando estas son halladas esfuerzos internacionales de distintas universidades y equipos de investigación del mundo se coordinan entre si mismos para estudiar lo hallado de la mejor manera posible.

Este microhábitat de 5 millones de años hallado en Ramla no fue la excepción. Tras su descubrimiento un equipo multi-disciplinal compuesto por investigadores de todo el mundo realizó varios estudios y pruebas sobre el mismo. Sobretodo análisis genéticos de las varias especies y seres microscópicos hallados dentro de dicho micro-hábitat.

Este tipo de micro-hábitats son comúnmente hallados en zonas remotas, como por ejemplo el hallado en la Antártida hace pocos años, en el cual se halló una planta que posee un nuevo virus de la familia de las Barnaviridae. Más precisamente “barnavirus 1 asociado con Colobanthus quitensis” (CqABV1). Al estudiar estos virus antiguos pueden obtenerse pistas de su evolución y su naturaleza.

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Sin ir mas lejos, nos podemos encontrar con los cangrejos ciegos de la cueva de los verdes, en Lanzarote…

  2. Maravilloso descubrimiento este ya que demuestra la infinidad de especies que hemos pisado este mundo hermoso

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